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22 de octubre de 2013

Amarillo


Déjame llevarte a mi lado, a mostrarte mi color, el color amarillo. Color de la juventud, la alegría, el júbilo, la perfección espiritual, la paz, el descanso y de la luz. Amarillo, el color de la amistad, la misma que nos unió hace tiempo y, que cada día que pasa se va fortaleciendo.

Voy a contarte un sueño que tuve, en el que los dos somos protagonistas, junto al color amarillo.

Todo empezó como muchos otros días, yéndote a buscar a casa, por supuesto, en el Hyundai Getz de color amarillo. Decidimos conducir sin rumbo fijo. Después de un rato, nuestra piel se fue volviendo amarilla, nos estábamos transformando en personajes de los Simpson. Nos encontrábamos en Springfiel, donde pasamos el día, conociendo la ciudad y la divertida gente que lo habita. Quedaba poco para anochecer y decidimos irnos lejos, muy lejos. Llegamos a una plantación de trigo y allí nos tumbamos. Observamos el mágico momento del atardecer, cuando parece que el cielo empieza a arder, y cuando el día acabó dando paso a la noche, cubriendo el cielo por un manto de brillantes estrellas, nos besamos, nos fundimos, nos unimos, creando uno solo, uno perfecto, como oro puro en manos de un experto joyero.

Nos despertamos con los primeros rayos del sol, ese sol que nos da calor, nos da vida y sobre el que todo nuestro mundo gira. Corrimos, atravesando todo un campo de girasoles, dejándolo atrás, hasta llegar al mar. Junto a la orilla nos encontramos a los Beatles, comiendo paella y bebiendo cerveza. Nos sentamos con ellos y nos invitaron a cruzar el océano Atlántico, por medio de su submarino amarillo.

Llegamos a Nueva York, y sin ropa limpia que ponernos, nuestro amigo George me dejó el traje de la película de la Mascara y a ti el chándal de Kill Bill. Lo cierto es que el traje me quedaba bien, me encantaba, no podía ser más perfecto, pero te miraba y no te veía igual de contenta. Era innegable que tu atuendo no era el apropiado, así que levanté la mano y en menos de un segundo, un taxi se había parado, amarillo por supuesto. Volví a los pocos minutos, a traerte el precioso vestido de Bella, un vestido propio de una princesa de cuento.

Luego fuimos a Broadway, donde pudimos ver el musical Chicago, mientras todas las miradas se fijaban en nosotros. Resplandecimos entre la multitud, brillamos, fuimos puro fuego, todo el mundo nos quería, nos pidieron que nos quedáramos allí, nos apuntaron en las páginas amarillas, hasta pensaban en hacernos hijos predilectos.

Pero no nos podíamos quedar, teníamos que marchar, queríamos seguir viajando. Decidimos cruzar el país, montados en un tractor amarillo. Nuestro tiempo nos llevó, hasta que llegamos a Los Ángeles, a tiempo de que empezara el partido. Nos sentamos al lado de Jack Nicholson, me puse mi camiseta de Bryant, esa donde nuestros colores se mezclan, se funde el lila y el amarillo, o mejor dicho, el púrpura y oro, y nos dispusimos a ver el partido.

El partido acabó y mi sueño terminó. Desperté, abrí los ojos y me quede mirando la pared amarilla de mi habitación, pero únicamente unos segundos, porque me levanté y me puse a escribirlo todo, antes de que se me olvidara.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 31 de Enero de 2012.

16 de octubre de 2013

Azul


Me has pedido que te escribiera en azul, tonto, tú eres azul, igual que los ojos del primer hombre malo que me embaucó y de la orla del blog que me cautivó.
Tu color es la estabilidad, la lealtad, la sabiduría, la verdad, la eternidad.
Azul, color del cielo, de la tierra en el Génesis, del primer aliento. Quizás de Dios.
Color del Olimpo, de las ninfas, de las hadas, nomos y duendes. Los caminos del bosque encantado, todos están pintados de azul.
Tu color te permite conectar con la parte femenina e intuitiva que todo hombre lleva dentro. Es un color primario y otros necesitan mezclarse con él para poder existir.
Azul de los pitufos, del primer gorro que mi padre me regaló, de la primera cometa que volé o del sujetador que me hubiese encantado que me quitarás tú.
El azul atrae, es fresco, limpio, da tranquilidad y en la heráldica simboliza la sinceridad y la piedad.
El Sur tiene color azul, mis playas, las tuyas, poseen el color del azul, del Sur. La primavera y el verano se adornan con alegría de la luz azul.
Los reyes de otra época tenían sangre azul y a veces yo, en las noches locas, me pinto los labios de azul para untarte tu cuerpo de puro y virginal azul.
No olvides que el azul y el mar realizan cada segundo la mayor conjunción de color que nadie puede reproducir o imitar.
Se me olvidaba, a nuestro planeta le llaman el planeta azul, entre otros motivos porque existes tú.
Por todo lo anterior y especialmente porque me lo has pedido tú, estas frases, sin saber tu nombre yo las he escrito para ti, amigo, caballero, príncipe azul.

Artículo reeditado: originalmente publicado el 26 de mayo de 2010.

9 de octubre de 2013

El blanco


De pequeña le preguntaba a mi padre por qué cuando brillaba el arco iris no se observaba el color blanco. Él me explicaba que el blanco existía conteniendo al resto de los colores y que un tal Newton demostró que la luz blanca del sol los sintetiza a todos por igual.
El color blanco es bondad, da seguridad, es puro, limpio y para mí representa corazones unidos en el mismo fin: distribuir amistad, cultura, entretenimiento y si es posible felicidad. Yo me considero tremendamente afortunada de poder colaborar en este blog que como en la heráldica representa esperanza y fe en el futuro.
No soy perfecta, al igual que probablemente mis escritos no tienen la intelectualidad de los que escriben mis compañeros; no obstante, la frescura de los colaboradores y seguidores de este espacio de libertad y ocio me animan a continuar aportando mi grano de arena blanca.
Como en el arco iris, aquí son necesario todos los Bakes para que la composición sea dinámica y variada. El árbol necesita de todas sus ramas.
El blanco es el color de la nieve, bello e infinito como los seguidores de este blog.
Estoy segura que también los ángeles cuando observan a todos los espíritus unidos se visten del color especial, el blanco.
Siempre que escriba en este blog el blanco será mi color preferido, el único.

Artículo reeditado: originalmente publicado el 11 de Abril de 2010.

26 de septiembre de 2013

El negro


Mi color preferido es el rojo, pero hoy no, por ti, sólo por ti. Mi color de hoy es el negro, negro betún, negro como tú.
El negro tiene morbo y para ti me pongo el body con lunares negros y de fondo negro satén. Para ti, me maquillaré en la oscuridad para no ver mis ojos claros y pensar que hoy son oscuros como el carbón.
Hoy soy toda negra para ti. No tengas miedo, sé que el color negro te da una sensación de vacío, como si no lo pudieras tocar, pero yo me acercaré como una gata negra en celo para demostrarte que existo y que puedes manipular mis senos en la posición que desees, siempre que lo hagas en la oscuridad del negro.
El negro contiene el firmamento, las estrellas y te contiene a ti. Hoy te pinto de negro con una mezcla de pintura negra sacada del corazón del cielo nocturno que es también negro pero donde brillan las estrellas unidas a tus ojos para perderse y encontrarme en la impávida gravedad del color sereno y señor de todos los sueños.
El color negro carece de estaciones, también de invierno. El negro no es opaco ni gris, el negro es simple y profundamente negro. Mi sexo es negro, mi dios lo pinto en negro y el mejor vino es negro, para ti, sólo para ti.
Mi lugar de excursión es África o las ramblas de cualquier país donde la belleza negra es la reina de las calles, no importa el precio.
Esta noche voy a coger un puñado de oscuridad y me haré construir un corazón negro; luego nos iremos al cementerio de la familia Addams, yo seré Morticia, tú serás mi Gómez, juntos haremos el amor, yo encima como la viuda negra, tú debajo, mi negro zaino, para llegar donde moran los muertos, negro sobre negro, profundizaremos en nuestro orgasmo hasta encontrar el magma y allí mi príncipe negro nos uniremos de forma efímera con el calor de la pachamama, de rojo intenso y nos fundiremos. Negro en rojo, rojo con negro.
Mi color preferido es el negro; hoy sí; por ti. Sólo por ti. Mañana de nuevo será el rojo, o quizás no...

Artículo reeditado: originalmente publicado el 18 de Marzo de 2010.

14 de septiembre de 2013

Rojo


El rojo es mi color preferido, el de la sangre. Yo soy sangre impactante, toda roja con mantilla o en desnudo, soy roja, pasión, creación.
No puedo pensar con claridad por la aventura de poseer tu cuerpo que en estos momentos ya está rojo de timidez o de pasión cuando me acerco a ti, a tu cuerpo en vacío, en desnudez.
Rojo, fluido, agitado rojo. Mientras te poseo tú observas el rojo de mis pechos. Y te quedas absorto cuando te digo enciende la luz (roja).
Mi rojo sale al encuentro, expresa alegría, entusiasmo y es comunicativo. Por supuesto, es el más excitante de todos los colores. Si lo deseas, mi color será para ti pasión, emoción, agresividad o peligro de yo perder mis labios pintados de rojo carmesí con los muerdos que yo sólo te di. Mi rojo es el fuego y la sangre. No me resigno a pensar en rojo cuando me hablan del dolor, más bien es sinónimo de la fortaleza, la energía, el deseo, mi deseo por tener tu amor.
El rojo me emociona, es muy intenso; a mí, no se a ti, me mejora mi metabolismo , aumenta mi ritmo respiratorio y eleva la presión sanguínea, casi siempre cuando te veo y también cuando no.
Mi rojo significa valor y coraje. Muchos países me lo copian para sus banderas. Allí estoy yo ondeando para que todos me vean.
Mi rojo es energía, vitalidad, poder, fuerza, apasionamiento. Me ayuda a superar la depresión.
Mi rojo es un color vital ligado al principio de la vida, con él expreso mi sensualidad, tu intensa virilidad, (tal vez).
Pasión ardiente y desbordada, de mi escondido erotismo ¿lo buscas tú?.
Mi rojo es un color cálido que te quiere acoger, es osado, terrible cuando se mosquea y sobre todo excitante, enérgico, protector.
Mi rojo es pasión y sufrimiento. Te voy a pintar tus labios varoniles de rojo porque el rojo es mi tormento y me encanta que sufras en rojo, como yo. Tengo un corazón rojo en mi cama, en las paredes y en mi computadora. Cuando a veces te levantas con tu hombría neandertal y me haces daño sangro y mi sangre es color rojo, rojo tomate, rojo amapola, rojo, todo muy rojo.
Me gusta pintar con muchos colores, pero el rojo es el color de mis amores. Roja, muy roja, la sangre es y yo si me miras en sangre, en rojo me convertiré. Tonto, eres naranja, no somos compatibles. Esperaré mi ocasión.

Artículo reeditado: originalmente publicado el 13 de marzo de 2010.