
En un lugar Onubense donde nuestro amigo el poeta suele recalar para encontrar su musa, trabaja un amigo, digamos que hablo de Paco.
En la barra, a esa hora casi todos se han marchado; el amigo Paco desde su soledad hace unos días me contó una historia, su historia. Yo siempre he pensado que cuando una persona cuenta una historia es porque la recuerda y si ha sido feliz la vuelve a contar. Probablemente sea un síntoma de que una experiencia positiva a todos nos gustaría volverla a vivir. La escuche y como fiel escribano al papel la traslado para que circule por la red.
Paco, trabajó durante un tiempo la noche y ya se sabe, como dice el Sabina, la noche es peligrosa pero también muy apetitosa.
Al atardecer de cada día comenzaban a surgir las estrellas, a cual más bella: traviesas, juguetonas. Sexo a cambio de Visa y fingir amor por el calor de una transferencia económica a otra galaxia.
Paco, tenía como todos, un Dios que siempre de forma machacona le repetía: puedes mirar pero nunca tocar, si comes la manzana de Eva tus ojos serán condenados a una eterna oscuridad.
El amigo cumplía, trabajaba y se conformaba simplemente con soñar. Resulta difícil para los mortales no oler una flor cuando su aroma y belleza se confunde con la primavera.
Una noche surgió una nueva estrella, su nombre Risaralda, y su aparición a todas las demás oscureció. Su simpatía, belleza y candor al bueno de Paco conquistó.
Sin saber como, en los brazos de su diosa se encontró, vamos que se enamoró; desde ese momento para él la noche cambió.
Corto pero intenso, dulce pero apasionado, amor loco que su Dios castigó.
Todo pasó, y después de largo tiempo Paco con su camisa roja, suele subirse a la Palmera más alta para escudriñar más de cerca el cielo y siempre con la esperanza de volver a ver su estrella dorada. Vano intento, todos sabemos que durante el día las estrellas duermen y cuando surgen en la noche Paco ya no está, queda la Palmera, en silencio, en soledad.. Por las mañanas ella prefiere callar, para no dañar en la herida que el tiempo no ha podido curar..
Eso sí, le queda el recuerdo y a veces en la barra de un bar cuenta esta historia que hoy, eso espero, nos ha hecho a todos un buen rato pasar.

