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20 de diciembre de 2011

Daño colateral

Buenas tardes mi amor, deseaba tanto este momento que los días han sido interminables, así que hoy es fiesta porque estamos juntos.

Pasear por el parque de tu mano es sentirme importante, ser uno mas de los que la responsabilidad no les pesa y exteriorizo mi alegría y orgullo.

Las risas cómplices en nuestros rostros tapaban el cansancio acumulado por el ejercicio del paseo en bici, los columpios, los toboganes, y casi todo lo que por allí había, ah, sin olvidarnos del paseo en barca, que estuvimos a punto de caer al agua, menos mal que aquel lago apenas tiene profundidad.

Camino a casa te observaba por el espejo retrovisor como se te iban cayendo los párpados, el trayecto en coche se hace corto, cómodo y con la dulce música se relaja mejor el cuerpo, así que intenté ir lo mas rápido posible para que no te quedaras dormido en el coche.

Una buena ducha y una cena rápida fue el tope para que te quedaras totalmente dormido y agradecí a la vida ese momento que había dejado de tener y sería el primero de los muchos que vendrían después.

Desde el sofá te llevé a tu cama, apenas te incomodaste, tu peluche preferido lo coloqué junto a tu cara y te besé en la frente como despedida de buenas noches, pero no antes de observar durante mucho tiempo como dormías, la forma de respirar, tus labios, tu pequeña nariz, tu pelo, tus manos, tus dedos, algún lunar por tu piel, era dichoso.

Apenas pude dormir sabiendo que estabas conmigo, era un estado nuevo para mi, estaba nervioso, pero al mismo tiempo feliz, muy feliz.

Me encantas, me llevé media hora contemplando tu despertar, el bostezar, desperezarte, me hacías recordar mi niñez, me diste un beso de buenos días y un fuerte abrazo y mi corazón repuso sus pilas de inmediato.

Un buen aseo matinal y no menos un desayuno completo inyectan vitalidad para emprender el siguiente día, los dos juntos, los dos solos, y no podía faltar las preguntas de rigor, ¿por qué no está mamá?, ¿por qué no lo intentáis de nuevo?, yo os quiero a los dos, ¿por qué no os queréis vosotros? .

Las preguntas me golpeaban en mi cabeza y no veía salida en aquellos momentos, no era capaz de responder con acierto a esas preguntas que se debían haber planteados antes de, y no lamentablemente en esos instantes.

30 de septiembre de 2011

Infierno


A lo largo de mi vida he tenido la "suerte" de haber pasado vicisitudes igualmente que todos los que tienen mi edad o mas que yo, pero a la hora de aprender de ellas, cada uno toma el camino que mas le interesa o que le dejan tomar.
 
Un amigo pasa por una transición en su vida, un cambio inesperado que debate en su cabeza continuamente no llegando a una conclusión a su agrado o la mas conveniente para el y los suyos.

Su andanza en este mundo hizo que su mujer diera a luz dos soles de hijos, dos milagros que llenaban todos sus momentos, dos milagros por los cuales agradecía a Dios en cada instante, dos milagros de los que él se sentía engrandecido y responsable, dos milagros...
 
La ruptura fue una desgracia, los milagros se fueron alejando de él debido a la influencia de su pareja sobre ellos, y todo se vuelve oscuro, hallándose totalmente aislado, totalmente solo, casi deja de existir ante tanta injusticia.
 
Pero el boga por no perder el contacto con sus hijos, y trabaja afín para intentar conseguir un equilibrio, para que ellos tuvieran el derecho de seguir amando a su padre y su padre a ellos.
 
La justicia da un giro de ciento ochenta grados cerrándole aun mas las puertas, o quizás dejando alguna abierta pero con la posibilidad de una trampa mortal que diera al traste con las ilusiones que el sentía en su corazón. Tanto así que en vez de tener mas posibilidades para estar con ellos, debería de tratar no crear situaciones extremas entre él y su expareja o familiar de ésta dado que podía llegar a perder todo por lo que ha luchado en este mundo, sus hijos, sus milagros.
De ahí que un día, quedo con él para tomar un café y charlar un poco, y me sorprendió entregándome lo que a continuación se relata:

"El infierno, horno para las personas sin alma, sufrimiento para todo aquel que viviera en pecado,amargura perenne para los cuerdos que nacieron para fabricar dolor en los prójimos, desbordamiento de lágrimas por la cobardía demostrada, el último cadalso de nuestra misera existencia.

Así se nos infunda desde pequeños, así registramos en nuestra mente como será el camino del que se tuerza con respecto a la ley divina. Sin embargo creo que debo de estar a las puertas del infierno, porque siento dolor, o peor aún, siento desprecio, y no el desprecio de la gente que me rodea, si no el de mis hijos, el de aquellos por los que un día lloré por el milagro recibido, y no se como volver a estar con ellos.

Día a día respiro pensando en que me llamaran, que vienen a verme, que me necesitan, pero acaba el ocaso y con el se origina de nuevo en mi la desolación, la entrada en ese mundo a oscuras que visito continuamente.

No utilizo los rezos eclesiásticos para pedir a Dios hablo con El como si estuviera a mi lado como si fuera un amigo y le contara las anécdotas diarias, y me siento bien, pero no recibo lo que espero, no veo la luz que anhelo.

Quizás haya aobtenido respuesta y no la he notado, Quizás necesitara mas paciencia, mas tranquilidad, pero hay momentos en el día que se me cierran las puertas y no encuentro salida por ningún sitio.

Que sepas que estaré a las puertas del infierno, porque los errores hay que pagarlos, porque no tengo perfección, porque la pereza me abdujo y no quise moverme, que lo estoy pagando con mi soledad, con el desprecio, con la falta de vuestro amor, con el amor que no he podido daros".

Un fuerte abrazo surgió entre ambos, y un silencio mutuo llenó ese momento, y particularmente yo sentí una gran tristeza.