Las paredes blancas de la habitación en la que se
encontraba, le evocaban a algún momento feliz de su vida. Era incapaz de
recordar exactamente cuál, pero sabía con certeza que era un instante que le
reconfortaba.
Cuando focalizó su atención en las personas que le
rodeaban, pudo vislumbrar en sus rostros preocupación y tristeza. Siempre fue
bueno en reconocer primeras impresiones. Algunos de ellos iban ataviados con
batas blancas. Supuso que serían médicos. No sabría decir por qué, pero esta
indumentaria le daba pavor.
Cuando intentó expresar su temor por la situación en
la que se encontraba nadie lo entendió y su intento de comunicación generó una
conversación entre los presentes. Los supuestos médicos empezaron a informar a
las otras personas desde cuándo hacía que no articulaba bien las palabras el
paciente. Parece ser que no hacía mucho que esto empezó a ocurrir.
La situación se tornó preocupante cuando una de las
mujeres presentes que no llevaba bata empezó a llorar. Entre sollozos se le
entendía una frase: “ya no me reconoce, ni a mí ni a nadie”. Era una mujer de avanzada
edad. Sus supuestos familiares la abrazaron. Algunos lloraron con ella. Otros
intentaron consolarla.
La situación le generaba indiferencia. Lo único que
quería era una cama donde descansar y alejarse de esos supuestos médicos. Al
notificarlo a los presentes obtuvo éxito, puesto que esta vez si hubo
comunicación. Le dijeron que pronto estaría descansando.
A continuación, le enseñaron una serie de
fotografías de personas que se suponía que eran allegadas a él. Tan solo pudo
reconocer a su madre en una imagen. Joven y preciosa. “Siempre me dice que
cuide de mi hermano pequeño - dijo- ya
tengo 9 años y tengo que ser responsable. Ayer me lo recordó”
La situación se tornó más dramática aun. Los médicos
advirtieron esto y fueron sacando a los familiares. Mientras tanto les fueron
diciendo que seguirían con el tratamiento, pero que el paciente ya había
entrado en la fase crítica de la enfermedad. Se había intentado ralentizar todo
lo posible, pero con los métodos actuales esto era inevitable.
Lo único que pasaba por la cabeza del paciente desde
que vio la imagen de su madre era que quería descansar en su regazo como lo
hizo hace poco. Fue entonces cuando relacionó el blanco de las paredes con la
textura de la piel de su madre cuando ésta le daba su alimento diario. Fue
entonces cuando durmió.
Artículo reeditado: Originalmente publicado el 15 de Enero de 2013.
Artículo reeditado: Originalmente publicado el 15 de Enero de 2013.




