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14 de septiembre de 2015

La solución sueca para la prostitución II

La falla de las estrategias de legalización y/o regulación
El experimento de Suecia es un ejemplo único y solitario, en una población de tamaño significativo, de una política sobre prostitución que sí funciona. En el 2003, el gobierno de Escocia, con miras a reformar su propio enfoque a la prostitución, le encargó a la Universidad de Londres la elaboración de un análisis integral de resultados de políticas sobre prostitución en otros países. Además de revisar el programa sueco, el equipo de investigación seleccionó a Australia, Irlanda y los Países Bajos a fin de representar varias estrategias orientadas a legalizar y/o regular la prostitución. No revisó la situación en aquellos países donde la prostitución está totalmente penalizada, como es el caso en los Estados Unidos, pues el resultado de dicho enfoque es muy conocido. El mundo ya está bien familiarizado con las fallas y la futilidad del mecanismo de arrestar prostitutas y dejarlas en libertad para luego volver a arrestarlas.
Tal como lo reveló el estudio encargado a la Universidad de Londres, los resultados en los estados bajo revisión que habían legalizado o regulado la prostitución fueron tan desalentadores como la penalización tradicional, o tal vez aún más. En cada caso los resultados eran drásticamente negativos. 

Según el estudio, la legalización y/o regulación de la prostitución condujeron a:
un drástico aumento en todas las facetas de la industria del sexo, un marcado incremento en el involucramiento del crimen organizado en la industria del sexo,
un dramático aumento en la prostitución infantil, una explosión en la cantidad de mujeres y niñas extranjeras traficadas hacia la región, así como indicaciones de un incremento en la violencia contra las mujeres. 

En el estado de Victoria, Australia, donde fue creado un sistema de prostíbulos legalizados y regulados, hubo tal explosión en la cantidad de éstos que la capacidad del sistema para regularlos fue de inmediato abrumada, y con igual rapidez esos establecimientos se convirtieron en un nido de crimen organizado, corrupción y crímenes relacionados. Además, las encuestas de las prostitutas que trabajan bajo sistemas de legalización y regulación revelan que ellas mismas continúan sintiéndose coaccionadas, forzadas e inseguras en este negocio.

Una encuesta de prostitutas legales bajo la política de legalización en los Países Bajos muestra que el 79 por ciento de ellas dice querer salir de la industria del sexo. Y aunque cada uno de los programas de legalización/regulación prometieron ayuda para aquéllas que deseaban abandonar la prostitución, esa ayuda jamás se concretó en ningún grado significativo. En contraste, el gobierno sueco sí cumplió con proveer amplios fondos para servicios sociales destinados a ayudar a prostitutas que querían salir de la industria. El 60 por ciento de las trabajadoras sexuales en Suecia aprovechó los bien financiados programas y tuvo éxito en abandonar el comercio sexual.* 

* El informe íntegro del gobierno de Escocia acerca de políticas sobre prostitución puede ser leído en www.scottish.parliament.uk 

Entonces, ¿por qué nadie intentó esto antes?
Con el éxito de Suecia alumbrando el camino con tal claridad, ¿por qué otros países no están adoptando rápidamente ese plan? En realidad, algunos sí lo están haciendo. Tanto Finlandia como Noruega están a punto de seguir esos pasos. Y si Escocia escucha los consejos de su propio estudio, también irá en esa dirección. Pero la respuesta a la pregunta de por qué otros países no están apurándose a adoptar el plan de Suecia probablemente sea la misma que respondería por qué los gobiernos no han probado antes la solución sueca.
Considerar a las prostitutas como víctimas de coerción y violencia por parte de hombres requiere que un gobierno primero pase de ver la prostitución desde la óptica masculina a verla desde los ojos de las mujeres. Y los países, en su mayoría si no es que prácticamente todos, continúan viendo la prostitución y cualquier otro asunto desde una óptica predominantemente masculina.
Suecia, en contraste, ha sido líder en promover la igualdad de las mujeres durante mucho tiempo. En 1965, por ejemplo, penalizó la violación dentro del matrimonio. En los Estados Unidos, hasta en la década de 1980 había estados que aún no habían hecho ese reconocimiento fundamental del derecho de las mujeres a controlar su propio cuerpo. Suecia también destaca por tener la más elevada proporción de mujeres en todos los niveles del gobierno. En 1999, cuando aprobó la trascendental ley sobre prostitución, el Parlamento sueco estaba conformado casi en un 50 por ciento por mujeres.
La política sobre prostitución de Suecia fue originalmente diseñada y cabildeada por las organizaciones de albergues para mujeres. Luego la promovieron y lucharon por ella, en un esfuerzo bipartidario, las singularmente poderosas y numerosas parlamentarias suecas. Y el país no se ha detenido ahí. En el 2002 aprobó legislación adicional que complementaba la ley original sobre prostitución. Ese año, la Ley de Prohibición del Tráfico Humano para el Propósito de Explotación Sexual llenó algunos de los vacíos que había en la legislación previa y fortaleció aún más las facultades del gobierno para perseguir a la red que rodea y apoya la prostitución, como reclutadores, transportadores y anfitriones. 

¿Por qué no copiamos aquí el éxito de Suecia?
Aunque quizás sea cierto que los Estados Unidos y otros países aún están mucho más inmersos que Suecia en la oscuridad patriarcal, no hay razón por la que no puedan impulsar ahora cambios de políticas como los que esa nación ha realizado. La belleza del asunto es que una vez que se ha abierto el terreno y la prueba del éxito ha sido establecida, tendría que ser mucho más fácil convencer a otros de ir por ese mismo camino. 

Reservados © todos los derechos, Marie De Santis, Women’s Justice Center,
www.justicewomen.com
rdjustice@monitor.net
Traduccion por Laura E. Asturias / Guatemala 

Se autoriza copiar y distribuir esta información siempre y cuando el crédito y el texto se mantengan intactos. 

7 de septiembre de 2015

La solución sueca para la prostitución I

En un mar de siglos de clichés desesperados porque ‘siempre habrá prostitución’, el éxito de un país sobresale como un faro solitario que ilumina el camino. En apenas cinco años, Suecia ha disminuido drásticamente la cifra de mujeres dedicadas a las prostitución. En las calles de la ciudad capital, Estocolmo, la cantidad de prostitutas ha sido reducida en dos tercios y la de clientes en un 80 por ciento. En otras grandes ciudades suecas, el comercio sexual en las calles casi ha desaparecido. Y en buena medida también ha ocurrido esto con los famosos burdeles y salas de masaje que proliferaron en el país en las últimas tres décadas del siglo 20, cuando la prostitución era legal.

Adicionalmente, es nula la cantidad de mujeres extranjeras que ahora están siendo traficadas a Suecia para comercio sexual. El gobierno sueco estima que en los últimos años sólo entre 200 y 400 mujeres y niñas han sido traficadas cada año hacia este país, cifras que no son tan significativas en comparación con las 15,000 a 17,000 mujeres traficadas anualmente hacia la vecina Finlandia. Ningún otro país y ningún otro experimento social siquiera se acercan a los prometedores resultados que están siendo observados en Suecia.
¿Cuál compleja fórmula ha utilizado Suecia para lograr esta proeza? Sorprendentemente, su estrategia no es en absoluto compleja. De hecho, los principios de ésta parecen tan simples y anclados con tal firmeza en el sentido común que de inmediato nos llevan a preguntar: “¿Por qué nadie intentó esto antes?”

La trascendental legislación sueca de 1999

En 1999, luego de años de investigación y estudios, Suecia aprobó una ley que: a) penaliza la compra de servicios sexuales y b) despenaliza la venta de dichos servicios. La novedosa lógica detrás de esta legislación se estipula claramente en la literatura del gobierno sobre la ley:
“En Suecia la prostitución es considerada como un aspecto de la violencia masculina contra mujeres, niñas y niños. Es reconocida oficialmente como una forma de explotación de mujeres, niñas y niños, y constituye un problema social significativo… la igualdad de género continuará siendo inalcanzable mientras los hombres compren, vendan y exploten a mujeres, niñas y niños prostituyéndoles”.
Además de la estrategia legal de dos vías, un tercer y esencial elemento de la ley sueca sobre la prostitución provee que amplios fondos para servicios sociales integrales sean dirigidos a cualquier prostituta que desee dejar esa ocupación; también provee fondos adicionales para educar al público. Siendo así, la estrategia única de Suecia trata la prostitución como una forma de violencia contra las mujeres, en la cual se penaliza a los hombres que las explotan comprando servicios sexuales, se trata a las prostitutas, en su mayoría, como víctimas que requieren ayuda y se educa al público para contrarrestar el histórico sesgo masculino que por tanto tiempo ha embrutecido el pensamiento acerca de la prostitución. A fin de anclar sólidamente su visión en terreno legal firme, la ley sueca referida a la prostitución fue aprobada como parte de la legislación general de 1999 sobre la violencia contra las mujeres.

Un primer obstáculo en el camino
Es interesante observar que, a pesar de la extensa planificación que tuvo lugar en Suecia previo a la aprobación de la ley, durante los primeros dos años de vigencia de este novedoso proyecto casi no ocurrió nada. La policía efectuó muy pocos arrestos de clientes y la prostitución, que antes había sido legalizada en el país, continuó casi como si nada. Los pesimistas del mundo reaccionaron a la muy publicitada falla con un estridente recordatorio: “¿Ven? La prostitución siempre ha existido y siempre existirá”.
Pero los suecos, muy seguros del pensamiento detrás de su plan, no prestaron atención a las críticas. Rápidamente identificaron el problema y luego lo resolvieron. El punto de falla, donde los mejores esfuerzos se habían estancado, era que las fuerzas de seguridad no estaban haciendo su trabajo. Se determinó que los agentes de policía necesitaban capacitación a profundidad y orientación en lo que el público y la legislatura del país ya comprendían perfectamente. La prostitución es una forma de violencia masculina contra las mujeres. Los explotadores/compradores deben ser castigados y las víctimas/prostitutas necesitan recibir ayuda. El gobierno sueco invirtió cuantiosos fondos, de modo que policías y fiscales, desde los más altos niveles hasta los agentes que trabajaban en las calles, recibieron una intensa capacitación y el mensaje de que el país hablaba en serio. Fue entonces que Suecia empezó a ver resultados sin precedentes.
Hoy día no sólo el pueblo sueco continúa apoyando firmemente el enfoque del país a la prostitución (el 80 por ciento de la gente lo respalda, según los sondeos de opinión), sino también policía y fiscales se encuentran ahora entre sus más fuertes apoyos. Las fuerzas de seguridad de Suecia han descubierto que la ley sobre prostitución les beneficia en el manejo de todos los crímenes sexuales, en particular porque les habilita para virtualmente erradicar el elemento del crimen organizado, que es una plaga en otros países donde la prostitución ha sido legalizada o regulada.

Reservados © todos los derechos, Marie De Santis, Women’s Justice Center,
www.justicewomen.com
rdjustice@monitor.net
Traduccion por Laura E. Asturias / Guatemala

Se autoriza copiar y distribuir esta información siempre y cuando el crédito y el texto se mantengan intactos.

Fuente:
http://nuriavarela.com/la-solucion-sueca-para-la-prostitucion-por-que-nadie-intento-esto-antes/

13 de julio de 2015

El político y el limpiabotas

Leí hace unos días el librito España, república de trabajadores que el ruso y muy estalinista Ilia Ehrenburg escribió tras hacer un corto viaje por nuestro país en 1931: un libro amargo pero interesante, de útil lectura incluso ahora -o especialmente ahora-, que no traza el mejor retrato posible de la España de entonces, y critica el modo desastroso con que, según opinión de ese ilustre viajero -que al poco tiempo se convirtió en alta personalidad del régimen soviético-, los españoles encarábamos aquella todavía joven democracia: nuestro recién conquistado gobierno popular. Y cuando uno lee el libro, al fin publicado con su texto íntegro, se le caen bastantes palos del sombrajo. No porque la Rusia estalinista de entonces, por contraste, fuese precisamente el paraíso del proletariado; pero sí porque la descripción y opiniones de Ehrenburg, demoledoras, superficiales, disparatadas a veces, explican sin embargo muchas cosas de las que ocurrieron después. Eso convierte el libro en recomendable lectura para saber cómo se nos veía entonces desde fuera; y también, dicho sea de paso, para que templen su entusiasmo los simples que hoy describen la Segunda República como una Arcadia feliz rota sólo por obra y gracia de un par de obispos y cuatro generales malvados. Aquello nos lo cargamos entre todos, desde luego. Y el libro de Ehrenburg, aunque parcial y relativo, torpe a menudo, relaciona bien algunos porqués.

Pero, en realidad, de lo que yo quiero hablarles hoy es de limpiabotas. De una anécdota reciente que retuve quizá porque en ese momento, hace sólo unos días, me encontraba leyendo lo de Ehrenburg, y el libro se refiere también a los limpiabotas de aquellos años, criticando la obsesión de los españoles de entonces por llevar los zapatos limpios y relucientes. Unos cuantos muertos de hambre, viene a decir, pasaban la tarde entera con una peseta haciendo tertulia en una mesa de café, pero en cuanto disponían de alguna calderilla, todos llamaban altivamente al limpiabotas. La lectura de esas líneas me hizo pensar en lo que los tiempos han cambiado, y en la práctica desaparición en España del útil oficio de limpia. Hay quien se alegra de ello, pues lo considera denigrante y servil, pero no comparto esa opinión. Llevar los zapatos limpios, de casa o de fuera, sobre todo si son un par de buenos zapatos, es una magnífica tarjeta de presentación; pero es que, además, ese trabajo, como otro cualquiera, da de comer a gente que se gana dignamente su jornal. Remarco lo de dignamente, pues nunca vi nada deshonroso en el oficio de limpiabotas u otros similares. Al contrario, recurro a ellos cuando los necesito, conozco a varios hasta casi la amistad, y algunos -como uno de la Campana de Sevilla, ex legionario, ya fallecido, al que hace años dediqué un artículo- pueden dar lecciones de dignidad a la mayor parte de sus clientes, como las daba Alfonso, el cerillero del café Gijón, o las da Luís, el melancólico y profesional limpiabotas del Palace de Madrid, que lleva su oficio con estoica imperturbabilidad y sólo se lamenta, cuando hay confianza, de que cada vez hay más clientes con zapatillas deportivas, y eso no hay cristo que lo embetune. 

Sobre Luís, el limpia, es la anécdota. Porque estaba yo el otro día por allí, presentando libros y de charla con Miguel, el más impecable maître de restaurante del mundo, cuando advertí que un político de los que viven con suite o frecuentan el Palace -y no precisamente de su bolsillo-, de ésos que basan su negocio en proclamar lo poco españoles que son y lo menos que van a serlo cuando puedan, estaba allí sentado, leyendo el periódico mientras Luís le limpiaba los zapatos. Y lo miré, claro, pensando: tiene flecos la cosa. Cualquiera puede limpiarse los zapatos, si lo necesita. Puede y debe hacerlo. Todo el que pase por aquí, que es el hotel más elegante de Madrid, o se detenga en plena calle, ante los boleros mejicanos que atienden en la Gran Vía, por ejemplo. Pero no un político, rediós, en este lugar, a cien pasos del Parlamento. No ese fulano, que lleva más de veinte años enrocado aquí por la cara, pisando moqueta, y ahí sigue, haciéndose limpiar los zapatos en público, con absoluta indiferencia, dándole igual lo que piense quien lo vea. Con total e indecorosa desvergüenza. Así que no pude contenerme y le dije al limpia, cuando el otro ya se levantaba: «Luís, esos zapatos los hemos limpiado y pagado a medias entre usted y yo». Y Luís, que es sabio y gallego hasta en los cepillos, me miró en silencio, guardó el betún en la caja, sacó un pañuelo arrugado, se sonó la nariz y no dijo nada. 

Arturo Pérez-Reverte 
Patente de corso - XLSemanal - 13/4/2015

29 de junio de 2015

Lo que no te cuentan del paro

Más de cien mil desempleados menos y más de doscientos mil afiliados nuevos para la Seguridad Social. Así suenan las cifras del empleo de mayo. Ahí acaban las trompetas y las buenas noticias. La realidad se encarga de traer las malas. Puede que el gobierno tenga esos titulares triunfales que le sirvan como terapia tras los pésimos resultados del 24M. Pero la gente seguirá sin tener la recuperación económica que estaba esperando y se les había prometido.

Menos del diez por ciento de los nuevos contratos de trabajo tiene carácter indefinido. El incremento de afiliados en la Seguridad Social responde en buena parte a empleos que no superan los tres meses de duración. Los sectores que más trabajo crean son los dominados por la precariedad y la temporalidad, como la hostelería. La tasa de cobertura del desempleo ha caído otro punto y nos acercamos peligrosamente a la fría evidencia de que la mitad de nuestros parados se queden sin cobertura alguna.

Podemos esperar cuanto queramos y confiar con toda la fe del mundo en que esta tendencia de crear casi exclusivamente empleo barato y fácilmente prescindible pasará algún día sin saber cómo y conforme mejore la economía volveremos a crear empleo de calidad. No sucederá. Porque no se trata de una tendencia sino de una constancia. Así es la cruda realidad de eso que llaman el "nuevo mercado laboral".

Con las actuales políticas económicas sólo puede generarse este tipo de empleo porque ese es precisamente el objetivo principal de semejantes políticas. No se trata de un accidente. Era el plan y funciona.

En la "nueva economía" los trabajadores son algo que se usa y se tira, un factor de producción degradable. La precariedad, la temporalidad y la mala calidad del empleo no suponen una excepción. Representan la normalidad porque así se logra degradar al trabajador hasta convertirle en alguien prescindible cuando ya se le ha extraído todo el valor posible.

Paro estructural y empleo precario continuarán conformando la normalidad mientras no cambien las políticas económicas. Para crear empleo estable y de calidad necesitamos crecer más y eso sólo resultará posible con un incremento fuerte y sostenido de la demanda. Algo que únicamente una expansión firme y decidida de la inversión pública puede conseguir en una economía como la española. Todo lo demás es reparto de la miseria y seguir endeudándose por el total de nuestro PIB a cambio de nada.

Les dirán que no tenemos dinero para eso. Sepa que no le cuentan la verdad. En España hay dinero de sobra para implementar políticas de crecimiento económico y bienestar. No es que no salgamos de pobres. Es que la riqueza está muy mal repartida.

Antón Losada
Periodista

22 de junio de 2015

No sabemos votar

No sabemos votar. No estamos preparados. He llegado a esta conclusión tras ver cómo han reaccionado, ante los resultados del 24-M, personas que saben muy bien lo que nos conviene a todos, no en vano son representantes de la vieja política, banqueros o empresarios. Ellos sí son de fiar, y no todos esos ciudadanos, que han sido muchos, a quienes no se les ha ocurrido otra cosa que votar a Ahora Madrid, Barcelona en Comú, Compromís o Podemos. Y por culpa de tanto voto inconveniente, ahora estas formaciones están en disposición de gobernar en ciudades y autonomías o de influir en su gobierno. ¿Es que hemos perdido el juicio?

En vez de votar en masa a PP y a CiU, que habría sido lo lógico ya que son organizaciones con enorme experiencia (en recortes, corrupción, etcétera), resulta que muchos electores han preferido hacerlo a fuerzas políticas que van a destrozarnos la vida. Es evidente. Bueno, en realidad no hay ninguna prueba de ese destrozo, pero esas personas que saben muy bien lo que nos conviene no necesitan pruebas para saber lo que pasará ymenospreciar a los nuevos partidos, lo que, de paso y sin decirlo, es también un menosprecio a quienes les han votado. Menosprecio merecido. ¿Cómo se puede votar, por ejemplo, a Ada Colau? ¿Quién es Colau comparada con esas personas que saben lo que nos conviene? No es nadie. El presidente del Banc Sabadell la ha definido como un personaje «folclórico» y «anecdótico». Dar la cara para que no echen a la gente de su vivienda solo te convierte en anecdótico. En cambio, para dejar de ser una simple anécdota y hacer historia, nada mejor que avalar una fianza de tres millones a Rodrigo Rato, como hizo Banc Sabadell. Eso sí da prestigio.
Incumplir programas

También da un gran prestigio incumplir programas electorales. Es una obviedad, pero no ha estado de más que lo recordara otra persona que sabe muy bien lo que nos conviene: Juan Rosell, presidente de la CEOE. Tras el 24-M, Rosell ha pedido a los partidos que «se olviden de los programas y miren la realidad». Ahí va, según el INE, una realidad: cada vez hay más pobres en España. Creo que el líder de la CEOE sufrió un lapsus, y lo que de verdad quiso pedir a los partidos es que olvidasen los programas y no mirasen la realidad. Es que me cuadra con lo que dijo hace un año, cuando afirmó que en España no habían bajado los salarios.

Pero aún se puede caer más bajo que los salarios. Tras el 24-M, la presidenta de Navarra ha indicado que España puede derivar «en una Alemania prenazi». Y una concejala del PP ve la posibilidad de que «se quemen iglesias y se violen monjas». Dos pruebas más de que no sabemos lo que nos conviene, y por eso no estamos preparados para votar. Aunque es curioso que alguien del PP hable de quemar con tipos como Rus, Rato o Bárcenas, PP también podría significar Pirómanos de la Política.

JORDI ÉVOLE
Periodista

15 de junio de 2015

Parejas Venecianas

"Parejas venecianas" (viejo artículo, en recuerdo de Pedro Zerolo, con quien alguna vez me crucé en Venecia)

Nunca antes me había fijado en la cantidad de parejas homosexuales que se ven paseando por Venecia. Los encuentras caminando por los puentes, a la orilla de los canales, cenando en los pequeños restaurantes del casco viejo. No suele tratarse de dúos espectaculares, sino todo lo contrario: gente discreta, tranquila, a menudo con aspecto educado. Mirando a los demás aprendes cantidad de cosas, y en el caso de estas parejas siempre me encanta sorprender sus gestos comedidos de confianza o afecto, el reparto convencional de roles que suele darse entre uno y otro, la ternura contenida que a menudo sientes flotar entre ellos, en su inmovilidad, en sus silencios. 

Pensaba en todo eso el otro día, a bordo del vaporetto que cubre el trayecto de San Marcos al Lido. Sobre la laguna soplaba un viento helado, los pasajeros íbamos encogidos de frío, y en un banco de la embarcación había una pareja, hombre y hombre, cuarentones, tranquilos. Se sentaban muy juntos, apoyado discretamente un hombro en el del compañero, en un intento por darse calor. Iban quietos y callados, mirando el agua verdegrís y el cielo color ceniza. Y en un momento determinado, cuando el barco hizo un movimiento y la luz y la gama de grises del paisaje se combinaron de pronto con extraordinaria belleza, los vi cambiar una sonrisa rápida, fugaz, parecida a un beso o una caricia. Parecían felices. Dos tipos con suerte, pensé. 

Aunque sea dentro de lo que cabe. Porque viéndolos allí, en aquella tarde glacial, a bordo de la embarcación que los llevaba a través de la laguna de esa ciudad cosmopolita, tolerante y sabia, imaginé cuántas horas amargas no estarían siendo vengadas en ese momento por aquella sonrisa. Largas adolescencias dando vueltas por los parques o los cines para descubrir el sexo, mientras otros jóvenes se enamoraban, escribían poemas o bailaban abrazados en las fiestas del Instituto. Noches de echarse a la calle soñando con un príncipe azul de la misma edad, para volver de madrugada hechos una mierda, llenos de asco y soledad. La imposibilidad de decirle a un hombre que tiene los ojos bonitos o una hermosa voz, porque, en vez de dar las gracias o sonreír, lo más probable es que le parta a uno la cara. Y cuando apetece salir, conocer, hablar, enamorarse o lo que sea, en vez de un café o un bar, verse condenado de por vida a los locales de ambiente, las madrugadas entre cuerpos danone empastillados, reinonas escandalosas y drag queens de vía estrecha. Salvo que alguno -muchos- lo tenga mal asumido y se autoconfine a la alternativa cutre de la sauna, la sala X, la revista de contactos y la sordidez del urinario público. 

A veces pienso en lo afortunado, o lo sólido, o lo entero, que debe de ser un homosexual que consigue llegar a los cuarenta sin odiar desaforadamente a esta sociedad hipócrita, obsesionada por averiguar, juzgar y condenar con quién se mete, o no se mete, en la cama. Envidio la ecuanimidad, la sangre fría, de quien puede mantenerse sereno y seguir viviendo como si tal cosa, sin rencor, a lo suyo, en vez de echarse a la calle a volarle los huevos a la gente que por activa o por pasiva ha destrozado su vida, y sigue destrozando la de chicos de catorce o quince años que a diario, todavía hoy, siguen teniéndolo igual que él lo tuvo: las mismas angustias, los mismos chistes de maricones en la tele, el mismo desprecio alrededor, la misma soledad y la misma amargura. Envidio la lucidez y la calma de quienes, a pesar de todo, se mantienen fieles a sí mismos, sin estridencias pero también sin complejos: seres humanos por encima de todo. Gente que en tiempos como éstos, cuando todo el mundo, partidos, comunidades, grupos sociales, reivindica sus correspondientes deudas históricas, podría argumentar, con más derecho que muchos, la deuda impagada de tantos años de adolescencia perdidos, tantos golpes y vejaciones sufridas sin haber cometido jamás delito alguno, tanta rechifla y tanta afrenta grosera infligida por gentuza que, no ya en lo intelectual, sino en lo mas elemental y humano, se encuentra a un nivel abyecto, muy por debajo del suyo. 

Pensaba en todo eso mientras el barquito cruzaba la laguna y la pareja se mantenía inmóvil, el uno junto al otro, hombro con hombro. Y antes de volver a lo mío y olvidarlos, me pregunté cuántos fantasmas atormentados, cuántas infelices almas errantes no habrían dado cualquier cosa, incluso la vida, por estar en su lugar. Por estar allí, en Venecia, dándose calor en aquella fría tarde de sus vidas. 

Arturo Pérez-Reverte
El Semanal, 19 de enero de 1997

1 de junio de 2015

Quiero ser funcionaria corrupta

Me enteré la semana pasada. En Alabama (EEUU), una mamá y su hijo de 5 años llegaron a un restaurante de comida rápida y, antes de entrar, vieron a un indigente en la puerta. El niño quiso saber quién era ese señor, y la mamá le explicó que era alguien que vivía en la calle porque no había tenido suerte en la vida. Entonces, el chaval preguntó a su madre si podía invitarlo a comer, y ella le dijo que sí. El sintecho aceptó la invitación, y pidió un bocata. El peque le dijo que pidiera todo el beicon que quisiera. Y hubo un aplauso general del resto de clientes del local. Me apunto al aplauso. Y como lo prometido es deuda, al final el crío pagó la cuenta. Con dinero bueno, como él. Sin paripés. Nada de pagar con una tarjeta black y luego apuntarse a un curso de voluntariado en un comedor social, como ha hecho Rodrigo Rato. Este niño se merece el Princesa de Asturias de las Humanidades. El año pasado le dieron este premio a Quino, el creador de Mafalda. El dibujante declaró en Oviedo: «Espero que los niños de hoy no sean los corruptos de mañana».

Ilusión, más que esperanza

A mí también me va la esperanza… Bueno, hoy más que la esperanza, me va la ilusión. Ustedes lo entenderán. Por ejemplo, la ilusión que respiraba esta redacción escolar, en plan carta a los Reyes Magos, escrita por una niña de 13 años. Alicia, que es como se llama, estudia la ESO en Madrid. En la carta pedía a los Reyes que su familia siguiera siendo una piña para afrontar los golpes que da la vida y superarlos. Y añadía: «A algunos a lo mejor les parece poco, ya que, según los de arriba, ya no hay crisis. Yo también estaría de acuerdo con eso si cerrase los ojos e hiciese caso a los que, por lo visto, no se han tomado la molestia de pasarse por mi barrio para ver que aquí sigue todo igual. Igual de mal. Cuando salgo a la calle, sigo viendo gente buscando comida y ropa en los contenedores...». Finalmente, Alicia pedía por favor a los Reyes que esta vez no pasaran por su casa, porque allí todo va bien, pero que no olvidasen ir a casa «de los que mandan, para darles un poco de humanidad y sentido común». Y le hicieron caso. Rajoy lo confirmó hace unos días: «El PP es el refugio de la cordura y el sentido común». Sin duda. Allí se han refugiado Bárcenas,Granados, Matas y mogollón de gente que tiene en común un sentido de la honradez que quita el sentido.

Pese a la esperanza (perdón, la ilusión) que tiene el padre de Mafalda en los niños de hoy, no todos son como Alicia o el peque de Alabama. La insensibilidad social y la corrupción también tienen futuro. En Cantón (China) hicieron una encuesta con esta pregunta: «¿Qué quieres ser de mayor?». Y una niña de 6 años contestó: «Yo quiero ser funcionaria corrupta, porque los funcionarios corruptos tienen muchas cosas». Vaya. Seguro que es la excepción. Porque hoy estoy con la esperanza, digo con la ilusión.

JORDI ÉVOLE
Periodista

18 de mayo de 2015

Fabricando nuestra propia ratonera

Ninguna ratonera funciona sin la complicidad del ratón. Por lo menos, ésas clásicas de madera y alambre con un trocito de queso, que, cuando la bestezuela incauta hinca los dientes, disparan un resorte y atrapan al miserable roedor por el pescuezo. Y no está de más recordarlo a la hora de considerar en qué nos estamos convirtiendo, en España. En qué pandilla de gilipollas pretendemos transformar a los niños que un día, más pronto que tarde, tendrán nuestras vidas y nuestra vejez en sus manos. Lo mismo es que a veces me levanto atravesado y veo las cosas turbias, pero mucho me temo que buena parte de los esfuerzos educativos que hacemos en la actualidad -incompetencia cultural y chulería estéril del ministro Wert aparte- se encaminan a fabricar esa ratonera. A hacer que nuestros cachorros, y nuestro futuro con ellos, metan la cabeza en esa trampa de estupidez y demagogia imbécil, tan ajena a la realidad. Tan distante de la vida.

Algunas veces, en esta página, he mencionado ejemplos: los animales salvajes pasados por el filtro de los dibujos animados y el buenismo absurdo, capaces de convertir un puma mejicano, una serpiente de cascabel o un tiburón blanco en tiernas mascotas de compañía. O, ya en cosa de seres humanos, aquella fiesta escolar dedicada a los piratas que narré un día, en la que la maestra, al extrañarse algunos padres de que se prohibiera a los niños acudir con espadas o pistolas, argumentó: «Es que también había piratas buenos». Sin olvidar ese carnaval escolar dedicado al Oeste, donde se pedía expresamente a los padres que sus hijos acudieran sin pistolas, rifles, arcos ni flechas; y, más importante todavía, mejor disfrazados de indios que de vaqueros, para que los niños hijos de inmigrantes hispanoamericanos no se sintieran acomplejados, víctimas y en minoría.

Es como lo de los lobos, y se lo dice a ustedes un defensor acérrimo de estos animales. Porque una cosa es defender la existencia del lobo, que incluye su derecho a cazar y matar tal como ese depredador lo ejerce desde hace siglos -y también a ser matado cuando sus intereses chocan con los de los humanos-; y otra, vender a las criaturas la imagen de que el lobo es una criatura angelical, tan inofensiva como un perro de compañía. Que se lo pregunten a los ganaderos rurales de León y Asturias, a ver qué opinan, y si esas opiniones son aptas para incluirse en los libros de texto. O a mí mismo y algún compañero de otros tiempos, que podríamos contar con detalle lo que una manada de lobos hambrientos puede hacer con unos refugiados bosnios, niños incluidos, cuando éstos huyen dispersos por los bosques, sobre la nieve.

Así que, en línea con lo que comento, permítanme dos o tres ejemplos más, últimas adquisiciones en cuanto a ratoneras y demagogia se refiere. Una proviene de algunos historiadores, desde luego no tan mediocres como Emilio de Diego o José Luis Corral -semejante exceso de caspa ya requiere hacer oposiciones-, pero sí lo bastante cantamañanas para empeñarse, desde hace algún tiempo, en desterrar el término Reconquista de la guerra de ocho siglos que en España se mantuvo contra el Islam, sustituyéndolo por el muy políticamente correcto Expansión de los reinos cristianos en la Península; que suena, en efecto, muy de ahora; como si todo hubiera transcurrido en elegantes negociaciones en torno a una mesa con cigarros puros y un cafelito. Échate un poquito para allá, Mohamed, haz el favor. O sea. Que me expando.

Podríamos seguir citando ejemplos, pero se me acaba la página. Aun así, creo que todavía caben dos. Uno es de hace poco, en un colegio de Madrid, cuando una profesora, llevada por la buena voluntad que caracteriza estos deliciosos tiempos, comunicó a sus alumnos que Cristóbal Colón no descubrió América, «porque ésta ya estaba allí con sus habitantes»; y lo que hizo Colón, y como tal debía figurar en los ejercicios de clase, so pena de mala nota, fue «llegar a América después de un largo viaje». Reconocerán ustedes que éste, como ejemplo de gilipollez docente, es excelso, y supera al de la Reconquista. Pero estoy seguro de que apreciarán más el que acaba de enviarme un padre, con fotocopia de un libro de texto en la que, lamentablemente, no figura el nombre de la editorial escolar responsable del asunto: «Antonio Machado fue elegido miembro de la Real Academia. Pasados unos años (no se especifica en qué nos estuvimos ocupando los españoles durante esos años) fue a Francia con su familia y allí vivió hasta su muerte». 

Arturo Pérez-Reverte
Patente de Corso - XLSemanal - 06/4/2015

13 de mayo de 2015

La esclavitud... ¿abolida?



Si nos remontamos a la Edad Antigua, vislumbramos el origen y desarrollo de las primeras civilizaciones. Es en este momento cuando surge la vida urbana, con lo que ello acarrea: poder político, monarquía, religiones, estratificación social, trabajo, comercio y esclavitud.

¿Estamos en condiciones de afirmar que todos estos elementos humanos que nacieron hace casi 7.000 años siguen coexistiendo en la actualidad? Sin dudarlo todos diríamos que la esclavitud ha sido abolida. Pero yo me pregunto: ¿Y si en realidad ha sido transformada y amoldada a los tiempos que corren?

La esclavitud aparece debido a las guerras. Parece que su origen histórico proviene de la práctica de aprovechar como mano de obra a los cautivos en las guerras. Había otra posibilidad muy usual por aquel entonces: sacrificarlos.

El florecimiento cultural de grandes imperios, como la Atenas de Pericles o la Roma Clásica, estaba fundamentado en una economía basada en la fuerza de trabajo esclava. ¿Cuál es la fuerza que permite el sostenimiento en la actualidad de las grandes superpotencias económicas?

El propio Aristóteles sostuvo que la esclavitud es un fenómeno natural. Como tal se mantuvo durante muchos años de la historia de la humanidad, amoldándose a nuevos tiempos. Podemos mencionar el feudalismo o la colonización de América como momentos de la historia en los que la esclavitud estuvo en auge.

No es hasta principios del siglo XX cuando la esclavitud es abolida oficialmente por la Sociedad de Naciones (antigua ONU) en la Convención sobre la Esclavitud celebrada en 1926.

A pesar de la entrada en vigor del tratado firmado en dicha Convención y de estar “oficialmente prohibida” en casi todos los países, la esclavitud sigue existiendo a gran escala, tanto en sus formas tradicionales como en nuevas formas de esclavitud. Según un estudio publicado en el año 2000 podría haber unos 27 millones de esclavos en todo el mundo.

Seguramente tengamos la inercia de situar todos estos datos sobre la esclavitud contemporánea en países del Tercer Mundo. Nuestra visión primer mundista tiende a hacerlo, y más aun cuando estamos en un sistema que fomenta y mantiene la figura del "esclavo feliz".

Así pues, considero que a principios del siglo XXI se expandió la esclavitud como nunca antes en nuestro entorno. La esclavitud se puede definir como una situación por la cual una persona (el esclavo) es propiedad de otra (el amo), y todo ello regulado jurídicamente, esto es, con contrato firmado y sellado.

Todo ello me lleva irremediablemente a relacionar a los bancos con los actuales amos, y a todas aquellas personas endeudadas con ellos como los esclavos modernos. Quizá nuestras mentes no están preparadas como en el pasado para asimilar esto. De este modo, cuando una persona incumple el contrato con su amo y se da cuenta de que su esclavitud no era tan feliz como pensaba, no le quedan muchas más opciones que la muerte. Exactamente igual que a aquellos despojos de las guerras ancestrales que eran sacrificados sin ningún tipo de compasión.


Artículo reeditado: Originalmente publicado el 27 de Noviembre de 2012.

4 de mayo de 2015

La sonrisa de un sinvergüenza

Hay una foto que es mi preferida a la hora de comprender lo que, en materia de corrupción política, ha venido pasando en España en las últimas décadas. En ella aparece un ex director general de Trabajo de la Junta de Andalucía -Javier Guerrero, se llama-, esposado, o así lo parece, camino de la cárcel entre dos guardias civiles. La foto recuerda vagamente a aquella antigua de El Lute atrapado tras su fuga, con el brazo vendado y entre tricornios, con la notable diferencia de que aquel infeliz robagallinas, elevado por la prensa de entonces a la categoría de hombre más buscado de España, tenía una expresión seria, triste, derrotada. Era el final de una escapada, y lo que el pobre Eleuterio tenía por delante, pintado en el rostro y sobre todo en los ojos de perro callejero apaleado, eran varios y oscuros años de prisión. La ruina de quien acaba de caerse con todo el equipo.

Sin embargo, la foto del tal Guerrero refleja algo por completo distinto. De entrada, los picoletos que lo conducen van tocados uno con gorra teresiana y otro con boina, y eso da un toque frívolo porque impone menos; hasta el punto de que uno acaba añorando, en esta clase de asuntos, los tricornios de charol y los bigotes clásicos para que, al menos en los periódicos y el telediario, los que hacen el paseíllo -que a veces es la única pena seria que acaban comiéndose- parezcan que van detenidos de verdad, y no a sacarse el carnet de identidad o a hacer un trámite cualquiera en el juzgado antes de regresar, sonrientes, a la puta calle.

Porque ahí está el otro detalle clave: la sonrisa. Que en la foto del tal Guerrero camino del talego, que comento, no es una sonrisa de disculpa, ni apesadumbrada, ni de circunstancias, de ésas que uno esboza cuando está hecho polvo y pretende mantener el tipo. Ni de lejos. La suya, acorde con el currículum del sujeto, es una sonrisa bajuna, casi regocijada; canalla en el sentido literal del término, según lo recoge el diccionario de la Real Academia: Gente baja, ruin. Persona despreciable y de malos procederes. Una sonrisa descarada de compadre que dirige a los periodistas como si éstos fueran colegas suyos de toda la vida, con cuyo trato está familiarizado hasta la desvergüenza. 

Porque ahí mismo está el punto. El detalle. En el gesto del golfo que, a través de las cámaras, sonríe a sus otros compadres, a los cómplices activos o pasivos, a los compañeros de partido y a los de los otros partidos, hermanados en la misma mierda. A los que sin distinción de siglas -eso son chorradas técnicas- sabe que lo comprenden y animan moralmente, igual que compartieron con él chollo e impunidad durante los diez, veinte o treinta años en que ejerció su golfería, culminada mediante el mismo sistema que hizo posible las tarjetas negras que algunos barajaron como naipes, la salida a bolsa de Bankia y la cínica campanita de Rato, las cacerías de empresarios y políticos compinchados, los ERE de la Junta, las preferentes que esquilmaron a miles de infelices, la ignorancia del honorable Artur Mas de que su papá tenía cuenta en Liechtenstein, las bolsas de basura andorrana de la señora Pujol, los trincones sindicatos de Toxo y Méndez -esos Pili y Mili del langostino-, el Jaguar que la ministra Ana Mato ignoraba que estuviera aparcado en su garaje, el sé fuerte, Pepe, colega -o como lo llamara-, que el presidente Rajoy dirigió a su entonces compadre Bárcenas. Etcétera. 

Y es que sí. En efecto. La foto del director general de Trabajo -del que tampoco los presidentes Chaves ni Griñán sabían nada- lo resume todo de maravilla. Éramos chusma, dice su sonrisa desvergonzada. Éramos pijolinos con dinero que querían vivir aún mejor, o grises funcionarios sin futuro, o mediocres profesionales, o tiñalpas analfabetos sin otro oficio ni beneficio que arrimarse a los que mandaban. Y enloquecimos de codicia cuando nos pusieron delante, por la cara, la caja del dinero abierta y la posibilidad, nunca antes soñada, de meter la mano dentro. Y entramos a saco, naturalmente: coches, ropa, viajes, juergas. Era el sistema, era el estilo, eran las reglas. Era la ocasión de nuestra vida, y quizá nunca fuéramos a vernos en otra semejante. Bailando sevillanas en la caseta de la feria. Por eso sonríen, demasiados, como lo hace ese tal Guerrero. Fíjense bien en la foto, porque está en Internet y merece la pena. Va el tío entre dos guardias civiles, pero se está acordando de las putas, de la cocaína que mandaba a comprar a su chófer, y piensa «que me quiten lo bailado». Y encima, al salir de la cárcel, que con algo de suerte será dentro de poco rato, igual en su pueblo lo reeligen como alcalde y le ríen los chistes en el bar. No sería la primera vez. 

Arturo Pérez-Reverte
Patente de corso - XLSemanal - 09/3/2015

27 de abril de 2015

En tiempos de guerra


Soy profesor y estoy desempleado. No me han dejado seguir trabajando en la educación pública después de casi dos años ejerciendo. Me resulta paradójico que, desde mi punto de vista, allí donde he trabajado durante este tiempo mis alumnos y compañeros han quedado satisfechos con el trabajo realizado por mi parte, y lo que es más importante, yo he disfrutado haciéndolo.

Si las cosas no hubiesen sido así, entendería lógica la no contratación para el presente curso. Si no tuviera vocación o si no hubiese hecho correctamente mi trabajo lo entendería. La cuestión es que no termino de entenderlo y cuando busco respuestas solo me viene una palabra a la mente: CRISIS.

Por ello lanzo la siguiente pregunta: ¿Por qué tengo que pagar yo, como muchos otros en este país, por una crisis que no he generado?

Curiosamente, hace unas fechas en “Salvados”, un programa de televisión que recomiendo al 100%, un padre afectado por los recortes con una hija que padece una enfermedad degenerativa, le planteó esta misma pregunta al entrevistado estrella de la semana. Se trataba del asesor del Gobierno Alemán Jürgen Donges, el cual respondió a la pregunta haciendo un paralelismo con la guerra. Vino a decir que cuando dos países entran en guerra se debe a que hay unas altas esferas sociales o un poder político que lo decide, y al pueblo se le viene encima el sufrimiento que ello supone sin comerlo ni beberlo.

No quiero vivir en un país en “Guerra”, que dentro de poco será invadido por las huestes económicas y especulativas alemanas y que nos seguirán imponiendo sus condiciones. Por ello, apelo al espíritu bélico de la segunda guerra mundial, donde estos mismos alemanes invadían Europa.

Así pues, termino el artículo transcribiendo la parte más gloriosa del discurso de Winston Churchill conocido como "We shall fight on the beaches" (“Lucharemos en las playas”), pronunciado en la Cámara de los Comunes del Parlamento del Reino Unido el 4 de junio de 1940. Era una época de conflictos, en la cual Alemania había logrado derrotar a Francia y las fuerzas pro-nazis dominaban toda Europa. En aquel momento, los británicos veían que podían ser invadidos y derrotados por los alemanes.

Llegaremos hasta el final
Lucharemos en Francia
Lucharemos en mares y océanos
Lucharemos con una creciente confianza, y una fuerza cada vez mayor en el aire
Defenderemos nuestra isla, cueste lo que cueste
Lucharemos en las playas
Lucharemos en los campos de aterrizaje
Lucharemos en los campos y en las calles
Lucharemos en las colinas
¡Nunca nos rendiremos!

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 06 de Noviembre de 2012.

8 de abril de 2015

Biblia e Iglesia no se entienden


Me resulta interesante cómo a lo largo de la historia del catolicismo hay eventos o sucesos narrados en la Biblia que nada tienen que ver con los que se promulgan desde la Iglesia. Es más, se puede decir con total libertad que el texto sagrado le hace un harakiri a la Iglesia Católica y la difusión que ésta hace de la palabra de Dios. Para darnos cuanta de ello, tan sólo debemos acudir al texto sagrado y analizarlo. Existe un libro publicado en el año 2000 por Pepe Rodríguez que ahonda este concepto: “Mentiras fundamentales de la Iglesia católica (Un análisis de las graves contradicciones y manipulaciones de los textos bíblicos y de la figura del Jesús histórico)”.

En el susodicho libro se analizan con rigor los textos bíblicos para extraer de ellos sus conclusiones implícitas y explícitas más importantes, evidenciando así unos hechos fundamentales que, a pesar de que siempre estuvieron allí, nos han sido celosamente ocultados a todos. Por sorprendentes que puedan parecer las afirmaciones que se hacen en este libro, bastará que cualquier lector las contraste con una Biblia para darse cuenta de su veracidad.

Hay que destacar que la Biblia con la que trabaja Rodríguez para desentrañar estas conclusiones no es apócrifa, siendo una edición que tiene el consentimiento de los estamentos clericales. Además, en cada conclusión se hace referencia a capítulos y versículos para contrastar la información si así se desea.

Vayamos con algunas de las conclusiones que se extraen del estudio:

Dios no cree en la supervivencia postmortem de los humanos, ni tampoco en el infierno.

Ello aparece reseñado en varios capítulos del “Apocalipsis”. De este modo, que sentido tienen términos recurrentes como "vida eterna", "reino de los cielos", "resurrección".

María, la madre de Jesús, tuvo como mínimo siete hijos.

Para comprobar esto tan solo tenemos que buscar en la Biblia la expresión “Hijos de María” Así pues, aquello de la virginidad de María ¿dónde queda? De lo de la Inmaculada Concepción ya ni hablamos.

Jesús fue un judío, fiel cumplidor de la Ley hebrea, que jamás instituyó -ni quiso hacerlo- ninguna nueva religión ni Iglesia. Jesús nunca fue cristiano ni, menos aún, católico.

Si Jesús fue un judío común y corriente, ¿El cristianismo de dónde salió? Debemos remontarnos al siglo III para ver su nacimiento, basándose en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Actualmente se sabe que este libro se basó en textos falsos sobre los hechos que abundaban en el cristianismo primitivo.

Jesús fue ejecutado cuando tenía entre 41 y 45 años, no a los 33 de que habla la tradición.

Apearte del dato cronológico, lo que no cuadra es que si Jesús era “fiel cumplidor de la Ley hebrea”, ¿por qué lo ejecutaron?

Moisés no es el autor de ninguno de los cinco libros básicos de la Biblia.

El Pentateuco (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio), son ciertamente atribuidos a Moisés, pero no es una afirmación rigurosamente histórica.
Para empezar, el estilo revela que Moisés no fue su autor, ya que se habla de él en Tercera Persona del singular. En el Deuteronomio se narra brevemente la muerte de Moisés (que el mismo Moisés no podía haber escrito).

Otros libros interesantes que se centran en la Iglesia como estamento estafador son “El catolicismo explicado a las ovejas” y “El fraude de la Sábana Santa y las reliquias de Cristo”, ambos de Juan Eslava Galán.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 25 de Octubre de 2012.

2 de marzo de 2015

Los nuevos titanes de la arena política

No debe estar llevando demasiado bien estos días el viril gobierno griego eso de tenérsela que envainar como ya hicieran otros en su día.
Y mira que los griegos se han puesto duros hasta en la pose, más que a la foto de un gobierno, casi recuerdan al póster de alguno de esos ochenteros grupos de rock duro. No suelo tener nada en contra de los gobiernos de izquierdas, salvo cuando, claro, les da por excluir descaradamente a las mujeres. Los Syriza no han tenido que guardar las formas, ni siquiera han dejado hueco para la vocalista, sustituida en este caso por el nuevo sex symbol de las finanzas, Yanis Varoufakis.
Y es que, parece que en ciertos asuntos como la política y la economía, siguen sin caber las medias tintas. Tampoco en esta, nuestra querida España, donde asistimos a un panorama no mucho más alentador.
Como se pasa del blanco al negro, como pasamos en tan sólo semanas del abrigo al bañador, así, la arena nacional, donde solían batirse el cobre los viejos y laureados dioses de la política, pasa estos días a estar tomada por una nueva generación de intocables titanes. Se trata de -como quiera que se les llame- plazas, círculos o espacios, tan agresivos y violentos que resulta difícil que nosotras encajemos en ellos, si no es en un papel de bella y raptada víctima o de frágil florero.
La cuenta atrás ha comenzado, efectivamente, suena un nuevo tic tac (otro más) y la carrera está a punto de empezar sin nosotras. En la meta, a nuestros jóvenes y apuestos chicos de la nouvelle politique les espera el poder con mayúsculas en forma de ansiado trofeo, quizás, entonces sí, éste les sea entregado por alguna chica sexy que hasta los haya votado.
Lo de la violencia machista, la brecha salarial, el techo de cristal, la corresponsabilidad... Eso ya lo iremos viendo cada 25 de noviembre, cada 22 de febrero y cada 8 de marzo. Porque esas cosas, es decir, el hecho de que la mitad de la población haya pagado con más de 50 asesinatos un sólo año de machismo (2014), que el trabajo esa misma mitad de la población se valore un 24% a la baja (en euros contantes y sonantes) y que tampoco se pueda mirar al horizonte con una cierta proyección profesional, sin pensar que las cargas familiares y las tareas del espacio privado a nosotras nos pesan el doble... Esto no parece haber alcanzado el rango de problema, ni económico, ni social.
Toca ir a lo urgente, salvar la patria. Oigámosles cacarear los datos de la discriminación por orden, en cada una de las fechas y, mientras, desde las gradas, aplaudamos a nuestros valientes y testoterónicos guerreros de la política nacional.

Ana Pérez Luna
www.eldiario.es

26 de noviembre de 2014

Realidad

Me considero un fan acérrimo de la película de Ciencia-Ficción “Matrix”. El filme dirigido por los hermanos Wachowski describe un mundo futurista en el que la raza humana roza su extinción en un mundo devastado. Las máquinas se han apoderado del planeta y los humanos somos meras pilas, sirviendo de baterías a las máquinas que nosotros mismos creamos. Para ocultarnos nuestro cometido, las susodichas máquinas construyen un mundo ficticio que recrea la sociedad de finales del siglo XX. A este mundo irreal lo llamaron Matrix.

La resistencia humana en el mundo real, liderada por Morfeo, se unifica para combatir a las máquinas buscando un resquicio en Matrix. Buscan a un humano llamado a ser el elegido que libere a nuestra especie de la opresión de las máquinas, el cual resulta ser Neo. Cuando éste es rescatado, Morfeo debe explicarle en qué consiste el mundo en el que creía vivir. Durante esta fase aclaratoria Morfeo le explica a Neo lo que significa el término “real”: impulsos eléctricos que tu cerebro interpreta a través de los sentidos.

Ahora bien, en ningún momento las máquinas se atrevieron a recrear en Matrix a la sociedad española, ya que se hubiesen quedado sin ceros y unos con los que programar su software. Aquí, la realidad capturada por cualquiera de nuestros cinco sentidos no puede ser procesada como impulsos eléctricos y no llega al cerebro unificada. Las máquinas que controlan nuestro propio Matrix están mucho más avanzadas que las ideadas por los hermanos Wachowski.

De este modo, si resulta que Europa le inyecta a España 100.000 millones de euros, y ello se convierte en un hecho fehaciente, se puede hablar desde un bando de “apoyo financiero”, cuando con todas las de la ley es un “rescate a España”. Estos mismos dirán que este dinero no afectará a la sociedad española, pero sin embargo habrá que devolverlo, y con intereses. Los bancos serán los que gestionen esta liquidez endosada, aunque finalmente los que nos veamos obligados a pagar por una previsible gestión nefasta seamos todos los españoles.

Desde los pedestales de poder que suponen la prensa, se pueden leer titulares en periódicos que van desde un “España despeja el Rescate”, hasta un diametralmente opuesto “Rescate a la Banca Española”. Es normal que alucinemos cuando nos quieren hacer creer que esta situación de “no rescate” es maravillosa y que se ha estado persiguiendo desde hace mucho tiempo, cuando si miramos la hemeroteca nos podemos encontrar continuas declaraciones que aseguraban que España jamás sería intervenida.

Probablemente toda esta amalgama de incongruencias se deba a que nuestros dirigentes se creen máquinas de poder, con capacidad para crear los “Matrix” que deseen a su antojo. Así, nos mantienen atolondrados, mientras al mismo tiempo les suministramos la energía que necesitan para seguir funcionando, es decir, votos.

Pues bien, al igual que en la magistral película reseñada, el camino a la salvación pasa por la sublevación y la resistencia. Una lucha en la que debemos hacerles ver a los que pretenden ocultarnos la realidad que estamos despiertos y que vamos a combatir. No podremos contar con la gran mayoría de los españoles conectados a Matrix, que seguirán siendo meras pilas inconscientes. Por todo ello, estimo que estamos avocados a movilizaciones hostiles que tengan como único objetivo la destrucción de estas máquinas ideadas para el engaño. Así pues, seamos los “Neos” de nuestro tiempo.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 05 de Julio de 2012.

24 de noviembre de 2014

Discurso Político

RESTITUCIÓN DERECHOS HISTÓRICOS DE CATALUÑA

La verdad, señorías, es que, al margen de la ideología de cada cual, después de escuchar los disparates que hemos escuchado hoy aquí, a uno no le extraña que el 51% de los catalanes se abstuvieran en el referéndum del Estatuto, y que el 5% votara en blanco. 
A base de intervenciones como las que se ha escuchado hoy en esta sala, están Uds. logrando lo que no consiguió el general Franco a lo largo de sus 40 años de dictadura: la desafección de los catalanes de la vida política. Unos catalanes que acabarán siendo independientes, sí, pero de la política. Están Uds. alumbrando, en expresión de Joseph María Colomer, un nuevo tipo de ciudadano cada vez más alejado, mentalmente, vitalmente, sociológicamente, anímicamente, de la política y de la res pública. Un catalán secesionado de la política. 
Después de 30 años de gobierno nacionalista o con participación nacionalista en Cataluña, puede decirse que el nacionalismo catalán en su conjunto, como proyecto de sociedad, ha fracasado. Y han fracasado porque treinta años después, han conducido, entre unos y otros, a Cataluña a un callejón sin salida de enfrentamiento, de división y de ruptura. Entre unos y otros, han conducido a Cataluña hacia una de las crisis más graves de su Historia, en términos políticos, 
institucionales, económicos, y muy probablemente también, en términos sociales. Y como única respuesta, han buscado Uds. un enemigo exterior, un chivo expiatorio: la culpa es de España. Crean la crisis, y después pretenden taparla creando una crisis todavía mayor. 
Pero vayamos por partes. 

1.- Piden Uds. en primer lugar, algo insólito, que deroguemos los Decreto de Nueva Planta. Yo creo que los ciudadanos merecen un mínimo de rigor y un máximo de respeto. No se puede derogar lo que no está en vigor. Yo soy diputado por Segovia. Su iniciativa es como si yo trajera a esta Cámara la derogación del Fuero de Sepúlveda ¿Y por qué no proponen también que estas Cortes se dediquen a derogar, no sé, pongo por caso, el Código de Justiniano, la Novísima Recopilación, las Pandectas, Las Partidas o cualquier cuerpo legislativo histórico de España? Su propuesta no es sólo extemporánea, porque llegan Uds con 300 años de retraso, sino también excéntrica. No conozco a nadie, salvo Uds., que mantenga que los Decretos de Nueva Planta estén en vigor….Es insólito. Es ridículo y es una tomadura de pelo a la Cámara.

2.- Hablan Uds. en su PNL de una supuesta soberanía de Cataluña suprimida por Felipe V. Y yo, antes de entrar en materia, me pregunto:
¿Les parece normal, con la que está cayendo, que esta Cámara se dedique a hablar de Felipe V o de Carlos II el Hechizado y de sus disposiciones testamentarias? Pobre Cataluña, si tuviera que debatirse únicamente entre la fatiga de unos y el hechizo de otros… 
Sean honestos: no mientan a la gente: Cataluña no fue nunca soberana. Han construido Uds. un relato falso. Han engañado Uds. a los catalanes. 
Cataluña jamás existió como nación –un concepto aún no vigente- ni como Estado. En 1700 Cataluña era un Principado, sí, un territorio con instituciones propias, sí, pero integrado en la Corona de Aragón y en consecuencia en España. Pero ni era un Estado soberano ni era una nación. Las Cortes eran estamentales y como tales no representaban soberanía nacional o popular alguna –estamos antes de la revolución francesa- sin a los tres estados: el clero, la nobleza y tercer estado. Tampoco existía una opinión pública catalana, porque la opinión pública como tal no surge sino hasta finales del XVIII, como todo el mundo sabe. 
La Nueva Planta fue, en opinión de Vicens Vives –nada sospechoso de anticatalanismo- “un desescombro que obligó a los catalanes a mirar hacia el porvenir”; algo que comparte Ferrán Soldevilla cuando dice que dieron lugar al resurgimiento económico de Cataluña; por cierto que ya Mercader y Voltes pusieron de relieve la catalanidad de los gestores de la Nueva Planta. No voy a entrar en mayor debate. Cito sólo a cuatro historiadores catalanes de indudable prestigio. Le recomiendo su lectura. Léalos, y sabrá, entre otras cosas, que aquella no fue una guerra de secesión sino de sucesión. Léalos y sabrá que el mayor valedor del archiduque de Austria frente al borbón fue el almirante de Castilla. Léalos y sabrá que la realidad fue mucho más compleja de lo usted dibuja. Léalos y sabrá que el austracismo catalán no fue inmediato; hasta el punto que, con motivo de la boda de Felipe V en Barcelona, se produjo una eclosión de panegíricos catalanes como los de Joan Bac o Raimundo Costa. Nadie cuestionó la legitimidad de Felipe V en Cataluña hasta que en 1703 emerge la alianza internacional antifrancesa y pro austriaca. Los actores españoles no fueron más que actores sucursalizados de las grandes alianzas internacionales. 
Hacen Uds. también la afirmación de que Felipe V incorpora Cataluña a Castilla mediante el derecho de conquista. Primero, no la incorpora a Castilla. Segundo, saben perfectamente que Barcelona fue inicialmente leal a Felipe V y que fue asediada por una escuadra internacional anglo portuguesa dos veces: en 1704 y el 1705, por cierto esta última vez lanzando nada menos que 6000 bombas sobre la ciudad, que cayó finalmente en manos austracistas. Derecho de conquista.

Repito: fue una guerra de sucesión, no de secesión. Y lo que había en Cataluña no era un sentimiento antiespañol, sino antifrancés. Ya lo dijo D. Rafael de Casanova: “Por nosotros y por la nación española peleamos”.
Lo que querían los catalanes era movilizar a toda España contra el candidato francés, es decir, liderar España, el mismo propósito de Cambó, algo a lo que Uds., los nacionalistas, han renunciado. Y han renunciado porque al nacionalismo siempre le falta ambición de país, y porque el nacionalismo consiste en querer tener cada vez más poder en un lugar cada vez menos poderoso: en otras palabras, mandar cada vez más sobre cada vez menos. Y esa falta de ambición y de proyección, ese no incorporarse al liderazgo del proyecto español, es lo que les lleva, a Uds y a Cataluña, al colapso. 
Y fue un catalán, D. Ramón Lázaro Dou, un ilustrado catalán precursor de la Renaixenxa y diputado en Cádiz, quien glosó los Decretos de Nueva Planta por haber acabado con las jurisdicciones patrimoniales y la única instancia en las condenas de muerte y por la prohibición de las multitudes armadas para perseguir a los delincuentes. No seré yo quien defienda a Felipe V, pero sí se digo que la historia es mucho más compleja que el mito, señor Bosch. Y es más compleja también que la mentira. Y claro, cuando uno parte de premisas falsas llega a conclusiones erróneas. No es una historia infantil de buenos y malos. 
Es una historia de hombres, con luces y con sombras.

3.- Hablan Uds. del derecho de autodeterminación. Cataluña nunca fue soberana. Tampoco ahora lo es. No es sujeto de derecho internacional. No es sujeto constituyente. No tiene poder constituyente. Hablar de autodeterminación en España es hablar de ruptura. De ruptura constitucional y de ruptura de la convivencia. Y no tenga ninguna duda de que el modelo constitucional tiene mecanismos para garantizar la convivencia, la paz, y la unidad. Y que el Estado garantizará la vigencia del artículo 2 de nuestra Constitución, que se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española. 
Yo les pediría que dejaran de jugar de una vez con el futuro de Cataluña. Con el pasado, con el presente, con el porvenir de los catalanes. No tienen Uds ningún derecho, ninguno, a crearle a la gente más problemas de los que ya tiene. No tienen Uds ningún derecho, ninguno, a meter a los catalanes en la tempestad de la secesión. No tienen Uds ningún derecho, ninguno, a jugar con la convivencia en Cataluña. Ya en el tripartito se les hundió el Carmel. No hundan ahora Cataluña entera.

4.- Luego plantean Uds. con el manido asunto del expolio de Cataluña. Como la manipulación de la lengua no les ha servido como instrumento de ruptura y ha chocado con no pocos estratos de población, han acudido entonces a la manipulación de la economía, que sí llega a todos los estratos, como instrumento de ruptura. Otra salida en falso, otra huida hacia ninguna parte, otra manipulación. En primer lugar, no tributan los territorios, tributan las personas. En segundo lugar, con la misma justificación podrían hablar los madrileños de expolio 

Si Rafael Casanova levantara la cabeza…y viera lo que hacen Uds en nombre de Cataluña…y viera cómo han dilapidado Uds. aquél enorme patrimonio de la Transición que era el antiguo liderazgo catalán de una nación de 40 millones de habitantes, con sus mercados, con sus relaciones internacionales, cuarta economía de la zona euro, …

Si levantara la cabeza y se preguntara: ¿El expolio? Con toda probabilidad les contestaría: El expolio de Cataluña son Uds. 

Uds. incrementan la deuda en un 200% y ante la deuda piden Uds la independencia. Independencia, ¿para qué? ¿para endeudar todavía más a los catalanes?¿Para aislarles del mundo? ¿Independencia para ser una especie de rara avis entre los no alineados? ¿Independencia para arruinar a los catalanes? ¿Han calculado Uds., antes de jugar con este fuego, cuántas empresas saldrían de Cataluña? ¿Cuántas multinacionales europeas sacarían sus plantas de allá? ¿Cuántas grandes empresas catalanas deslocalizarían sus activos, sus sedes, de un territorio aislado del mundo? ¿Han calculado Uds. el coste que esto tendría en la mediana y pequeña empresa de Cataluña, muchas veces auxiliares de las anteriores? ¿Han calculado el ingente paro que generaría la independencia? Hagan números, y después pídanle a la gente que sacrifique su hacienda, su trabajo, su bienestar, el futuro de sus hijos, en el altar de un delirio secesionista. 
Si Cataluña se independiza, ¿con qué dinero van a pagar las pensiones?¿Con que dinero van a pagar el desempleo de los catalanes? ¿en qué mercados van a vender sus productos y con qué aranceles? ¿Cómo van a pagar su deuda? . Digan a la gente el verdadero coste de la independencia: un descalabro en términos de generación de riqueza y de pib per cápita que les situaría por debajo de cualquier territorio o comunidad de España. 
Digan la verdad a la gente antes de jugar con el futuro de los catalanes. Con su hoja de ruta llevarán a los catalanes a la bancarrota y provocarán el derrumbe del estado de bienestar. Ni Montenegro ni Islandia: Chipre, Grecia o Padania. Sigan Uds. así, que las agencias de calificación ya han tomado buena nota y han bajado su bono al nivel de bono basura… 
Y hagan Uds. cuentas también en el ámbito de la democracia y de la política, porque la Constitución española se reafirmó como Constitución catalana con el respaldo del 90,3% de los catalanes. Algo muy difícilmente superable, en términos de legitimidad democrática, se pongan Uds. como se pongan y saquen a la calle al número de personas que quieran sacar a la calle.

Muchas gracias 


Pedro Ramón de la Serna y Villacieros

Diputado por Segovia. (G.P. Popular)

Ficha personal:

Nacido el 14 de agosto de 1962 en Madrid .Diputado de la X legislatura.Casado. 3 hijos. Licenciado en Derecho. Cuerpo Superior de Administradores civiles del Estado. Abogado en ejercicio. Empresario. Director General del Gabinete del Ministro del Interior. 
Presidente de la Sociedad Estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios. Director General de Administración Periférica del Estado. Director del Gabinete del Vicepresidente del Gobierno. Subsecretario.
  
Un Colaborador anónimo nos remite este discurso de un político, por lo tanto representa no solo una opinión, también una ideología, cada uno que opine... GRACIAS.