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1 de mayo de 2014

Sindicalista o Político, Político o Sindicalista

Nos reunimos 100 personas para convocar una concentración y manifestar nuestro malestar ante la situación existente;

Más o menos 20 deciden hacerla un día, 80 otro bien distinto.

Esta minoría cuenta con el beneplácito del empresario (léase político de turno) que les concede permiso oficial para poder efectuar su reivindicación en horario laboral.

La gran mayoría deberá realizar su reivindicación en horario no laboral y no sé si con el visto bueno del empresario o no.

Y me pregunto, ¿habrá connivencia?, ¿realmente necesitamos a ese grupo minoritario de representantes de los trabajadores?, ¿Quizás deberíamos adoptar a nuestros políticos como sindicalistas?, ¿Deberían nuestros llamados representantes meterse en política y dejar el sindicalismo?

Estoy hecho un lío, no sé si ese 80% “pinta menos” que el 20. O quizás no, y estoy equivocado, y las horas que empleen ese 80% en horario no laboral les sean compensadas como efectivamente trabajadas al igual que al otro 20%.

¿Quién es el títere?; Partidos Políticos, Sindicatos. o
¿Quién es el titiritero?; Sindicatos, Partidos Políticos.

Da igual, tanto monta, monta tanto, somos capaces de orquestar movilizaciones incomensurables por un 5%, porque “me van a pagar 60€ menos” y nos volvemos insensibles e impávidos ante situaciones de acoso a compañeros, impagos de ayudas sociales, jubilados que después de 40 años de servicio se les abandona a su suerte, contrataciones rozando los límites de la legalidad, trabajadores que funcionan “a la voz de su amo”, carreras profesionales meteóricas y a dedo, etc., etc., etc.

No me afecta en la nómina, eso es sólo problema de ellos; sin querer darnos cuenta que mañana mismo puede ser el nuestro y además nos quejaremos si los demás nos dan la espalda.

Nuestro colaborador Robin Hood, nos remite este artículo... GRACIAS

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 21 de Mayo de 2010.

26 de diciembre de 2012

Despedida de un amigo 5

Hace dos días que llegué a este lugar. Ayer, el Consejo de los Espíritus de las Razas con el Gran Espíritu del Norte al frente, me felicitó por haber sido un modelo a seguir por todos los otros miembros de mi especie. Había cumplido a la perfección con todos mis deberes y obligaciones durante mi vida con los humanos. Por ello, me concedieron la posibilidad de pedir un último deseo. Podía pedir casi cualquier cosa. Una compañera, la mejor de las comidas, una morada en las montañas ó en la playa... Yo les pedí que me dejaran regresar a tu lado, pero me dijeron que eso ya no era posible. Entonces les pedí, que hicieran todo lo posible para que recibieras este mensaje. Con él quiero despedirme. Espero que si lo recibes reflexiones un poco sobre todo lo que te he contado. Sobre el valor de la amistad, la lealtad y el amor hacia los que dependen de ti.

Espero que la luz vuelva a entrar en tu corazón, te despierte la conciencia y tengas la posibilidad de rectificar tus errores y evitar que otros los cometan también.

Lo que hiciste conmigo no es el mejor ejemplo para educar a tu cachorro. Tal vez un día, cuando tú seas viejecito, también te conviertas en un estorbo para él y entonces un día decida dejarte abandonado en una gasolinera. Sin embargo, sabes que nosotros nunca lo haríamos.

También quiero que sepas que a pesar de todo no te guardo odio ni rencor. Esos sentimientos no caben en nuestro corazón. Creo que sólo vosotros los humanos podéis sentirlos.

Te echaré mucho de menos. Espero que tú también te acuerdes algo de mí.
Hasta siempre querido "amo", amigo y compañero. Te quiero. Siempre estarás en mi corazón.

Tu fiel y leal amigo, 
Perro.

5º y último de las entregas de Robin Hood, creo que hay muy pocas personas que no reconozcan que el amor de los animales a sus dueños, quizás sea de los mas intensos y fieles que existen, ¿Estamos los humanos a su altura?. GRACIAS.

19 de diciembre de 2012

Despedida de un amigo 4

Un día que estábamos como siempre varios en el patio, se acercó a mí un tipo que ya llevaba varios días provocándome. Era un macho más joven y fuerte que yo y le gustaba presumir de su fuerza delante de las hembras. Siempre se metía conmigo diciéndome que tú nunca vendrías a buscarme, que eras igual que todos los otros humanos que habían abandonado a sus mejores amigos en aquel terrible lugar porque les estorbaban. Yo no podía consentir que aquel individuo ignorante y provocador pusiera en duda tu buen corazón. Después de un rato en el que me estuvo machacando con su voz histérica, no pude aguantar más y me abalancé sobre él. Lo cierto es que yo no estaba en mi mejor forma física pero intenté defender tu honor con todas mis fuerzas, pero aquel joven macho estaba más fuerte y me dio una buena paliza. A continuación todo pasó muy deprisa.

Salieron los humanos que nos cuidaban, me cogieron en brazos y me tumbaron encima de una mesa de metal frió que tenían dentro de la casa. Yo casi no podía moverme. No tenía fuerzas. Tenía mordiscos por casi todas partes que sangraban bastante, pero no sentía dolor. Estaba muy cansado.

Seguía esperándote pero las horas se me acababan.
Los dos humanos parecían nerviosos. No paraban hablar y de abrir y cerrar cajones, cogiendo todo tipo de cosas. Se acercaron a la mesa donde estaba tumbado y comenzaron a limpiarme las heridas. Sus caras tenían una expresión extraña. Seguían discutiendo. "No podemos hacer nada por él", decía el macho. "Sí que podemos. Tenemos que intentarlo", decía la hembra, "no vale la pena", volvía a repetir el macho. "No creo que pueda recuperarse de estas heridas. Y aunque lo haga, se acabará muriendo de tristeza", continuó diciendo. "Desde que llegó, prácticamente no ha comido, se pasa el día tumbado en la esquina de la entrada como si estuviera esperando por alguien, que tú y yo sabemos que no vendrá". "Sabes que estamos desbordados, no podemos atenderlo como realmente se merece, así que no vale la pena seguir haciéndolo sufrir. Lo mejor para él es dormirle acabó diciendo mientras que la hembra me miraba con cara de tristeza y parecía asentir con la cabeza.

Al cabo de un momento, la hembra se acercó y empezó a hablarme con una gran ternura mientras me inyectaba un líquido frió en una de mis patas. "Tranquilo, no te dolerá" me decía en voz bajita. Al poco tiempo empecé a sentir cómo me invadía un gran sueño. Ella seguía a mi lado, con su cabeza pegada a la mía. "Lo siento, chico" fue lo ultimo que me dijo, al tiempo que unas enormes gotas de agua le salían de sus lindos ojos. "¡Lo siento!" había dicho. Hacía tiempo que no escuchaba aquella frase. Alguna vez , tú también me lo habías dicho. No sé muy bien porque me lo decía, pero sonaba bien, así que haciendo un pequeño esfuerzo, moví ligeramente la cola en señal de agradecimiento.

Mi corazón empezó a latir con menos fuerza, los ojos se me cerraban y la boca se me secaba. Sospechaba que la cara mojada de aquella joven hembra que tan amablemente me estaba tratando era lo último que vería, así que con el último aliento que me quedaba pasé mi lengua por su cara tratando de secarle las lágrimas. Era mi forma de darle las gracias. Ya que no pude despedirme de ti, al menos lo haría de ella, aunque hubiera preferido que fueras tú el que me acompañaras en aquel trascendental momento. Cerré los ojos y sentí como una profunda sensación de bienestar invadía todo mi cuerpo.

4ª y penúltima entrega del artículo de Robin Hood. GRACIAS.

5 de diciembre de 2012

Despedida de un amigo 3

Así pasaron varias noches más. Yo no podía explicarme como podías tardar tanto en volver. Sería que no sabías regresar a buscarme porque no tenías ese papel que llamáis mapa y que tú siempre mirabas cuando salíamos de casa para ir al campo.

Mientras seguía esperando por ti, los señores que atendían a los que paraban allí, me dieron agua para beber e intentaron sobornarme con comida, pero yo me alejaba de ellos. No tenía hambre y además no quería que me cogieran y me apartaran de aquel lugar. ¿Y si regresabas y yo no estaba allí? ¿qué ibas a pensar de mi?

Tenía que esperar el tiempo que hiciese falta. Todas las noches le pedía a gritos al Gran Espíritu del Norte que guiara tus pasos de regreso en mi búsqueda. Pasaron otras cuantas noches más y un amanecer, cuando aún estaba medio dormido, unos señores con un lazo me sorprendieron y me apresaron. Me introdujeron en una máquina de viajar más grande que la tuya y me llevaron a un sitio apartado. Al entrar pude ver un cartel que ponía algo así como "perrera municipal".

Aquel sitio estaba abarrotado de otros como yo. Me llevaron a una habitación donde estaban esperando un macho y una hembra jóvenes de tu especie, vestidos con unas batas verdes. Me miraron, escucharon mi respiración y mi corazón con un aparato y me tocaron por todas partes. "Está un poco asustado y flaco", dijo la hembra. "no es de extrañar, si lleva casi dos semanas sin comer, abandonado a su suerte en la gasolinera", dijo después el macho. "Parece un animal fuerte, seguro que en unos pocos días estará recuperado", añadió.

¡Abandonado! ¿Qué significaba aquella palabra?. Nunca la había escuchado anteriormente. A los pocos días, la perrita con la que compartía la habitación en la que nos habían encerrado, me lo explicó. Todos los que estaban allí les había pasado lo mismo. Sus amos los habían abandonado. "¡pero eso no puede ser!", les repetía yo una y otra vez, "el humano con el que yo vivía era mi amigo y nunca me haría eso" les decía yo. "Lo que pasa es que está un poco cansado del trabajo y se olvidó de mí en aquel sitio y ahora seguro que está tratando de encontrarme para llevarme con él", les repetía yo un día tras otro, tratando de convencerme a mí mismo de que eso era lo que de verdad había pasado. No quería creer otra cosa.

Seguía sin comer mucho. La pena por estar encerrado en aquel lugar me hacía perder el apetito. Mis compañeros de encierro me decían que tenía que reponerme, que si no comía no tendría buen aspecto y nadie me querría adoptar. "¡Es que yo no quiero que nadie me adopte. Yo ya tengo una familia y no quiero otra!", les respondía. Pasaron muchas más noches. Alguna vez venía alguna familia y se llevaban a alguno de mis compañeros. Yo seguía esperando ilusionado a que un día aparecieras tú con tu compañera y tu cachorro a buscarme.

3ª entrega del emotivo artículo enviado por Robin Hood. GRACIAS.

28 de noviembre de 2012

Despedida de un amigo 2

Yo, que hubiera dado mi vida por defender la de tu pequeño cachorro o la de tu compañera y por supuesto la tuya, fui poco a poco arrinconado en un cuarto donde pasaba la mayor parte del día, solo, sin poder disfrutar de vuestra compañía que era lo único que deseaba. Tú, que para mí eras mi guía y mi Dios, no hacías nada para que la cosa cambiara. Me ignorabas. Ya no era tu "mejor amigo". Ahora parecía que sólo era un estorbo para ti. Desde mi cuarto, a veces, podía oír como discutías por mi culpa con tu compañera. Oía palabras que no comprendía muy bien lo que significaban. "¿ ...... hacer con él?" .... No podemos ......" ".... no puedo, está conmigo desde que era pequeñito...".

Un día, cuando el sol estaba durante muchas horas en el cielo, pusiste un montón de cosas en tu máquina de viajar, hiciste subir a tu compañera y a tu cachorro que ya sabía andar solo y también sabía hablar, y a mí me montaste en la parte de atrás, en medio de todos los cacharros. Parecía que nos íbamos de viaje todos juntos. ¡¡Qué bien!! ¡¡Otra vez volvíais a contar conmigo!! ¡¡Por fin toda la familia saliendo a pasear toda junta!!

Después de algunas horas de viaje, paraste en un sitio para dar de beber a tu maquina de viajar. Tu compañera y tu cachorro entraron en el edificio lleno de gente. Tú me abriste la puerta trasera para que pudiera salir a correr un poquito y así estirar mis patas, como habíamos hecho siempre que salíamos en un viaje largo. Me llevaste a la parte de atrás del edificio, donde había un pequeño campo. Me sacaste la correa y me animaste para que echara unas carreras y hacer un pis. ¡Era estupendo! ¡Otra vez volvías a preocuparte de mí! Al rato, después de desfogarme un poco, levanté la cabeza esperando encontrarte en el lugar donde te habías quedado parado cuando me soltaste, pero no estabas. Salí corriendo en dirección donde se había quedado bebiendo tu maquina de viajar. Era extraño, porque tú siempre me llamabas cuando querías marcharte y yo acudía veloz a tu llamada. Pero esta vez no me habías llamado. Seguramente porque ya confiabas mucho en mí y sabías que en cuanto no te viese, saldría a buscarte.

Iba corriendo y pensando en lo que estaba pasando, cuando al dar la vuelta a la esquina del edificio pude ver cómo se alejaba tu máquina de viajar. Empecé a llamarte al mismo tiempo que apuraba mi carrera. "¡Eh, amigo, que te olvidas de mí!" gritaba una y otra vez mientras que seguía corriendo con mas fuerza. A través del cristal trasero de tu máquina pude ver cómo tu cachorro me hacía señales con la mano a la vez que de sus ojos salía ese líquido que vosotros llamabais lágrimas y que le ocurría siempre que hacía una cosa que vosotros llamáis llorar. No entendía nada. ¿Por qué estaba llorando tu cachorro, por qué te habías olvidado de llamarme como hacías siempre? ¿ Por qué.....? ¿por qué......?

Seguí gritando y corriendo un rato más con la esperanza de que te dieras cuenta de que faltaba yo, pero pasaban muchas máquinas de viajar como la tuya a toda velocidad y tuve miedo de que me hicieran daño, así que pensé que lo mejor era regresar al sitio donde nos habíamos parado y esperar allí a que volvieras a recogerme. Me situé un poco apartado, debajo de un árbol para protegerme del sol que calentaba mucho. Desde allí podía ver perfectamente cómo llegaron un montón más de maquinas, todas cargadas de maletas y con muchos humanos. Llegó la noche y tu no aparecías. Yo estaba un poco nervioso porque allí no conocía a nadie.

2ª entrega del artículo remitido por Robin Hood. GRACIAS.

21 de noviembre de 2012

Despedida de un amigo 1


Hola amigo. ¿Cómo estás? Deseo de todo corazón que te encuentres bien.

Si recibes este mensaje, espero que me perdones si rompe tu paz de espíritu o si te incomodan los recuerdos que mis palabras te puedan traer. Por la amistad que pienso un día tuvimos, es por lo que no podía desaprovechar la oportunidad que me han dado para poder despedirme de ti.
Han pasado ya muchas lunas desde que te vi por última vez. Desde entonces han ocurrido muchas cosas. Durante todo este tiempo, he podido repasar muchas vivencias que pasamos juntos. Aún recuerdo la primera vez que nos vimos. Tú eras un macho humano, joven, alegre y lleno de vitalidad y yo un cachorro de unas pocas lunas. Recuerdo que me cogiste entre tus brazos y mientras yo lamía tu cara llena de alegría y emoción, tu me acariciabas la cabeza. Al principio me costó aprender tu lenguaje y tu también tuviste problemas para comprender el mío, pero poco a poco nos fuimos entendiendo. A pesar de los primeros destrozos, nunca te enfadaste y siempre tenías una caricia para ofrecerme. 
Pacientemente aprendí a sentarme y a tumbarme cuando tú me lo ordenabas, ó mientras te esperaba en la calle cuando entrabas en algún sitio a buscar cosas. Corrimos muchas veces los dos juntos por el campo. Dormía contigo y yo era el que trataba de animarte cuando estabas triste o cansado. 
Con el tiempo vinieron algunas hembras de tu especie a casa. A unas les gustaba y me sacabais los dos de paseo. A otras no les gustaba tanto y durante algunas lunas parecías olvidarte de mí, pero eso no me importaba porque te veía feliz y eso me hacía feliz a mí. 
Un día llegó una hembra que ya no se marchó nunca más. Yo te había confiado mi vida y todo mi futuro dependía de ti y ahora también de tu compañera. No le gustaban mucho los de mi especie, pero aún así intenté con todas mis fuerzas agradarle y obedecerle en todo momento, al igual que hacía contigo.
Poco a poco me fuiste apartando. Pasabas menos tiempo en casa y más en ese sitio que tu llamabas trabajo. Tu compañera tampoco tenía mucho tiempo para dedicarme porque también estaba siempre ocupada. Tan solo alguna salida rápida para que hiciera mis necesidades y una carrerita yo solo. Ya no teníais ganas de jugar conmigo. Así pasaron muchas salidas y puestas de sol. Cuando te veía triste ó abatido me acercaba a ti para intentar consolarte, pero tu me apartabas con un pequeño empujón y me decías "Ahora no, chico. Estoy cansado". Yo me separaba obediente y me acostaba en mi rincón pensando qué podía hacer para que estuvieras mas contento. Me dolía el alma al verte tan triste.
Después llegó tu primer cachorro. Otro miembro más en la familia al que yo me propuse proteger y cuidar como si fuera mi cachorro. Desde el primer día quise estar pendiente de él para que no le pasara nada, pero a tu compañera parecía no gustarle mucho que estuviera tan cerca. Tenía miedo que le hiciera daño. Se ve que no me conocía ni siquiera un poquito.

Nuestro amigo Robin Hood nos remite este emotivo artículo que, por su dimensión, publicaremos en 5 entregas, los miércoles, además añadimos una etiqueta con el título para seleccionar toda la serie y poder leerlos todos juntos. GRACIAS.

24 de octubre de 2012

No quiero ser adulto

Por medio de la presente:

Presento mi renuncia irrevocable a ser adulto.
He decidido aceptar la responsabilidad de tener 6 años nuevamente.
Quiero ir a McDonald’s y pensar que es un restaurante 5 estrellas.
Quiero navegar barquitos de papel en un estanque y hacer anillos tirando piedras en el agua.
Quiero pensar en que los dulces son mejores que el dinero, pues se pueden comer.
Quiero tener un receso y pintar con acuarelas.
Quiero salir cómodamente de mi casa sin preocuparme como luce mi cabello.
Quiero tener alguien que me arregle y me planche la ropa.
Quiero tomar baños y dormir 10 horas todas las noches.
Quiero abrazar a mis padres todos los días y enjuagar mis lágrimas en sus hombros.
Quiero regresar a los tiempos en que la vida era simple. Cuando todo lo que sabía eran colores, tablas de sumar y cuentos de hadas, y eso no me molestaba, porque no sabía que no sabía y no me preocupaba por no saber. Con todo lo que sabía era feliz, porque no sabía las cosas que preocupan y molestan.
Quiero pensar que el mundo es justo. Que todas las personas son honestas y buenas.
Quiero pensar que todo es posible... !!!
En algún lugar de mi juventud maduré y aprendí demasiado... (debo desaprender, para aprender).
Aprendí de armas nucleares, guerras, prejuicio, hambre y de niños abusados.
Aprendí sobre mentiras, matrimonios infelices, del sufrimiento, enfermedad, dolor y la muerte.
Aprendí de un mundo en el que saben matar y lo hacen.
¿Qué paso con el tiempo en que pensaba que todo el mundo viviría para siempre, porque no entendía el concepto de la muerte, excepto cuando perdía mi mascota, cuando pensaba que lo peor que pasaba era que cualquiera me quitara mi pelota de jugar, o me escogiera de ultimo para ser su compañero de equipo?.
Cuando no necesitaba lentes para leer.
Quiero alejarme de las complejidades de la vida y emocionarme nuevamente con las pequeñas cosas una vez más.
Quiero regresar a los días en que la música era limpia y sana.
Recuerdo cuando era inocente y pensaba que todo el mundo era feliz porque yo lo era.
Caminaría solo en la playa pensando solo en la arena entre los dedos de mis pies y la ostra más bonita que pudiera encontrar, sin preocuparme por la erosión y la contaminación.
Pasaría mis tardes subiendo árboles y montando en mi bicicleta hasta llegar al parque, sin la preocupación de que me secuestren.
No me preocupaba el tiempo, las deudas o donde iba a sacar dinero para arreglar mi coche.
Solo pensaba en lo que iba a ser cuando fuera grande, sin la preocupación de lograrlo o no.
Quiero vivir simplemente nuevamente
No quiero que mis días sean de computadoras que se cuelgan, de la montaña de papeles en mi escritorio, de noticias deprimentes ni de cómo sobrevivir unos días más al mes cuando ya no queda dinero.
No quiero que mis días sean de facturas de médicos.
No quiero que mis días sean de chismes, enfermedades y pérdida de seres queridos.
Quiero creer en el poder de la sonrisa, del abrazo, del apretón de manos, de la palabra dulce, de la verdad, de la justicia, de la paz, los sueños, de la imaginación.
Quiero creer en la raza humana y quiero volver a dibujar muñecos en la arena...
Quiero volver a mis 6 años !!! maravillosos que cada uno de nosotros pudiera vivir un poco como ese niño que llevamos dentro, y no nos dejemos arrastrar por la sociedad que nos rodea.

Robin Hood, nos remite esta carta de renuncia de origen incierto y difundida por la Red. GRACIAS.

30 de junio de 2012

Continuismo (Reedición de Colaboraciones)

Según la definición de la “RAE” es: “Situación en la que el poder de un político, un régimen, un sistema, etc., se prolonga indefinidamente, sin indicios de cambio o renovación.”; según la misma fuente y en su segunda acepción, DICTADURA es “Tiempo que dura.”; por último, DEMOCRACIA es “Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno.”

Tras leer estas definiciones, observar como en los países con democracias consolidadas los cargos de poder tienen un límite de reelecciones, de observar igualmente como en las democracias (léase repúblicas) bananeras se hace lo posible y lo imposible para evitar el límite de reelecciones con el objetivo de llegar a DICTADURAS DEMOCRÁTICAS, yo me planteo:

Sí los trabajadores somos el principal activo tanto de las empresas como de los sindicatos y por ende de sus delegados y a la vez nuestros representantes,

¿Cómo es posible que nuestro Delegado Sindical y a la vez el que debe representar y hacer valer nuestros derechos, sea el mismo o los mismos que hace más de 20 años?,
Juan, el evangelista, José el (bueno, de su profesión no me acuerdo ya que hace muchos años dejó de ejercerla), Manuel el buen compañero, Nicolás el predicador, José Luis el eterno, Eugenio (descanse en paz), María Magdalena, ¡uy!, perdon, ella no es de esta historia; ¿o tal vez sí?

¿Cómo es posible que esos “compañeros” que ya estaban cuando nosotros llegamos, o que lo hicieron al mismo tiempo o poco después aún sigan liberados para según ellos y según los principios sindicales que los habrían de regir, defender nuestros derechos?.

No lo entiendo, pasan de sindicado a sindicato, como de oca a oca se tratase. No sé si alguna vez habrán ocupado su puesto de trabajo; supongo que sí. Pero, creo, que lo que ocurre es que en todas las empresas se ha creado un nuevo puesto de carácter indefinido y que no es otro que el de liberado/delegado/representante sindical de carácter vitalicio y personal y se ha favorecido la promoción y profesionalización del mismo con el apoyo de los trabajadores en esta gran DICTADURA DEMOCRÁTICA.

Entrar en este juego no es fácil, salir imposible o casi, ya que algunos, muy pocos sí lo han hecho, aunque ello les haya supuesto todo un futuro de denigraciones y vagar eternamente o hasta su jubilación por las innumerables moradas del averno.

Artículo remitido por, nuestro ya asíduo colaborador, Robin Hood

2 de junio de 2012

Conflicto de Intereses (Reedición de Colaboraciones)


Aún me acuerdo cuando mi madre me decía que estudiara para maestro, y lo recuerdo con nostalgia, era una época donde el maestro era un bien preciado y todos atendían a su enseñanza y su consejo.

Hoy, yo les digo a mis hijos que se hagan deportistas o mejor aún, que se dediquen a la política; y ya me arrepiento, principalmente de esto último.

Ingrata profesión, si es que así puede llamarse, a la que algunos entran por humanitarismo, por ayudar a los demás, por cambiar las cosas, aunque otros lo hagan por motivos pecuniarios de efecto inmediato.

Los leales y legales, los idealistas, desde el primer instante, se dan cuenta de que la realidad es bien distinta, que el ideal es el propio, el objetivo el dinero, el estatus, quizás encubriendo su sintomatología de inferioridad personal, que les proporciona saludar a todos, que todos acudan a ellos; en poco tiempo abandonan porque se sienten impotentes de parar esa apisonadora en la que se han metido por motivos humanos y vocacionales.

La sociedad ha cambiado, los políticos, se han convertido en recolectores, de votos, de saludos, de dinero, de influencias y de todo aquello que pueda ir en su beneficio personal.

Y se apoyan para ello, en huestes agradecidas, en estómagos llenos, en la falta de escrúpulos de servidores públicos, que a los únicos que sirven es a ellos mismos.

¡Pero! ¿Qué ocurre si no encuentran servidores afines?. No importa, se contratan interinos fieles que agradecidos por la facilidad de su acceso, ilegal, incorrecta, e injusta, alaban a su Señor eternamente y obedecen al pie de la letra sus dictados independientemente de la legalidad de los mismos.

¡Pero!, ¿Qué ocurre con ese Servido Público fiel al ciudadano y a legalidad?. No importa, se le aísla, no se le da trabajo, incluso el que tiene se lo quitan, le atacan en su vida personal, lo menosprecian, lo ningunean, total ¡está loco!; y todo ello con continuidad y reiteración para intentar acabar con su paciencia, aunque ésta fuese la del mismísimo Santo Job y sin que sus representantes sindicales intervengan (lo cuál no entiendo).

Grata profesión; ¡Político!; hago y deshago a mi antojo, si necesito criterios objetivos, tengo lacayos que me los proporcionan a cambio de una simple palmadita en la espalda o cambio de unos pecuniarios beneficios, juego con el dinero de los demás, ¿qué más puedo pedir?.

¡Pero!, ¿con qué derecho?. Aparte del de la inmoralidad y el total desprecio por una función pública correcta y digna y cuyo objetivo es el bienestar del ciudadano, con el derecho que le otorgan los votos de una elecciones democráticas, los votos de unos ciudadanos que independientemente de lo que hagan vuelven a reiterarse en sus posturas, cual si orejeras puesta llevasen, los votos de los compromisos adquiridos, los votos de las promesas que casi seguro nunca se cumplan, etc., etc., etc.

Y yo me planteo, ¿me subo al carro?, ¿me bajo?, me quedo como estoy; tengo que pensar en los míos, pero también en mis ideales; y hoy día tal como está la “tostá”, son totalmente incompatibles.

Tengo en verdad un real y grave conflicto personal de intereses.


Colaboración enviada por nuestro seguidor Robin Hood, Gracias. Para cambiar las cosas, primero hay que tener la valentía de contarlas, ya falta menos...

8 de febrero de 2012

Mirlos mendigos

JUAN JOSÉ MILLÁS 

Si hay perros mendigos, siendo la mendicidad una característica exclusiva de los seres humanos, se debe a lo que los perros tienen de hombres (o mujeres, por si el genérico pareciera insuficiente). Cuando te domestican, tienes más o menos asegurada la comida, pero adquieres también las fragilidades del domesticador. Un perro abandonado o perdido es un indigente. Todos nos hemos tropezado con alguno en medio de la calle o en el parque y casi todos hemos huido de él para no hacernos cargo de un sufrimiento que podría ser el nuestro. El perro mendigo no sabe cruzar las avenidas, por eso duda en la acera, observando el comportamiento de los seres humanos. Va y viene con el rabo entre las piernas y hurga en los cubos de las basuras en busca de un pedazo de pan o de un hueso de pollo. No sabe ganarse la vida, en fin, de ahí que muchas veces elija a un transeúnte y comience a seguirlo con la esperanza de que le abra la puerta de su casa. No hay castigo peor que ser elegido por uno de estos animales a la deriva cuando vas a comprar el periódico. Lárgate, le dices, deja ya de seguirme, y él te mira tristemente con los cuartos traseros encogidos y en su mirada comprendes gran parte de la tuya. Es la mirada de quien no entiende la realidad en la que acaba de caer, la mirada de quien ha sido expulsado del paraíso por una maquinaria de cuya existencia no tenía noticia. 

Vete, le dices al perro, déjame en paz, e imaginas lo que sería tu propia vida si de un día para otro te quedaras sin casa, sin trabajo, sin familia, sin leyes que te dieran protección. Y es que del mismo modo que los animales domésticos adquieren las debilidades de sus dueños, sus dueños se contagian de las carencias de sus perros. Quien ha poseído uno de estos animales sabe que tendrá ya para el resto de su vida, inevitablemente, algo de perro (o de perra). Vete, le dices, mientras regresas a casa, amenazándole con el periódico. En esto, vuelves la vista y descubres, alrededor de un periódico tirado en el suelo, un grupo de mirlos disputándose las vísceras podridas de una docena de sardinas que hay en su interior. Dios mío, te dices, qué invierno tan duro éste, e invitas a desayunar al perro pordiosero.

Artículo del escritor Juan José Millás, que me ha parecido interesante. (Robin Hood).

En efecto Robin Hood, es un artículo interesante y que nos hace pensar, incluso podríamos sustituir al perro mendigo por un humano mendigo… GRACIAS.

20 de enero de 2012

Yo me Pregunto

Yo me pregunto, ¿algunos sindicalistas y algún que otro exsindicalista van a volver a su puesto de trabajo?; y me viene a la mente la idea Darwiniana de la evolución y perpetuación de las especies.

Sobrevivir, mantenerse y perpetuarse a costa de todos y de todo y evolucionar para que la situación se sostenga; parece ser que es la idea vital que sostiene a todos.

Tener un horario fijo y estable, fichar para entrar o salir, horarios controlados, pertenecen a tiempos arcaicos, amén que después de tantísimos años, muchos más de veinte, les costaría mucho adaptarse o incluso imposible soportarlo.

Y no hablemos de las prebendas en conceptos económicos de retribuciones, que muchos de ellos ya ni existen, ¿cómo perder un “quebranto de moneda”?, ¿cómo perder una “turnicidad” que ya no hago?, ¿cómo perder una “nocturnidad” que tampoco?.

Dar la cara de vez en cuando, “rugir” cual león del Serengueti cuando miran las cámaras, y poco más, que se note que están ahí y que en algún momento dado y puntual (manifestaciones en las que permanecen diez minutos, reuniones que a su entender son intranscendentes y por tanto no merece quedarse más de quince minutos en ellas, etc).

Estoy totalmente de acuerdo que los sindicatos han sido un gran logro social conseguido con mucha sangre, mucho sudor y muchas lágrimas; y que la función de los buenos sindicalistas es casi siempre ingrata y muy mal recompensada; que son totalmente necesarios para conseguir y mantener logros sociales; pero también estoy totalmente de acuerdo que las leyes de la evolución les han afectado y cambiado haciendo de muchos de ellos verdaderos vividores.

¿Dónde están los “Marcelino Camacho”, “Gerardo Iglesias” y otros más cercanos?

Ojala la teoría de la evolución cambie todo este tipo de situaciones y personas, pero al fin y al cabo todas las organizaciones las forman personas, para mejor y para lograr situaciones más justas y sociales.

Robin Hood, vuelve a lanzar sus flechas y como siempre, con buena puntería. GRACIAS.

3 de septiembre de 2011

Dudas (Reedición de Colaboraciones)

Sentado en mi despacho pienso:
Si trabajo, malo, si no trabajo, peor.
Busco el sentido de la situación,
Hacer o no hacer, quizás, parecer que se hace.
Puede que todo tenga razón de ser, en el no ser.
Si hablo, malo, si callo, peor.
La verdad absoluta es discutible,
Todos la tienen, todos la tenemos,
Pero nadie acierta.
Por definición ¡Culpable!
Principios morales, objetivos a cumplir, strees,
¿Quién los define?, ¿Quién los propone?
¿yo?, ¿tu?, cualquiera.
Bien está lo que bien acaba.
¡No me lo creo!
¿Pero cómo se llegó?
¡No importa!
Está empezando a gustarme,
Dudar parece ser interesante.
Por delante te aclaman, por detrás te acuchillan.
Me gusta poder decidir, me gusta equivocarme,
Me gusta el no saber que ocurrirá, si hago esto o lo otro.
¿Acertaré?, o me ¿equivocaré?
A veces ni siquiera lo sabré nunca.
¡Decido!
Adoro mi libertad para dudar, me quedo con ella.
¡No sabré nunca si mi decisión es la correcta!
¡Pero es la mía!.

Pensamiento cedido por Robin de los Bosques

18 de febrero de 2011

Saúl


David y Saúl.

Saúl, figura de la Biblia, proclamado primer rey de Israel a fines del siglo XI a.C, aparece relatado en el libro bíblico I Samuel (a partir del capítulo 9 hasta el 31) y ha constituido un tema de inspiración tradicional en el arte y literatura occidentales.

Historia

Ante las súplicas del pueblo al ya anciano juez Samuel para que nombrara un rey que los librara de los invasores filisteos, aquél, aunque creía que Dios debía ser el único soberano de Israel, consultó a Yahvé y ungió a Saúl, de la tribu de Benjamín. Saúl, hombre de gran valor y gran estatura, se mostró al principio un rey firme, que derrotó a amonitas, moabitas y filisteos, y estableció su capital en la ciudad liberada de Yábes-Galaad.

En el capítulo 15 de I Samuel encontramos cómo Saúl es rechazado por Yahvé. Debido a esto ordenó a Samuel que consagrara secretamente a David. Éste marchó a la corte de Saúl como arpista, pero los continuos triunfos militares que sucedieron a su victoria frente a Goliat provocaron los celos del rey, que intentó matarlo. Sólo gracias a la ayuda de su esposa Mical, hija de Saúl, David pudo huir. En uno de sus viajes, la Biblia dice que Saúl fue tentado por el demonio y cayó en sus garras, casi matando a David.

La narración bíblica sobre Saúl describe que éste, poseído por la ira ante la admiración del pueblo y de su propia familia por David, perdió paulatinamente la razón. Desesperado, evocó el supuesto espectro de Samuel, que profetizó una gran derrota de su ejército y su muerte. Al día siguiente, los filisteos destrozaron el ejército israelita en la Batalla del monte Gilboah y Saúl, para evitar su captura, se dio muerte junto a sus hijos.

Obtenido de wikipedia

Nueva Colaboración de nuestro amigo Robin Hood, en esta ocasión muy bíblica, ¿O quizás... no tanto?.

8 de febrero de 2011

Muy "Personal"

Érase una vez, que se era, que un ignorado lacayo, fiel servidor de su Señor que lo recogió de los arrabales y al que adulaba y acompañaba a todas partes, se encontró casi sin buscarlo y de la noche a la mañana cuando se fue el crudo invierno con toda sus Nieves a cuestas, en poderoso General de todas sus huestes, leales y profesionales de pura casta tras largos años de desempeño de sus funciones para que el Reino fuera feliz, apacible y funcional para todos los que en vivían en él y a los que a el se acercasen.

Pero como anuncia el popular dicho de “si quieres saber quien es saulito, dale un carguito”, ocurrió lo que nunca debería haber pasado.

Hizo y deshizo a su antojo, al soldado que le aplaudía sus ideas legales o no, buenas o malas, lo ascendía a superiores grados; al que no, lo defenestraba, desterraba, calumniaba o lo sometía al más cruel y total de los aislamientos.

Y ocurrió lo que tenía que ocurrir, se quedó solo y con cuatro lacayos que lamían el suelo que pisaba y sin más profesionales que mantuvieran el orden y buen funcionamiento del Reino.

Lo solucionó pronto, contrató mercenarios, pagó caudalosas cantidades a servidores leales, multiplicó sin conocimiento ninguno todos los costes, compró a los cabecillas que se dejaron y consiguió llevar al Reino a la más mísera de las ruinas, volviéndolo inservible, inhabitable e infuncional.

Y vivieron infelices durante muchos años; pero como otro refrán dice “cada cerdo tiene su San Martín”, más tarde o más temprano a este lacayo de las Nieves, le llegará, ¿si es que no le ha llegado ya?.

De Robin Hood al Shorizf de Nothingan Forest.

 
De nuevo nuestro Colaborador Robin Hood, nos hace llegar un artículo. Date por enterado "Shorizf de Nothingan Forest". GRACIAS por tu Colaboración.

21 de agosto de 2010

La vida por un buen día


¡Y hoy que toca!. Ni con pastillas consigo dormir más de cuatro horas, no se ni como suena mi despertador, puesto siempre puntual a las 6:20 de la mañana, siempre me despierto antes.
Cabreado por no poder dormir más, pero feliz por el nuevo día, quizás sea diferente a los anteriores, me lavo y me visto rápido para escapar lo más pronto posible de esta situación en la que yo mismo y por voluntad propia me he metido y en la que además debo seguir.
En el bar donde tomo café antes de ir a mi trabajo, paso un rato agradable escuchando y comentando “chascarrillos” entre todos los que nos agarramos a la barra, quizás para que ésta no se caiga.
¡A trabajar!, me olvido de todo, me centro en tareas que personalmente ni me van ni me vienen, para pasar una jornada sin otra preocupación que la de realizar algo que es necesario para poder subsistir en este mundo y que a fin de mes me paguen la ansiada nómina.
Y ahora a volver a casa. A ver que me encuentro. Cara alegre (¡por fin!), rostro amargado (¡como casi siempre!), pero bueno, es mi pareja, es nuestra casa, es nuestra vida y sobre todo es algo inevitable, su enfermedad le impide controlar ni su estado de ánimo ni sus dolores.
Almorzamos agradablemente (¡por fin!), charlamos, recogemos la mesa, dormimos la siesta y pasamos una tarde/noche haciendo cosas y proyectando ideas hasta la hora de acostarnos, bueno acostarme, ya que mi pareja por sus limitaciones, sigue haciendo tareas hasta que la vence el sueño y cae en los brazos de Morfeo en el lugar donde se encuentre en ese momento. Yo no me entero de nada porque ya llevo un tiempo dormido.
Pero ¿y mañana?


Artículo remitido por nuestro buen amigo y colaborador Robin Hood. Gracias.