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2 de agosto de 2016

Noche con noche

Recordar por recordar, dónde estás recuerdo de los buenos momentos, recuerdos de otra etapa donde casi todo era normal.

En las "noches de luna y clavel", cuando todos los pájaros están en su nido, cuando a todos recuerdo y a todos los olvido rápidamente porque todos los mochuelos están en su galaxia particular.

Pena de no estar donde debo,  pena porque no estén ellos conmigo, pena por la soledad de un fado que canta una voz sin pareja....., tango que no sabe llevar el compás del acordeón que suena suavemente en este corazón inundado de melancolía.

En noches como esta donde Internet se ha marchado con el GPS y cuando el tabaco es la compañía menos deseada pero la única que a veces me queda. Cuando la soledad se confunde con esta maldita y maravillosa música que me impregna con los recuerdos de todo aquello que se fue y que mataría por volver a agarrar, arrastrar y besar.... soledad con soledad sólo suman otra noche y un amanecer que no sé si mi corazón podrá aguantar... y si no la noche volverá a corre tras de mí, pero eso será la próxima noche.

Dame tu mano de hielo que yo la volveré a calentar en la humedad de mis ojos que hoy brillan como las aguas del Caribe con recuerdos que ya esta noche deseo olvidar..... no descansar.

Necesito al mundo, mejor necesito una nueva constelación, donde los ángeles sólo puedan volar cercanos a la orilla de las pestañas de unos ojos que me recuerden a la estrella de esa negrura que sólo es comparable a la ternura de unos labios que siempre prometieron pero que nunca cumplieron. Promesas que hoy ya no hay que cumplir, mañana no sé. Deseos que han de revertir en la incógnita de la oscuridad que sólo conoce las cuatro paredes y que siempre serán un secreto para ti, para mí y para todos, para ellos no.
Por todos y para todos yo he vivido y besaré cuando el ángel oscuro quiera elevarme por encima de las soledades, de las penumbras, de los misterios y de los miedos.

Vuelvo para nacer, nazco para volver, vuelvo para no cambiar... quizás sólo para pedir perdón por mis errores, torpezas y también para enamorarme mucho antes de la vida y de la soledad compartida.

Noche con noche dos noches van.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 28 de Noviembre de 2009.

11 de julio de 2016

Soy el jefe



He de reconocer que soy un perfecto gilipollas, un pamplinas que dormitaba en los laureles mientras la hormiga trabajaba afanosamente porque llegaba el duro invierno o por si las cosas iban mal, que en mi caso ha sido así.

Con la camisa planchada y la corbata a juegos, bien trajeado y unos zapatos de gran calidad, llegaba todos los días al trabajo dispuesto a dirigir a los que pululaban bajo mis pies, a esos a los que miraba por encima del hombro, a esos con los que nunca podía tomar una taza de café, yo era jefe. Y al terminar mi jornada laboral, o sea cuando lo creyera conveniente, utilizaba los coches de la empresa sin ninguna traba para desplazarme donde quisiera.

En mi casa, mi señora tenía de todo, porque ella también contribuía con un trabajo exquisito, y mis hijos estaban en lo alto de la cadena escolar y social, buena comida, médicos privados, ropa de marca, etc.. Salíamos todos los fines de semana almorzando aquí y cenando allá, !que bien vivía¡

A raíz de hoy, o por llamarlo de menara popular, por la crisis, mi vida ha dado un giro de ciento ochenta grados, y no solo en lo económico, sino bastante peor aún, he dejado de ser jefe para volver a ser un empleadillo correveydile, como aquellos a los que miraba por encima del hombro, aquellos a los que les negaba tomar café con ellos, y lo estoy pasando verdaderamente mal, reconozco que no he sido un buen jefe, reconozco que abusé de mi posición para congraciar con las chicas que trabajaban en la empresa, y con las que en alguna ocasión mantuve relaciones con fines ascendentes, o con fines económicos, (apuntar algunas horas extras), !vergonzoso y patético¡.

Hoy lamento la vida que les estoy haciendo pasar a mi familia, mi separación ha marcado a mi hija que evaluación tras evaluación, las catea por mi causa, que mi esposa ha dejado de creer en mi porque no soy capaz de echarle huevos y aunque trabaje bajo los pies de algún jefe, debo de seguir respirando y aguantar la tormenta por las obligaciones que me he marcado en la vida.

He leído en este blog algo que hace referencia al suicidio, lo he pensado, me ha pasado por la cabeza, pero hay un hito de luz que me impide hacerlo, la vida de mis hijos, y la que se merece mi mujer, a la que sigo amando por estar siempre a mi lado, por intentar que yo mismo crea en mi, porque he perdido la credibilidad que tenía, o mejor dicho que creía tener.

Necesito ayuda, necesito volver a ser la persona que era antes de ser jefe, antes de tener de todo, porque la he olvidado, he estado mucho tiempo en ese lugar y no recuerdo como era, sería bueno recobrar esa forma de ser.

Hasta que no cambie esto, seguiré odiándome por todo lo mal que me he portado, por el daño que he podido crear en las personas que me han rodeado, por los abusos que he cometido, y quizás no pueda cambiarlo, quizás no merezca perdón, pero me arrepiento porque hoy lo entiendo perfectamente.

También he leído en el blog algo al respecto del "manamaná", podría ser yo uno de esos, y si no se refería a mi, siento lástima por el que sea, porque esa vida que les hace pasar a los demás te será devuelta en cualquier momento de tu miserable vida, y si aún estás a tiempo, rectifica, y el aire será menos viciado.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 26 de Mayo de 2011.

2 de mayo de 2016

Mis recuerdos

Miré aquel póster de la pared, era un paisaje, una foto de un lugar idílico, donde predominaba el verde de los árboles que bordeaban la ribera de un río donde el agua corría cristalina. No lo pude evitar y mi mente voló al lugar donde transcurrió mi infancia y mi primera juventud, era un lugar parecido, también había un río donde la chavalería nos refrescábamos en verano.
Fue allí donde la conocí, fue la primera que ocupó mi corazón y con la que aprendí a amar y a ser amado. Éramos unos críos, casi inocentes y por eso nuestro sentimiento era puro, sin límites ni concesiones. Mi mente viajó en el tiempo y cerrando los ojos, recordé tu cara, tus ojos claros, tu pelo largo y dorado… es curioso lo de la memoria, te recuerdo perfectamente,  pero no soy capaz de recordar tu nombre, sin embargo recuerdo cada centímetro de tu piel, esa piel de tez clara y tersa que recorrí con mis dedos ese verano.
Recuerdo tu sabor dulce, tus pechos pequeños y redondeados que, desafiando a la ley de la gravedad terminaban en unos pezones rosados de tacto suave, de tamaño pequeño y que respondían a los estímulos de mis manos y mi lengua, entonces se endurecían y parecía que tomaran una actitud desafiante.
Ahora recuerdo aquella tarde en la que por primera vez mis manos recorrieron tu cuerpo, fueron bajando poco a poco hasta tus caderas, de curvas suaves, lentamente te despojé de toda la ropa y pude ver tu pubis, casi infantil, con un bello rubio claro que dejaba ver la sonrosada vulva carnosa y entreabierta. Mis manos jugaron con tu clítoris mientras nos fundimos en un apasionado beso.
Te abriste como los pétalos de una flor, y enseguida sentí la humedad de tu sexo, oí tus jadeos y gemidos, vi tu cara angelical, tus ojos cerrados y de las caricias, pasaste a que tus uñas se clavaran en mi espalda. Lejos de dolerme, la verdad, es que lo que sentí fue la mayor erección que recuerdo haber tenido, mi miembro apenas era capaz de contener la sangre dentro de las venas y la dureza y rigidez que alcanzó eran las propias de mi desbocado deseo y de mi juventud.
Quizás fuera la gran rigidez de mi miembro o lo extremadamente húmedo de tu sexo, lo que hizo que, a pesar de nuestra inexperiencia ya que era la primera vez para los dos, la penetración fuera bastante fácil, tan solo ese primer freno de tu himen, pero inmediatamente después tu sexo devoró y absorbió con avidez la totalidad de mi pene.
Entramos en un frenesí de movimientos que empezaban con una cadencia lenta, cimbreando despacio, muy despacio, las caderas y aumentábamos la velocidad poco a poco hasta llegar casi a la agresión, para volver a bajar el ritmo y volver a empezar de nuevo. Así hasta que se produjo aquella explosión de sensaciones…

El ruido metálico del cerrojo de mi celda al abrirse, me sacó de mis recuerdos y la voz del alcaide, definitivamente me hizo regresar a la realidad:

- Es la hora, no ha llamado el Gobernador para el indulto, la sentencia se tiene que cumplir. Lo siento.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 22 de Junio de 2014.

14 de marzo de 2016

Frutos de vida

Una última claridad antes que el sol decline y en estas playas pose su higuera de noche. 
Un cuerpo preciso para el final de mi mano, una sierpe de bocas en la pendiente del aire y que la vida confunda sus flores tan serias con el aceite o fulgor de un sueño insaciable. 
Que nada exista más allá del húmedo relámpago de un ser acariciado y su extrema plegaria. 
Enséñale a la muerte ese salvaje canto de un sexo hecho clavel líquido del aire. Enséñale los bordes del vuelo del deseo.
Que dancen los cuerpos con vocación de sombra, que pronuncien tu nombre por pasillos de fiebre, que en presagios de luz se transformen los brazos hasta que el grito arañe horizontes y escalas, nidos, perfumes, semillas, maderas, escotes, lucernas llenas de fuego: frutos de vida.
Volverán después las miradas a su espejo vacío. Promesas de ceniza serán: ceniza misma. Ánforas saciadas. Cuerpos profanados, ahora más ciertos. Sucumbe así, encelada luz de labios, el abismo festejado de la vieja ceremonia...

Ilya

Ilya nos muestra su faceta mas intimista. Gracias.

7 de marzo de 2016

Vivir para el amor

Nací con una especie de exaltación del amor, un exceso de afecto, de manera que a falta de objetos legítimos en los que centrarse, mi corazón no vaciló nunca en cubrir de cariño a personas y cosas… incluso indignas, con tal de no quedar vacante. 

Mi destino parecía haber sido vivir para el amor, ni solícita ni esquiva, pero siempre propensa a recrearme en la ternura... en la pasión, siempre alegre, dulce, perpetuamente encadenada a sentir... 

En el transcurso de mi vida, por amor he disfrutado muchas veces, y he sufrido otras, fui muy amada, y fui también engañada, pero yo siempre amé. Cuando soy amada me siento soberbia, casi celestial, tan divina y tan humana a la vez... cuando el amor se descubre engañoso, la rabia y la tristeza conviven en mi ánimo y entiendo mi vida como una nulidad, algo oscuro y pequeño... me siento como atada, inerte, impotente y torpe, y al mismo tiempo opaca... dolorida como si la inmovilidad en la que me sume mi tristeza, me costara un enorme, un desesperado esfuerzo... Pasado un tiempo, mi habitual, mi impetuoso apetito de amar y ser amada renace en mi con más impávido, con mayor tesón, es por eso que abrazo mi destino, lo abrazo cada día con más fuerza... cómo se abraza a un enemigo a quien no se puede vencer, y con este gesto me siento liberada. 

Alguien puede pensar que es insano aceptar una suerte tan caprichosa, tan delirante, pero yo, apuesto antes por una deliciosa quimera, que por una vida sin...vida...

Ilya

Ilya nació para amar y para hacernos partícipes de su amor. Gracias.

29 de febrero de 2016

Hazme lo que sabes

Hazme lo que sabes que me gusta que me hagas, cocinándome tu hipérbole a fuego muy lento, cuando nuestras emociones ya nos duelen de tanto usarlas, de irritadas, de enrojecidas,... que tanto valieron la pena, “¡cómelo todo mi amor!, como solo tu sabes”, apretémonos mucho para que no quepa nada mas. Mi obsesión por tus manos..., mi acecho abriga tu espalda, una religión de sesenta y ocho centímetros...tu posesividad conoce mis vicios. 

Tuve que tragarte en mi cabeza, antes que en mi boca, luego comenzamos a amarnos de un modo salvaje, y tu sexo retornó a mi lengua, como meretriz tuya que me declaro, un asunto de sintonías, y no sé cómo es que lo haces tan bien. 

Ya nos saben placenteras todas las posturas, si se te da por rodearme de velas eclesiásticas, o por amarrarme con cuerdas, o por amordazarme, todo lo tuyo me place, por eso exijo la insolencia de que tu me necesites. 

Seamos siempre juntos, líneas paralelas, porque soy la mejor...dijiste, me aprovecho con descaro de tu anatomía, y quiero que te tragues las trabas, que muerdas las cuerdas, que lamas las llamas si hace falta. 

Pero aún sigo queriendo que seamos paralelos, juntos, pero aún cada día recojo tu antojo, mi lengua en tus ingles, dientes insistentes sobre mis pechos, confundiendo nuestra comunión con tus deseos, me complace que me sepas subyugada...aunque sepas que soy yo la que realmente ostenta el poder, porque nuestro punto de contacto es el primer punto de divergencia.

Ilya

Ilya en estado puro, fantástico... Gracias

15 de febrero de 2016

Esperando el amanecer

Recorro junto a la tierra prometida de casas orladas de seda y altas vallas que bloquean el paraíso, paso con mi ajuar nupcial en libertad, una y mil veces, con el bolso y el tacón, con medias y ligas transparentes, la mirada en mis ojos es un látigo , paso con mis largos trajes de aprendiz... soy la estación que está mirando los trenes, el clima en el que se pudre la fruta, el dedo acusador de la vecina me señala, soy un vaso de ángel, de los que beben con sed de ceremonia larga, no hay tiempo de sanar mis heridas, mis pezones dorados brillan como centros de luz de luna, desafío para los hombres. 
Soy un himno, un rito, corro de sombra en sombra huyendo perfiles, recogiendo las posesiones del borracho, frunciendo el cuerpo de la ciudad como una alcantarilla oscura, donde el olor a semen se refugia ¡Huyo!, no soy un soldado, soy un desertor..., un cierto olor a semen en propagación, un gusano que resurge a la vida..., hay una noche que ritmo auscultarle. 
Y hay un girar a la izquierda como las ganancias en un acto con la forma y estructura de seco amor, respiratorio entre los huesos desnudos y la ciencia de mi piel, que sollozaba horrorizada... Divinidad de mujer con dinero comprada... un hombre que miente así, ahora dice... es tarde... volveremos a vernos, y cae la almohada vergonzosa depositaria de lágrimas, de goces, vergüenzas y sueños y nos besamos, huellas y arrugas comunes, atrapando a muchos con mi cuerpo, presa de uno por mi alma, Divinidad de difícil acceso.., Y está pasando la noche y es posible que en los días de la ociosidad de los cuerpos se eleve la sangre a mis mejillas, y un olor a vómito emerja de mi boca, y lo que los sueños mantienen con lágrimas y mal vino bebido de humos, vergüenzas ...
de sangre menstrual forjada al calor de un cigarrillo, dormir, maltratada y lamer la profunda hendidura de mi pecho... encadenada a la farola en la noche, cuando abdican los últimos deseos, espero el amanecer para que ponga una hoja de menta entre mis dientes, y una ilusión en mi cansado corazón... 
Todo comenzó hace mucho tiempo, cuando sobre la ciudad voló un cuervo... y un ángel se perdió por el hambre de su sabor entre sus labios...

ILYA

Ilya nos regala un nuevo escrito, inquietante, enigmático... GRACIAS

3 de enero de 2016

Pon una Caipirinha en tu vida

Para elaborar una Caipirinha Moito Especiale, al igual que en la vida, se debe seguir el siguiente procedimiento:

Agenciarse un par de limas, azúcar, hielo y cachaça, siendo la más común en mercados la Cachaça 51. Hay que tener bien controlados todos estos elementos básicos, puesto que mientras vamos avanzando en el proceso tendremos que ir utilizándolos de forma equilibrada.

A continuación, lo ideal es contar con una serie de instrumentos que nos harán disfrutar del proceso de preparación: mortero, cuchillo afilado, removedor y máquina trituradora de hielo. Estos instrumentos no son estrictamente necesarios, y podríamos tener la bebida igual de bien elaborada al final del proceso sin haberlos utilizado. Aun así, lo recomendable es disfrutar del transcurso, no sólo quedarnos con el resultado final. Aunque requiera esfuerzo y tiempo, se puede recordar incluso más el intervalo de obtener la bebida, que el hecho de beberla.

Una vez que tenemos todo a mano, lo primero es cortar una lima y media en pequeños trozos, para posteriormente machacarlos con el mortero, obteniendo de este modo un jugo que servirá como base de la bebida. Este es un proceso arduo que nos hará sudar. Lo bueno es que cuanto más sudemos, más necesidad tendremos a posteriori de refrescarnos y más regocijo obtendremos con el resultado final, disfrutando en cada sorbo.

Vertemos en un vaso de cocktail todo el jugo, con los trocitos de lima incluidos. Tras ello, llega el momento de decidir si queremos un toque más dulce o más ácido en nuestra Caipirinha. La versión Moito Especialle es equilibrada, por lo que recomiendo añadir dos cucharadas soperas y media de azúcar. Los momentos de decisión son siempre difíciles y arriesgados, pero siempre es mejor quitarse miedos de encima y hacer lo que te dicte el corazón. Si al final te das cuenta que erraste con tu decisión, siempre podrás decir que al menos hiciste lo que deseaste, aprendiendo de esta forma a recordar tu error en futuras decisiones.

Seguimos con decisiones. Hay que echarle condumio al asunto, esto es, cachaça. Al igual que en el paso anterior, queda a gusto del consumidor un toque más fuerte o más suave en el cocktail en cuanto a alcohol se refiere. Siempre hay sitio para la magia y para la imaginación, algo que aprendí de mi mentor. Por ello, siempre puedes invocar al vasito de cuarto que siempre ha estado presente mientras he elaborado esta bebida, con el cual el toque Especialle está asegurado.

En este momento, echamos mano del hielo y lo trituramos. Lo ideal es añadir el doble de hielo a la cantidad de mezcla que ya tenemos, completando de este modo un buen vaso de cocktail. Es en este punto, acercándonos al final, cuando nos solemos dar cuenta de la cercanía del objetivo final, por lo que entre manivela y removedor, es cuando más risa y regocijo debe aparecer, mezcla del recuerdo de todo el proceso de elaboración y de las ganas de pegarte un buen trago al asunto.

Por último, cortamos un par de láminas de la media lima que nos queda, colocándolas en los bordes del vaso. De este modo, llegamos al momento cumbre. La bebida está lista para catarla. Ahora os toca a vosotros saborear todos y cada uno de los sorbos, puesto que irremediablemente os terminaréis la bebida antes de que os deis cuenta. Lo bueno, tal y como suele decir el creador de esta fórmula mágica, es que siempre nos quedará París.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 12 de Agosto de 2013.

21 de octubre de 2015

Recuerdos robados



Las paredes blancas de la habitación en la que se encontraba, le evocaban a algún momento feliz de su vida. Era incapaz de recordar exactamente cuál, pero sabía con certeza que era un instante que le reconfortaba.

Cuando focalizó su atención en las personas que le rodeaban, pudo vislumbrar en sus rostros preocupación y tristeza. Siempre fue bueno en reconocer primeras impresiones. Algunos de ellos iban ataviados con batas blancas. Supuso que serían médicos. No sabría decir por qué, pero esta indumentaria le daba pavor.

Cuando intentó expresar su temor por la situación en la que se encontraba nadie lo entendió y su intento de comunicación generó una conversación entre los presentes. Los supuestos médicos empezaron a informar a las otras personas desde cuándo hacía que no articulaba bien las palabras el paciente. Parece ser que no hacía mucho que esto empezó a ocurrir.

La situación se tornó preocupante cuando una de las mujeres presentes que no llevaba bata empezó a llorar. Entre sollozos se le entendía una frase: “ya no me reconoce, ni a mí ni a nadie”. Era una mujer de avanzada edad. Sus supuestos familiares la abrazaron. Algunos lloraron con ella. Otros intentaron consolarla.

La situación le generaba indiferencia. Lo único que quería era una cama donde descansar y alejarse de esos supuestos médicos. Al notificarlo a los presentes obtuvo éxito, puesto que esta vez si hubo comunicación. Le dijeron que pronto estaría descansando.

A continuación, le enseñaron una serie de fotografías de personas que se suponía que eran allegadas a él. Tan solo pudo reconocer a su madre en una imagen. Joven y preciosa. “Siempre me dice que cuide de mi hermano pequeño - dijo-  ya tengo 9 años y tengo que ser responsable. Ayer me lo recordó”

La situación se tornó más dramática aun. Los médicos advirtieron esto y fueron sacando a los familiares. Mientras tanto les fueron diciendo que seguirían con el tratamiento, pero que el paciente ya había entrado en la fase crítica de la enfermedad. Se había intentado ralentizar todo lo posible, pero con los métodos actuales esto era inevitable.

Lo único que pasaba por la cabeza del paciente desde que vio la imagen de su madre era que quería descansar en su regazo como lo hizo hace poco. Fue entonces cuando relacionó el blanco de las paredes con la textura de la piel de su madre cuando ésta le daba su alimento diario. Fue entonces cuando durmió.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 15 de Enero de 2013.

8 de septiembre de 2014

Lluvia cortesana


Principio y final. Todo forma parte de un ciclo. Una ola que sube y baja hasta que el fondo hace precipitar su cresta sobre la orilla. Es lo que solemos apreciar, pero tras de sí hay mucho más. Esa evaporación influenciada por la luz, una luz que irremediablemente iluminará nuestra vida, siempre y cuando tengamos el don de valorarlo. Condensación sin límites que espera con anhelo que la nube que la alberga tenga el don de enfriarse para empezar así a dar aliento a todo lo que allí abajo aguarda

Ver la lluvia caer, esa simple ternura hecha mirada, esa sencilla visión de la realidad que siempre se nos escapa. Esas gotitas que tienden a precipitarse sin remedio hasta llegar a su cuna, donde terminarán por otorgar magia a todo aquello inanimado, permitiendo de este modo el desarrollo de la vida. Con ello no basta, puesto que las funciones vitales son caprichosas y nos tienen reservado la ingravidez de la reproducción, y esa gota de lluvia que ya cayó pasa a formar parte de nuestro más profundo ser, iluminando nuestro destino aunque nos empeñemos en oscurecerlo inconscientemente.

Fluir, manar, brotar, emerger, irrumpir y conquistar. Formar parte de la naturaleza, ese privilegio que tendemos a olvidar hasta que cierto día la tormenta nos despierta el alma. Es entonces cuando la materia de la que estamos hechos es irrigada por las fauces hídricas de los mares. Ese preciso instante, solo ese momento es canjeable por todos aquellos otros que tendemos a tener presente cotidianamente mucho más de lo que deberíamos, sin percatarnos de que la sequedad es algo a los que estamos avocados. Solo de nosotros depende alargar nuestro éxtasis acuático y empapar a todos aquellos que más cerca tengamos en nuestra tormenta.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 23 de Abril de 2012.

24 de mayo de 2014

Se deja de querer...

Hasta hace unos meses desconocía la poesía de José Ángel Buesa.

Descubrí sus poemas gracias a un programa de televisión; saltando de canal en canal un domingo por la noche, anunciaron la actuación de  un concursante recitando un poema y por curiosidad me quedé.

¡Y menudo acierto! No puedo negar que Rafael Turia (el concursante en sí) me conmovió con su forma de recitar, pero sin duda lo que más me llegó al alma fue cada uno de los versos escritos por Buesa.

Este cubano al que llamaban “el poeta enamorado”, que con sencillez y sensibilidad ha sabido describir a la perfección sentimientos, pensamientos u ocasiones a las que, a veces, no es nada fácil comunicar con palabras, determinadas sensaciones y a la vez transmitir las emociones que salen del corazón.

Se deja de querer es el primer poema que conocí de Buesa, cada vez que lo leo me sigue cautivando y sintiendo dentro de mí, lo mismo que aquella noche.

Se deja de querer...
y no se sabe por qué se deja de querer;
es como abrir la mano y encontrarla vacía
y no saber de pronto qué cosa se nos fue.

Se deja de querer...
y es como un río cuya corriente fresca ya no calma la sed,
como andar en otoño sobre las hojas secas
y  pisar la hoja verde que no debió caer.

Se deja de querer...
Y es como el ciego que aún dice adiós llorando
después que pasó el tren,
o como quien despierta recordando un camino
pero ya sólo sabe que regresó por él.

Se deja de querer...
como quien deja de andar una calle sin razón, sin saber,
y es hallar un diamante brillando en el rocío
y que ya al recogerlo se evapore también.

Se deja de querer...
y es como un viaje detenido en las sombras
sin seguir ni volver,
y es cortar una rosa para adornar la mesa
y que el viento deshoje la rosa en el mantel.

Se deja de querer...
y es como un niño que ve cómo naufragan sus barcos de papel,
o escribir en la arena la fecha de mañana
y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.

Se deja de querer...
y es como un libro que aún abierto hoja a hoja quedó a medio leer,
y es como la sortija que se quitó del dedo
y solo así supimos... que se marcó en la piel.

Se deja de querer...

y no se sabe por qué se deja de querer.

                                   

La música que acompaña al vídeo es el Adagio del Concierto para piano número 5 (Emperador) de Beethoven. 

20 de mayo de 2014

Kirsktall Abbey

Pasear por las inmediaciones de Kirsktall Abbey siempre supone un placer para los sentidos. Un lugar con encanto que desde el primer momento que vislumbré vendría a establecer con mi alma una especie de conexión mística más allá del espacio y del tiempo.

Hoy en día la abadía se sitúa cerca del corazón de la ciudad de Leeds en el Reino Unido. En sus alrededores el visitante puede disfrutar de un precioso parque que cobija los restos de lo que antaño fue una esplendorosa obra eclesiástica.

Construida en el año 1152, y abandonada en la primera mitad del siglo XVI debido a la orden de disolución de monasterios impuesta por el Rey Enrique VIII, las ruinas del templo se conservan en muy buen estado. Teniendo en cuenta que han pasado casi 500 años desde su abandono, el hecho de poder contemplar en el presente prácticamente la totalidad de las diferentes estancias es algo que siempre me encantó

De hecho, es precisamente este detalle lo que le más me fascina del lugar. Tener la posibilidad de poder caminar libremente por lo que en su día fue el presbiterio, el claustro, la nave principal o la biblioteca me transporta a la época en la que la abadía era esplendorosa y en la que sus habitantes la llenaban de vida.

Es entonces cuando dejo de ver ruinas y ante mí se alza un edificio esplendoroso y completamente impoluto. La torre principal se eleva sin ninguna grieta y sus vidrieras resplandecen a la luz de un sol veraniego que a su vez ilumina y llena de vida los bosques cercanos. Una obra arquitectónica de dimensiones místicas se encuentra ante mis ojos.

Es en ese preciso instante cuando puedo ver a monjes preparando el almuerzo en los fogones, a los clérigos más ilustrados adiestrando a los más jóvenes en la biblioteca o al abad de la época dar misa en la nave principal.

Absorto, alzo la vista y me fijo en un cuervo que acaba de salir volando desde uno de los ventanales de la enfermería. Siguiendo su trayectoria alrededor de la cúpula principal, observo que el ave empieza a volar hacia la nave principal de la abadía y justo al pasar por encima de la misma deja caer algo.

Se trata de una bolsa, llena con algo, la cual va descendiendo con serenidad y parsimonia. Justo cuando la bolsa toca el suelo, es cuando despierto de mi trance y me vuelvo a encontrar un edificio derruido, pero a su vez lleno de vida.

Hay gente por todas partes, se trata de una feria. Una de tantas que a lo largo de cada año se celebran en la abadía el último sábado de cada mes. La gente pasea por todos lados, incluso por el interior de lo que en su día fueron las estancias, mostrando un respeto y cuidado extremo por cada una de ellas.

A pesar de la marabunta, la bolsa sigue en el suelo, intacta, esperando ser recogida. Cuando me acerco al lugar donde la misma yace, me doy cuenta que en su interior hay una cerveza y un paquete de nachos que por siempre formarán parte de mi memoria, vaya donde vaya, vea lo que vea, viva donde viva.

9 de abril de 2014

Escapar de todo



Estaba deseando pasar un fin de semana en el campo, respirar ese aire y llenar los pulmones, el silencio relaja tus oídos y al mismo tiempo todo tu cuerpo.

Después de cenar, y comer un buen postre, mi mujer descubre que hemos tenido visitantes roedores que en nuestra ausencia se han apropiado de nuestra cama, observando un pequeño nido ratonil pero sin actividad ninguna. Ella amedrantada, limpió el nido, mientras yo inspeccionaba el resto de la habitación, calmándose cuando le dije que ya no había nada mas.

Que bien sienta un whisky, y viendo una buena peli mejor, yo creo que sintiéndose a gusto, todo sienta bien, aquí hace un poco de frío pero se está del carajo, la noche está clara y las estrellas se divisan en el negro cielo con nitidez, parece que el pintor celestial se pasó el día haciéndolo de tal manera que asombre al mismo Dios.

El silencio llena la velada, la conversación hay que graduarla al mínimo volumen porque no hace falta mas alta.

Un cigarrillo antes de ir a la cama, contemplar y sentir la noche y quedarme con el último fotograma que vi, por si acaso no despierto, tenerlo en mente porque indudablemente se podría morir con esa estampa inolvidable.

Es muy necesario escapar aunque sea por un momento de lo rutinario, de lo abúlico, de la monotonía que llena día a día nuestros sentimientos, volver a sentirnos insignificantes con respecto al mundo, para dar de nuevo valor a lo mucho que tenemos.

La capacidad de discernir entre lo que existe y lo que podría existir, siempre será viable a las disposiciones de los ojos que miran, pero cuando uno contempla lo que tenemos, o en mi caso, que soy quien lo vive, flota y navega siendo totalmente feliz.

! Joder !, este whisky está bueno, ! echa otro !

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 11 de Noviembre de 2010.

31 de marzo de 2014

Noche con noche


Recordar por recordar, donde estás recuerdo de los buenos momentos, recuerdos de otra etapa donde casi todo era normal.

En las noches de luna y clavel, cuando todos los pájaros están en su nido, cuando a todos recuerdos y cuando a todos los olvido rápidamente porque todos los mochuelos están en su galaxia particular.

Pena de no estar donde debo, penas por no estar donde debo, pena por que no estén ellos conmigo, pena por la soledad de un fado que canta una voz sin pareja....., tango que no sabe llevar el compás del acordeón que suena suavemente en este corazón inundado de melancolía.

En noches como esta donde Internet se ha marchado con el GPS y cuando el tabaco es la compañía menos deseada pero la única que a veces me queda cuando la soledad se confunde con esta maldita y maravillosa música que me impregnan con los recuerdos de todo aquello que se fue y que mataría por volver agarrar, arrastrar y besar.... soledad con soledad sólo suma otra noche y un amanecer que no se si mi corazón podrá aguantar... y si no la noche volverá a corre tras de mi, pero eso será la próxima noche.

Dame tu mano de hielo que yo la volveré a calentar en la humedad de mis ojos que hoy brillan como las aguas del Caribe con recuerdos que ya esta noche deseo olvidar..... no descansar.
Necesito al mundo, mejor necesito una nueva constelación donde los ángeles sólo puedan volar cercanos a la orilla de las pestañas de unos ojos que me recuerden a la estrella de esa negrura que sólo existe en la ternura de unos labios que siempre prometieron pero que nunca cumplieron. Promesas que hoy no hay que cumplir, mañana no se. Deseos que han de revertir en la incógnita de la oscuridad que sólo las conoce las cuatro paredes y que siempre serán un secreto para ti, para mi y para todos, para ellos dos no.

Por todos y para todos yo he vivido y besaré cuando el ángel oscuro quiera elevarme por encima de las soledades, de las penumbras, de los misterios y de los miedos.
Vuelvo para nacer, nazco para volver, vuelvo para no cambiar... quizás sólo para pedir perdón por mis errores, torpezas y también para enamorarme mucho antes de la vida y de la soledad compartida.

Toda mi mala suerte se esfuma porque el Dios de los Planetas me ha dado dos perlas con ojos verdes y azules que otros llaman mis hijos y yo llamo mi vida, mi paraíso.

Vosotros, los que murmuráis en los pasillos y en las encrucijadas de los caminos sin final, sí a vosotros os deseo el valor de Aquiles y si no la cobardía de las masas. Os dejo mi herencia, mis genes que son también la de mis ancestros. Ellos y los vuestros cambiaran este mundo, yo me conformo con que puedan cambiar la soledad única.

Yo me retiro.. o quizás simplemente hasta luego y a ti chiquitita, amor verdadero, pasión de mi eternidad, por siempre y para siempre. Obra divina que no merezco. Perdón por no compartir mis otras vidas contigo. Todas las que me queden sólo existirá una frase tú y tú. Estoy aquí porque tu existes.... y quiero que siempre estés, si me faltas ya no habrá soledad, simplemente yo no existiré.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 03 de Septiembre de 2009.

23 de julio de 2013

Pedro

Últimamente se nos mueren como ramilletes. Es sumamente complejo. Es sumamente molesto y sobre todo triste.
Lo siento, no acabamos de acostumbrarnos y cada día lo vemos más burgués; eso de morirse sin avisar a los amigos no nos parece de recibo. Y además, el de hoy se llama Pedro. Ya está bien, controlador de puertas, que los creyentes llaman cielo, basta de Pedros, existen muchos Casimiros o Ernestos. No más Pedros.
Basta de muertes prematuras. Volvamos a lo que nos contaban en la niñez. Uno se muere de viejo, es decir cuando ya no hay quien lo aguante. Uno se muere cuando ya nadie se acuerda de cuando nació o cuando no tiene nadie que lo espere. No debería ser permitido morir en la plenitud de la madurez.
Como decía Machado, todo pasa y todo queda. Pedro pasó a quedarse en nuestras vidas desde el primer día en que lo conocimos. Nos ganó su sencillez, su alegría y sus ganas de disfrutar de la vida.
Ahora que has pasado y ya no estás, sólo nos quedan buenos recuerdos. Recuerdos de momentos juntos, de charlas, risas, de grandes partidos de pádel, de largos paseos por la playa, o de almuerzos donde nunca podía faltar el pescaito frito.
Creemos que a todas las personas que lo conocieron, les pasará como a nosotros, que cuando pensamos en él siempre lo recordamos sonriendo. Seguramente, esa es una de las cosas que le hacían ser tan especial, su vitalidad, su optimismo, su felicidad, su forma de pasar por la vida sonriendo y haciendo feliz a los demás.
Amigo, puede que te hayas ido, pero antes compartiste con nosotros tu mayor tesoro, tu amistad, y eso es algo que siempre nos quedará. 
Hoy la parca se ha llevado a uno más, y el último, todos sabemos, no sólo es el más reciente, sino que coincide con el mejor. Tu eras nuestro mejor delantero, en las fiestas, como compañero de pádel, como caminante y sobre todo como amigo.
Discúlpanos por no decir nada del Sevilla o ponerte algo de flamenco, pero creemos que ya es hora de que cambies, cambiemos. ¡Cuánto te queríamos y cuánto te queremos!

                                       

26 de junio de 2013

El Italiano


Era un italiano perdido en las sombras de la noche. Él era un hombre del campo durante la noche y de la noche durante el atardecer. Él era un uomo di belle porte. 
Cuando le conocimos, lo primero que nos dijo, en un italo español, que él no creía en la amistad., sus experiencias habían sido todas muy negativas; curioso, en la hora de la muerte nos viene a buscar y nos declaró eterna amistad. Él era así, un italiano molto speciale.
Roberto era un tipo sufridor, su idioma era una mezcla difusa, latina pero con cadencia: "Antoño fiero leone". "Joseantoño il gran parlare ma non fare nulla". Especial, mitad padrino, mitad Robin Hood, diablo y ángel, noche y día, pero eso sí, siempre con su sonrisa del milano en la comisura de sus labios.
Lo imaginamos en su hotel de Italia rodeado de chicas suplicándole: "patrone danza di pattern per noi".
El jefe, sí, el jefe que siempre fue y de lo que a veces no supo ejercer.
Apostaba fuerte y siempre en la jugada final, jugada que a veces rozaba la inmortalidad; la jugada noctámbula. Cuando la noche desaparecía, Roberto la seguía; él no iba con ella, él era la noche.
Llamamos por teléfono y una voz fría pregrabada repetía: "la persona a la que está llamando no está disponible". Al colgar nos miramos y los dos pensamos: "ya nunca estará disponible", al menos en la dimensión que conocemos.
Con él se marcha un poco del espíritu de la elegancia, del señorío, el de la mirada de los dioses clásicos de Roma y también  la de los suburbios.
Hoy le dedicamos y le retamos a que vuelva a bailar con nosotros "papa americano".
Hombre grande; gran hombre, de porte elegante y genuino. Tirantes rojos sobre camisola azul en un ambiente estrellado, siempre contemplativo y al pié del cañón.
Imprescindible y añorado en el lugar que el Creador eligió para él, para que culminara su felicidad hasta el último suspiro.
Amable, sonriente y receloso, muchas veces cariñoso, llegó a renegar de su idea ancestral para, a retazos, plegarse a la gran elegía de la amistad.
Sus fieles compañeras, familiares y amigas le trataban con mimo, engalanado sobre una bandeja de plata durante los momentos de  compañía. Ambas, siempre inquietas día a día, desde su "partita hasta su voltar".
En algún momento, por desgracia, se tiene que elegir un camino, nunca transitado, para detenerse en un punto del mismo en el que depositar la última expiración y decir adiós, en la inconsciencia, al "imperio"  creado durante mucho tiempo.
Fue un hombre con talante latino que no pasó desapercibido por los senderos que le asignaron cuando vio la luz, su génesis.
Su "vechia signora" y su "forza azzurra" le daban algún que otro disgusto, rayas en el agua después de una trayectoria de momentos placenteros.
A Roberto è stato lasciato per invitare l'ultimo drink e che pagherà per noi, sarà la vostra salutela salute del bucaniere italiana e pasta diavolo in casa o la nostra quotaBuon Viaggio.

Chao Roberto, hasta siempre amigo.


4 de junio de 2013

Mi abuelo y yo

Sindicalista sin cobranza, un trabajador de la masa, del grupo. Destacaba por su vozarrón pero en el fondo era un niño grande. Crítico, pero luchador nato. Nunca fue comprado.
Hoy estamos con su nieta María, hija de Luisa, con la cual hemos recordado la personalidad de Luis, su talante, tanto humano como profesional; a ella se le salta alguna que otra lágrima y a nosotros se nos acongoja el corazón.
Hace ya varios años, no pudimos ni podemos comprender alguna razón para que la parca te llamara con 63 inviernos, y decimos invierno porque tu barba era de Papa Noel, el que siempre nos sorprendía con el último y más curioso discurso.
Tu mirada se convertía en hielo hacia el empresario cuando defendías a los que tú, cariñosamente, llamabas la masa obrera y entre la cual siempre te incluías. Eran otros tiempos, donde tú trabajabas y no estabas liberado. Hoy, Luis, todo ha cambiado, los pillastres son todos unos gorrinos.
A veces la vida te gasta bromas pesadas y tú como que no lo aguantabas; eras serio, adusto, pero tu sonrisa irónica, mitad asamblearia, mitad sindicalista de clase, no pasaba desapercibida.
Recordamos las charlas interminables y tu carpeta azul, siempre tu carpeta azul, fiel compañera debajo de tu brazo, de donde sacabas cualquier documento que hiciera falta, era como un baúl mágico y sin fondo.
Tus ojos marrones tenían el brillo de la lucha constante. Gracias a ella conseguimos logros que hoy otros se están encargando de hacerlos desaparecer.
Mucho conseguiste para los que nos quedamos y tu herencia está a nuestro lado. Ahora nos explicamos que en ti no recayera toda la belleza, sí, la dejaste para tu nieta María, tu preferida, que hoy te quiere dedicar con nosotros este sencillo y sincero homenaje. Ha llorado un poco recordándote, pero presentimos que también ha heredado un corazón bueno y fuerte como era el tuyo. A veces la unión de lo fuerte y lo bello es la mejor alianza.
Nunca olvidaremos tus frases: "El miedo es un montón muy grande, que cada uno coja lo que quiera" "Te pareces a Pepe el rápido, que sacaba un córner y lo remataba de cabeza" "La asamblea es soberana" "El mejor sindicalismo es el de uno mismo".
Te perdonamos que te fueras sin avisar, pero hoy tu nieta nos ha recordado al cowboy bajito y que ella lleva siempre guardado en su bolso y en su corazón.


13 de noviembre de 2012

De nuevo en el trono


Se que corren aires difíciles, se que las mentes están preocupadas por los problemas que nos invaden, y apenas tenemos tiempo para volver a sentirnos felices, amables, sensibles a lo minúsculo, a  eso que siempre hemos tratado con delicadeza, con amor, con respeto porque ha sido nuestro, porque lo hemos disfrutado, como cualquier humano, la Libertad.

Aún me salpican algunas noticias diarias dando pie a enredarme en esa maraña que no te deja ver mas allá, pero poco a poco me escabullo, me escapo y me entrego a aquello que me da paz y felicidad, el disfrute de la vida, mi vida que tantos desafortunados momentos ha tenido,  y a los que dejo aparcados para sentir las sensaciones positivas, para dejar volar mi imaginación a los mejores tiempos, utilizando un marco incomparable como es el mar.

En mi paseo imaginativo, navego en un velero, donde el silencio es alcanzado por el romper de la quilla en las olas, o los delfines que nadan cercanos a las amuras del barco, o el viento que refresca mi rostro por la velocidad que lleva, o por los amigos que sonrientes exteriorizan su felicidad por estar contemplando ese momento.

Quizás alguno haya soñado como yo, con una pequeña isla desierta, o una cala donde fondear la nave, a fin de reponer fuerzas, charlar con los que tu has querido que vayan en ese viaje, intentar pescar varios peces para después prepararlos en la playa, escuchar buena música con una copa de ron mientras las estrellas dan luz a la noche, ante todo solo una norma, pasarlo bien y ayudar a crear buenos instantes, y dedicar el tiempo a ser feliz y dar felicidad.

Los que me conocen saben que no estoy exento de problemas, como cualquier otro, trabajo, hipotecas, préstamos, y esas cosas que nos envuelven dejándonos ciegos ante la posibilidad contemplativa que  a veces hemos podido disfrutar, los sentimientos que anhelamos llenando nuestro corazón de gozo, de libertad.

Hoy escribo revelándome sobre lo que aquellos quieren que me preocupe, sobre la caja tonta que crea ambientes enrarecidos, la prensa diaria inmersa a la manipulación que se puede palpar, los comentarios cotidianos que por cualquier lado nos interfieren, hoy no, hoy despliego mis alas y vuelo recordando que estoy vivo, que necesito salir de esa cueva llena de ecos y sin salida.

Estoy junto al mar, pinos centenarios rodean mi vista, un azul intenso hace el fondo perfecto a este cuadro, estoy disfrutando, ojalá vosotros también, y nadie podrá quitarme que hoy esté de nuevo en mi trono.

16 de febrero de 2012

Mi Soledad (Reedición)


Si alguien busca la soledad en el diccionario, sólo encontrará mi nombre.
En la órbita del único planeta de la tierra me podréis encontrar, yo he ocupado el lugar de la solitaria luna.
Mi nombre es soledad. Estoy tan sola, que ni siquiera yo soy capaz de encontrarme.
Perdida en el vacío y comiéndome mis carnes. Mi corazón quiere dejar de latir, está solo.
Esta soledad que invade mi alma me empuja a tierras sin cosechas y caminos sin caminantes. Esta soledad es tan mía que no existe otra que se le iguale. Soledad infinita, soledad eterna, soledad amarga, mi soledad. Sueño con ella, respiro por ella..., soy un androide en este grupo de humanos.
En mi soledad sólo hay silencio y noche sin final. Estoy tan sola, que a veces desaparezco para prenderme en una mota de polen en cualquier océano, otras, en una gota de agua en el inmenso desierto. De ninguna de las maneras mi simiente prenderá.
Estoy sola en la soledad. Soledad del incomprendido, del naufrago, soledad del enfermo, del que ya se muere.
Mi soledad, queridos amigos, es la de la que ama con rabia, con locura, con ternura... y no es correspondida.
Soledad de amor... la peor.

11 de febrero de 2012

Mi abuelo (Reedición de Colaboraciones)


Mi abuelo se llamaba Iván, un hombre al que yo quería como si fuese mi padre. Desde que yo tenía 5 añitos, me quede a vivir con mis abuelos y claro me criaron durante muchísimo tiempo.
Prácticamente todos mis recuerdos son con mis abuelos. Mi abuelo y yo éramos muy buenos amigos, era un hombre inteligente, me contaba muchas historias, cuando le preguntaba algo, siempre me respondía con su gran inteligencia.
Recuerdo que nos poníamos en nuestra casita de campo, en el banco de siempre, a observar a nuestros gatos, y me contaba todo lo que sabía. Por la noche nos sentábamos a tomar el té y veíamos como venían los erizos a comerse la comida del gato y nos reíamos de ellos, me sentía tan cómoda con él.
También me enseñó a jugar a las cartas, mi primo y yo, nos poníamos a jugar siempre con él, jugábamos todo el día hasta que anochecía. Me gustaba mucho el campo, por que me enseñaba muchas cosas y me mostraba lo inteligente que podía llegar a ser.
En el momento en que me fui, no lloro, pero mi abuela me llamó y me dijo que estaba sufriendo, porque me echaba mucho de menos, eso, me ponía muy triste. A veces, cuando me iba al colegio, me decía que mirara a la ventana y le dijera adiós con la mano, un día, se puso en la ventana y vio a una niña pasando con un gorro igual que el mio, se puso muy triste, mi abuela al contármelo no pudo contenerse, yo tampoco.
Pasaron meses, mi abuelo se murió. Yo no lo podía creer porque fue algo inesperado, había hablado hace 2 días con él por teléfono y se mostraba feliz, mi madre se echó a llorar y yo sin creerlo, no pude llorar.
Aún hoy, sueño con mi abuelo, siempre me dice algo, me pregunta si quiero irme con él, yo siempre me voy corriendo.
Al recordar todos los momentos con él, me pongo feliz, porque todos fueron felices y creo que el tiempo que pasé a su lado, mereció la pena.

Remitido por la seguidora: Natalia Jackson
Muchas gracias por tu sentido Artículo