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8 de octubre de 2014

La risa del choco


Casi amanecía cuando desperté, lo estaba deseando. Otra jornada de pesca, pero esta vez en embarcación. !que maravilla!, me encanta navegar, bueno, todo lo que tenga que ver con el mar me fascina, y si el tiempo acompaña, mejor que mejor.

Habíamos quedado a las siete en el club náutico, y desde hacia quince minutos el tío ya estaba allí preparado para embarcar y poner rumbo al sur. !Que bonito suena eso!. El patrón nos indico que íbamos a por chocos, que al parecer se estaban dando en la zona donde supuestamente nos dirigíamos, nos falto tiempo para pertrechar los bártulos en los tambuchos de proa, y abrigarnos para no coger frío mientras se navegaba.

Mi hermano me confeso que el no había cogido nunca chocos, le advertí que era una pesca muy divertida, porque aunque te parezca que no están, el peso de las cañas, nos ayudan a conocer si estaban cogidos o no, porque contrario a la pesca de peces, el choco, jibia, calamar o pulpo, no dan tirones bruscos del sedal, si no que al agarrarse al señuelo, pesa mas , y si se engancha, podemos subirlo a bordo.

Lo que no le dije a mi hermano es la forma que hay para subirlos, y ahí fue donde empezó la risa del choco.

Por todos es sabido que los cefalopodos, usan para su defensa una tinta espesa de color negro, pues yo creo que cada uno de los que subió el al barco, lo lleno de tinta, tenia por todo lados, ojos, orejas, boca, el pelo, las manos, los brazos, la espalda, la barriga, y eso no era todo, porque como no sabia esquivar el chorro de tinta, pues dirigía al animal para to los laos, y al que cogía, lo ponía de aquella manera.

El patrón estaba de un mosqueo de la ostia, ya no aguantaba mas mis risas, tenia el barco hecho una pena, era uno de esos que se llaman Cormorán, totalmente blanco, pero después de los chocos, tenia lunares negros hasta en los tambuchos, (es una especie de cofre que sirve para recoger las cosas), jamas me reí tanto yendo de pesca, y con mi hermano quien no se ríe? es fenomenal, aunque se le escaparon mas que cogía, nunca perdía el sentido del humor, así que el patrón no tuvo mas remedio que desistir de su enfado, y reírse aunque al barco le hubieran saldo lunares, y además porque al final de la pesca, se consiguió coger mas de setenta kilos de chocos y pulpos, que ahí es nada.

Mi hermano, mayor que yo, todo hay que decirlo, se lo paso de muerte, y cada vez que nos llamamos, siempre pregunta, ?que, cuando vamos a por unos choquitos?.

A vosotros tampoco os diré como se suben a bordo, por si alguna vez venís conmigo a cogerlos, que salga la risa del choco con toda su plenitud.

La fotografia es uno de los paisajes por los que pasamos cuando vamos navegando, es precioso.


P.D. Un consejo, mejor no ir vestidos de forma pija, jajajaja.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 05 de Marzo de 2010.

28 de enero de 2014

Un paseo por el mundo


Ayer fue apoteósico, aunque muy a pesar de nosotros dos porque faltara la alegría de la huerta, pero sin más, nos dispusimos a pasar otra velada de pesca. Los cálculos estaban hechos, a las 19.15 horas recogería a mi gran amigo y de los pocos "tuporaquis" que hay en el mundo, para dirigirnos a comprar la carnada que necesitábamos para pasar un gran rato intentando pescar algo de lo que fuere.
Nada mas llegar a la tienda en cuestión, y viendo que aquello estaba repleto, decidimos tomar la primera cervecita súper fresca en el bar de al lado. Acto seguido regresamos al comercio, donde de inmediato fuimos atendidos, poniendo rumbo a unos de los lugares más espléndidos para ese tipo de ocio.
Íbamos sedientos, así que mi gran "tupoaquí", abrió una litrona de cerveza cubierta de hielo y refrescamos la garganta aleatoriamente, y al mismo tiempo desplegábamos las cañas montando unos anzuelos especiales, los cuales ayudan bastante a que los peces se enreden en el y caigan en nuestra bolsa de red.
Una vez lanzadas las cañas, terminamos con la primera botella, dando paso a la segunda que aún estaba mas fresca, !que rico!, a la vista de que los peces tardaban en llegar, empezamos una charla que no acabó hasta las 3.30 de la madrugada, que fue el momento de dejarlo en casa.
Pero esa charla era maravillosa, lo mismo se hablaba de los reyes de Europa, que de los archipiélagos del Pacífico, de poesía de un enamorado Bécquer, al holocausto nazi, y al mismo tiempo dándole tragos a la botella para que no se calentara, porque el calor era pegajoso, como decimos por aquí, y muy de vez en cuando iban entrando los piltrafillos peces, que en estas veladas, son un complemento mas, pero no lo mas importante, y aunque no llenamos la cesta, algunos cayeron para poder deleitar un buen plato de pescaitos fritos.
Por supuesto la comida estaba lista para ser engullida, jamón, aceitunas, mucho pan, y algún embutido más, que no pudimos acabar con todo porque era demasiada comida.
Oír a mi gran amigo hablar con criterio y certeza de los temas que se dieron, es una gozada, aprendí bastante de cosas que contaba, los argumentos de los que se servía eran muy completos, al detalle, y hasta el mas tonto de todos, como en mi caso, aprendería con mucha claridad todo lo que el relate.
Ayer, mientras pescábamos, flotábamos recordando historia, poesía, geografía, filosofía, biología, mujeres y demás, como si nos diéramos un paseo por el mundo con las luces de los Bakes como se muestra en la fotografía.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 07 de Septiembre de 2010.

27 de diciembre de 2012

Fuente de vida


Desde que existe el hombre como tal, una de sus actividades de subsistencia alimenticia ha sido la pesca.

Esta actividad ha ido pasando por distintas fases. Desde clavar una lanza a peces de río en aguas poco profundas, hasta quitarle el pescado de la boca a un oso de Kamchatka, o de la bolsa a un pelícano.

La necesidad de este elemento proteico para la alimentación de una superpoblación ha llevado esta actividad a ocupar un lugar de privilegio en el mundo económico.

La máxima urgencia por conseguir grandes sumas de pescado ha hecho posible que físicos y geógrafos se hayan puesto manos a la obra para investigar y posteriormente descubrir zonas del planeta predominantes en grandes caladeros de pesca.

Para localizar estos caladeros tenemos que tener en cuenta la influencia de las corrientes marinas.

En las latitudes medianas, las corrientes que proceden del oeste, al  chocar con los continentes, producen una desviación de las aguas superficiales, que son sustituidas por aguas más profundas y frías. Eso ocurre con las corrientes de Canarias y de Humbolt, entre otras.

Voy a centrarme en el mayor caladero pesquero del planeta, en la costa occidental de América del Sur.

La corriente de Humbolt es una corriente marina originada por el ascenso de aguas profundas, muy frías, que se produce en las costas occidentales suramericanas. Se debe a la combinación de la fuerza centrífuga de las aguas oceánicas en la zona ecuatorial con la fuerza de coriolis (movimiento de rotación terrestre). Ejerce influencia determinante sobre el clima de la costa chileno-peruana.

Corre desde la costa central de Chile hacia el norte, principalmente a lo largo del litoral peruano. Su temperatura media es muy baja para la que correspondería a la latitud de dicha región.

La surgencia de aguas frías y profundas trae a la superficie una enorme cantidad de plancton.

Estas aguas frías contienen nitratos y fosfatos procedentes del fondo marino, de los que se alimentan el fitoplancton, el cual se reproduce rápidamente, favoreciendo así el desarrollo del zooplancton, que se nutre del anterior. Esto hace posible que su riqueza pesquera sea grandiosa.

De la mano en la cadena alimenticia nos encontramos con una gran riqueza ictiológica, abundancia de aves marinas en el litoral o islotes cercanos a la costa, entre las que destacan las aves guaneras (guanay, pelícano, piquero, etc.).

Sus excrementos, debido al alto contenido de nitrógeno y fosfatos, acumularon enormes cantidades de guano, que tuvo gran importancia para la economía peruana del siglo XIX.

Esta mecánica general se ve alterada periódicamente por el  fenómeno denominado “El Niño”.

El fenómeno de “El Niño”, del cual no se tiene demasiada información, trastoca toda la climatología planetaria.

Las repercusiones que dicho fenómeno tiene en la zona que estamos describiendo consisten en un calentamiento de las aguas superficiales. Al aumentar su temperatura disminuye el contenido de oxígeno, con lo cual se empobrece la riqueza del caladero.

Al retirarse los bancos de peces hacia otras latitudes, las consecuencias son aterradoras; la mortandad de miles de aves deja un paisaje devastador.

En los tiempos actuales, con el gran saqueo de estos grandes almacenes piscícolas y ante la gran demanda culinaria de ese producto, se ha optado por crear piscifactorías, repartidas por muchos rincones del planeta, con objeto de hacer frente a las exigencias del mercado.

12 de noviembre de 2011

Como quitar la sed (Reedición)


Eran las seis y media cuando el despertador hizo su entrada triunfal. No me molesta, al contrario, lo estaba deseando, que grato sonido para esa mañana de sábado. Me prepare el desayuno mientas pensaba en no olvidar nada que pudiéramos necesitar. Una cariñosa despedida a mi mujer, que aun dormía, y rumbo a echar una jornada de pesca inolvidable.

Muchos de vosotros pensareis que " otra historieta de pesca con foto incluida del pez", pues no. La mañana se presentó como casi todas la mañanas de verano en Huelva, agradable, muy agradable, acompañando a las horas que íbamos a pasar mi amigo y yo, soñando con pescar una enorme pieza de las que por aquí se llaman anchovas, pez teleósteo muy voraz y luchador cuando se encuentra apresado por el anzuelo de la caña de pesca.
Por el camino halábamos de nuestras cosillas, los hijos, los compis del trabajo, el fútbol y sobretodo las mujeres, y así llegamos al lugar donde deberíamos dejar el coche para proseguir andando.

Como dije al principio la mañana acompañó y la caminata fue larga, muy larga pero guapa, no todo el mundo puede darse el lujo de pasear junto a la orilla del atlántico a las siete y media de la mañana, y observar el inmenso mar, las gaviotas y demás pajaros, descalzos por una arena dorada y fina.

Como críos, con la ilusión a flor de piel, empezamos a montar las largas, pero fuertes cañas de pescar, con un sedal de numero 50 en la madre y acero en el bajo línea o brazola, con un anzuelo del 1/0 y de carnada llevábamos un poco de todo, caballa, sardina y lisa, o mujol.

Que bien se veían las cuatro clavadas en la arena sin viento que nos molestara percibir los ataques de los voraces peces. A la hora mas, o menos, se nos puso el corazón a cien, una de las cañas, se doblaba hasta el punto de quererse marchar al agua. Rápidamente mi amigo la agarro con fuerza y notó como el pez que habíamos estado deseando se había enganchado al anzuelo, y después de veinte minutos de trabajo, se pudo ver al animal que soñamos, aproximadamente unos seis kilos de peso. !!Que alegría!!

Pero...... se paro la pesca, no hubo ni una sola picada desde que se cogió el primero, y el calor empezó a llegar, se probo de todo cambiar la carnada, lanzar mas lejos, en otro lugar mas apartado, pero nada, la madre naturaleza nos dijo con eso que ya estaba bien por hoy, así que exhaustos por el calor y acabado el liquido elemento decidimos recoger y emprender el camino de vuelta. Entre las cañas, las cajas de herramientas y demás bártulos, los seis quilitos del pescado y sin agua, no veíamos el final del camino. Con media lengua fuera, llegamos al chiringuito donde dejamos el coche, y lo primero que pedí a la señora del local, fueron seis cervezas. La señora se extraño, ¿seis?. Usted pongalas, que no se calentaran.

Al ver esos botellines de cruzcampo cayéndole la nieve por fuera, UMMMMMMM, mi amigo no se lo creía, !!que ricooo!!. Señora ponga otras seis, y sin vacilar la convencida mujer volvió a colocar una a una las seis restantes, las mejores cervezas que nos hemos bebido nunca, que placer, y que bien nos quito la sed que teníamos.

12 de mayo de 2010

Infieles Felices




La jornada empezó mal, dos de los cinco que decidimos escapar aquella noche, tuvieron la desafortunada ocasión de no aparecer, y salimos con un viento frío que presagiaba dudas, muchas dudas.

Ya de camino y abastecidos de casi todo, paramos a comprar lo mas necesario la comida, que para estos casos en que sabes a la hora que sales, pero no a la que llegas, hay que estar preparados. Mientras en el coche uno se cambió de ropa, quizás para ir mas apropiado, pero cuando vi al regreso a uno vestido de azul, cuando iba en principio de gris, me mosquee y casi la tenemos.

El viaje duró poco, mas o menos quince minutos, aire puro y salado, pero había viento, aún así, no nos cortamos, y empezamos el baile, Hubo quien desde el comienzo empezó a quejarse del lumbago?, o algo así, y para que no se desmoronase antes de llegar, los demás llevamos lo mas pesado. Eso sí, una vez en el sitio, todo cambió, poco a poco se fue montando los bártulos para estar mas cómodos y para llevar a cabo nuestra infidelidad.

Parecía que la noche acompañaba el viento fue amainando y la primera se abrió al poco de tomarla en los brazos, no se quien fue el primero, da igual, la cuestión es que todos probamos el licor que desprendía su boca, fresco, amargo, pero delicioso , naturalmente ella se dejaba absorver porque el momento lo premiaba.
!Quietos! alguien que viene de novato está sacando los.... pies del plato, y además es el primero que empieza a introducir su pieza, !que suerte! dice alguno, pero es que el tío va a por todas, y quiere mas, poco después de saciar el hambre de varias, se lía de tal manera que saca a Lisa, una protagonista de la noche ya que fue confundida con otra de mas calidad, y cansada de bailar en el suelo flotante, decidió abandonarnos, pero no encontraría mejor sitio, que volvió pero esta vez a manos del chico cervecero, que cuando vió de quien se trataba, la abandonó en un barco y esta se hizo cargo de patronearlo.

!Que momentos! no tienen precio, no podré faltar a la cita con mis compis infieles, son la crem de la crem, yo preferiría morirme antes para no echarlos de menos.

Para colmo y como colofón, el guarda de la finca nos prohibe entrar a bailar, si antes no lo sobornamos, ¿y con qué?, nos habíamos gastado toda la pasta en comida, y nos la terminamos casi toda, pero.... sobró un trocito y una viena mas dura que el nabo de un novio, po eso, ya está, -señor guardia, por qué no prueba usted esta tortillita que nos la hizo un chef de categoría?-
y contestó comiéndose el trozo de la tortilla, y el bollo de pan, y nos pidió perdón por no dejarnos pasar, y nos agradeció lo del aperitivo y el bollo, que casi nos hace la ola. Buen guardia, que no dejó que pasáramos cuando precisamente ya salíamos, jajaja.
Después alguien decidió ir a escuchar música a otra parte, pero entramos en un antro donde un bicho de tres piernas era lo único que se podía mirar, así que nos fuimos a casa, menos el novato que se fue creo que con la bichita.

Hasta otra infidelidad.

!Ah! hubo un listillo que ralizó el vídeo para la posteridad y para poner los dientes largos a los que no fueron, que a continuación teneis, y cada uno tuvo su parte del pastel, los que no fueron se lo perdieron.





21 de abril de 2010

Anoche te fui infiel


Ya no podía más, estaba deseando tener una oportunidad para compartir mi éxtasis contigo, pero no podías, y dejabas a mi albedrío que tomase la determinación de disfrutar aún no siendo contigo.

Que conste que me hubiese encantado que estuviésemos juntos en ese lugar donde en las veces que fuimos lo pasamos de escandalo, volviendo a casa de madrugada hastiados de ese placer que de vez en cuando nos permitimos, con alguna copichuela de mas y agotados, pero henchidos del disfrute.

Cuantos quisieran gozar como lo hacemos nosotros, y aunque fuesen a ese lugar, no tienen la experiencia de sacarle el jugo que tu y yo sacamos, se nos acaba la noche igual que se acaba la primera cerveza que tomamos, esa brisa marina que nos rodea, y aquella música que traía hacia nosotros mientras que una vez y otra lucrábamos por sacar y meter, charlar, reír, oír, beber, y un sin fin de posturas, que al día siguiente tenemos que descansar porque estamos reventados.

Así, que lo siento buen amigo, como dije al principio, no aguantabas mas, y anoche me fui de pesca, yo se que será muy difícil que creas que saqué algunos tochos de los que tu conoces, y los metí en mi nevera con un poco de nieve, me bebí unas pocas cervezas, teniendo que utilizar posturas clásicas, sentado, en pie, de rodillas, etc., lo único que faltó en el ambiente fue la música que al estar cerrada la discoteca, era imposible que la brisa la trajera, pero disfruté como un enano, y lamentablemente amigo, tú no pudiste estar para contemplar la hazaña, así que hice un pequeño vídeo para que veas la calidad de los tochos, !ah! y para que le digas al incrédulo de tu colega, que los verá pero no los catará, jajajaja, es broma.

Para los neófitos en la materia, he de decir que los peces que se sacaron anoche, son sargos, un total de trece piezas la cual mejor.

Seguro que a partir de ahora no me dejarás que vuelva a ser infiel, y solo yo goce de algunos de los placeres que nos brinda la vida.