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11 de julio de 2016

Soy el jefe



He de reconocer que soy un perfecto gilipollas, un pamplinas que dormitaba en los laureles mientras la hormiga trabajaba afanosamente porque llegaba el duro invierno o por si las cosas iban mal, que en mi caso ha sido así.

Con la camisa planchada y la corbata a juegos, bien trajeado y unos zapatos de gran calidad, llegaba todos los días al trabajo dispuesto a dirigir a los que pululaban bajo mis pies, a esos a los que miraba por encima del hombro, a esos con los que nunca podía tomar una taza de café, yo era jefe. Y al terminar mi jornada laboral, o sea cuando lo creyera conveniente, utilizaba los coches de la empresa sin ninguna traba para desplazarme donde quisiera.

En mi casa, mi señora tenía de todo, porque ella también contribuía con un trabajo exquisito, y mis hijos estaban en lo alto de la cadena escolar y social, buena comida, médicos privados, ropa de marca, etc.. Salíamos todos los fines de semana almorzando aquí y cenando allá, !que bien vivía¡

A raíz de hoy, o por llamarlo de menara popular, por la crisis, mi vida ha dado un giro de ciento ochenta grados, y no solo en lo económico, sino bastante peor aún, he dejado de ser jefe para volver a ser un empleadillo correveydile, como aquellos a los que miraba por encima del hombro, aquellos a los que les negaba tomar café con ellos, y lo estoy pasando verdaderamente mal, reconozco que no he sido un buen jefe, reconozco que abusé de mi posición para congraciar con las chicas que trabajaban en la empresa, y con las que en alguna ocasión mantuve relaciones con fines ascendentes, o con fines económicos, (apuntar algunas horas extras), !vergonzoso y patético¡.

Hoy lamento la vida que les estoy haciendo pasar a mi familia, mi separación ha marcado a mi hija que evaluación tras evaluación, las catea por mi causa, que mi esposa ha dejado de creer en mi porque no soy capaz de echarle huevos y aunque trabaje bajo los pies de algún jefe, debo de seguir respirando y aguantar la tormenta por las obligaciones que me he marcado en la vida.

He leído en este blog algo que hace referencia al suicidio, lo he pensado, me ha pasado por la cabeza, pero hay un hito de luz que me impide hacerlo, la vida de mis hijos, y la que se merece mi mujer, a la que sigo amando por estar siempre a mi lado, por intentar que yo mismo crea en mi, porque he perdido la credibilidad que tenía, o mejor dicho que creía tener.

Necesito ayuda, necesito volver a ser la persona que era antes de ser jefe, antes de tener de todo, porque la he olvidado, he estado mucho tiempo en ese lugar y no recuerdo como era, sería bueno recobrar esa forma de ser.

Hasta que no cambie esto, seguiré odiándome por todo lo mal que me he portado, por el daño que he podido crear en las personas que me han rodeado, por los abusos que he cometido, y quizás no pueda cambiarlo, quizás no merezca perdón, pero me arrepiento porque hoy lo entiendo perfectamente.

También he leído en el blog algo al respecto del "manamaná", podría ser yo uno de esos, y si no se refería a mi, siento lástima por el que sea, porque esa vida que les hace pasar a los demás te será devuelta en cualquier momento de tu miserable vida, y si aún estás a tiempo, rectifica, y el aire será menos viciado.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 26 de Mayo de 2011.

25 de mayo de 2015

Amor etéreo


Ayer fui a una fiesta que se celebraba en la mansión de la que fue mi amante, aunque lo cierto es que nadie me invitó. Cuando llegué, me dio la impresión de que nadie se percataba de mi presencia. Tan sólo el perro de mi ex, parecía advertirla, puesto que se me acercó y me olisqueó sin parar. Tal vez esta sensación de vacío que los demás me hacían se debiera a mi relación en el pasado con la chica que organizaba el evento. Se puede decir que tuvimos una relación sexual que rozaba lo místico, hasta que todo se truncó. Aún no recuerdo bien el motivo de nuestra ruptura. Desconozco por qué tuvimos que separarnos; la amaba, me amaba, la amo…

Cuando conseguí que el perro dejara de husmearme, me adentré en busca de un buen lingotazo. Lo cierto es que lo necesitaba. Me dirigí a la chica que hacía las funciones de barman en ese preciso instante, y le pedí un Ruso Blanco, mi coctel favorito. No obtuve respuesta alguna, y la chica se limitó a mirar hacía arriba con cara de conmocionada, algo que constaté cuando se dirigió a su amiga más cercana y le comentó que acababa de sentir un escalofrío recorriendo su cuerpo. Al instante ambas se desternillaban de risa.

No me quedó más remedio que prepararme la bebida yo mismo. El vodka estaba al alcance de mi mano y vertí una buena cantidad en un vaso. Ahora necesitaba licor de café, pero no lo veía por las inmediaciones. En su búsqueda, me llamó la atención que había muchos detalles en la casa que no coincidían con los que tenía en mi memoria. Vi varias fotos de la hermana de mi ex. Posaba con su marido e hijas en diversas localizaciones, emanando sus rostros tal felicidad que hicieron que una leve sensación de envidia me invadiera. El culmen de mi desconcierto llegó cuando divisé a la susodicha asumiendo las labores de anfitriona. Esto no me cuadraba, puesto que la relación entre hermanas era tormentosa desde hacía muchos años. ¿Por qué motivo las fotos y la decoración del lugar parecían llevadas a cabo por mi ex-cuñada y no por mi antigua y persistente amada? ¿Por qué parecía ella la organizadora de la fiesta?

Fue entonces cuando la volví a ver. El corazón me dio un vuelco que provocó que casi rociara a la concurrencia con la leche que me disponía a verter sobre mi cóctel. Había pasado mucho tiempo, pero estaba tan radiante como siempre. Sin duda, el paso de los años le favorecía, no como a mí.

Como si el tiempo se hubiese ralentizado, ella fue levantando la cabeza poco a poco, hasta que sus ojos y los míos se cruzaron en una mirada ardiente. Era la primera persona que se percataba de mi existencia en aquel lugar. Justo la persona que deseaba que no me hubiese olvidado. Pude ver en sus ojos la pasión que nos unió en el pasado, por lo que me acerqué con las ganas de seguir alentando la llama que creí apagada.

Irremediablemente nuestros cuerpos se fueron acercando el uno al otro. ¿Qué pasó para que nos separáramos? Este profundo amor que sentía por ella y que notaba que ella me devolvía cayó en el olvido ¿Cómo fue esto posible?

Cuando nuestro contacto era inminente, estaba decidido a eludir por completo las trabas sociales y protocolarias. Tenía la imperiosa necesidad de abrazarla y besarle en la boca. Fue justo lo que me disponía a hacer hasta que en el preciso instante del contacto físico entramos en un éxtasis corpóreo que provocó que dejáramos de ser dueños de nuestros seres terrenales. Pasamos a ser simplemente ánimas. O más bien lo éramos desde hace mucho pero no lo supimos hasta ahora.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 11 de Diciembre de 2012.

25 de junio de 2014

El Profeta



Después de un almuerzo copioso, en una velada entre familiares y amigos, decidimos dar un largo paseo, por eso de que se hace mejor la digestión estando en movimiento, o porque si uno se acuesta la siesta no le levanta ni la grúa del puerto.
Nos adentramos en campo abierto a través de una vereda de carne donde no pasaba en años ni un mulo burrero.
Manchas de pinos, matorral y eucaliptos nos flanqueaban por babor y estribor.
Hubo un momento en el que uno de los caminantes machadescos, con el pudor correspondiente, decide echar una “meá”, adentrándose un poco entre los eucaliptos. Cuando se detiene para culminar el acto, se encuentra entre sus pies un inodoro, y además con la tapadera abierta. Como si no pasara nada, como si fuese normal, afina la puntería más que Guillermo Tell y, todo para adentro (ojo, es muy importante no mojarse los pies).
Casi todos los que allí estábamos, menos las mujeres, aprovechando la coyuntura, uno a uno, decidimos no hacer un guiño a las casualidades que nos ofrece el destino.
No nos lo podíamos creer, fue casi un milagro.
Llegamos a la conclusión que aquello era una predestinación, un mensaje del Dios del ácido úrico.
Ese porte, esa figura imberbe (no como otros) era el símbolo del nuevo profeta, el nuevo Mesías.
La  acogedora figura, orgullosa y coqueta, con apellido grabado en el lomo, se convierte en el símbolo de la nueva religión, reposando en un altar que sería la envidia del Taj Mahal.
¡No más piedras negras, no más cruces, no más figuras de príncipes ni serpientes emplumadas; UN INODORO!
La nueva fe se expandió por todas las comarcas cercanas hasta conquistar amplísimos territorios. Rutas de peregrinación se repartían en distintas direcciones.
Colas de muchos kilómetros de fieles esperaban para derramar el líquido sagrado, en vejigas a reventar, cuidando al máximo de no salir volando como un globo.
Las mujeres lo pasaban mal. Cuando no aguantaban más se ponían las manos en… ¡Ahí mismo!, entrecruzando las piernas para preservar hasta la última gota del líquido objeto de la veneración. Los hombres daban saltos como los masáis. ¡Ya no aguantamos más!
Al ver tanta gente, las grandes marcas cerveceras como Cruzcampo, Águila, Mahou, San Miguel,  Alhambra, Damm o Estrella de Galicia, entre otras, instalaron chiringuitos en las cercanías, como si el ambiente fuese de unas cruces de mayo o la final de una champions.
Cientos de chalecos reflectantes se movían como luciérnagas, controlando las filas a cambio de unas monedas.
Una tienda de souvenirs-reliquias ofrecían imágenes de inodoros a precios desorbitados.
Una clínica urológica bien equipada, aprovechando la coyuntura, no paraba de hacer ecografías, como si fuese una máquina fotocopiadora.
Todo estaba bien orquestado.
¡hay que ver lo que da de sí un urinario!
¡No aguanto más!
¡Hostias, me he meado en la cama!

9 de enero de 2014

Operación "Spañistan"

Manfred Albrecht Freiherr von Richthofen era mejor piloto que amante y nuestra separación  estaba anunciada por sus ideas cavernícolas sobre la raza aria; nos batimos en el cielo de Niza y debo reconocer que el Barón Rojo con su biplano Albatros le dio toda una lección a mi pequeño Fokker de bolsillo.
Con mi paracaídas color arco iris me posé cerca de las Ardenas y aún no había puesto los pies en el césped cuando lo vi. ¡Allí estaba! Como siempre que me encontraba en un conflicto, mi Bond, James  Bond, el que nunca muere, ni tan siquiera en mi corazón.

-          ¡¡Felicidades James!!
Le dije mientras le entregaba su regalo por su cincuenta cumpleaños.
Como un niño nervioso lo desenvolvió y su cara de asombro me mostraba que no había errado.
-          ¿Cómo has conseguido mi Mrya (sueño)?
Me dijo mientras tocaba suavemente la pistola Walther P5 que le había prometido.
-          Cariño, para ti siempre lo mejor.
Nuestro encuentro fue apasionado y amatorio; rodamos por la hierba cuajada de amapolas y por primera vez intercambiamos los papeles; él me dio licencia para matarlo a besos y yo le dejé emplear su pistola en mi cuerpo tantas veces como le vino en gana.
James, como buen inglés, tenía el picnic preparado; había pasado la hora del té y nos decidimos por sus fantásticos dry Martinis para reponer fuerzas. Al final repetimos… de todo.
-          James, cielo, tengo un problema.
-          Lo que necesites, pequeña.
-          James, no me gusta que me disminuyas.
-          Disculpa mi querida Mata Hari.
-          Necesito que realices una misión en Hispania. Conoces bien el terreno, estuviste  en Cádiz solucionando la misión del “Dr. No” o en “Diamantes para la Eternidad”.
-          ¿De qué se trata?
Me dijo mirándome con sus ojos verdes mientras me ofrecía un nuevo Dry Martini, en su justo punto, agitado, pero no revuelto.
-      Quiero que impartas un curso de inglés a los políticos españoles y otro de defensa personal a la policía española que se ve acosada últimamente por manifestantes de extrema izquierda.
-          Dalo por hecho.
-          James, tesoro… otra pequeña cosita…
 Tatareaba la canción que tanto me gustaba “Sólo se vive dos veces” de Nancy Sinatra y John Bari.
-          Lo que necesites muñeca.
-          ¡James!
-          Disculpa mi amor, soy todo oídos.
-          James, intenta también que Mariano, creo que es el nombre del presidente de ese país, deje de marcarse pasos de tango con Rosa Klebb ya que ella está imponiendo la política económica del país.
-          Mi amor, Rosa era agente secreta de Spectra y en la misión “Desde Rusia con amor” fue liquidada.
-      James, qué inocente eres. Este tipo de mujeres tan poco femeninas siguen reencarnándose de forma constante y ahora se hace llamar Angela Merkel.
-          ¿Tienes prueba de que bailan juntos?
-          Cuarenta y siete millones de pruebas, James.
-          ¿Cómo deseas que denominemos esta misión?
-          ¿Qué te parece Operación “Spañistan”?
-          ¿Otro Dry Martini?
-          No, gracias querido, nos vemos.

Él se marchó en su Aston Martin DB5 del 63 para pasar unos días en “Casino Royale” y yo en mi pequeño deportivo BMW 28 con dirección al aeropuerto para volar a mi próximo destino en Jamaica y encontrarme allí con Ian Fleming.
Las perspectivas eran muy positivas, como padre de Bond esperaba que tuviera cualidades amatorias superiores a todas sus creaciones de 007. También después de cincuenta años estaría en la madurez que siempre me ha gustado en los hombres.
Me sentía alegre y si todo salía de acuerdo a mis planes le pediría en el lecho una promesa que no podría negarme, la próxima novela se titularía “Las Seis Joyas de los Espíritus de Haddock”.


Artículo reeditado: Originalmente publicado el 16 de Octubre de 2012.

30 de diciembre de 2013

Jumbo

Después de peligrosas aventuras, mi cuerpo necesita del descanso de la guerrera y mi espíritu la paz de la sabana del África Austral que según me dijo un antropólogo, que perdió la virginidad con vuestra servidora, fue la cuna de la humanidad.
Acepté encantada la invitación de un amigo que algunos llaman Tarzán de los monos (cursilada), y que los pueblos de Kavango y Shoto lo prefieren llamar Horkarwon (superdotado).
Ya conocía la República de Botswana o Botsuana para los latinos, por una misión que tuve que realizar junto a Simón Templar (El Santo), en busca de un microchip que la tribu de Khoisan guardaba celosamente en el cuerno de un rinoceronte. Indudablemente, la KGB y la CIA se quedaron a dos palmos de conseguirlo y nuestro dúo triunfó en todos los aspectos, imaginaros el Santo y la Bara.
Como os decía, fueron días de sosiego paseando en un mokoro por el delta de Okavango, una de las últimas zonas vírgenes (¡cuánto tiempo hace que perdí la mía!) del planeta. Navegábamos entre papiros y nenúfares, cambiamos los cócteles por zumos de coco, la piña, la papaya o el mango. Bailábamos las danzas típicas como Tsabana o la Tsala. 
Mi amante amigo hablaba poco durante el día y por la noche se aprovechaba de mi debilidad por el sexo para lamerme todo el cuerpo con su lengua de pitón y su agilidad de felino la ponía de manifiesto en la penetración continua.
Pasaban los días en un remanso de tranquilidad y sosiego hasta que en fechas recientes nos vimos sorprendidos por gritos frenéticos que provenían de animales que huían despavoridos. Investigamos y pudimos comprobar la clásica cacería de occidentales retrógrados que emulando a sus ancestros colonialistas estaban pasando el día, viviendo para matar y matando para poder ser felices.
De inmediato me percaté que mi elefante favorito, Jumbo, estaba en la línea de tiro de un señor disfrazado de monarca del siglo XIX. Con las clases de mi mono particular, de un salto me puse en la línea de tiro del papanatas que tenía intención de abatir a Jumbo por 37.000 euros, regalo de un jeque siriaco. En el forcejeo y sin necesidad de emplearme a fondo lo empujé a un barranco de 10 centímetros dejándolo fuera de combate. Mi amigo y yo pusimos rápidamente pies en polvorosa.
Algunos días después, en la prensa internacional que diariamente nos llevaba nuestra camarera y amiga Chita, nos informamos que el monarca de origen francés había sido operado por la caída que le había producido una terrorista multiorgásmica.
Después de lo ocurrido y para que mi Johnny Weissmüller no dejara sus lianas opté por marcharme, no sin antes, a través de los tambores de mis amigos del pueblo de Tswana, mandarle un mensaje cifrado a mi querido amigo el elefante Jumbo: Tan Tan (lo siento mucho), Tan Tan Tan (él se ha equivocado), Tan Tan Tan Tan (no dejaré que vuelva a ocurrir).
Pasé Por Namibia, Sudáfrica y Zimbabue, me pisaban los talones toda la crisis que apoyaban al borbón: banqueros, clero, políticos y otras especies no autóctonas.
Me he refugiado en la Corte de Arturo de Camelot, hijo del rey Uther Pedragon de origen normando y de la reina Gorlois de Comualles de origen celta, concretamente en casa de Merlín, esperando que me haga efecto la poción mágica que estoy tomando, ya que para huir de mis captores tuve que transformarme en una golondrina multicolor.
Espero no tener problemas con Morgana.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 02 de Mayo de 2012.

10 de diciembre de 2013

Comenzaba el otoño...


Comenzaba el otoño en todos los muy sentidos y yo estaba tan gastado como las pilas de esos relojes cuyo segundero se empeña en alcanzar la rayita siguiente e, impotente, regresa a la anterior.

Hacía luna llena, así que me fui de copas.

Nada más entrar dentro del antro, senil como yo solo, la vi: potente y opulenta y con tanto poderío como Rocío Jurado y Jane Mansfield juntas.

Ella fue la que se insinuó. No es cosa de que si yo le dije y le pagué una copa y luego voy y me justifico y etcétera. No. Te lo juro por toas mis muertas que fue ella la que.

Tras las transacciones consabidas de si mi casa o la tuya –y al final fue la suya: un "coqueto chalecillo en las afueras" con su jardincito y su piscina– llegamos a un acuerdo y al chalé.

Hubo también sus preliminares de si quieres un té o prefieres otra copa y me dejó con la copa mientras se ocultaba en su alcoba.

Cuando, al cabo de un rato, entré allí –ventanales abiertos y cortinajes ondulantes y hasta un dosel–, ella estaba ofreciéndose sobre la colcha, con su deshabillé tan transparente. Otras de sus aquellas cosas estaban más veladas, pero su busto abultaba entre las sedas como si lo hubiese filmado Jesús Franco: a la lunaluz, que dicen los ingleses.

No sé si fue ese brillo plenilunio o el de mis colmillos asomando por las comisuras lo que hizo que saliese despavorida, con un revuelo de négligé y nalgas tremolantes, mientras yo le gritaba que sólo era una broma, te lo juro por todos los santos jalouines.

Cuando encontraron su cadáver, junto a la piscina, el forense dictaminó que el fallecimiento se había producido por paro cardíaco (como todas las muertes); pero es que entonces no existían Scarpettas ni ceeseíes que hubiesen podido observar un par de marcas incisopunzantes en su cogote.


© Producciones Guadiloba

Nuestro amigo Guadiloba no deja de sorprendernos, a su habitual agilidad y surrealismo literario, ahora además añade imaginación, intriga y sorpresa, GRACIAS.


11 de noviembre de 2013

Ranas y Príncipes

Ranitas, príncipes…sueños de la vida! Eso no suele ser la verdad del final. Por mucho que los poemas, frases e historias de los cuentos de hadas insisten en hacernos creer que el amor es algo casi sobrenatural, la realidad es que no suele terminar de esa forma. O más bien, quizás ésta es sólo una cara del amor. Parece que nos pasamos la vida escuchando a las ranas que se convierten en príncipes, o era al contrario, el príncipe en rana, no recuerdo. Algo curioso, las ranas son príncipes cuando los besa una princesa, no suele funcionar con una labriega.

Cada vez más, me parece que nuestro principal problema no está en los propios problemas, pero si cuando vivimos como si los problemas no existieran, simplemente porque no sabemos cómo resolverlos. No hay nada malo en no saber. El error está en no querer aprender.

Me gustaría poder escribir aquí todas las ideas que he tenido sobre el amor, pero sin duda sería mucho más fácil que yo no las describa, serían exclusivamente las mías. Valeros de vuestra propia experiencia, probarlos y sentir el gusto de cada uno. Es precisamente, porque tenemos gustos y sensaciones diferentes nuestra opinión final puede discrepar. Yo, si lo consideras conveniente, seguiré aquí, esperando, cediendo y permitiendo que tú mismo descubras cuáles son tus propios gustos. Y aun considerando que aunque algunos son muy amargos, yo te propongo que lo intentes. Vale la pena; la alegría de amar y ser amado no sabría describírtela, ¡venga, decídete ya!

Yo seguiré aquí esperando que resuelvas tus problemas y luego me los cuentes, podría ser tu último recurso, o tú el mío, no recuerdo. Rana o príncipe, ¿Qué deseas? Yo sólo esperar; espero que vuelvas y si no, tampoco será importante, yo podría ir a buscarte.

Nuestro Colaborador y Amigo, "Coronel Tapioca", nos remite este Artículo. De nuevo GRACIAS.

Artículo reeditado: originalmente publicado el 10 de Mayo de 2011.

7 de noviembre de 2013

Abierto hasta el Amanecer


Como mi pasión noctámbula lo desea te hablaré de sexualidad, o mejor, de la diferencia entre ser sexy y ser sensual, o de las dos calenturas. Al final no será mi corazón ni mi sexo quien te convenza, más bien el video que te acompaño y que te hará olvidar al momento todas la vainas que te voy a parafrasear.
Según los entendidos ser sexy tiene que ver más con la manera como quieras atraer al sexo opuesto; en cambio ser sensual es tener "sex appeal", es decir lo que tú tienes, tu personalidad, vamos la forma tierna de ser sexy pero no vulgar.
El ser sexy indica la provocación de una respuesta sexual instintiva en los otros; el ser sensual va mucho más allá, no se trata de provocar solamente a una respuesta instintiva sino a una gama de posibilidades más amplia que implica mucha imaginación y resultados sorprendentes a quienes saben utilizarla. El ser sensual dota de carisma y atracción a la persona mucho más alla de una mera atracción física.
Facil: sexy viene de sexo, sexual; sensual viene de sentir, sentidos. Sexy es una persona que incita sexualmente, que despierta el deseo erótico, por su forma de vestir o de comportarse. Sensual es alguién que disfruta los sentidos de la vista, el tacto, el olfato, el gusto, el oído... alguién que disfruta de una cena romántica con buen vino, música suave, luz tenue...
Aunque muchas veces encontramos estos adjetivos ligados el uno al otro, en realidad, no significan lo mismo. Se puede ser una mujer sensual y no ser una mujer sexy y viceversa. La diferencia radica en lo exterior y lo interior. lo perfecto sería poder combinar, ser una mujer sexy y sensual.
Al final me quedo despierto hasta el amanecer con mi corazón abierto viendo mil y una vez a Salma Valgarma Hayek Jiménez, la mexicana, en un vídeo donde se fusiona de forma magistral la sexualidad con la sensualidad y además rezumando erotismo desde el principio hasta el final de mis sueños.
Hace poco, leí en una revista de "moda" que la sensualidad incorpora los sentidos: vista, gusto, tacto, olfato y oido e incluso espiritualidad. La principal función de estos es permitir que nos relacionemos con el mundo que nos rodea, pero si sabemos como utilizarlos se pueden convertir en el alma perfecta para despertar pasiones y triunfar en el difícil arte de las relaciones amorosas, pues una mirada sugestiva, un suspirar al oido o una caricia en el lugar adecuado pueden más que un diccionario de palabras.
Me callo, vuelvo a poner punto suspensivos... como dice Joaquin Sabina ¡ya eyaculé! ¿YA?

29 de octubre de 2013

¿Te como? ¿Me comes?


Estoy hirviendo, que nervios, ya es fin de semana. Espero tu llamada, tu wassap, tu sms… y por fin llega. Mi histeria desaparece y la Diosa Minerva me vuelve a dar el beso del triunfo.
No puedo describir mis sensaciones cuando llego al cielo, al octavo, De Dante Alighieri.
Rápido, rápido me desnudo, necesito calor, mucho calor, frótame todo el cuerpo cariño, no dejes un lugar sin tocar, hostias que sensación, esa crema es la magia y además me protege de los celos del sol.
Descansamos un poco, mi compañera de juegos e intrigas siempre sabe servir la bebida adecuada a la temperatura idónea para aliviar mi cuerpo que sigue tomando color y más calor.
Llegamos a la parte más esperada de nuestro juego del sábado. Hoy te toca a ti comerme, el próximo ya me tocará a mí hacer lo propio. Debo de confesar que a veces optamos por comernos mutuamente y siempre terminamos discutiendo, quien se entrega más y quien come mejor.
Luego más fuego, más calor, más sudor y siempre tú eres quien lo quieres dejar, no puedes más.
Al final siempre cedo. Para limpiarme de la mezcla de líquidos que corren por mi cuerpo, desnudo y ante la mirada incrédula de todos los residentes del hotel  del boulevard, me riega y refresca con los besos de Neptuno.
Pasamos después de devorar a desempeñar el papel que más me gusta, comienza a funcionar la depravación; yo depredador busco entre las ondas algo que me relaje y tu casi siempre, como no te suele ir mi marcha documental te refugias en unos brazos menos violentos,  a veces incluso en los de un tipo que le llaman Jorge Javier y que al parecer mantiene otro tipo de dieta.
El cansancio nos lleva a un sueño placentero. Siempre “estravelado” pienso que pronto pasa las horas cuando estoy contigo. Mientras, tu dolorida y hermética, te das la vuelta para que yo no pueda ver tus ojos y adivinar lo que piensas ya que de esta forma podría dominar tu cuerpo, única posesión que me resta para que la sumisión sea completa y siempre seas tú la que me comas.
La despedida, siempre rápida: Bueno hasta la próxima, lo he pasado muy bien, la comida que has realizado hoy estaba riquísima, en su punto, acuérdate que el próximo finde me toca a mí traer un plato especial, chao.
Cuando llego a casa me pongo a hojear mi recetario. Busco que plato especial puedo preparar para el próximo sábado y dejarla totalmente complacida.
Me encanta esto de comer en su casa, un día cocina ella, otro yo. Somos como niños. Estamos engordando un poco, ya se sabe, mucho comer y nada de sexo suele traer consecuencias.



28 de octubre de 2013

Mi ave favorita

Eres los ojos de un ave rapaz o plumas que tienen ojos. Lo cierto es que siempre me ha sorprendido que teniendo una faz tan linda te la enmascares con adornos sutiles pero que dejan oculta parte de tu belleza.

Cuando te conocí me enamoré de tus ojos que según el lugar y el día adquieren una tonalidad distinta, cielo primaveral, de invierno o de candil para mi tormenta nocturna.

Pero tus ojos no fueron exclusivamente el  revulsivo, también tu nariz, juguetona, tobogán de las lágrimas y lineal como la pirámide de Keops.
 
En tus labios la prueba la pone el fuego de los besos, labios rugosos, agrietados, siempre semiabiertos y comedor del lodo del que fuimos hechos los hombres.

¿Qué eres?  Ave rapaz o el ángel de mis sueños.

¿Quién eres? La musa de Leonardo, la amante de Picasso, la locura de Dalí… o quizás simplemente, llanamente, una niña mujer secuestrada por  la Arpía, esa ave fabulosa con rostro de doncella y cuerpo de ave de rapiña que se codea con Acantílidis, Chamrosh o el Ave Fenix (Phoenicoperus para tus amigos los griegos).

Por encima de conjeturas eres linda, qué linda eres.

Tapioca nos vuelve a mostrar una de sus ensoñaciones, provocadoras, morbosas, amorosas... GRACIAS.

Artículo reeditado: originalmente publicado el 27 de Julio de 2011.

14 de octubre de 2013

La Manzana

Imagínate lo que quieras pero ella es la serpiente, olvídate de la manzana, es un engaño.

Eva hoy quiere comer otro fruto y ha decidido que la manzana que se la coma otro.
La pregunta que te hago es cuál sería tu reacción si cuando vas a comprar al super te encuentras en el parking una manzana tan original.

Recuerda que ayer imaginaste por un momento que cuando te habías cepillado los dientes y marchabas a la alcoba “nupcial”, también denominada “tengo sueño”, te habían cambiado a Pepa por esta manzana tan asustada.

Por último, recordarte que a pesar de tu frialdad a veces has considerado la posibilidad de que el cambio de físico podría llevar consigo una pasión distinta.

Bueno, la respuesta es la que esperaba, estás mintiendo, seguro que prefieres en todos los casos la manzana Royal Gala que es una manzana dulce y crujiente, muy rica en sales minerales, nutrientes e ideal para tener una piel delicada. Quizás pensates en la Braeburn, cuya carne es jugosa y compacta, de agradable sabor agridulce, y una gran fuente de energía o te inclinas por la Golden Delicious, de aspecto dorado, de carne jugosa y textura arenosa, es especialmente rica en fructosa. Si eres demasiado sibarita te podrías decantar por la Stayman Winesap, de aspecto parecido a la manzana Braeburn, tiene una carne crujiente y muy jugosa, contiene gran parte de su contenido de agua por lo que está muy indicada para las pieles secas. Si te va el continente asiático puedes elegir la Fuji, con gran aroma, jugosa y crujiente, con un tono entre rojo y amarillento, es una perfecta fuente de azúcares de absorción lenta. Si me apuras, a lo mejor has pensado en algo más exótico y eliges la Granny Smith, de textura crujiente y sabor ácido y refrescante. En última instancia, para evitar los malos pensamientos, puedes decidirte por la Stark Delicious, jugosa manzana con gran cantidad de carotenoides y flavonoides que ayudan a ralentizar el envejecimiento prematuro celular.

Discúlpame por mi obscenidad o por mi falta de sexo, no vamos a tener problemas, te quedas con la manzana, yo intentaré llegar con la chica a un acuerdo de precio y cuerpo.


De nuevo nuestro asiduo Colaborador, El "Coronel Tapioca", nos demuestra su versatilidad, en esta ocasión nos sorprende con sus extensos conocimientos de la fruta prohibida del Edén. GRACIAS.

Artículo reeditado: originalmente publicado el 06 de Julio de 2011.

10 de octubre de 2013

Contradicciones



Me resulta difícil escribir, incluso pensar sobre las contradicciones que pasan en la vida de otras personas y que con efecto boomerang se mezclan en la mía causándome a veces espasmos, otras impotencia para fantasear y la mayoría, lágrimas de emociones contenidas que a veces explotan en rojo como una granada que se abre con el ardiente sol de este verano, que por otra parte, además de caluroso, está resultando idóneo para infidelidades y separaciones.

Un acontecimiento de abandono es inaceptable para mi ardiente corazón, pero es que, además, si el despecho viene acompañado de mentiras, miento, digo mejor, de sucesos inexplicables que no llego a comprender, ni nadie se dignifica en explicármelos, es entonces, amigo racional, cuando el cuerpo le manda corriente continua  a la mente para caer en la locura.

Loco sin volar, loco sin besos, los suyos.

Loco en la soledad, la mayor locura del loco, estar loco por no poder comprender qué ha sucedido, cómo, por qué.  No sólo estoy solo, sino que me encuentro en mi soledad abandonado.

Es cierto que le prometí que me descontaminaría del sexo, y no me refiero a retirarme exclusivamente de su cuerpo de natilla con ron, sino que me retiraba de todas y durante el tiempo necesario para purificarme exclusivamente para ella.

No lo has entendido de esa manera, mi limpieza, estaba claro, era necesaria. Mi adicción sexual me estaba matando y empobreciendo; tenía que terminar.

Un amigo, siempre suele ser un amigo, me dijo que ella no podía pasar un día más sin que yo le produjera los tres orgasmos de rigor, desayuno, almuerzo-siesta y cena con posibilidad de repetir en madrugada cerrada.

No me ha dado tiempo para presentarme virginal y no tuviera que mezclar su saliva con la que hacía “a pochi minuti” otra mujer había depositado en la última felación.

Otra amiga (su amiga),  me ha susurrado que sus coitos ya no son los mismos: el chico del seguro, el agente de la inmobiliaria o incluso su jefe el euro, sólo le proporcionan penetración y frustración. Su educación no le permite decir nada y con la excusa  de limpiar su vagina se dirige al baño para allí sacar mi fotografía desnudo (¿la podría demandar?), y provocarse el mayor corrimiento niagarense.

Lo siento nos hemos perdido, yo a ti y tú a mí, sin embargo yo he perdido más, a las demás. Siempre nos hemos movido, como dice la canaria, con el corazón, tú con el tuyo y el mío de los dos.

Tengo que plantearme salir de esta etapa conventual y olvidarte. Sé que probablemente no volverás y yo no estoy dispuesto a aceptarte, caso contrario.
Por cierto, te he bloqueado en facebook.


23 de septiembre de 2013

Mi Bandera

No sé de qué bandera te disfrazas pero adivino un rostro de esplendida sencillez, de admirable dulzura. Tu país seguro se llama Llanura Bonita.
Comienzo por tu frente, negro de noche sin luna, para deslizarme por el tobogán de tus cejas, amarillo como el limón del sur, amarilla como la margarita que campea al pairo del soplo mañanero.

De tus ojos verdes no digo nada, que lo diga la primavera.
Entro en el rojo pasión y te sorbo tu nariz para mezclar fluidos en tu labio superior, ese labio alzado al cielo, “Dios, cómo me lo quiero comer”.
Termino en el valle de tu cuello y saboreo los rezos de tu labio inferior, azul del océano atlántico que no es el mediterráneo, ya sabes, es más azul de amor.
Mira, esos colores se convierten en la bandera de mi país. Mi mundo y mi galaxia es tu rostro. Hoy voy a tu embajada, beso la bandera, es decir tu rostro y cambio de nacionalidad.

De tu cuerpo no digo nada, no estoy autorizado, que se manifieste el cielo.

Nuestro amigo el "Coronel Tapioca", nos remite este artículo en él, nos deja claro cual es su nacionalidad y cuál su bandera. Otros ya dijeron:

No me siento extranjero en ningún lugar,
donde haya lumbre y vino tengo mi hogar.
Y para no olvidarme de lo que fui
mi patria y mi guitarra las llevo en mí,
Una es fuerte y es fiel,
la otra un papel.

Joan Manuel Serrat (Vagabundear)
 
Cuando la fiesta nacional
Yo me quedo en la cama igual,
Que la música militar
Nunca me supo levantar.
En el mundo pues no hay mayor pecado
Que el de no seguir al abanderado;
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe.

Paco Ibañez (La mala reputación)

Artículo reeditado; originalmente publicado el 21 de Junio de 2011.

18 de septiembre de 2013

La Bruja


            Muchos ni la conocían. Nadie la vio jamás realizar un hechizo, hacer un conjuro, efectuar un sortilegio o preparar poción alguna. Sin embargo todo el mundo en la aldea afirmaba que se trataba de una bruja. De movimientos sinuosos y delicados; bella y seductora en sus ademanes; de mirada profunda; solitaria y callada; mujer enigmática por antonomasia, no se sabía de su paso sino por el humo que dejaba tras de sí, huidiza y cambiante como el agua. Por eso en el pueblo estaban asustados. Por eso en el pueblo la demonizaron. Aunque ni de su existencia estuvieran convencidos. Sólo ese maldito humo, ese aroma a diferencia que destilaba. Y decidieron marginarla. Porque ella era distinta. Porque ellos se sentían inseguros. Por miedo, egoísmo e intolerancia.
            Rehuyéndola, la confinaron en los bosques próximos a la aldea. Absolutamente incomunicada, aprendió a sobrevivir en directa relación con la naturaleza. Convivió con los animales, con los que confraternizaba naturalmente y de los que aprendió métodos de resistencia en las condiciones más adversas, desarrollando un lenguaje característico y un código de común entendimiento. Se perfeccionaron sus sentidos alcanzando niveles que muchos calificarían de mágicos. Se hizo aún más ágil, silenciosa y rápida, y acrecentó sus habilidades camaleónicas y de adaptación al medio. Perfecta conocedora de las técnicas de camuflaje y acecho, algunos aseguraron que era capaz de transformase en diferentes animales. Día a día descubría, asimismo, el valor de las plantas y sus propiedades, que utilizó para múltiples fines, desde la cocina hasta la cura de heridas, afecciones y enfermedades. Mediante pócimas, brebajes, bebedizos y ungüentos dominó, como nadie, el arte de la sanación. La interacción con la naturaleza le mostró, finalmente, un saber más allá de los sentidos, un aprendizaje puramente contemplativo, directo e inmediato, sin intervención de la deducción o el razonamiento, que le reveló secretos universales vedados al conocimiento del hombre.
            Sin topes ni frenos, sin prejuicios ni condicionamientos sociales, exenta de tapujos y falsas fórmulas de cortesía, todo en ella y en su comportamiento fue natural y sencillo, pero, por lo mismo, tachado de irrespetuoso y desconcertante, de audaz y  atrevido, por el ser humano.
            Con rechazo y marginación, fue en definitiva la propia aldea la que obró, de manera natural, el mayor hechizo conocido, propiciando la conversión de la que no había sido hasta entonces sino una simple mujer en la más venerada, temida y capaz de las hechiceras del lugar.

Nuestra asidua colaboradora Sibila, nos remite un Artículo lleno de imaginación con hechizos. GRACIAS.

Artículo reeditado: originalmente publicado el 17 de Agosto de 2011.