Esta entrega la dedicamos a Uruguay, que es el segundo país más pequeño de Sudamérica en cuanto a territorio, detrás de Surinam. La población estimada para 2010 es de 3,4 millones de habitantes.
La palabra Uruguay proviene del guaraní. Existen varias explicaciones acerca de su origen:
- "Río del país del urú". Una versión muy vinculada a la anterior es la de Félix de Azara. Afirma que el nombre proviene de un ave pequeña, el urú, que habita en parte de las costas del río Uruguay y significaría entonces "río del país del urú".
- "Río de los pájaros pintados". La interpretación poética de Juan Zorrilla de San Martín.
- "Río de los caracoles". Por su parte, un colaborador de Félix de Azara da esta otra versión muy diferente, dividiendo la palabra en uruguá, "caracol", e ï o ý "agua", "río".
Uruguay estaba poblado por los pueblos originarios principalmente Charrúas, es por eso que éste suele ser un apodo habitual con el que se conoce a los uruguayos.
A finales del siglo XIX el país alcanzó altos niveles de bienestar, equiparables a los europeos. Debido a esto, Uruguay comenzó a ser conocido internacionalmente como "la Suiza de América". Uruguay fue uno de los primeros países en establecer por ley el derecho al divorcio (1917) y uno de los primeros países en el mundo en establecer el derecho del sufragio femenino. Además, fue la segunda nación del mundo que estableció por ley un sistema educativo gratuito, obligatorio y laico (1877).
Hubo una bonanza económica dada por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, así se tuvo una de las más bajas tasas de desocupación.
A todo esto se sumaron otros logros: el edificio más alto de América Latina en 1925 (Palacio Salvo), excelentes infraestructuras, sanidad y educación con niveles superiores a los países europeos y a muchos países de la América Latina en desarrollo, su universidad pública, el estadio más grande del mundo (Estadio Centenario), los servicios públicos estatales (electricidad, teléfonos, gas, tranvías, ferrocarriles, agua corriente, entre otros), el Peso uruguayo que tendía a apreciarse frente al dólar, nuevas instituciones públicas, el triunfo en los campeonatos de fútbol en los Juegos Olímpicos (París 1924 y Ámsterdam 1928) y los mundiales de 1930 (cuya sede fue la ciudad de Montevideo) y 1950, en Brasil (siendo este último un logro deportivo histórico y uno de los momentos más dramáticos e inolvidables de la historia del fútbol, cuya final es conocida desde entonces con el apodo del Maracanazo).
Hazañas que contribuyeron a perpetuar el mito de la "edad de oro" de Uruguay. A tal punto, que en las elecciones de 1950, militantes oficialistas acuñaron la memorable frase "como el Uruguay no hay".
Hacia 1955 se inició una crisis económica. Durante la década de 1960 hubo un continuo proceso de deterioro social y económico con un notable aumento de la agitación de sectores gremiales de izquierda. Simultáneamente, se registraba la actividad de unos diez grupos revolucionarios, entre los que destacan los "Tupamaros" que se inclinaron por la guerrilla urbana. La acción de estos grupos de la izquierda radical fue enfrentada por organizaciones de ultraderecha, como la Juventud Uruguaya de Pie (JUP) y el Comando Caza Tupamaros (CCT), conocido como Escuadrón de la Muerte. Las Fuerzas Armadas, utilizaron a su favor el deterioro que asolaba al país, así fueron asumiendo protagonismo. Estos hechos condujeron, diez años después, a un golpe de estado cívico-militar.
Entre los valores intelectuales contemporáneos, sobresalen Juan Carlos Onetti, Francisco Espínola, Felisberto Hernández, la poetisa Idea Vilariño, Eduardo Galeano y Mario Benedetti, de los 2 últimos, hemos tenido alguna pequeña muestra en nuestro Blog.
La canción que acompaña a este artículo, es del cantautor argentino Ignacio Copani y habla del verdadero significado de sentir a Hispanoamérica.
Para sentir América
Intérprete: Ignacio Copani
Para sentir América
no alcanza con hablar en castellano
ni cargar todas las tintas en Colon,
ni colgar en el salón un manto raro
cargado de color, bordado con las manos.
Para sentir América
no alcanza con decir "que tierra bella,
que paisaje, cuanto verde, cuanto sol,
que buen aire en este hotel de cinco estrellas,
que buena su canción, que venga otra botella."
Hay que vivir en su pellejo, hay que subir el barrio viejo
y desde ahí sentir América.
Hay que aguantar la nube gris debajo de un techo de zinc
para decir "así es América".
Para sentir y hablar de tantas maravillas
hay que sentir primero
el agua hasta las rodillas.
Para sentir América
no alcanza con el carnaval de Río,
ni trepar a la pirámide del Sol
ni bailar el tango como Valentino,
ni la coca con ron ni el cóctel de mariscos.
Para sentir América
no alcanza con la agencia de turismo
ni llorar por lo que el viento se llevo
y mirar cuanto se lleva el egoísmo
y aquí cuanta ilusión rodó por el abismo.
Hay que abordar la caravana de los que no tienen nada
y desde sentir América.
Hay que romperse el corazón, cargar al hombro su dolor
para decir "así es América".
Para sentir como es América en verdad
primero hay que sentir las voces de la oscuridad:
"Yo soy América y tengo frío
y el pie descalzo como los que están conmigo.
Somos América y no pudimos dormir bien,
a ver si al sentirnos puede dormir Usted".
Artículo reeditado: originalmente publicado el 18 de Mayo de 2011.