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28 de diciembre de 2015

Vagar en manos de la fortuna


Hoy ante la adversidad, desasosiego, dudas y demás influencias negativas que la vida nos regala, quise respirar un poco de aire nuevo que distrajera a mi mente y la mantuviera fuera de los problemas que la rodean.

Monté en mi coche y me dirigí sin rumbo fijo a ninguna lugar, dispuesto a entregarme a la naturaleza o a cualquiera que pudiera tolerar mi compañía por algún momento.

Durante el tiempo de conducción, me fijé en alguien que esperaba el autobús, y me atreví a preguntar si deseaba que la llevara, y como el destino era el mismo, asintió manifestando que tenía mucha prisa.

La dirección que llevábamos era la de una localidad costera cercana y muy bonita, y mientras que duró el trayecto, fue suficiente para quedar después de que terminara el trabajo a donde iba.

Era una chica, muy atractiva, madre soltera que viajó desde su país para intentar conseguir trabajo y sacar a su hija adelante, toda una vida llena de problemas que tuvimos que dejar para después del trabajo, porque llegamos al destino.

Mientras, las olas invadían la arena de la playa con una cadencia triste, o por lo menos yo lo veía así, descalcé mis pies, remangué los pantalones y me adentré en el mar notando el frescor del agua y aunque fría, daba gusto pasear de esa forma sin tener nada mas en mi mente, pero mirando el reloj, para controlar el no llegar tarde a la cita con aquella chica.

El sol se estaba escondiendo tras el horizonte, el ocaso desde aquel lugar es maravilloso, dando tiempo a la terminación del trabajo de alguien que quería compartir ese momento conmigo y yo con ella, que parecía como si se hubieran ralentizado las inquietudes que padecía.

El brillo de la luna hizo su aparición cuando después de tomar café nos fuimos a la playa, una luna que ayudaba a hermosear aún mas la cara de una mujer encantadora a la que las vicisitudes de la vida la marcaron en su país, y en este donde se encuentra ahora, vive que ya es mucho e intenta ahorrar para que no le falte nada a la hija que tiene en el lugar de donde proviene.

Se dedicó bastante tiempo a contarme su vida, sus problemas, sus penas, y llorando imploraba a la vida ayuda para seguir viviendo, y que su hija vuelva a estar con ella lo antes posible.

De forma inmediata se me quitaron mis pesares, no se porque regla de tres desaparecieron y me sentí obligado a por lo menos intentar ayudar a esa persona, que muy, muy lejos de su tierra y buscando trabajo para dar de comer a su hija, vaga en manos de la fortuna.

Hoy en día tiene un trabajo, perdón, varios trabajos, donde la incentivación siendo mínima, reune lo suficiente para poder vivir como una persona digna, mis problemas siguen, pero al compartirlos, se desvanecen, somos amigos, compartimos algo mas que la mera compañía, tuve la suerte de conocer a su hija cuando la trajo en vacaciones, es un cielo, precisosa como su madre,

Yo soy feliz por todo ello, y ella mas.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 21 de Febrero de 2011.

11 de noviembre de 2015

Las cuatro estaciones


El hecho de poder vivir las cuatro estaciones del año en apenas una semana es toda una experiencia.

El viento que jugaba con mi equilibrio nada más pisar tierra ya es un recuerdo perdido en mi memoria. Aunque es cierto que jamás olvidaré la ira de Céfiro, cuyo objetivo parecía ser querer derribarme una y otra vez. Para su desgracia nunca lo consiguió, teniendo que contentarse tan solo con llevarse por delante algún que otro gorro protector.

Tras un día soleado como el de hoy la primavera parece querer asomar a la vuelta de la esquina. Helios ha sacado su pincel y ha coloreado árboles, personas, fachadas y jardines con una tonalidad que no había visto anteriormente por estos lares. El simple hecho de pasear hoy por los parques de la ciudad bajo el influjo del astro rey era un placer para los sentidos.

Aún así, uno no está nunca a salvo de un buen chaparrón. En cualquier momento y allá donde te encuentres, debes estar preparado para un remojón repentino. Con tu nuevo gorro recién comprado ajustado en tu cabeza y con un buen chubasquero, la ciudad no tiene secretos para nadie.

Pero ojo, no debemos olvidar de donde venimos para así afrontar con entereza el futuro. Está fresco ese otro día frío en el que la blanca nieve cubría todo al alba. Con ganas de seguir siendo protagonista, los copos de nieve no dejaron de caer hasta que sobrevino el ocaso. Para entonces, no había rincón por las calles que hubiera escapado a su blanca pureza.

Ya puede llover a cántaros, soplar un vendaval que te arrastre, iluminar el sol hasta que te achicharre o nevar hasta que se te congelen pies y manos, que yo estoy a buen recaudo en la estación de la vida.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 19 de Febrero de 2013.

22 de abril de 2014

Movilidad Exterior



"MOVILIDAD EXTERIOR"

Tenía un calor sofocante. Después de la brisa suave, sí, esa que susurraba que no existía crisis, comencé mi nueva aventura; habilitada exclusivamente con mi corazón y mis palabras me dirigí al infierno, a la búsqueda.

He pasado por muchos desiertos: el de Arches en el estado de Utah; en Sudáfrica tuve que lidiar con el desierto de Richterveld y sin olvidar las movedizas dunas de Ihhan Ubari en Libia. Las engañosas arenas blancas de Nuevo México tampoco pudieron conmigo, y con Indiana estuve perdida en sus brazos varios días en el de Dash-e Lut en Irán. Lo reconozco, nada como el que estaba atravesando, el más duro, el más ruinoso, el más engañoso; algunos amigos intentaban ayudarme a llegar al oasis esplendoroso del que tanto había oído hablar.

Después de varios días de marcha opté, como siempre suelo hacer, por evadirme del grupo, buscar la soledad y con ella el tan añorado oasis.

Nunca sé de dónde vengo o dónde terminaré la próxima noche, pero esta vez era distinto. Estaba de moda Spañistán y yo siempre he tenido un especial enlace con esa tierra histórica e inundada de generaciones aventureras y forjadoras de sueños. Mis padres me contaron que vivieron allí y también que yo llevaba sangre tartéssica en mis venas.

Dejémoslo, no quiero caer en la sensiblería de Madonna. Buscaba a los chicos jóvenes, miles, que habían tenido que emigrar al oasis de la esperanza, al oasis de la nueva vida porque al parecer su país había quedado desierto de ilusiones, de amanecer, de vida.

Calor, mucho calor y sobre todo dolor, mucho dolor de la perdida y de la búsqueda.

Por fin, avisté el oasis de las promesas. Conforme me fui acercando pude comprobar que no existía un solo palmeral y que el refugio de remanso que yo esperaba era más bien grandes infiernos, donde mis aventureros emigrantes, se habían convertido en lacayos de otros pueblos.

Abogados en Deutschland, biólogos en England, médicos en la France, economistas en Holland, maestros en Schwyz..., y así otros muchos que intentaban latir y vivir fuera de su tierra. Pena, sentí una enorme pena. Tristeza como nunca antes había sentido.

Reconocí a futuros investigadores, a chicos y chicas con alta cualificación profesional, con especial sensibilidad y exquisita jovialidad. La mayoría subsistían como podían; contratos de prácticas, horarios nocturnos, trabajos de cualquier gama y salarios que no les permitían contemplar el futuro con optimismo.

- Nos han abandonado.

- No tenemos posibilidades en nuestro país.

- Aquí al menos podemos seguir.

- No podemos continuar siendo una carga para nuestras familias…

Tristeza, mucha tristeza. Rebeldía, indignación y sobre todo una palabra que no existe en mi particular diccionario, resignación, mucha resignación.

Malditos vosotros, imbéciles y mangantes. Malditos vosotros, los que habéis arruinado una generación de mujeres y hombres que debían y podían haber tenido opciones de trabajo y felicidad en su país.

Os maldigo políticos, corruptos, sindicalistas, tramposos, mafiosos, capitalistas sin escrúpulos y os maldigo a vosotros gobernantes del mundo “libre”, de la locomotora, del imperialismo, de la ambición sin límites. Creáis paraísos artificiales para los hombres y mujeres de los países que se encuentran en la cresta de la crisis que habéis creado para el beneficio del capital liberal, es decir vosotros.

Con lágrimas en los ojos me marché de los oasis desiertos donde se encontraban mis compatriotas, no sin antes prometerles que a partir de este momento emprendería una cruzada que no finalizaría hasta que todos volvieran a casa.

Cuidado, tened mucho cuidado, mis Bakes y yo vamos a estar, ahora y después. Todos buscaremos un futuro para ellos, sin descanso, sin fisuras, sin miedo.

Según me ha cableado Bond el calendario de esos impresentables recoge muy pronto, en la piel de toro, elecciones…

PD: A los dóciles que lean este escrito les doy la oportunidad gratuita de ingresarse en el hospital de mi amigo y antiguo masajista André Breton. Con varias sesiones habrán recuperado la capacidad de elegir libre y responsablemente.

28 de marzo de 2012

"El negro"

La prestigiosa escritora española Rosa Montero publicó en su columna una anécdota refrescante y conmovedora sobre la convivencia entre extranjeros y los nacionales de un país. El artículo titulado 'El negro' ha causado gran conmoción entre la población inmigrante de España. 

Estamos en el comedor estudiantil de una universidad alemana. Una alumna rubia e inequívocamente germana adquiere su bandeja con el menú en el mostrador del autoservicio y luego se sienta en una mesa. Entonces advierte que ha olvidado los cubiertos y vuelve a levantarse para cogerlos. Al regresar, descubre con estupor que un chico negro, probablemente subsahariano por su aspecto, se ha sentado en su lugar y está comiendo de su bandeja. 

De entrada, la muchacha se siente desconcertada y agredida; pero enseguida corrige su pensamiento y supone que el africano no está acostumbrado al sentido de la propiedad privada y de la intimidad del europeo, o incluso que quizá no disponga de dinero suficiente para pagarse la comida, aun siendo ésta barata para el elevado estándar de vida de nuestros ricos países. De modo que la chica decide sentarse frente al tipo y sonreírle amistosamente. A lo cual el africano contesta con otra blanca sonrisa. A continuación, la alemana comienza a comer de la bandeja intentando aparentar la mayor normalidad y compartiéndola con exquisita generosidad y cortesía con el chico negro. Y así, él se toma la ensalada, ella apura la sopa, ambos pinchan paritariamente del mismo plato de estofado hasta acabarlo y uno da cuenta del yogur y la otra de la pieza de fruta. 

Todo ello trufado de múltiples sonrisas educadas, tímidas por parte del muchacho, suavemente alentadoras y comprensivas por parte de ella. Acabado el almuerzo, la alemana se levanta en busca de un café. Y entonces descubre, en la mesa vecina detrás de ella, su propio abrigo colocado sobre el respaldo de una silla y una bandeja de comida intacta. 

Dedico esta historia deliciosa, que además es auténtica, a todos aquellos españoles que, en el fondo, recelan de los inmigrantes y les consideran individuos inferiores. A todas esas personas que, aun bienintencionadas, les observan con condescendencia y paternalismo. Será mejor que nos libremos de los prejuicios o corremos el riesgo de hacer el mismo ridículo que la pobre alemana, que creía ser el colmo de la civilización mientras el africano, él sí inmensamente educado, la dejaba comer de su bandeja y tal vez pensaba: "Pero qué chiflados están los europeos".

Esta historia, enviada por nuestra amiga Rocío y por un seguidor anónimo, de apenas tres párrafos se convirtió en el artículo más leído del periódico el País de España, en su página de internet. Son líneas conmovedoras sobre la inmigración, uno de los temas más delicados y que mayor preocupación genera entre los ciudadanos europeos. La anécdota que cuenta Rosa Montero es uno de los temas más comentados en redes sociales y considerada por el escritor brasilero Paulo Coelho como lectura obligada.

10 de marzo de 2012

Fronteras (Reedición de Colaboraciones)

Me envían un correo electrónico donde se describe lo que ocurre en otros países si cruzas ilegalmente la frontera, ejemplo Afganistán te disparan; Cuba te detienen; Irán te condena a trabajos forzados... barbaridades para el siglo en el que estamos.


Pero en éste correo, se critica que en España no pase eso. O sea, ¿que el terror, la violencia y los asesinatos, es lo correcto?


Ahora un poné:


Imaginaros una película de ciencia ficción, donde con estos fenómenos que están ocurriendo (terremotos tsunamis, lluvias torrenciales...), pues, la tierra hace una sacudida brusca e inesperada y los habitantes de las zonas norte del planeta, pasan a la zona sur, y no les pasa nada, porque es un poné.


Bien, ahora tenemos a los europeos en tierras africanas y a los africanos en Europa, a los americanitos de la Casa Blanca arriba del Machu Pichu y a los aborígenes sudamericanos en Work Strek.


¿Hablamos ahora de fronteras? ¿Hablamos de quién es la tierra?.


En la tierra estamos de prestado y de paso.


Nadie elige nacer en una latitud o en otra.


Rezad, para si hay otra oportunidad de volver a la tierra, no os toque un desierto con sequías de 9 meses al año, ni nacer siendo mujer entre talibanes, ni indio de una casta inferior, ni...


Dad gracias a que hay países como España, que si cruzas ilegalmente la frontera, te encuentras en un país democrático, solidario, con muchas personas que defiende los derechos humanos... porque en mi película de ciencia ficción, no se que papel te voy a dar, tal vez te toque ser una niña china de familia humilde...


Y la realidad siempre supera la ficción.


Este artículo es de nuestra incondicional amiga y colaboradora QUEEN.

19 de abril de 2011

In Memorian Alexandra Ioana Mihaita


Aún no había cumplido 15 años y ya era una personita hastiada de una vida en la que había rodado por varios países desde los 7 años. Arrastrada en principio por la necesidad de una madre de ganarse la vida y quizás más tarde por la locura de una madre que cuando se vio con dinero lo gastó sin pensar en un mañana, que de tener buenos trabajos, por distintos motivos, incluyendo la crisis, paso a conseguir solo trabajos de interna donde no podía llevarse a su hija.

Alex al principio contaba con un hermano que hacía las veces de madre y la mandaba a lavarse, peinarse y vestirse para ir al colegio, pero todo cambió cuando ese hermano tiene una novia que se va a vivir con ellos. Una novia que critica duramente a su madre y quiere imponer su forma y manera de hacer las cosas, en lo poco que queda de una familia desestructurada por circunstancias que desconozco, en su totalidad. Solo sé que Alexandra era huérfana de un hombre que murió en las entrañas de una mina, dejando sola a la niña de sus ojos. Desde entonces anidó en ella la nostalgia, y el amor que tenía a su padre paso a su hermano, al cual adoraba y con el que vivió algunos de los pocos momentos de felicidad en su vida.

Esta novia se pone a la altura de una niña de 12 años que defiende a su madre con la rabia de un animalito herido. Esta chica al embarcar en la republica independiente de Alex quiso ser el capitán porque la suegra estaba loca y su pequeña cuñada era una niña maleducada, mimada y caprichosa, con un genio y un carácter semejante al de ella misma, con lo cual chocaron desde el instante en que se conocieron. Se puso a la altura de una cría al quejarse de "su suegra" delante de una niña y no entender su reacción. Ella para Alexandra era una extraña, una intrusa y al ver que su madre era criticada tan duramente reaccionaba con el histerismo propio de un ser que había vivido demasiado y que justificaba el comportamiento de su madre simplemente porque era lo único que le quedaba, porque era "su madre", y se lanzó como un gato, arañando a la extraña que no quiso entender, que quiso que su novio fuera su marido, solo y exclusivamente "su marido", ni hermano, ni hijo, ya solo se debía a Ella y al hijo que ya llevaba en su vientre. Con esta realidad convivía Alexandra cuando la madre pierde el trabajo de interna y comienza a vivir con el dinero del hijo (ella veía lógico que si en el pasado ella crió y mantuvo a ese hijo, ahora fuera al revés)...Pero su hijo la echa de casa porque no paga su parte del alquiler, y debe ya una cantidad a la que él no puede hacer frente, máxime cuando ya están esperando un hijo, él y su novia. Vivir en la calle, dormir en la estación de autobuses, eso vivió Alex hasta que su madre habla con nosotros y nos pide que la cuidemos hasta que ella consiga un trabajo o hasta que arregle los papeles para que le den una pensión de orfandad a su hija por la muerte del padre, y puedan volver a Rumanía.

Alexandra pasa el invierno y la primavera con nosotros, hace amigos, va a la piscina y tiene la vida familiar que siempre soñó, llena de cariño y al mismo tiempo de un padre que intenta educarla, que la matricula en el colegio, y le exige que estudie porque es inteligente. Sale con la pandilla de amigos de una vecina de su edad, se hace fotos que cuelga en una red social e intenta adaptarse a una forma de vida ordenada y con responsabilidades de niña, no de adulta, como le exigía su familia de sangre. Muchas veces nos pide que la adoptemos, y con dolor de nuestro corazón le decimos que no podemos, ni por nuestra edad, ni porque tenemos hijos a los que no podemos ayudar debido a nuestra situación económica. Pero además porque hay una realidad a la que no debe renunciar, a su familia, a su madre al menos, a la que debe dar una oportunidad para resolver su situación y a la que no debe abandonar. Si hubiéramos sabido realmente lo que sentía en lo más profundo de su interior y lo que pasaría más tarde........ probablemente no le hubiéramos dicho lo anterior, ni nosotros, ni nuestra querida vecina, que también ejerció un poco de madre con ella. Si hubiéramos sabido.........

Ya no volvimos a verla más, la madre volvió a Madrid, a trabajar de interna y ella se quedo esperando que alguien pudiera traerla. Su madre, nosotros, alguien. Apenas cogíamos el teléfono para no darle esperanzas cuando quiso pasar el verano con nosotros. Aún me duele no haber hablado mas con ella, consolarla, darle alguna palabra de aliento.

No sé cuando recibimos la noticia de que se había caído de un cuarto piso y estaba hospitalizada en estado de coma. Todo su cuerpo fracturado, cadera, piernas, brazos, cráneo. Aguanto más de una semana, supongo que esperando ver a su madre. Nosotros no pudimos ir, ni dinero, ni permiso en el trabajo, y la pena en el alma, la culpa. Nos manteníamos en contacto diariamente por teléfono con una amiga de su madre que hablaba español. Su madre vino a vernos a principio de Enero, nos contó que fue un accidente, que los papeles estaban listos para traérsela con ella a vivir a la casa donde trabaja, que la niña lo sabía, mi marido sigue diciendo que en su facebook lo último que escribió es "nadie me quiere" , "yo quiero volver a España para ver a mis amigos, pero nadie me lleva, todo son palabras vacías".

Descansa en Paz Alexandra Joanna Mihaita

FABIOLA SANDOVAL


Un amigo nos ha hecho llegar este escrito, firmado por FABIOLA SANDOVAL. Poco más podemos añadir, solo aprender y procurar que historias así no se repitan... GRACIAS.

26 de febrero de 2011

Hasta luego (Reedición)



En la actualidad existen numerosos movimientos migratorios, siempre han existido durante la dilatada historia de la Humanidad.
El motivo principal casi siempre ha sido el mismo; buscar un mundo mejor.
Mientras existan los grandes desequilibrios económicos entre los distintos países, estos movimientos migratorios jamás tendrán fin.
A pesar de las restricciones políticas de los distintos países estos movimientos no dejan de producirse.
Existen personas que simplemente buscan un lugar donde la alimentación y las mínimas condiciones medicas puedan estar a su alcance.
En su gran mayoría son engañados y posteriormente coaccionados por grupos delincuentes y carroñeros que le facilitan la entrada en el país elegido, pagando grandes sumas de dinero y con la falsa promesa de conseguir un trabajo seguro, es decir un paraíso artificial.
Lo cierto es, que cuando una persona decide dar el paso de marcharse de su país la situación no es nada fácil. Emigrar significa dejar a sus seres queridos, sus raíces, costumbres..., todo.
Algunos saben que trabajo van a realizar; otros creen saberlo y en lugar del paraíso soñado se encontraran con el engaño, la extorsión, la prostitución o la mano de obra esclavizada en el mundo occidental.
En el lugar de destino su situación suele ser desoladora, distinto clima, idioma, alimentación y costumbres diferentes por no decir los graves problemas que se generan en la comunicación.
Vienen con metas temporales, ahorrar para comprar una vivienda en su lugar de origen o afianzar un pequeño negocio, pasando por una mejor educación a sus pequeños vástagos y por supuesto conseguir una asistencia médica para algún familiar que sólo podrá ser posible si existe "plata".
El tiempo se hace eterno, no basta con una llamada, necesitan un beso, un abrazo; el tiempo de descanso se convierte en un tiempo de añoranza y melancolía; gotas, charcos, ríos y mares de lágrimas humedecen la almohada pensando en los que se quedaron, en los que esperan, en los que depende de ellos. Aprietan los dientes y siguen luchando para no renunciar a ver pronto el amanecer con sus seres queridos en un mundo más justo, más humano.
Mi homenaje para los que no están en su lugar y es por necesidad. Mi homenaje y admiración para los que partieron y luchan por sobrevivir.