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25 de julio de 2016

La suegra


Empezamos bien, la madre de mi esposa, la abuela de mis hijos, aquella que en alguna ocasión hemos deseado no tener cerca, o porque no, aquella que pensamos que nos mira de forma lasciva en ciertos momentos, como queriéndo ponerte a prueba, la suegra.


Conociéndola desde hace décadas, sabemos como piensa, y también sabemos que ella sabe lo que estamos pensando, la que cuando la haces un favor quiere pagártelo para no tener que deberte nada, aquella que vierte todo su amor en la persona que precisamente no te cae bien, para chincharte más aun, o todo lo contrario, el que te cae bien es un energumeno que no sabe hacer un cero con un canuto, !valientes amistades¡


Cuando está aburrida siempre tiene algo para salir del atolladero, alguna comparación, alguna concordancia con lo que sea para que ella esté siempre por encima de todo, que si estás delgado, eres un fideo, que si estás metidito en carne estás como una morsa, y si estás ligth, los hay mejores que tú.


No hay salida, todo tiene que ser como ella dice, si no la cosa tiene mala solución, si te bebes dos cervezas, ya llevas cuatro hijo, a ver si te controlas, que si no comes más, a tu marido le pasa algo, ¿tendrá cancer de estomago?, que si como demasiado, es una lima sorda, no para, parece que tiene la solitaria.


Espero que se porte bien contigo hija, porque tiene una cara de chulo que no se aguanta, a mi me parece que te la está dando con otra, siempre tan arreglado y tu en casa con los niños, veremos a ver si al final no te la da con queso.


Cada una es como es, una "segunda madre" que nos ha tocado conocer, y todas buscando siempre el bienestar de su hija, lo mejor es lo menos que se despacha, hay que entenderlas, o por lo menos llegar a intentarlo para subsistir en la familia, a mi entender, lo mejor es darle el sitio que se merece, el que le corresponde, (alguno dirá la puerta del water), pues no, eso no lo voy a decir yo, os garantizo que si desde un principio le decís claramente cual es su sitio, lo entenderá, lo asimilará, pero que se pase de la raya, seguro que también lo hará.


Un beso para todas la suegras.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 10 de Agosto de 2011.

19 de octubre de 2015

La herencia de la vida



Esta mañana me levanté muy alegre, nuestro equipo español de fútbol contribuyó a eso, aunque hace bastante calor, pero es cierto que estoy de descanso en el trabajo, y eso hace que pueda dedicar tiempo a este blog. Esta dedicación, se hace ampliable a todo, mis intimidades, mis amistades, mis amores, mis todo, y cada día que me siento a escribir, como al principio me cuesta encontrar el hilo, crea en mi un reto que me atrae, y lo que implique reto, hace que busque y busque donde sea para plasmar algo entretenido y podáis leerlo.

Recuerdo mi infancia y veo que era feliz, y también pobre, pero iba al colegio, tenía amigos, y una gran familia que hacía que me encontrara mas seguro. Hoy en día las cosas han cambiado de tal forma que cada uno de los que eramos, estamos repartidos por la nuestra geografía , y apenas tenemos tiempo de estar unos con otros, los trabajos, las distancias, los hijos, y un sin fin de causas que hacen no tener posibilidad de estar juntos como antes, pero la vida sigue, igual que todos ellos siguen en mi mente como siempre, y que aunque no les vea personalmente, los siento, y los quiero con todo mi corazón, quizás mas de lo que os podáis imaginar. Al mismo tiempo se que ellos están ahí, para lo que me haga falta, cariño, u otra cosa, la raíz que sembraron nuestros padres sigue siendo fuerte, y sigue creciendo. 

La familia ha de ser así, con amor se abren todas las puertas, y si además existe simpatía o alegría mejor que mejor. La base de una buena familia ha de ser fuerte, para aguantar todas las desavenencias que ocurran en la vida, los padres han de ser los espejos donde nos miremos los hijos, y en mi caso puedo estar orgulloso de pertenecer a esta familia, con los defectos que siempre acompañan a todo hijo de vecino, con los pesares que en alguna ocasión nos visita de improvisto, los desavatares de la propia vida que en su rodar hace que se marchen de nuestro lado aquellas personas que significan tanto para nosotros, hermanos, padres, amigos, etc., y la fortaleza o entereza que tenemos aprendida nos sirve para entender que la vida ha de seguir existiendo y a ella le da igual que haya amor o no, sigue rodando, y los que en ella estamos aun, debemos hacer raíces de tallo grande y profundo, para los que vengan empiecen a conocer la felicidad y el amor antes que el odio.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 14 de Julio de 2010.

11 de agosto de 2014

Abuela


Maravillosa y encantadora persona, abuela y madre. Hoy estamos con su nieto Manuel, hijo de Purificación, con la cual hemos recordado lo grandiosa que era mi abuela.

En ella destacamos la personalidad que tenía, la felicidad; porque siempre tenía una sonrisa en la cara para todas las personas; y también destacamos la elegancia; porque siempre iba a los sitios vestida con los mejores ropa del universo. Tu mirada era como dos ángeles que se iluminaban y tus manos eran dos algodones de suave.

La vida te da muchos palos, y este ha sido uno de los palos mas grande que me ha dado la vida; porque me ha enseñado que cuando se muere una abuela, se muere una parte del corazón. Hoy te quiero agradecer los buenos momentos que he vivido contigo, las risas que nos hemos pegado los dos, las noches de veranos que nos hemos pasado contigo, las navidades tan bonitas que hemos hecho durante todo estos años. Gracias abuela por haberme hecho feliz durante 19 años. 

Desearía haberte visto otros veinte años mas; pero Dios ha querido llevarte para siempre al lado de mi abuelo Luis. Fuiste mi abuela, mi madre, mi fiel amiga, mi confidente, lo fuiste todo para mi, por eso siempre te recordaré y te llevaré en mi corazón. 

Recuerdo cuando me llamabas a mi casa para preguntarme si iba a tu casa, o para preguntarme como me iba con los estudios, o si quería irme a comer a tu casa. Abuela, a todos lados iba contigo por eso te veo en cada sitio que voy y te recuerdo día a día. 

Tengo mucho que decirte y se me quedan muchas palabras en el tintero pero solo una quisiera que se hiciera realidad, que tu volvieras a mi lado, pero sé que eso no puede ser, por eso te digo:

TE QUIERO MUCHO ABUELA. 

Tu nieto Manuel.


Nuestro Seguidor Manuel Polo, nos remite por e-mail esta Colaboración: Foto, Artículo y Vídeo. Muchas gracias Manuel por compartir con todos nosotros tus sentimientos hacia tu abuela, seguro que ella te sigue cuidando desde donde esté y se siente muy orgullosa de ti. GRACIAS.

16 de abril de 2014

La eterna espera



Aunque el trocito de cielo que tengo en casa llena bastante los huecos de cada día, he de reconocer que me seguís faltando, que cuando mi amiga soledad me visita y me hace llegar vuestro recuerdo, aquellos días que el destino embriagó mi vida de un licor amargo, tan amargo que la hiel era azúcar de caña.

Por vuestra hermana no puedo demostrar tristeza, dado que ella irradia felicidad, y a medida que va creciendo creo que también se da cuenta de el por qué no conoce a sus hermanos, aunque no lo entienda, aunque su padre le demuestre amor en cada momento del día.

La vida nos golpea a todos de alguna manera, y es en compañía de la soledad cuando hacemos acto de conciencia, ese momento cuando descubrimos lentamente los errores que cometimos, si se podrían haber subsanado, enmarañándolo todo con nuestra copa de hiel en las manos, sin llegar a una conclusión y agotando el serrín que tenemos en el coco, y cayendo al vacío de la realidad, buscando una alternativa para no estar mas tiempo con la soledad.

¡ Me gustaría saber como estáis, y que tal vais en clase, si necesitáis algo, y… !

Se que tu, mi hija, has encontrado con quien compartir tu vida, me parece, bajo mi punto de vista, algo precipitado, pero eres inteligente y confío en que tu sepas llevarlo a cabo, para mi aún sigues siendo una niña, aunque con veintiún años, tengas un cuerpo de mujer, me hubiese gustado contar con el conocimiento de tu partida del seno materno, de tus labios, sin embargo acepto que me haya llegado por otros porque así tengo noticias tuyas.

Espero que esos estudios universitarios los saques adelante, y puedas realizarte en la vida con un puesto de trabajo y seas feliz, muy feliz, al mismo tiempo me he alegrado mucho porque tu hermano es un gran chico, no solo porque es alto y atlético, sino porque le van muy bien los estudios académicos, con notas que ya las quisiera yo para mi, quizás en poco tiempo trate de volar del nido como lo has hecho tu, y le pido a la vida que tenga toda la suerte del mundo, porque hoy en día la situación está difícil, muy difícil.

Recuerdo las palabras de aliento que recibía de las personas mas allegadas cuando dejé de teneros conmigo, aunque solo fueran veinte minutos los miércoles y viernes, aquellas personas decían que tuviera paciencia que el tiempo lo cura todo, y que ellos volverían a estar conmigo aunque fueran mayores, pero los días pasan rápidamente, como las semanas, los meses y los años, y no veo la hora de que por lo menos me digáis “hola papá”.

Ojalá el destino me salude una mañana sabiendo que por lo menos llegáis a la conclusión de venir a verme, o me llaméis porque necesitáis algo, o simplemente leáis estas líneas y consigáís entender como se encuentra un padre sin sus hijos.

Os quiero.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 14 de Diciembre de 2010.

9 de septiembre de 2013

Ver, hablar, oír, pero sobretodo sentir


La evolución tecnológica, esa pelota que se va haciendo cada vez mas gorda, y donde unos detrás de otros vamos cayendo y en ese rodar, dejamos de lado una de las mas imprescindibles y maravillosas formas de comunicación.

No hace mucho, apenas diez años, me sorprendió no muy gratamente el que me regalaran un ordenador, en principio porque no tenía idea de como usarlo, (igual que ahora), y cuando fui descubriendo cosas, menos me iba gustando, dado que absorbía mucho tiempo y se lo restaba a mi familia y amigos, creando con ello una barrera con la consiguiente falta de atención por mi parte.

También llegué a detestarlo por la pereza que sembraba en mi, antes escribía en papel, con mis tachones, alguna falta de ortografía, que me daba la opción de buscar en los diccionarios que hace décadas poseo, pero en los que encontraba casi todo, donde pasar una hoja y otra me era divertido, y ahora está todo hecho, altura de la letra, faltas de ortografías, formatos, etc., !que fácil!

Pero la evolución no se paró ahí, siguió y seguirá hasta saciarnos, hasta que no podamos mas, como por ejemplo el teléfono, !que absurdo!. Un teléfono móvil, que te hace fotos y vídeos, ver televisión en directo, juegos de todo tipo, escuchar música, despertador, calculadora, y lo que menos hacemos es hablar, chateamos, o sea, que escribimos mensajes con las persona que deseemos y que por supuesto tengan ese sistema de comunicación, y además, hay que pagar una burrada, por tener un teléfono que en la gran mayoría de las veces no lo usamos como tal, !Penoso!

Hoy en día en ocasiones, cuando veo parejas por la calle, no van agarrados de la mano, ni del brazo, ni de la cintura, cada uno va agarrado de su aparatito tecleando como locos, y lo único que se dicen entre ellos es, “¿tu tienes cobertura?”, para echarse a llorar.

Incluso toda una familia se separa en el momento después de la comida, donde se hablaba de lo que sea, chismes sin sentido, anécdotas del día, problemas solucionables con la conversación, ahora cada uno tira de lo que tiene, móviles, tables, ordenadores, ebooks, perdiéndose hasta la despedida cariñosa de buenas noches. !triste!

Es cierto que a la evolución en todos los campos de esta no se puede detener, pero llegamos a un punto que según mi criterio se nos distrae de lo común, de lo mundano, de lo esencial, el calor de la palabra, el movimiento de los ojos al pronunciar algunas como amor, deseo, dolor, alegría, hola, adiós, el estrechar la mano de un amigo, o el abrazo de una persona querida.

12 de marzo de 2013

Me quedé sin abuelas



Esta semana ha sido un poco especial, he recibido la noticia de que la única abuela que tenía con vida, había fallecido.
Creo que como todos los nietos, mientras la familia vivía mas o menos cerca, la relación entre todos los componentes de la misma, se hace mas estrecha y cuando por necesidades nos alejamos, ese vínculo debería permanecer siempre, como aquí ocurre.
Falleció cuando tenía ciento un años, feliz, junto a los suyos, los que la querían, los que a la hora de llevar su cuerpo a la tumba recordaban historias de épocas en las que ella dominaba su mente, mantenía unida y sana a la familia, y disfrutaban con anécdotas, manifestando felicidad en sus rostros porque la abuela se fue sin dolor alguno, sin quejas, en silencio, como cada mañana que se levantaba y antes de llamarnos para ir al colegio,  preparando el desayuno para todos.
También al como preparaba la casa y la comida para sus hijos, y cuando junto a ella llegábamos todos, su cara escamondá, su pelo repeinado y la piel de sus manos pura seda, sin duda una mujer fuerte, no quería que nadie se quedara sin comer, todos teníamos que hartarnos, y se le caía la baba con  cada mirada de los mas pequeños, a los que le solicitaba besos y a los que agasajaba con un cariño muy especial.
Natural de la zona minera de esta provincia, con seis hijos que a su vez le dieron nietos por doquier, dado que algunos se alejaron de la provincia y se establecieron en otras, tanto cercanas como Cádiz, como lejanas como A Coruña o Madrid, pero todos centran al unísono la alegría y el poder estar con la abuela en cualquier momento, celebrando el que estemos juntos una vez mas con y por la abuela.
¿Manifestar alegría por la perdida?, si, bueno entre comillas, sin duda alguna las lágrimas se muestran en las mejillas de cada familiar, como quiera que no, era madre, abuela, bisabuela y tatarabuela de los que allí estábamos, algunos con mas y otros con menos roce, pero después de ciento un años, su cuerpo desgastado pedía un descanso a voces, y nosotros asentíamos con pena y cariño la decisión de la naturaleza.
Su nombre Lucía, para mi tiene un significado singular, en aquel pequeño pueblo donde vivía, había una luz que además de brillar daba un calor entrañable, y aún cuando volvamos al pueblo sin estar ella, no percibiremos la luz, pero sentiremos su calor como si estuviera junto a nosotros.
Adiós abuela. 

12 de septiembre de 2012

Una siesta de doce años

Sobre los Maestros y los Padres:

Educar debe de ser una cosa parecida a espabilar a los niños y frenar a los adolescentes. Justo lo contrario de lo que hacemos: no es extraño ver niños de cuatro años con cochecito y chupete hablando por el móvil, ni tampoco lo es ver algunos de catorce sin hora de volver a casa. Lo hemos llamado sobreprotección, pero es la desprotección más absoluta: el niño llega al insti sin haber ido a comprar una triste barra de pan, justo cuando un amigo ya se ha pasado a la coca. Sorprende que haya tanta literatura médica y psicopedagógica para afrontar el embarazo, el parto y el primer año de vida, y que exista un vacío que llega hasta los libros de socorro para padres de adolescentes, esos que lucen títulos tan sugerentes como Mi hijo me pega o Mi hijo se droga. Los niños de entre dos y doce años no tienen quien les escriba. Desde que abandonan el pañal (¡ya era hora!) hasta que llegan las compresas (y que duren), desde que los desenganchas del chupete hasta que te hueles que se han enganchado al tabaco, los padres hacemos una cosa fantástica: descansamos. Reponemos fuerzas del estrés de haberlos parido y enseñado a andar y nos desentendemos hasta que toca irlos a buscar de madrugada a la disco. Ahora que al fin volvemos a poder dormir, y hasta que el miedo al accidente de moto nos vuelva a desvelar, hacemos una siesta educativa de diez o doce años. 

Alguien se estremecerá pensando que este período es precisamente el momento clave para educarlos. Tranquilo, que por algo los llevamos a la escuela. Y si llegan inmaduros a primero de ESO que nadie sufra, allá los esperan los colegas de bachillerato que nos los sobreespabilarán en un curso y medio, máximo dos. Al modelo de padres que sobreprotege a los pequeños y abandona los adolescentes nadie los podrá acusar de haber fracasado educando a sus hijos. No lo han intentado siquiera. Los maestros hacen algo más que huelga o vacaciones, y la educación es bastante más que un problema. Pido perdón tres veces: por colocar en un título tres palabras tan cursis y pasadas de moda, por haberlo hecho para hablar de los maestros, y, sobre todo sobre todo, porque mi idea es -lo siento mucho- hablar bien de ellos. Sé que mi doble condición de padre y periodista, tan radical que sus siglas son PP, me invita a criticarlos por hacer demasiadas vacaciones (como padre) y me sugiere que hable de temas importantes, como la ley de educación (es lo mínimo que se le pide a un periodista esta semana). Pero estoy harto de que la palabra más utilizada junto a escuela sea ‘fracaso’ y delante de educación acostumbre a aparecer siempre el concepto ‘problema’, y que ‘maestro’ suela compartir titular con ‘huelga’. 

La escuela hace algo más que fracasar, los maestros hacen algo más que hacer huelga (y vacaciones) y la educación es bastante más que un problema. De hecho es la única solución, pero esto nos lo tenemos muy callado, por si acaso. Mi proceso, íntimo y personal, ha sido el siguiente: empecé siendo padre, a partir de mis hijos aprendí a querer el hecho educativo, el trabajo de criarlos, de encarrilarlos, y, mira por donde, ahora aprecio a los maestros, mis cómplices. ¿Cómo no he de querer a una gente que se dedica a educar a mis hijos? Por esto me duele que se hable mal por sistema de mis queridos maestros, que no son todos los que cobran por hacerlo, claro está, sino los que son, los que suman a la profesión las tres palabras del título, los que mientras muchos padres se los imaginan en una playa de Hawái están encerrados en alguna escuela de verano, haciendo formación, buscando herramientas nuevas, métodos más adecuados. Os deseo que aprovechéis estos días para rearmaros moralmente. Porque hace falta mucha moral para ser maestro. Moral en el sentido de los valores y moral para afrontar el día a día sin sentir el aprecio y la confianza imprescindibles. Ni los de la sociedad en general, ni los de los padres que os transferimos las criaturas pero no la autoridad. ¿Os imagináis un país que dejara su material más sensible, las criaturas, en sus años más importantes, de los cero a los dieciséis, y con la misión más decisiva, formarlos, en manos de unas personas en quienes no confía? Las leyes pasan, y las pizarras dejan de ensuciarnos los dedos de tiza para convertirse en digitales. Pero la fuerza y la influencia de un buen maestro siempre marcará la diferencia: el que es capaz de colgar la mochila de un desaliento justificado junto a las mochilas de los alumnos y, ya liberado de peso, asume de buen humor que no será recordado por lo que le toca enseñar, sino por lo que aprenderán de él. 

Carles Capdevila / Periodista. 
 
Nuestra amiga Rocío y un Colaborador Anónimo, nos remiten este artículo de Carles Capdevila, que está circulando por la Red. GRACIAS.

12 de mayo de 2012

Algo Natural (Reedición de Colaboraciones)



Palabras… Pocas existen para describir el disfrute de lo natural con la familia. Este fenómeno solo es comprendido por aquél que vive, siente y ve en sus propias carnes, algo muy próximo a la divinidad, en mi familia llamamos a este fenómeno: Campo. ¿Campo?, ¿Qué es el Campo? El Campo, para cualquiera es donde no hay edificios, donde no suele haber civilización, en fin algo apartado.

Yo quería hablar de que es el Campo para mi o para cualquiera de las personas que lo sienten en su corazón. 

El Campo es chimenea en noches frías, ducha con agua procedente del pozo, tardes de parchís, paseos para relajarse, estos paseos sin destino, pero en el fondo, en nuestro corazón, siempre hay un destino y siempre un final. 

Sigamos hablando del Campo; en el Campo hay mucha tranquilidad y cualquiera, si lo siente de verdad, es capaz de adorarlo. Es alucinar con la belleza de la naturaleza, que lo ha creado para que podamos sentirlo y amarlo. 

Quisiera terminar rozando el tema del tiempo…para una persona que vive en el Campo, el tiempo tiene otra medida, puede relajarse y quitarse preocupaciones, solo pensando que no existe el tiempo… 

Colaboración enviada por Raúl, Joven seguidor de 14 años, gracias por tu artículo y sigue escribiendo...

25 de marzo de 2012

Familia Numerosa

¡Lo que yo hubiera dado por ser hijo único!

Ya sé que hay, gente que anda por ahí diciendo que es maravilloso criarse en una familia numerosa..... ¡Hay que ser gilipollas...! Lo mejor es crecer siendo hijo único. Bueno, yo creo que el Fary se hubiera conformado con crecer.
En el colegio, a un hijo único se le reconocía en seguida por dos cosas: la paz interior... y la ropa de su talla. ¡Que es muy humillante que le calculen a uno la edad por las rayas del dobladillo, como si fuera un alcornoque!
Además, en una familia numerosa la infancia es un coñazo, porque normalmente los padres, te huelen el culo para ver si te has cagado, pero en una familia numerosa, como sois tantos, no se preocupan en mirar uno por uno a ver quién ha sido. En cuanto huelen algo, ¡tooooodos a la bañera!
¡Que mi casa parecía una piscifactoría!
Y todavía hay gilipollas que dicen que en las familias numerosas todo son ventajas: 'Huy, además, si eres el pequeño es un chollo, porque cuando te llega la ropa del mayor, vas otra vez a la moda'.En mi época, la moda era hacer la comunión vestido de marinero. Y sí, yo fui de marinero, pero de marinero de la Primera Guerra Mundial. Es que lo heredas todo. Y es muy duro ver a tu madre acercarse por la noche a la cama de tu hermano mayor:
- Cariño, quítate los calcetines, que se los van a dejar los Reyes a tu hermano Emilio.
Y eso si tienes hermanos, porque si lo que tienes son hermanas mayores, tú pides un Geyperman y te regalan una Barbie con el pelo cortado y una barba pintada. Que nada más verlo, ibas todo preocupado a decirle a tu madre:
- Mira mamá, creo que mi Geyperman está echando caderas.
Y luego está lo de la habitación. Lo mío no era una habitación, era un barracón militar. Había tantas literas que parecían estanterías.... Mi madre nos organizaba por orden alfabético, como los libros. Y cuando quería sacar a uno, se iba a las literas:
- Carlos, David, Elías, Fernando... ¡Huy...! ¿Y Emilio? ¡Cariño...! ¿Hemos prestado a Emilio?.
Pero lo peor era lo del baño. Había que hacer turnos de quince minutos. Y como siempre había dos o tres hermanos en la edad del pavo, para que no hubiera atascos mi madre tenía que poner bromuro en el Nesquik. Lo que no sé es cómo llegamos a ser tantos, porque mi padre también tomaba Nesquik. 

Y en el colegio es un infierno. Porque cargas con la fama de tus hermanos mayores: y si han sido unos macarras, la has jodido. Pero si han sido unos empollones, la has jodido más. Llegas allí, el primer día, y el profesor:

- ¡Aaaaah....! Aragón... ¿Tú no serás hermano de Fernandito?
- Sí, .señor... sí.
- Pues tu hermano era un estudiante ejemplar. Espero que sigas sus pasos...
Que tú piensas: 'Pues seguro, porque llevo sus calcetines...'. Pero, además de la fama, de los hermanos mayores también vas heredando los libros. ¡Subrayados! Que es una putada, porque como el primero subraye mal, suspende toda la familia. Aunque peor que eso es que tu hermano mayor se haya enamorado de Pili, y tengas todo el libro lleno de corazones: 'Pili,Pili, Pili'... Lo tienes que arreglar de alguna forma.. Así que pones en todos: 'Pili-la'. Y, claro, el que lo tiene chungo es el hermano siguiente, que tiene el libro lleno de corazones que ponen 'Pilila'.¡Y a ver cómo explica eso...! .
Y ustedes dirán: 'Bueno, hombre, lo de heredar los libros, chungo, pero, a cambio, también heredas las revistas guarras....'. Ya, pero es que la que viene en pelotas es Mayra Gómez Kemp.
Luego hay listos que dicen: 'Lo bueno de la familia numerosa es que puedes meter a la novia en casa y, entre tanta gente, nadie se entera'. ¡Serán gilipollas...! ¿Y de qué te sirve meterla en casa, si luego no tienes dónde.... meterla?
Y lo peor de todo son los telediarios. Estáis allí sentados los diez hermanos y, de repente, dicen: 'Dos de cada diez jóvenes consumen drogas en fin de semana'.
Y tu padre:
- ¡Castigados todos, hasta que confiesen los dos! `Cuatro de cada diez jóvenes pierden la virginidad antes de los 18'.. Y tu madre:
- ¡Ah! ¡La canguro no vuelve por casa!
Bueno, me acuerdo un día que dijeron en la tele: 'En España, uno de cada diez hijos es fruto de la infidelidad'.
¡Y el pelirrojo se llevó una hostia....! 


PenaPenita, nos ha dejado este artículo, seguro que algunos de nuestros seguidores, se sienten identificados. GRACIAS.

6 de octubre de 2011

Culpable-Guilty


Sigo creyendo a veces que mi vida es un error, que no tiene sentido, que no se afrontar los problemas de la manera mas adecuada, que la cobardía me deja sin recursos mentales y físicos, no duermo de noche, siento miedo a cerrar los ojos, quiero mantenerme despierta por si suena el teléfono con noticias no deseadas, con mensajes deprimentes, ¿por qué yo?.

De los dos vástagos que Dios me regaló, el menor ha tomado un equivocado camino que acentúa aún mas mi desidia por vivir, y he tenido que tomar una decisión muy desagradable para una madre, una decisión que por la sociedad es plausible, pero que está haciendo que poco a poco me muera en vida.


Ni los mejores amigos que son apenas dos, son bienvenidos por mi intolerancia, recriminándoles la poca ayuda y los rechazos sin tener nada con ellos, al contrario, los tengo que querer por la delicada dedicación que intentan conmigo, pero la presión que siento en mi pecho es tan grande, es tan profunda que todo el aire del que puedo disponer es poco para mi.


Quiero estar sola y quiero gritarle al mundo lo mal que me encuentro, quizás porque el mundo cierra los ojos impasible ante los problemas que acuchillan mi corazón, también quiero dejar de estar en soledad, quiero un fuerte abrazo, una caricia sincera que inyecte calor a mi alma, que la tranquilice, que la serene, !Dios¡.

Ante el cariño ausente, una soledad constante, una vida monótona, la fe perdida, el deber de los hijos, un mísero trabajo, y la esperanza rota, navego por instinto, buscando ayuda para mantenerme viva, para solucionar la tragedia por la que estoy pasando, para no seguir a la deriva, para seguir amando mi vida no sintiéndome culpable.