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6 de diciembre de 2014

Congrí - arroz con frijoles colorados (Receta Cubana)


Ingredientes

- Arroz, Frijoles colorados cocidos con su caldo
- 1 cebolla picadita,
- 1 pimiento verde mediano picadito
- 2 dientes de ajo picados
- Pimienta negra
- Orégano molido
- Comino molido
- 1 hoja de laurel
- 2 chuleta de cerdo no magro
- Bacon, si se quiere gratinar al final.

Preparación

El arroz en Cuba siempre queda suelto porque se cocina con la misma cantidad de líquido y se echa en el agua o caldo hirviendo, para después cocinarse a fuego mínimo 20 minutos en una olla de fondo grueso que tape perfectamente bien.
Freímos las chuletas, y en la grasa que sueltan sofreímos la cebolla, pimiento y el ajo. Mientras, picamos la carne en trocitos.
Ponemos el caldo a calentar, añadimos la hoja de laurel, el sofrito y la carne. Echamos 2 cucharones de alubias escurridas. En cuanto hierva el caldo, echaremos el arroz (dos vasos de caldo =dos de arroz) Bajamos el fuego al mínimo, tapamos, y bajo ningún concepto destapar antes de 20 minutos. Al final, revolvemos con un tenedor, añadiendo algo de grasa de freír la chuleta. Otros colocan tiras de bacon sobre el arroz y lo ponen a gratinar, o fríen unas rajas y vierten parte de la grasa sobre él.

Consejos

Si el grano no hubiera abierto, dejar semitapado 5 minutos más al mínimo. El arroz usado en Cuba es el grano largo, pues desgrana mejor.


JORGE FERNÁNDEZ, nos remite esta receta tradicional cubana, su plato nacional. GRACIAS

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 28 de Marzo de 2011.

12 de noviembre de 2013

Canciones para América (11)


Para esta nueva entrega, la canción propuesta es: “Canción por la unidad de Latinoamérica”, del cantautor Pablo Milanés, uno de los fundadores, junto con Silvio Rodríguez y Noel Nicola, de la Nueva Trova Cubana.

Dedicamos esta entrega a Cuba, aún sabiendo que las restricciones económicas/tecnológicas y de libertad, no harán posible que este artículo sea leído por sus destinatarios, los cubanos, en su patria.

El día 1 de Enero, hizo 51 años, del triunfo de la revolución y la entrada en La Habana de Fidel Castro. Antes de su victoria, Fidel Castro y los líderes de otros movimientos revolucionarios, redactaron el Manifiesto de la Sierra Maestra en el que se comprometieron a "celebrar elecciones generales para todos los cargos del Estado, las provincias y los municipios en el término de un año bajo las normas de la Constitución del 40 y el Código Electoral del 43 y entregarle el poder inmediatamente al candidato que resulte electo”.

A pesar de haberse comprometido a celebrar elecciones dentro de 18 meses, el gobierno descartaría cumplir con ese compromiso luego del triunfo de la Revolución, planteando que los gobiernos anteriores habían sido perjudiciales, para el pueblo de Cuba, imperando la corrupción y otros males, además de ser sumisos a los intereses de los Estados Unidos que intentaría manipular las elecciones. No fue hasta el 30 de junio de 1974 que se celebraron las primeras elecciones en Cuba, aunque fueron del tipo comunista como establece la ley cubana actual.

Más de un millón de cubanos han emigrado de Cuba desde ese momento; la gran mayoría de ellos se han establecido en el sur de Florida (Miami, Hialeah) y New Jersey, mientras otros prefirieron España y Venezuela. También existen pequeñas comunidades en muchas otras partes del mundo.

Esperamos que pronto, todos los cubanos tengan plena libertad y puedan pensar, expresarse y actuar sin ser encarcelados o tener que exiliarse al ser considerados disidentes políticos.

En ese momento, disfrutaré de nuevo de un paseo por el Malecón, volveré a disfrutar de la preciosa vista de la Bahía desde la Fortaleza del Morro (Castillo de los Tres Reyes del Morro), volveré a visitar El Capitolio, la Catedral, la plaza de la Revolución y el monumento a José Martí, el Museo de la Revolución (antiguo Palacio Presidencial), la Lonja del Comercio y la Oficina de Intereses en La Habana (Antigua Embajada de EEUU) veré de nuevo, en el distrito del Vedado, los Hoteles: El Nacional. El Habana Libre (antiguo Habana Hilton) y el más moderno Meliá Cohiba, pasearé de nuevo por la Habana Vieja, y volveré a tomar, emulando a Hemingway, un mojito en la Bodeguita del Medio y un daiquiri en El Floridita, con los acordes de un son de fondo.

Volveré a amar a María, a Janaissa, a Juliette, y tomaré un ron añejo fumando un buen habano, mientras charlo, de cualquier tema, con un hermano cubano y de fondo, un grupo musical canta “Yolanda”.


CANCIÓN POR LA UNIDAD LATINOAMERICANA
Pablo Milanés

El nacimiento de un mundo se aplazó por un momento
un breve lapso del tiempo, del universo un segundo.
Sin embargo parecía que todo se iba a acabar
con la distancia mortal que separó nuestra vidas.

Realizaron la labor de desunir nuestras manos
y a pesar de ser hermanos nos miramos con temor.
Cuando pasaron los años se acumularon rencores,
se olvidaron los amores, parecíamos extraños.

Qué distancia tan sufrida, que mundo tan separado
jamás hubiera encontrado sin aportar nuevas vidas.
Esclavo por una parte, servil criado por la otra,
es lo primero que nota el último en desatarse.

Explotando esta misión de verlo todo tan claro
un día se vió liberal por esta revolución.
Esto no fue un buen ejemplo para otros por liberar,
la nueva labor fue aislar bloqueando toda experiencia.

Lo que brilla con luz propia nadie lo puede apagar,
su brillo puede alcanzar la oscuridad de otras costas.
Qué pagará este pesar del tiempo que se perdió.
de las vidas que costó, de las que puede costar.

Lo pagará la unidad de los pueblos en cuestión,
y al que niegue esta razón la historia condenará.
La historia lleva su carro y a muchos nos montará,
por encima pasará de aquel que quiera negarlo.

Bolivar lanzó una estrella que junto a Martí brilló,
Fidel la dignificó para andar por estas tierras.
Bolivar lanzó una estrella que junto a Martí brilló,
Fidel la dignificó para andar por estas tierras.

Si queréis ver el vídeo de la canción:
http://www.youtube.com/watch?v=_7ue_-kkAX0&feature=related

Si queréis ver algunas fotos interesantes de Cuba y de La Habana, 24 fotos en Blanco y Negro de Marco Paoluzzo:
http://www.marcopaoluzzo.com/BLACK-WHITE/CUBA-BW/index.htm

Artículo reeditado: originalmente publicado el 12 de Enero de 2011.

26 de marzo de 2013

Habana Club de 7


-¿Me llevarás contigo papi? Por favor, me portaré muy bien contigo, todos los días. Te daré cariñito del rico, papi, anda di que sí. 
-¿Qué…? 
El hombre se removió en la cama, la sábana acabó por deslizarse hasta el suelo después de haber estado en equilibrio durante un buen rato. El hombre la miró con los ojos enrojecidos, cabeceó. 
-¿Esta es tu casa? 
-Sí. 
-¿Aquí vinimos ayer? ¿Dónde está Carlos? El… el amigo que venía conmigo. La cabeza me va a explotar, ¿Tienes una aspirina? 
-No, pero te voy a la farmacia de los dólares, yo me voy a portar muy bien contigo, dame algo y vuelvo corriendo. 
-Déjalo ¿Hay un baño aquí? 

La chica señaló con el dedo una puerta y el hombre se fue hacia allá. Un poco oscilando al andar y tapándose a medias los ojos con una mano. La chica lo oyó vomitar un buen rato. Después sonó el agua del lavabo, una y otra vez, se estaba echando agua a conciencia. La chica esperó todo el tiempo sentada en la cama. La habitación estaba pintada de azul, desvaído después de muchos años sin dar una nueva mano de pintura, y con grandes manchas grotescas de humedad. La cara de ella tenía una expresión expectante aunque no demasiado. El salió por fin y la miró, ella se acercó. 

-Dime papito, ¿Te voy a la farmacia de los dólares?¿Te duele la cabeza de los mojitos? Tú no estás acostumbrado a tomar, ¿A que no? 
-No, no mucho. Déjalo, no vayas. Me voy ahora mismo al hotel. Carlos… espero que Carlos haya sido discreto, me he perdido el comienzo de la convención. Tengo que irme. 
-Nos vemos esta noche, mamita no te va a dejar beber tanto, para que papito no se ponga enfermo por la mañana. 
-No. Hoy… va a ser imposible. Tenemos cena en la convención. 
-Después de la cena, voy a buscarte al hotel. 
-No, no puedo irme, tenemos que estar allí, hay una fiesta, todo muy aburrido pero no puedo irme. 
-Bueno papito, te esperaré, cuando acabe la fiesta, te llevaré a pasear, a sentir el fresco de la playa. 
-De verdad, no, no puede ser. Yo te llamaré, déjame un teléfono. 

El hombre miraba a la chica. Era una mulata bastante guapa, un poco bajita. 

-¿Qué edad tienes? 
-Dieciocho. 

Empezó a vestirse, y de pronto comenzó a buscar desesperadamente en la cama, en la mesilla, debajo de la cama. 

-¿Qué se te ha perdido papito? 
-¿Dónde está el maldito condón? 
-¿Condón? Anoche no querías ponértelo, te lo pregunté pero tu no querías. 
-¿Qué?¡No!¡Eso no es posible! No puede ser. ¡Mierda! –se giró hacia la pared y le pegó un puñetazo –No es posible ¡Maldita sea!¡Maldita sea! 

Siguió vistiéndose a toda prisa. 

-Papito, no tengas miedo, yo soy una chica limpia, sólo he ido contigo. Tú sólo debes andar conmigo, yo no te voy a engañar. Anda, vamos a quedar esta noche, después de la fiesta. Venga, yo te voy a dar cariño rico, tú no te enfades conmigo, yo sólo quiero que tú te lo pases bien. 

El seguía tambaleándose un poco y el rostro no había recuperado en absoluto el color rosado. 

-Te busco esta noche. Mira, yo te estaré esperando fuera del hotel, y cuando acabe la fiesta te vienes conmigo, yo estaré allí, no te importe si es tarde, yo te estaré esperando. 
-No, ya te he dicho que no puede ser, no voy a poder irme. 
-Bueno, no importa, te esperaré. Si no sales, te esperaré mañana. 

Cerró los ojos para contener otra arcada que ya le subía por el estómago. Cinco segundos más tarde, cuando se había aplacado, se puso en marcha, comprobó la cartera en el bolsillo, la corbata derecha, se peinó con la mano salió rápido. 

-Adiós. 

Llegó al hotel y miró dentro de la cartera, no se le había ocurrido antes. Carlos lo divisó cuando salía de los lavabos. 

-¡Grandísimo golfo! Qué noche has tenido que pasar para tener esa cara. 
-¿Qué les has dicho? 
-¿Qué les iba a decir? Que la cena te había sentado como un tiro y que habías estado toda la noche vomitando. Y realmente parece que sea eso lo que te ha pasado. 
-Me siento bastante mal. Voy a ducharme y a acostarme un par de horas. Luego bajaré. Carlos, yo… no sé… estaba borracho… yo nunca… 
-Pero bueno ¿Es que te estás justificando? ¿A qué crees que hemos venido aquí? A los jefazos les gustan las mulatitas, esta vez nos han dejado a los vendedores probar un poco. Todo el mundo va a hacer los mismo, la única diferencia es que tú, cabrón, te has adelantado. Y eso que parece que nunca has roto un plato. Venga, descansa, nos vemos luego. 
-Pero es que es una cría. No puedo dejar de pensar en eso, sólo es una niña, me ha dicho que tiene dieciocho. 
-¿Dieciocho? Pablito, esa cría no ha cumplido los quince. Era un bombonazo. Parece mentira, asco me das de la suerte que tienes. 

Pablo se quedó mudo, las arcadas subían de nuevo. 

Entró despacio en el ascensor, no había nadie más esperando para subir. Se miró en el espejo y desvió la mirada, abrió de nuevo la cartera. 

-Ni siquiera me ha quitado dinero.


Como decía Billy Kwan "El hambre es un poderoso afrodisíaco"


Hesperia

Hesperia en su nuevo artículo, con un notable cambio de registro, nos plantea esta historia impregnada de ron, humedad y calor caribeño, jineteras y desvencijadas casas coloniales, hoteles de lujo para los turistas, sexo y amor; fiel retrato de la Habana. Desde hoy, Hesperia cuenta con su propia Etiqueta para facilitar la búsqueda de sus Artículos. GRACIAS.

9 de mayo de 2012

La Reina del Caribe

Qué puedo decir de Cuba, qué apelativo, metáfora o virtud a destacar. Todo está ya escrito. Cuba es mi utopía particular.
Placer es recorrer la Habana, su casco antiguo y colonial. Sueño despierto que paseo por la Plaza de Armas, La Catedral, El Palacio de la Artesanía, para visitar después el Museo de Historia Natural; recalo para reponer fuerza en la cafetería La Mina y emulando a Ernest Hemingway dirijo mis pasos para tomar un mojito en la Bodeguita del Medio y quizás para rematar mis ansias de estar en todo lugar ¿Por qué no? Un daiquirí como sólo lo saben hacer en el Floridita.
Cuba es la joya de mi corona sentimental y la Habana es  Cádiz con “más negritos” o Tenerife “con igual salero”. Y Cuba también es Antonio Lugo Machín, el gran Antonio Machín, de sangre cubana y española, sangre de un rojo intenso, como la añorada Bake Bara un día nos describió.
Machín pertenecía a una humilde familia de 15 hermanos, nacido en la bella localidad de Sagua La Grande, alternaba su trabajo de albañil con el canto en las iglesias y los teatros.
Llega a la Habana en 1926 y acompañado del guitarrista Manuel Zaballa se inicia como solista en los cafetines de la época. Su primer logro importante llega cuando actúa en el Casino Nacional de La Habana, lugar de la burguesía más racista y excluyente, es el  primer cantante negro que lo consigue.
Su periplo le conduce a Nueva York con la orquesta de Don Arpiazu y posteriormente a España donde vivirá hasta su fallecimiento en 1977.
Oswaldo Farrés (Quizás, quizás, quizás) y la mexicana Consuelo Velázquez (Bésame mucho), fueron dos de los compositores que marcaron su carrera profesional.
Machín impuso su carácter personal al bolero y llegó a entrar en el refranero popular “Te mueves más que las maracas de Machín”.
Canciones de siempre: Aquellos Ojos Verdes; Dos Gardenias; Angelitos Negros; El Manisero…
Machín es Cuba, Cuba es España y el mejor representante de la mezcla y la canción cubana es mi “hermano” Evelio, trompetista de profesión y amante de la vida por vocación. Tiene como todos los cubanos el ritmo a flor de piel y una suavidad en su forma de ser que se llama distinción. A Evelio le gusta, es seguidor de las canciones y ritmos de Antonio Machín.
En el video que adjunto podemos ver a Evelio con su trompeta y acompañado de un grupo cubano que interpretan una pequeña recopilación  de algunas canciones de Antonio Machín.
De la mujer cubana hoy no voy a comentar nada, en la mezcla está la pureza, de eso sabe mucho el amigo Evelio.
Cuba y su falta de libertad, tampoco voy hoy a comentar. Me siento feliz recordando mis visitas a la Reina del Caribe acompañado de mi pequeñita e inseparable musa, paseando por sus calles, hablando con su gente y conviviendo con personas como Evelio que en segundos te entregan su corazón, no por un peso, sino por estar contigo en el majestuoso Malecón de la Habana: “hermano, no tenemos mucha comida pero seguro que siempre nos queda un poco de ron, del mejor”.

11 de agosto de 2011

Las 7 Vidas de Fidel

Los servicios de inteligencia cubanos han contabilizado hasta el año 2007 un total de 638 intentos de asesinato contra Fidel Castro en distintas fases de desarrollo, llegando a ejecutarse más de un centenar.

Los intentos partieron tanto del gobierno estadounidense como de opositores cubanos. Los siguientes intentos son los que correspondieron exclusivamente a las administraciones estadounidenses: 38 a Eisenhower, 42 a Kennedy, 72 a Jonson, 184 a Nixon, 64 a Carter, 197 a Reagan, 16 a Bush (padre) y 21 a Clinton. 

Junto a los planes de asesinato se idearon por parte de la CIA otros intentos para afectar a su imagen ante el pueblo, como unos polvos en los zapatos para que se le cayese la barba (que en aquellos años era un símbolo revolucionario) o rociar un estudio de televisión con LSD para que perdiera la compostura mientras hablaba. 

En todo momento, la CIA intentó evitar que se relacionasen directamente al gobierno de EEUU, para evitar conflictos internacionales, por lo que llegó a recurrir a la mafia (una de las grandes perjudicadas del triunfo de la revolución).

El Equipo de Servicios Técnicos de la CIA fue creativo especialmente a la hora de intentar asesinar a Castro. El Criptónimo CIA de los intentos de asesinato fue Operación ZRRIFLE y su cerebro fue Sydney Gottlieb. Por ejemplo, intentaron colocar una píldora de cianuro en un batido de chocolate, que el líder cubano tenía por costumbre tomar en el Hotel Habana Libre. La operación debía ser ejecutada por un camarero al servicio de la mafia cubana, que en el último momento no fue capaz.

También trataron de aprovechar su afición al buceo utilizando un traje de buzo envenenado, pero le acababan de regalar uno nuevo. En su defecto, decidieron emplear explosivos con forma de moluscos con colores llamativos, pero no encontraron moluscos suficientemente grandes.

Un intento que alcanzó publicidad a nivel internacional fue el reclutamiento de Marita Lorenz, una ex-amante de Fidel, por parte de la CIA para que lo envenenara. Cuando llegó hasta él, Castro le preguntó si iba a matarlo, a lo que ella contestó que sí. Entonces Castro le dio una pistola para que lo hiciera, pero ella fue incapaz.

Otro de los métodos más publicitados fue el empleo de puros habanos, tanto venenosos como explosivos, empleados por su conocida afición (hasta que dejó el tabaco en los años setenta). Otros intentos contabilizados fueron dispararle con un bazooka mientras daba un discurso, ametrallarlo con una falsa cámara, envenenarlo con un bolígrafo-jeringuilla o el reciente intento de explosionar una tribuna en el que debía dar un discurso en su visita a Panamá en 2000 (organizado por el ex-agente de la CIA Luís Posada Carriles).

En opinión de Fidel Castro (al ser preguntado en la película documental Comandante, de Oliver Stone), la causa de su supervivencia es que los terroristas eran mercenarios que tenían miedo a morir si ejecutaban el asesinato, o a no disfrutar la recompensa.

El próximo día 13 de Agosto de 2011, Fidel cumplirá 85 años, su salud es algo precaria pero hasta el 2008, fecha en la que renuncia al poder y es sustituido por su hermano Raúl, se ha mantenido al frente del gobierno de Cuba.

3 de febrero de 2011

El Malecón de La Habana

Cuento de Luís E. Aguilera

¡Quién despertara en tus labios
El sueño de la palabra!
¡Qué ventura si tu imagen
Se moviera y me abrazara!
Jesús Orta Ruíz
(“Elegía ante tu retrato”)


Salgo al portal de la casa en que habito, Calle E, entre 23 y 25 del Vedado. Dianelys me espera a los pies de la escalinata de mármol, alegre y juvenil. Tomamos la avenida que nos llevará por diferentes lugares a redescubrir La Habana, enigmática e histórica. La brisa marina con sus gotitas de colores nos va envolviendo, como a mí me han envuelto sus ojos.
Dianelys es una perfecta mulata, de ojos grandes; pelo negro, largo, rizado; orejas pequeñas, dientes parejos y blancos como perlas marinas, nariz cautivadora, labios delicados y gruesos; en suma, una digna representante del mestizaje afrocubano. Su manera de hablar es agradable, me va explicando detalles, fechas, acontecimientos históricos de la Revolución Cubana.

Pero, “A lo lejos alguien canta, a lo lejos…”:
La luz que en tus ojos arde
si los abres amanece,
cuando los cierras parece
que va muriendo la tarde.
Las penas que me maltratan
son tantas que me atropellan.
Y como de matarme tratan,
se agolpan unas a otras
y por eso no me matan…

En la esquina 23 y Los Presidentes, desde el interior de un bar surgen los acordes de una guitarra y la voz inconfundible de José (Pepe) Aldana que entona “La Tarde”.
En la heladería Coppelia, pedimos helados de canela y frutas naturales, que nos reanimó a proseguir en busca de nuestro objetivo. Llegamos a la Rampa y observamos la cascada cristalina del Hotel Nacional de Cuba, ubicado en una colina, imponente y majestuoso.
El Malecón grandioso, convoca y exige un andar de pasos lentos, para considerar el soberbio mar, el verde mar. Al límite de encontrar las ilusiones perdidas, las inquietudes por vivir experiencias incomparables, que sin proponérmelas descubro.
“El mar, el Malecón y tus centelleantes ojos”.
Dianelys me confiesa sueños y esperanzas. Le gustaría ingresar a la Universidad de La Habana, estudiar Medicina Deportiva, escribir poemas y viajar por diferentes países del mundo, pero siempre volvería a su amada Isla. La escucho y contemplo hipnotizado largo rato.
La calidez de la tarde me atrapa y me quema la piel, sofoca a sol y sombra, sudores por doquier, resecados una y otra vez. Ella no percibe mis desdichas. Es indispensable que siga a mi lado en forma cómplice, caminando a pasos de andante; por cierto, en este inexcusable momento no me encuentro descontento, porque junto a Dianelys y el mar nada puede inquietarme.
Caminamos y me doy cuenta de que la claridad del mar se ha mudado a sus ojos. Pero la prudencia me exige charlar de melodías, flores, estrellas, la luna, el verde mar, el canto de los grillos y el vuelo de los pájaros. Antes bien, me comprometo que al amanecer: “Tus ojos negros me harán feliz y agradeceré las cosas que tú sueñes para mí…”
La noche avanza, seguimos caminando, serpenteando el muro del Malecón. A cada instante ella se detiene maravillada, mirando los arreboles que desprenden luces en la espesura del mar, fulgores jamás vistos. El rojo es el de mayor intensidad. Observas el mar, el apacible mar en calma, semejándolo a una gran llanura de musgos suaves y sedosos, como tu piel.
La Bahía, El Faro y La Habana Vieja nos esperan. El Malecón pondera y exalta a los buenos amantes, nos acodamos el muro. Yo observo la ciudad; tú, el mar gigantesco y circular, porque ciertamente aquí, solamente aquí, uno puede apreciar la redondez del mundo.

(y ahora toca llorar)

Colaboración remitida por Jaime, se trata de un cuento del Literato Chileno Luís Eduardo Aguilera, lo introduce un verso del poeta cubano Jesús Orta Ruíz. Gracias Jaime, el Malecón de la Habana enamora a todo el que pasea por él.