Mostrando entradas con la etiqueta Muerte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Muerte. Mostrar todas las entradas

21 de octubre de 2015

Recuerdos robados



Las paredes blancas de la habitación en la que se encontraba, le evocaban a algún momento feliz de su vida. Era incapaz de recordar exactamente cuál, pero sabía con certeza que era un instante que le reconfortaba.

Cuando focalizó su atención en las personas que le rodeaban, pudo vislumbrar en sus rostros preocupación y tristeza. Siempre fue bueno en reconocer primeras impresiones. Algunos de ellos iban ataviados con batas blancas. Supuso que serían médicos. No sabría decir por qué, pero esta indumentaria le daba pavor.

Cuando intentó expresar su temor por la situación en la que se encontraba nadie lo entendió y su intento de comunicación generó una conversación entre los presentes. Los supuestos médicos empezaron a informar a las otras personas desde cuándo hacía que no articulaba bien las palabras el paciente. Parece ser que no hacía mucho que esto empezó a ocurrir.

La situación se tornó preocupante cuando una de las mujeres presentes que no llevaba bata empezó a llorar. Entre sollozos se le entendía una frase: “ya no me reconoce, ni a mí ni a nadie”. Era una mujer de avanzada edad. Sus supuestos familiares la abrazaron. Algunos lloraron con ella. Otros intentaron consolarla.

La situación le generaba indiferencia. Lo único que quería era una cama donde descansar y alejarse de esos supuestos médicos. Al notificarlo a los presentes obtuvo éxito, puesto que esta vez si hubo comunicación. Le dijeron que pronto estaría descansando.

A continuación, le enseñaron una serie de fotografías de personas que se suponía que eran allegadas a él. Tan solo pudo reconocer a su madre en una imagen. Joven y preciosa. “Siempre me dice que cuide de mi hermano pequeño - dijo-  ya tengo 9 años y tengo que ser responsable. Ayer me lo recordó”

La situación se tornó más dramática aun. Los médicos advirtieron esto y fueron sacando a los familiares. Mientras tanto les fueron diciendo que seguirían con el tratamiento, pero que el paciente ya había entrado en la fase crítica de la enfermedad. Se había intentado ralentizar todo lo posible, pero con los métodos actuales esto era inevitable.

Lo único que pasaba por la cabeza del paciente desde que vio la imagen de su madre era que quería descansar en su regazo como lo hizo hace poco. Fue entonces cuando relacionó el blanco de las paredes con la textura de la piel de su madre cuando ésta le daba su alimento diario. Fue entonces cuando durmió.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 15 de Enero de 2013.

23 de julio de 2013

Pedro

Últimamente se nos mueren como ramilletes. Es sumamente complejo. Es sumamente molesto y sobre todo triste.
Lo siento, no acabamos de acostumbrarnos y cada día lo vemos más burgués; eso de morirse sin avisar a los amigos no nos parece de recibo. Y además, el de hoy se llama Pedro. Ya está bien, controlador de puertas, que los creyentes llaman cielo, basta de Pedros, existen muchos Casimiros o Ernestos. No más Pedros.
Basta de muertes prematuras. Volvamos a lo que nos contaban en la niñez. Uno se muere de viejo, es decir cuando ya no hay quien lo aguante. Uno se muere cuando ya nadie se acuerda de cuando nació o cuando no tiene nadie que lo espere. No debería ser permitido morir en la plenitud de la madurez.
Como decía Machado, todo pasa y todo queda. Pedro pasó a quedarse en nuestras vidas desde el primer día en que lo conocimos. Nos ganó su sencillez, su alegría y sus ganas de disfrutar de la vida.
Ahora que has pasado y ya no estás, sólo nos quedan buenos recuerdos. Recuerdos de momentos juntos, de charlas, risas, de grandes partidos de pádel, de largos paseos por la playa, o de almuerzos donde nunca podía faltar el pescaito frito.
Creemos que a todas las personas que lo conocieron, les pasará como a nosotros, que cuando pensamos en él siempre lo recordamos sonriendo. Seguramente, esa es una de las cosas que le hacían ser tan especial, su vitalidad, su optimismo, su felicidad, su forma de pasar por la vida sonriendo y haciendo feliz a los demás.
Amigo, puede que te hayas ido, pero antes compartiste con nosotros tu mayor tesoro, tu amistad, y eso es algo que siempre nos quedará. 
Hoy la parca se ha llevado a uno más, y el último, todos sabemos, no sólo es el más reciente, sino que coincide con el mejor. Tu eras nuestro mejor delantero, en las fiestas, como compañero de pádel, como caminante y sobre todo como amigo.
Discúlpanos por no decir nada del Sevilla o ponerte algo de flamenco, pero creemos que ya es hora de que cambies, cambiemos. ¡Cuánto te queríamos y cuánto te queremos!

                                       

12 de marzo de 2013

Me quedé sin abuelas



Esta semana ha sido un poco especial, he recibido la noticia de que la única abuela que tenía con vida, había fallecido.
Creo que como todos los nietos, mientras la familia vivía mas o menos cerca, la relación entre todos los componentes de la misma, se hace mas estrecha y cuando por necesidades nos alejamos, ese vínculo debería permanecer siempre, como aquí ocurre.
Falleció cuando tenía ciento un años, feliz, junto a los suyos, los que la querían, los que a la hora de llevar su cuerpo a la tumba recordaban historias de épocas en las que ella dominaba su mente, mantenía unida y sana a la familia, y disfrutaban con anécdotas, manifestando felicidad en sus rostros porque la abuela se fue sin dolor alguno, sin quejas, en silencio, como cada mañana que se levantaba y antes de llamarnos para ir al colegio,  preparando el desayuno para todos.
También al como preparaba la casa y la comida para sus hijos, y cuando junto a ella llegábamos todos, su cara escamondá, su pelo repeinado y la piel de sus manos pura seda, sin duda una mujer fuerte, no quería que nadie se quedara sin comer, todos teníamos que hartarnos, y se le caía la baba con  cada mirada de los mas pequeños, a los que le solicitaba besos y a los que agasajaba con un cariño muy especial.
Natural de la zona minera de esta provincia, con seis hijos que a su vez le dieron nietos por doquier, dado que algunos se alejaron de la provincia y se establecieron en otras, tanto cercanas como Cádiz, como lejanas como A Coruña o Madrid, pero todos centran al unísono la alegría y el poder estar con la abuela en cualquier momento, celebrando el que estemos juntos una vez mas con y por la abuela.
¿Manifestar alegría por la perdida?, si, bueno entre comillas, sin duda alguna las lágrimas se muestran en las mejillas de cada familiar, como quiera que no, era madre, abuela, bisabuela y tatarabuela de los que allí estábamos, algunos con mas y otros con menos roce, pero después de ciento un años, su cuerpo desgastado pedía un descanso a voces, y nosotros asentíamos con pena y cariño la decisión de la naturaleza.
Su nombre Lucía, para mi tiene un significado singular, en aquel pequeño pueblo donde vivía, había una luz que además de brillar daba un calor entrañable, y aún cuando volvamos al pueblo sin estar ella, no percibiremos la luz, pero sentiremos su calor como si estuviera junto a nosotros.
Adiós abuela. 

22 de enero de 2013

Me muero de vacaciones

No quiero comprometerte, pero quiero que mueras conmigo. No concibo seguir viviendo y quiero ya pertenecer a otra dimensión. No concibo que yo parta y tú te quedes en un mundo que no me comprende, que no me hace feliz, un mundo con el que no estoy ya identificado, no me divierte.
Muero, pero contigo, mueres, pero conmigo, muertos somos.
Y quiero morir en tus labios, en tu sexo. Quiero morir oliendo el perfume de tus carnes, abrazado en la plena y perfecta conjunción de dos cuerpos que expiran en el mismo instante.
Partiremos a las sombras o a la luz, pero juntos. Río o mar, qué más da.
Intento pensar cómo te lo puedo plantear. Dudo si tu amor será tan fuerte para que te comprometas a dejar esta existencia vana. Pienso en la forma de matarte, que tú me mates y cómo te lograré convencer. Analizo cuando será el momento oportuno.
No logro comprender el motivo de llevarte a ti y no a Lady Gaga. No puedo entender como el Potro de Vallecas no ha contactado conmigo después del anuncio de mi muerte. Me han salido muchos pretendientes e incluso la tristeza quiere acompañarme en el penúltimo viaje. A todos y a ninguno deseo, después de un mínimo examen que consiste en conjugar el verbo amar con la estadística de comprobar quién ama más que yo. No consigo entender el motivo de mensajear para que ellos puedan comprender que aunque busquen morir en soledad yo busco tu compañía.
Tengo decidida la música: celta, es la que nos acompañará; abre el camino de las cosas del pasado y nos transmite la estrecha unión entre vida y muerte. Tengo decidido también cuanto tiempo nos llevaremos muertos y cuando resucitaremos. Tres días no, ya lo hizo Lázaro.
Me llevaré mis soldaditos de plomo y mi colección de cromos de animales y vegetales. De ropa exclusivamente la esponja con la que me rascas la espalda cuando me sube la bilirrubina.
Indudablemente la decisión ya está tomada y considero adecuado terminar de leer el tercer volumen de las 50 sombras de Grey. 
Vamos donde eternamente suena la guitarra de Gary Moore. Y si no logro convencerte me iré solo; sí, seguro, mejor solo que tan bien acompañado. Sin rencores, cariño. Yo llegaré primero y prepararé el camino para cuando tú decidas que sin mí no puedes continuar; cuestión de tiempo y sombras. 

Me voy de vacaciones, me muero.