¿Qué os podría contar de John Lennon
que no conozcáis? Podría buscar su biografía, copiarla y pegarla, pero prefiero
hacerlo diferente, puede que no tuviera la fortuna de coincidir con él en el
mismo tiempo, pero puedo utilizar una de las capacidades más importantes que
posee el ser humano, la imaginación, para así contaros en primera persona mis
impresiones al ir a uno de sus conciertos.
Corría el año 1972, más concretamente
el 30 de agosto de 1972. Me encontraba en la ciudad de los rascacielos desde
hacía un par de días. Había volado desde mi Huelva natal con motivo del
concierto que daría Lennon en el Madison Square Garden, para recaudar fondos a
beneficio de un hospital para niños mentalmente discapacitados de New York.
Estaba en una nube, iba a tener la
oportunidad de ver en directo al que seguramente ha sido, el mayor genio
musical de todos los tiempos.
Había llegado con mucha antelación,
esperando durante largas horas en la puerta del Garden, pero la ocasión bien lo
merecía. Abrieron la entrada con una hora de antelación y yo me encontraba
situado en primera fila, a un par de
metros del escenario. Estaba rodeado por cientos de personas, que al igual que
yo estaban entusiasmadas y excitadas por poder
asistir a uno de los pocos conciertos que John dio después de que The
Beatles se disolviera.
Llegó la hora, el concierto estaba a
punto de empezar. Primero salió al escenario la banda Elephant´s Memory, para
posteriormente salir John Lennon acompañado de Yoko Ono.
Yoko que iba con el pelo suelto,
llevaba un vestido largo de color blanco y unas enormes gafas de sol, John
llevaba pantalones y cazadora verde, una camiseta marrón y como sello
característico unas gafas con los cristales redondos y azules.
La sensación que tuve al verlo fue
indescriptible, trasmitía paz, era pura magia, estaba emocionado, se me rizó el
bello, solté una lágrima de alegría y la sonrisa se apoderó de mi cara. La
gente enloquecía, coreábamos su nombre sin parar, gritábamos hasta quedarnos
afónicos, estábamos entregados a su figura.
John se puso en el centro, acompañado
por una guitarra, a su izquierda quedó Yoko en el piano y detrás se encontraba
la banda.
Empezó cantando el tema "New
York City", para después continuar con "It´s So Hard",
"Woman is the Nigger of the World" y "Well Well Well". Para
la siguiente canción, "Instant Karma", una de mis preferidas, se sentó en el piano.
Con
"Mother" se había llegado a la mitad del concierto, pero las
gargantas no habían alicaído ni una pizca.
Uno de los puntos álgidos del
concierto se produjo al rescatar "Come Together" de The Beatles, el
nos decía — vamos juntos,
ahora mismo, conmigo — y nosotros íbamos con él incondicionalmente.
Pero si tuviéramos que elegir solo un momento, uno que representara el clímax del concierto, éste sería cuando en
la siguiente canción, todo el Square Garden de Nueva York, cantó a una sola voz
— Imagine all the people, living life in peace...uh,uh,uh—
La actuación continuó con "Cold Turkey", para seguir con una
gran sorpresa, como fue la interpretación de una de las canciones míticas del
rey Elvis, "Hound Dog".
Con "Give Peace a Chance", el concierto llegó a su fin. No me
lo podía creer, el tiempo había pasado en un suspiro.
John saludo y se despidió de todos nosotros, dándonos las gracias.
Mientras lo hacía, creo que por un instante, sus gafas se quedaron clavadas en
mí. Era el broche final a una noche para el recuerdo.
Aplaudí y aplaudí, hasta que ya no quedó nadie, para cerrar los ojos un
segundo y encontrarme 31 años después en mi habitación escribiendo.
Termino no con una canción de él, sino con una que le dedicó su amigo y
compañero en The Beatles, George Harrison a Lennon tras su muerte.


