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13 de junio de 2016

Soñar es gratis

Que a mis entaintantos años me siga encontrando como si tuviese los treinta, joven, atractivo, fuerte, e inteligente.

Que tengo amigos a montón y con ellos me lo paso genial, que me llaman, me visitan, me escriben para que me acuerde de que están ahí, esos que piden con humildad y dan sin ninguna condición.

Que disfruto de buena salud, que soy capaz de controlar fumar solo cuatro cigarrillos al día, y la practica del sexo y algo de deporte me pone en forma.

Que la familia persista y resista las embestidas del tiempo, que sigan tan cariñosos como hasta ahora, que no dejen de llamar como los llamo yo, porque siempre entenderé que son la raíz de mi existencia.

Que en casa no falte de nada, pescado fresco todos los días, gambas blancas de Huelva, la carne de su serranía, y un jamón de bellota que se agarre a la garganta y para resfrecarla una caja de rioja de reserva.

Que en el garaje esté el todoterreno perfecto y un Mercedes descapotable, cómodo y seguro.

Que el trabajo sea fijo, y con buen cargo, porque siendo un gran profesional, no se merece otra cosa. Que los compañeros me quieran, que los jefes me vean indispensable y de vez en cuando dejen caer un "taco" por lo bien que va la empresa.

Que mis hijos me adoren, y siempre me echen de menos, que me besen en cada momento porque lo necesito como el comer, y su madre, su madre esa mujer de impresionante hermosura y máxima complaciente que no cambie, bueno algo si, que me aguante tener sexo con ella todos los días, porque a mis erecciones hay que darle solución, !ah¡, y porque no hay otra.

!!!!RRRiiiiiinnnngggggg!!!!, Mierda de despertador, en fin, a currar

No hay nada imposible, y soñar es gratis.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 21 Abril de 2011

17 de septiembre de 2014

Welcome to the disaster (Bienvenido a la catástrofe)

Anoche tuve una pesadilla. Yo era algo más viejo, meses más viejo. En mi sueño, el presidente del gobierno de mi nación recibía a su homólogo extranjero. Tenía la certeza de que se trataba de nuestro gobernador gracias a la bandera española que ondeaba en la Moncloa, puesto que su fisonomía poco tenía que ver con el españolito de a pie. Este mostrenco era alto, rubio, con ojos azules y tez blanca.

De su boca salieron cuatro palabras en un perfecto inglés que ya quisiera para sí cualquier erudito de Cambridge: Welcome to the disaster (Bienvenido a la catástrofe). Sin duda se trataba de una vana ilusión. Mi subconsciente más profundo me estaba jugando una mala pasada ¿Cómo es posible que un presidente de España hable inglés? Eso aquí no se estila. Aquí lo suyo es colocar al intérprete de turno al lado del invitado, tal y como han hecho todos los presidentes que han gobernado y gobiernan este país

Mis neuronas del bulbo raquídeo seguían a pleno funcionamiento. Me permitían oír la conversación en inglés mientras la vigilia iba poco a poco acercándose. Escuché al presidente foráneo preguntar por qué le daba esa bienvenida a España. En un alarde de picardía nuestro gobernador le espetó:

- Es que ha llegado usted a un país catastrófico. Los españoles lo convirtieron en un país mediocre que se terminó por ir a pique gracias a las medidas que tomaron sus dirigentes y a la evolución que siguió su sociedad

- ¿Habla usted en 3º persona?

- Evidentemente. Yo soy natural de Frankfurt. La ignorancia de este pueblo llegó a tal extremo que ni diciéndoles a pies juntillas lo que debían hacer, eran capaces de gestionar adecuadamente sus recursos. De esto modo, la única solución que nos quedó fue venir a gobernar en cuerpo presente.

- ¿Pero qué pasó para llegar a tal situación?

- En España se venía consolidando lo vulgar durante mucho tiempo. Desde la inmensa mayoría de los hogares se fomentaba la educación de los más pequeños con muchas horas de televisión. Cuando se iban al colegio lo encontraban masificado y con maestros masacrados en su profesión. Eran los estudiantes a la cola del mundo desarrollado. Aquellos que tenían más valía terminaban optando por el exilio y con el paso de los años la cosa fue a peor. Los que iban a la escuela en estas condiciones crecieron y llegaron a edad adulta, y gracias a la educación adquirida, su única perspectiva era optar a la insuficiencia. Consecuentemente el presidente que los gobernaba no sabía hacer la “o” con un canuto, por lo que nos vimos obligados a intervenir España…físicamente.

El despertador sonó y me despertó súbitamente. Lo primero que me vino a la cabeza es que por suerte todo era un sueño. Lo segundo, que haría todo lo posible por releer cuanto antes “La interpretación de los sueños” de Sigmund Freud.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 14 de Mayo de 2012.

22 de octubre de 2013

Amarillo


Déjame llevarte a mi lado, a mostrarte mi color, el color amarillo. Color de la juventud, la alegría, el júbilo, la perfección espiritual, la paz, el descanso y de la luz. Amarillo, el color de la amistad, la misma que nos unió hace tiempo y, que cada día que pasa se va fortaleciendo.

Voy a contarte un sueño que tuve, en el que los dos somos protagonistas, junto al color amarillo.

Todo empezó como muchos otros días, yéndote a buscar a casa, por supuesto, en el Hyundai Getz de color amarillo. Decidimos conducir sin rumbo fijo. Después de un rato, nuestra piel se fue volviendo amarilla, nos estábamos transformando en personajes de los Simpson. Nos encontrábamos en Springfiel, donde pasamos el día, conociendo la ciudad y la divertida gente que lo habita. Quedaba poco para anochecer y decidimos irnos lejos, muy lejos. Llegamos a una plantación de trigo y allí nos tumbamos. Observamos el mágico momento del atardecer, cuando parece que el cielo empieza a arder, y cuando el día acabó dando paso a la noche, cubriendo el cielo por un manto de brillantes estrellas, nos besamos, nos fundimos, nos unimos, creando uno solo, uno perfecto, como oro puro en manos de un experto joyero.

Nos despertamos con los primeros rayos del sol, ese sol que nos da calor, nos da vida y sobre el que todo nuestro mundo gira. Corrimos, atravesando todo un campo de girasoles, dejándolo atrás, hasta llegar al mar. Junto a la orilla nos encontramos a los Beatles, comiendo paella y bebiendo cerveza. Nos sentamos con ellos y nos invitaron a cruzar el océano Atlántico, por medio de su submarino amarillo.

Llegamos a Nueva York, y sin ropa limpia que ponernos, nuestro amigo George me dejó el traje de la película de la Mascara y a ti el chándal de Kill Bill. Lo cierto es que el traje me quedaba bien, me encantaba, no podía ser más perfecto, pero te miraba y no te veía igual de contenta. Era innegable que tu atuendo no era el apropiado, así que levanté la mano y en menos de un segundo, un taxi se había parado, amarillo por supuesto. Volví a los pocos minutos, a traerte el precioso vestido de Bella, un vestido propio de una princesa de cuento.

Luego fuimos a Broadway, donde pudimos ver el musical Chicago, mientras todas las miradas se fijaban en nosotros. Resplandecimos entre la multitud, brillamos, fuimos puro fuego, todo el mundo nos quería, nos pidieron que nos quedáramos allí, nos apuntaron en las páginas amarillas, hasta pensaban en hacernos hijos predilectos.

Pero no nos podíamos quedar, teníamos que marchar, queríamos seguir viajando. Decidimos cruzar el país, montados en un tractor amarillo. Nuestro tiempo nos llevó, hasta que llegamos a Los Ángeles, a tiempo de que empezara el partido. Nos sentamos al lado de Jack Nicholson, me puse mi camiseta de Bryant, esa donde nuestros colores se mezclan, se funde el lila y el amarillo, o mejor dicho, el púrpura y oro, y nos dispusimos a ver el partido.

El partido acabó y mi sueño terminó. Desperté, abrí los ojos y me quede mirando la pared amarilla de mi habitación, pero únicamente unos segundos, porque me levanté y me puse a escribirlo todo, antes de que se me olvidara.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 31 de Enero de 2012.

7 de enero de 2013

Castillos en el Aire

Cortez al desnudo
CASTILLOS EN EL AIRE

En el espectáculo "Lo Cortez no quita lo Cabral", decíamos con Facundo , "¿qué es un hombre sin un sueño?, nada, un hombre sin un sueño a lo sumo es un ciudadano y es grande la diferencia. Un ciudadano vale apenas un voto en cambio un hombre tiene la posibilidad de saber que para vivir mejor, hay que ser mejor". A la sociedad cada vez le conviene menos que el hombre sueñe, porque se distrae en sus vuelos y no presta atención a las ofertas de consumo que se le presentan y un hombre que no consume para la sociedad no existe. Además la sociedad siempre agrede al soñador. ¿No lo fueron acaso los hermanos Write?, ¿no lo fue Julio Verne y Franklin y Oscar Wilde y Galileo? y un etcétera interminable de ejemplos. La vida es sueño, decía Calderón y los sueños, sueños son, pero lo son más aún ante la posibilidad de que se hagan realidad, aunque a esta figura se le llame utopía.

"Quiso volar igual que las gaviotas,
libre en el aire, por el aire libre
y los demás dijeron, ""¡pobre idiota,
no sabe que volar es imposible!"".
Mas él alzó sus sueños hacia el cielo
y poco a poco, fue ganando altura
y los demás, quedaron en el suelo
guardando la cordura.
Y construyó, castillos en aire
a pleno sol, con nubes de algodón,
en un lugar, adonde nunca nadie
pudo llegar usando la razón.
Y construyó ventanas fabulosas,
llenas de luz, de magia y de color
y convocó al duende de las cosas
que tiene mucho que ver con el amor.
En los demás, al verlo tan dichoso,
cundió la alarma, se dictaron normas,
""No vaya a ser que fuera contagioso...""
tratar de ser feliz de aquella forma.
La conclusión, es clara y contundente,
lo condenaron por su chifladura
a convivir de nuevo con la gente,
vestido de cordura.
Por construir castillos en el aire
a pleno sol, con nubes de algodón
en un lugar, adonde nunca nadie
pudo llegar usando la razón.
Y por abrir ventanas fabulosas,
llenas de luz, de magia y de color
y convocar al duende de las cosas
que tienen mucho que ver con el amor.
Acaba aquí la historia del idiota
que por el aire, como el aire libre,
quiso volar igual que las gaviotas...,
pero eso es imposible..., ¿o no?...
"
Letra: Alberto Cortez
Música: Alberto Cortez


Este Artículo es un Borrador que Bake Gibran dejó pendiente de terminar, ahora le añadimos la imagen y este vídeo por si quieres escuchar la canción.



13 de noviembre de 2012

De nuevo en el trono


Se que corren aires difíciles, se que las mentes están preocupadas por los problemas que nos invaden, y apenas tenemos tiempo para volver a sentirnos felices, amables, sensibles a lo minúsculo, a  eso que siempre hemos tratado con delicadeza, con amor, con respeto porque ha sido nuestro, porque lo hemos disfrutado, como cualquier humano, la Libertad.

Aún me salpican algunas noticias diarias dando pie a enredarme en esa maraña que no te deja ver mas allá, pero poco a poco me escabullo, me escapo y me entrego a aquello que me da paz y felicidad, el disfrute de la vida, mi vida que tantos desafortunados momentos ha tenido,  y a los que dejo aparcados para sentir las sensaciones positivas, para dejar volar mi imaginación a los mejores tiempos, utilizando un marco incomparable como es el mar.

En mi paseo imaginativo, navego en un velero, donde el silencio es alcanzado por el romper de la quilla en las olas, o los delfines que nadan cercanos a las amuras del barco, o el viento que refresca mi rostro por la velocidad que lleva, o por los amigos que sonrientes exteriorizan su felicidad por estar contemplando ese momento.

Quizás alguno haya soñado como yo, con una pequeña isla desierta, o una cala donde fondear la nave, a fin de reponer fuerzas, charlar con los que tu has querido que vayan en ese viaje, intentar pescar varios peces para después prepararlos en la playa, escuchar buena música con una copa de ron mientras las estrellas dan luz a la noche, ante todo solo una norma, pasarlo bien y ayudar a crear buenos instantes, y dedicar el tiempo a ser feliz y dar felicidad.

Los que me conocen saben que no estoy exento de problemas, como cualquier otro, trabajo, hipotecas, préstamos, y esas cosas que nos envuelven dejándonos ciegos ante la posibilidad contemplativa que  a veces hemos podido disfrutar, los sentimientos que anhelamos llenando nuestro corazón de gozo, de libertad.

Hoy escribo revelándome sobre lo que aquellos quieren que me preocupe, sobre la caja tonta que crea ambientes enrarecidos, la prensa diaria inmersa a la manipulación que se puede palpar, los comentarios cotidianos que por cualquier lado nos interfieren, hoy no, hoy despliego mis alas y vuelo recordando que estoy vivo, que necesito salir de esa cueva llena de ecos y sin salida.

Estoy junto al mar, pinos centenarios rodean mi vista, un azul intenso hace el fondo perfecto a este cuadro, estoy disfrutando, ojalá vosotros también, y nadie podrá quitarme que hoy esté de nuevo en mi trono.

8 de noviembre de 2012

Sumisa



Sumisa tú.
Muerto estoy y no resucitaré a menos que vuelvas arrastrándote desnuda a mi cama, te inclines, me beses y te mezcles con el sudor de mi cuerpo sorbiendo el semen que de forma inmediata depositaré en tus labios.
Estaré mientras yo lo desee encima de tu cuerpo, me moveré y lameré por donde quiera y pararé cuando tú desees lo contrario.
Ordenaré tu quietud y tu sumisión total como la mariposa encerrada en un frasco de cristal para que no pueda volar.
SI, te quiero esclava, sumisa y esclava total, dispuesta a cumplir, sin pronunciar sonido, mis órdenes y como tu Dios que soy, realizar a la perfección mis deseos más mórbidos y sexuales.
Te deseo como lo que eres, mi puta particular. Tengo el derecho de propiedad para tratar tu cuerpo y alma como me apetezca y tú seguirás sin hablar, sin gemir, sin parpadear. Tu misión exclusivamente complacerme y ser una marioneta que sólo se moverá con mis deseos o con mi mirada enturbiada de lujuria y posesión.
Tus ojos tailandeses sólo abarcarán el contorno de mi cuerpo. Me acariciarás, besarás y susurrarás que soy tu dueño, tu chulo, tu amante, tu único motivo de existir.
Me elevaré, mi machismo resucitará y te poseeré por delante o por detrás cuantas veces lo desee. Tus pezones serán mi único alimento. Tú recibirás lo que a mí me plazca en cada momento y nada más.
Una vez terminado el juego los papeles cambiarán y serás la de siempre; te aprovecharás de mi amor y de puntillas te irás al ordenador para contar historias a tus amigos del Facebook. A mí sólo me quedará ver el documental o volver a soñar.


Sumisa yo.
Conozco lo que estás pensando “todos me critican, mis amigos, mi familia.... tendré al final que marcharme de esta ciudad pero a él nunca lo dejaré”.
Me gustaría ser devorada, al contrario que la mantis religiosa, estoy poseída, estoy enamorada, loca, que más me da. Su cuerpo me fascina y a su alma la maldigo sin cesar. Quiero alejarme y no lo consigo, quiero matarlo y sólo consigo matar a otras para que no me roben sus besos, me tiene atrapada en su red pero me gusta, lo necesito. Necesito que me posea aunque su posesión sea como una violación. Necesito de sus caricias, muero cuando su cuerpo se introduce en el mío, vivo porque él no me ha ordenado lo contrario, estoy loca, lo sé, loca por él.
Llego a la conclusión de que mi vida no tiene sentido si yo no soy su esclava, sí, su esclava, dispuesta a la hora que él me reclame, su esclava para satisfacer sus instintos más bajos y su pasión desbordada… y me gusta, me fascina, me diluyo de placer.
Su mirada, su sonrisa, su sexo, su arrogancia, su infidelidad o desfachatez, todo él me consume y no deseo ser rescatada.
Terminado el juego, el volverá a los brazos de cualquier amante. Yo seguiré esperando que la fortuna vuelva a recaer en mi sumisión.

19 de septiembre de 2012

El Sexo de los Ángeles

Acababa de quedarme dormido. Aquel día me había realizado las ingles brasileñas y como era la primera vez estaba bastante jodido, es decir, escocido.
No puedo dormir y acudo frecuentemente a las pastillas que me producen un periodo de entresueños, la realidad se difumina y el sueño se alía con el subconsciente.
Comencé a sentir algo que frotaba y subía por las piernas, era agradable y mi cuerpo se estremecía  de una sensación placentera. ¿Estaba dormido? Así lo creía yo.
Sentí unas manos delicadas que acariciaban mi espalda y unos labios húmedos que  sorbían toda mi piel. La sensación cada vez más cálida y el sofoco cada vez mayor. Estaba perplejo, paralizado, sin saber o poder reaccionar.
Unos pechos turgentes se deslizaban por mi sexo hasta adquirir la proporción adecuada para entrar en el tabernáculo que yo comenzaba a considerar una bendición. Esto no puede ser cierto. ¿Estoy despierto? Siento placer pero no veo, huelo a jazmín pero no puedo moverme.
Fui violado con suma aceptación, sin necesidad de decir te quiero. Todo fue muy lento y delicado y sin darme cuenta ella estaba montándome como si fuera su corcel.
Todo era algo místico, olía también a incienso y a mirra. Déjame ver tu cuerpo, le solicitaba, no me lo permitió pero a cambio concedió que mis manos se liberaran de su parálisis para poder tocar su cuerpo invisible, su cuerpo, la perfección absoluta, algo de Dios.
Cuando se sació, ella se marchó como había llegado, en silencio. Percibí un aleteo y un soplo de aire fresco recorrió mi rostro.  A mi cuerpo, aún frenético, lo recorría el mayor placer que jamás había sentido.
Me desperté o me dormí, no lo recuerdo. Quizás podrían haber influido las ingles brasileñas, pero aquella noche descubrí que los ángeles no son neutros. Mis manos  sujetaban una rosa amarilla mezclada con un ramo de lirios, flores de ángeles o demonios, me da igual.
Unos pensarán que todo fue un sueño producto de mi mente calenturienta; yo he intentado buscar una explicación sin poderla encontrar. Sólo se me ocurre que quizás fue el amor de todas las mujeres que un día me amaron o yo amé.
Tampoco sé si fue sexo o amor, pero hacerlo con un ángel me elevó. Hoy busco con ahínco la mezcla de pastillas que a tan sublimes momentos me llevó.

14 de marzo de 2012

Cuéntame una Historia



- Cuéntame una historia.
- ¿Qué clase de historia? 
- Pues no sé. Algo que te llene al contarlo. Tu mejor recuerdo. 
- No tengo ninguno así. Los mejores recuerdos que tengo no lo son por mejores, sino por ser los primeros de muchos.
- Me vale. ¿Qué tipo de historia es? 
- Es la historia del olvido, no del presente agónico sino del tranquilizador futuro. Cuando la cicatriz deja paso a piel nueva cargada de vida. 
Era la misma mañana de siempre, pero con un toque tenue en el amanecer. Algo en ese día brillaba. Me desperté con energía, con ganas de salir rápidamente. Una ducha fría y bajé a la calle casi sin fijarme en qué llevaba puesto. Como decía, un día normal. Ya llevaba los cascos antes de que ese característico sonido me asegurara que la puerta quedaba bien cerrada. Sólo faltaba echar a andar sin rumbo mientras elegía cuidadosamente cuál sería esa canción que arrancara la jornada. ¿Siguiente parada? Un bar cualquiera de Sevilla, una tostada con aceite y salmorejo: sabor a mañana perfecta. No era el mismo bar de siempre, pero para mejorar hay que arriesgarse. Recién abierto, las únicas luces encendidas palidecían desde la cocina alumbrando un frondoso bosque de sillas del revés que dejaban un pequeño claro cercano a la barra. Observé y esperé unos segundos para ver si alguien se asomaba a soltarme un “está cerrado”. Al poco tiempo salió la camarera, armada con una perfecta y preciosa sonrisa, invitándome a sentarme en esa única mesa disponible. ¿Cómo negarme? Cuando dije preciosa no me refería sólo a la sonrisa. 
- Continúa. 
- Como había llegado pronto se tomó la libertad de desayunar conmigo. Según decía lo que más le gustaba era llegar temprano y encender el equipo de música del dueño. Más tarde tendría que poner el mismo disco de siempre pero ahora la elección era toda suya. Al día siguiente llevé yo algo y lo que siguió fueron meses de desayunar antes que el sol, para llegar allí y ver qué canción pondría el otro. Era una hora del día que compartíamos con un completo extraño que, habiendo sido un desconocido, iba haciéndose cada vez más familiar. Un descanso de la realidad que lograba convertir cada día en algo especial, justo lo que necesitaba. Hoy son sólo recuerdos, recuerdos que hicieron que cualquiera de mis otras memorias palidecieran. 
- ¿Cómo se llamaba? 
- Pues he de confesarte que aún no lo sé. Donde escuchaste recuerdo dije sueño, y me temo que estoy a punto de despertar. Mis ojos ya intuyen mi habitación y estoy seguro de que la alarma está lista para obligarme a despedirte. Toda una pena porque, aunque cada noche sea distinta, me encanta contarte esta historia, pequeña desconocida. Tendremos que esperar a que mis sueños se hagan recuerdos y abrir los ojos ahora tan sólo conlleve poder contemplarte plácidamente al despertar.

   Nárul nos ofrece este artículo en el que los recuerdos y los sueños se entrelazan fundiéndose en una misma historia. GRACIAS.