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7 de octubre de 2013

Cuando duermes

Me fascina cuando duermes, porque callas.

Me gustan tus labios entreabiertos, porque duermes.

Me quedo sin ideas cuando tus pestañas están cerradas, porque sueñas.

Cuando duermes me quedo a tu lado y sólo miro, lo necesito.

Cuando despiertas tus ojos se clavan en los míos y sonríes

¿Por qué me miras?

Y yo emulando a Neruda sonrío, la beso y callo.

¿Por qué me miras? Insiste.

Me gusta velar tus sueños, le susurro. Ella me abraza y al besarme le digo te quiero.

Si ella supiera que estoy muriendo por no poder estar incluso en sus sueños.

Si ella supiera… Cuánto la quiero… Si ella supiera…


“Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía;
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.”


Pablo Neruda

Nuestro amigo "Coronel Tapioca", esta vez se convierte en poeta de la mano de uno de los más grandes: Pablo Neruda... todo un lujo. GRACIAS.

Artículo reeditado: originalmente publicado el 29 de Junio de 2011.

1 de septiembre de 2013

La Standard Oil Company

En los años cuarenta -cuando fue escrito este poema, perteneciente al Canto general- era la Standard Oil Company, hoy es cualquiera de esas compañías petroleras que saquean el mundo, esas que ahora ambicionan el petróleo afgano y para las cuales el presidente de los EEUU ha puesto a trabajar a sus soldados.

Cuando el barreno se abrió paso 
hacia las simas pedregales 
y hundió su intestino implacable 
en las haciendas subterráneas, 
y los años muertos, los ojos 
de las edades, las raíces 
de las plantas encarceladas 
y los sistemas escamosos 
se hicieron estratas del agua, 
subió por los tubos el fuego 
convertido en líquido frío, 
en la aduana de las alturas 
a la salida de su mundo 
de profundidad tenebrosa, 
encontró un pálido ingeniero 
y un título de propietario. 

Aunque se enreden los caminos 
del petróleo, aunque las napas 
cambien su sitio silencioso 
y muevan su soberanía 
entre los vientres de la tierra, 
cuando sacude el surtidor 
su ramaje de parafina, 
antes llegó la Standard Oil 
con sus letrados y sus botas, 
con sus cheques y sus fusiles, 
con sus gobiernos y sus presos. 

Sus obesos emperadores 
viven en New York, son suaves 
y sonrientes asesinos, 
que compran seda, nylon, puros, 
tiranuelos y dictadores. 

Compran países, pueblos, mares, 
policías, diputaciones, 
lejanas comarcas en donde 
los pobres guardan su maíz 
como los avaros el oro: 
la Standard Oil los despierta, 
los uniforma, les designa 
cuál es el hermano enemigo, 
y el paraguayo hace su guerra 
y el boliviano se deshace 
con su ametralladora en la selva. 

Un presidente asesinado 
por una gota de petróleo, 
una hipoteca de millones 
de hectáreas, un fusilamiento 
rápido en una mañana 
mortal de luz, petrificada, 
un nuevo campo de presos 
subversivos, en Patagonia, 
una traición, un tiroteo 
bajo la luna petrolada, 
un cambio sutil de ministros 
en la capital, un rumor 
como una marea de aceite, 
y luego el zarpazo, y verás 
cómo brillan, sobre las nubes, 
sobre los mares, en tu casa, 
las letras de la Standard Oil 
iluminando sus dominios. 

Pablo Neruda, escritor Chileno y Premio Nobel de Literatura. 

Nuestra amiga Amalia, nos ha dejado este emotivo poema de Pablo Neruda. GRACIAS.

Artículo reeditado: originalmente publicado el 09 de Marzo de 2012.