23 de julio de 2016

Bacalao Noruego tradicional con frutos secos

Son mediterráneos y muy sabrosos… los frutos secos escoltan al Bacalao Noruego.

Ingredientes

4 Lomos Bacalao Noruego tradicional
1 manojo espinacas
2 dientes ajos
60 gr. almendras
60 gr. piñones
60 gr. uvas pasas
aceite de oliva virgen
pimienta
sal

Elaboración

• Partir grotescamente las almendras y piñones, picar menudo el ajo.
• Freír en una sartén con 2 cucharadas soperas de aceite, los frutos secos y el ajo. 
• Cuando empiece a dorarse incorporar las pasas, retirar y reservar.
• En una cazuela baja con 4 cucharadas soperas de aceite caliente pero no hirviendo, disponer el bacalao con la piel hacia arriba, dejar hacer a fuego suave. 
• Mover la cazuela en vaivén para ir ligando la salsa como si de un pil-pil se tratara.
• Agregar al final el sofrito de frutos secos y ajos.
• Lavar, escurrir y saltear en dos cucharadas soperas de aceite las hojas de espinacas hasta que cambien de color.
• Servir el bacalao con la salsa y acompañar con las espinacas. 

Mar, nos ha dejado esta receta de bacalao, en esta ocasión con frutos secos y espinacas, plato fácil y rico. GRACIAS.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 16 de Noviembre de 2012.

20 de julio de 2016

El Pacto

Ámsterdam, mediados del siglo XVI. Un joven se encamina hacia de Iglesia Vieja para confesarse. Aun no ha despuntado el día, cuando por las inmediaciones del templo se encuentran ya algunas de las prostitutas que suelen regentar la zona.

Cuando entre ellas la ve, al muchacho le da un vuelco al corazón. La deseaba, la quería con todo su alma desde la primera vez que la vio. Ese sentimiento no parecía ser correspondido, puesto que ella lo despreciaba en cuanto descubría que estaba siendo espiada.

Algo en el interior del chaval le decía que ella nunca podría ser suya, que nunca podría poseerla. Es por ello por lo que quería confesarse y limpiar de su conciencia todos estos pensamientos tan sucios e impíos.

Para ello, se dirige directamente hacía el confesionario y se arrodilla como buen penitente. Cuando escucha el típico “Ave María” desde el otro lado de la rejilla, de su boca salen repentinamente tres palabras: “Padre, he pecado”

El sacerdote fue muy convincente en sus palabras. Le dejó muy claro que ese sentimiento de deseo carnal nunca desaparecería. Que en cuanto saliera de la iglesia, ya estaría deseando de nuevo el cuerpo de su ansiada amada. Que cuando se cansara de ella vendrían otras muchas a las que desearía por igual. Que como bien dice la palabra de Dios, la mujer es la maldad y que por ella comenzó el pecado.

Escuchando estas palabras, al joven le entra un pánico descomunal al pensar que en su cuerpo mora el alma de un ser atroz. Suplica al párroco perdón y absolución, y tras unos segundos de puro sufrimiento, finalmente el sacerdote le hace una propuesta que no podría rechazar.

Tres noches después, en algún lugar del Mar del Norte, un barco pesquero navega a la deriva. La tempestad de la noche anterior había sido devastadora, aniquilando a su paso a casi toda la tripulación. Aun así, en la embarcación todavía late el cuerpo con vida de un joven marinero holandés. De su padre no había rastro.

El destino le tenía reservado un amargo final al chico, puesto que era el primer periplo en alta mar para él junto a su papá. Era su iniciación en el arte de la pesca del salmón y cuando regresaran a tierra firme iba a recibir su primer salario.

Esta actividad no era considerada por su familia como una mera profesión. Era una forma de vivir y de pensar. Una forma de mantener el bienestar de los que están y de los que estuvieran por venir.

Paradójicamente, lo que en el pasado le había dado la oportunidad de vivir a tantos de su estirpe, se había llevado de un plumazo la vida de su padre y estaba ahora a punto de llevarse la suya propia.

Sabía que era el final, le quedaban escasos segundo de vida y los sentimientos que taladraban su mente eran tan sólo dos: rabia y miedo.

Rabia, mucha rabia, porque tras su confesión, todo había quedado pactado con el clérigo. En cuanto hubiera regresado a tierra firme habría entregado su primer salario a cambio de poder yacer con su amada, además de obtener la absolución de todos sus pecados.

Miedo, infinito miedo, puesto que el último viaje de su corta vida le llevaba directo a las puertas del infierno, donde estaba condenado a pasar el resto de la eternidad deseando el cuerpo de una mujer que nunca pudo poseer.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 04 de Diciembre de 2011.

18 de julio de 2016

No se de que escribir


En estos días de asueto, y cuando el sol está alto, contemplo desde mi atalaya, un lugar costero precioso llamado Mazagón en la provincia de Huelva, las vistas de la que puedo disfrutar, inmensos pinares y el mar.

En esta época las doradas arenas de sus playas se llenan de gente de todos lados, de gente que la conocieron por primera vez y vuelven cada año para entrar en contacto no solo con la salubridad de sus aguas, sino que no ha tenido mucho cambio con respecto a otras playas, y sigue siendo mas natural que artificial, mas acogedora, mas tranquila, mas sencilla, mas placentera lo que hace que se goce mas de la paz, del relax.

El calor matinal inclina a bajar a la playa, tomar un baño, saciarte del sol cuanto quieras tumbado en la arena, y beber unas cervezas que harían el complemento perfecto. Observar a los crios disfrutando en la orilla, esos cuerpos paseando por el lugar dejádonse ver, los barcos pescando en la lejanía intentando traer a puerto lo que luego en bares y restaurantes podrás saborear, es maravilloso,

Por la tarde, después de una buena comida se apetece la siesta, ese ratito que el cuerpo pide para cerrar los ojos acompañado de una fresca brisa marina, que por pantalones te quedas frito, o sea , sobao, en una palabra dormido hasta la hora del cafelito, !ole el arte¡. Después de las ocho hay que volver a bajar a la playa, que aunque sus aguas estén algo mas frías que por la mañana, no te importará tomar el baño mientras contempla las puestas de sol que reinan en este lugar, son espectaculares, para pintarlas en un lienzo. Ya de camino a casa notarás de nuevo el fresco en tu rostro, que después del sol tomado siempre es bien recibido.

Las noches son magníficas, sería raro no encontrar un bar o restaurante donde no puedas sentarte a degustar los productos típicos de la tierra,aunque debes de ir a tiempo si no quieres esperar mesa, mariscos, pescados, manjares de la sierra, todo ello acompañado de lo que desees beber, Mas tarde y si te apetece tomar una copita y bailar para después llegar a casa rendido ante la plenitud de la jornada. .

Esa paz que cualquier escritor desearía para si a la hora de poder esbozar sus ideas, inquietudes, vivencias, etc., para luego darlas a conocer a todo el que quiera, se pueden hallar en Mazagón, y tengo la suerte de ser de aquí y vivir esos momentos que la vida a veces te impiden tenerlos.

Pues bien, cuando me encuentro en ese marco incomparable, deseado por miles de personas solo se me ocurre disfrutar, vivir, y no se de que escribir.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 15 de Julio de 2011.

16 de julio de 2016

Espaguetis con krissia

Espaguetis con krissia es una receta para 4 personas, del tipo Primeros Platos, de dificultad Muy fácil y lista en 30 minutos. Fíjate cómo cocinar la receta.

Ingredientes

- 1 paquete de espaguetis
- 1 brik mediano de nata para cocinar
- 1 paquete pequeño de krissia
- Queso Edam rallado al momento
- Un poquito de mantequilla
- sal y pimienta negra

Cómo hacer Espaguetis con krissia

Poner agua a hervir y cuando hierva añadir la sal y los espaguetis y remover bien para que no se pegue la pasta.

Mientras mezclamos en un bol la nata, el krissia y el queso y salpimentamos.

Cuando la pasta esté en su punto, depende del fabricante pero suele ser unos 15-18 minutos, la escurrimos y le añadimos un poco de mantequilla para que la pasta quede bien suelta, luego rápidamente para que cuaje el queso le añadimos la mezcla de queso, nata y krissia.

En el caso de que tardara en cuajar lo ponemos a fuego lento y removemos el conjunto hasta que veamos que queda cremoso pero no seco.

Servir sobre los espaguetis recién hechos. 


Mª Angeles, nos remite esta sencilla e imaginativa receta. GRACIAS.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 02 de Noviembre de 2012.

13 de julio de 2016

Ira

Soy un pecador, lo confieso.

Se acabaron las medias tintas, he aquí mi confesión más sincera.

Con el paso de los años ha ido creciendo en mi esta emoción, este resentimiento, esta furia. Será que con el tiempo me he ido percatando de todo aquello que me rodea. De quién es quién. De dónde está mi lugar en el mundo. De cuál es mi relación con el enemigo, y de cómo es el sometimiento al que estoy subyugado.

La ira brotó en mi cuando fui consciente de todo ello. Cuando no me quedó otra opción que la de oponerme de inmediato el comportamiento amenazante de esa fuerza externa que no descansa en su cometido de mantenerme en todo momento bajo control.

Para ello utiliza un mecanismo casi infalible: suministrar miedo. De este modo nos tiene a todos bien controlados, en el redil, perfectamente apaciguados. Es la maniobra perfecta para aniquilar cualquier posibilidad de desestabilización, de pérdida de su estatus de poder.

El miedo es su arma más potente. Con ella se siente seguro. Todo aquel que recibe su dosis queda automáticamente inhabilitado para poder amenazarle, pero yo he encontrado el antídoto perfecto: la ira.

Siento que estoy vivo cuando mi ritmo cardiaco se incrementa ante la presencia del enemigo. Con cada bombeo acelerado de mi corazón, mi expresión corporal va adoptando una posición de ataque. Mis rasgos faciales se modifican hasta convertir mi mirada en la del asesino que está a punto de acechar a su víctima. Mi aparato bucal se tensiona y mis orificios nasales se abren y se cierran desenfrenadamente. Es entonces cuando estoy listo para liberar toda mi rabia contenida.

Llegado a este punto, no puedo controlar el instinto que desde lo más profundo de mi ser siente la necesidad de asaltar y golpear al enemigo. De reducirlo a polvo con mis propias manos, de hacerle llorar de dolor y obligarlo a pedir clemencia, para solo entonces, intensificar más aún mi ira contra él.

Es entonces, en ese preciso instante en el cual su vida está en mis manos, cuando se agolpan en mi mente imágenes de mi niñez. Todas las instantáneas tienen en común un fondo blanco, puro, inmaculado. Era en mi infancia cuando mi alma era cristalina como el agua, cuando todavía al mundo no le había dado tiempo de corromperme y de convertirme a la postre en un pecador insaciable.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 05 de Noviembre de 2013.

11 de julio de 2016

Soy el jefe



He de reconocer que soy un perfecto gilipollas, un pamplinas que dormitaba en los laureles mientras la hormiga trabajaba afanosamente porque llegaba el duro invierno o por si las cosas iban mal, que en mi caso ha sido así.

Con la camisa planchada y la corbata a juegos, bien trajeado y unos zapatos de gran calidad, llegaba todos los días al trabajo dispuesto a dirigir a los que pululaban bajo mis pies, a esos a los que miraba por encima del hombro, a esos con los que nunca podía tomar una taza de café, yo era jefe. Y al terminar mi jornada laboral, o sea cuando lo creyera conveniente, utilizaba los coches de la empresa sin ninguna traba para desplazarme donde quisiera.

En mi casa, mi señora tenía de todo, porque ella también contribuía con un trabajo exquisito, y mis hijos estaban en lo alto de la cadena escolar y social, buena comida, médicos privados, ropa de marca, etc.. Salíamos todos los fines de semana almorzando aquí y cenando allá, !que bien vivía¡

A raíz de hoy, o por llamarlo de menara popular, por la crisis, mi vida ha dado un giro de ciento ochenta grados, y no solo en lo económico, sino bastante peor aún, he dejado de ser jefe para volver a ser un empleadillo correveydile, como aquellos a los que miraba por encima del hombro, aquellos a los que les negaba tomar café con ellos, y lo estoy pasando verdaderamente mal, reconozco que no he sido un buen jefe, reconozco que abusé de mi posición para congraciar con las chicas que trabajaban en la empresa, y con las que en alguna ocasión mantuve relaciones con fines ascendentes, o con fines económicos, (apuntar algunas horas extras), !vergonzoso y patético¡.

Hoy lamento la vida que les estoy haciendo pasar a mi familia, mi separación ha marcado a mi hija que evaluación tras evaluación, las catea por mi causa, que mi esposa ha dejado de creer en mi porque no soy capaz de echarle huevos y aunque trabaje bajo los pies de algún jefe, debo de seguir respirando y aguantar la tormenta por las obligaciones que me he marcado en la vida.

He leído en este blog algo que hace referencia al suicidio, lo he pensado, me ha pasado por la cabeza, pero hay un hito de luz que me impide hacerlo, la vida de mis hijos, y la que se merece mi mujer, a la que sigo amando por estar siempre a mi lado, por intentar que yo mismo crea en mi, porque he perdido la credibilidad que tenía, o mejor dicho que creía tener.

Necesito ayuda, necesito volver a ser la persona que era antes de ser jefe, antes de tener de todo, porque la he olvidado, he estado mucho tiempo en ese lugar y no recuerdo como era, sería bueno recobrar esa forma de ser.

Hasta que no cambie esto, seguiré odiándome por todo lo mal que me he portado, por el daño que he podido crear en las personas que me han rodeado, por los abusos que he cometido, y quizás no pueda cambiarlo, quizás no merezca perdón, pero me arrepiento porque hoy lo entiendo perfectamente.

También he leído en el blog algo al respecto del "manamaná", podría ser yo uno de esos, y si no se refería a mi, siento lástima por el que sea, porque esa vida que les hace pasar a los demás te será devuelta en cualquier momento de tu miserable vida, y si aún estás a tiempo, rectifica, y el aire será menos viciado.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 26 de Mayo de 2011.

9 de julio de 2016

Conejo a la Casera

INGREDIENTES:

- 1 conejo grande
- 6 patatas medianas
- 4 dientes de ajo
- 1/2 hoja de laurel
- Caldo
- Harina
- Vino blanco
- Perejil
- Tomillo
- Aceite
- Sal.

PREPARACIÓN:

Se corta el conejo, una vez limpio, en trozos de tamaño medio (conservando su hígado), se sazona con ajo y se reserva por espacio de 30 minutos.

Transcurrido este tiempo, se sala y se rehoga en una cazuela de barro con un chorro de aceite caliente hasta que esté dorado.

A continuación, se añaden dos ramas de perejil picadas, el laurel, una cucharada de harina desleída en un vaso pequeño de vino, una taza de caldo y un poco de tomillo. Se tapa y se deja cocer a fuego lento por espacio de media hora.

Se agregan entonces las patatas peladas y troceadas en cuadraditos y el hígado del conejo machacado en el mortero con un poco de sal; se remueve un poco el guiso y se cuece 30 minutos más o hasta que el conejo esté tierno. Se sirve muy caliente.

Pablo nos regala otra de sus recetas. GRACIAS.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 19 de Octubre de 2012.

4 de julio de 2016

Danzando

Las sombras de la tarde morían, resbalaba implacables sobre la ciudad, vislumbraba solamente la silueta de un hombre.

Mi deseo despertó, desinhibido como siempre, lo seguí, su aroma me atraía, asomaba ya la luna, un suspiro lubrico se me escapó del pecho, le adelanté, me paré frente a él y dejé caer mi vestido, le ofrecí mi cuerpo desnudo, radiante, blanco, suave ...

Cómo una hetaira me mostré, él avanzó su mano hacia mi pecho, y con una delicada caricia logró que todo mi cuerpo vibrara, no quise ver su rostro, adivinaba su virilidad, su hombría ...

Nos enlazamos en un ardiente abrazo, arrulle sus ganas en el vaivén de mis caderas, mi grupa encabritada absorbía su deseo, y al compás del brillo de las estrella, bajo un vértigo febril e incitante, nos amamos una y otra vez, lascivos...en lasciva danza.

Ilya

Ilya nos narra un encuentro casual, con el sello característico de la autora. GRACIAS.

2 de julio de 2016

Cazón con Tomate

El cazón con tomate es un plato típico de la costa gaditana. Lo más complicado del plato es hacer el tomate frito, el resto es coser y cantar.
Ingredientes (4 personas): 

- 1 kg tomate 
- 2 pimientos verdes 
- 1 cebolla pequeña 
- 5 dientes de ajo 
- 1 kg cazón 
- 1/2 vaso vino blanco o brandy 
- Perejil 
- Sal 
- Azúcar 
- Aceite de oliva 
... pan para "mojar" o "hacer barquitos" 


Elaboración: 

En una olla se pone un dedo de aceite de oliva a calentar, mientras se pone la cebolla, los pimientos y 3 dientes de ajo cortados en trozos medianos. Se vierten en el aceite y se remueve. Se deja pochar unos 10 - 15 minutos. Se añade el tomate también troceado y se remueve. 

Con una trituradora se tritura las verduras y se añade sal al gusto y una cucharada de azúcar (dicen que para quitarle la acidez) y se deja a fuego lento unos veinte minutos. 

Se reserva. 

Por otro lado, en una sartén se pone aceite a calentar y se marcan el cazón cortado en rodajas o en tacos. Se reservan, se añade dos dientes de ajo en láminas o muy picado, junto con un poco de perejil muy picado. Se deja dorar y se añade el cazón y el vino blanco o brandy, dejándolo reducir. 

Una vez reducido, más o menos, a los cinco minutos se añade salsa de tomate.
 ... resultado: coja pan en abundancia para mojar en la salsa. 

Un seguidor Anónimo, nos ha dejado esta receta típica del suroeste español. GRACIAS.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 05 de Octubre de 2012.

29 de junio de 2016

Avaricia

Soy un pecador, lo confieso.

Dicen que soy un vicioso, pero a mi deseo interior no le importa. A este afán, que de forma desmedida me lleva y me guía hacia la posesión de riquezas, tan sólo le importa amasar la fortuna más grande jamás calculada.

En ello estoy desde que mi madre me diera aquella moneda para comprar golosinas cuando tan solo era un zagal. El brillo del metal me embelesó, me enamoró, me fascinó. Sin duda fue un flechazo, un amor a primera vista que traspasa los límites de lo racional. En aquel momento se fraguó una conexión mística que perdurará para siempre, ya que cuando muera, me enterrarán con todas las monedas que desde entonces he ido atesorando.

También dicen que soy una persona que no distingue entre el bien y el mal, que no me importan las normas preestablecidas. Pero ¿qué otra cosa podía hacer? ¿Cómo podía saciar mi codicia sin ir en contra de lo políticamente correcto?

En alguna ocasión me he visto obligado a traicionar a familiares y amigos con tal de sacar tajada. Tampoco voy a negar que soy un blanco fácil a la hora de dejarse sobornar. Dame un sobre negro con pasta dentro y haré lo que quieras. Diré lo que me ordenes y seré tu marioneta, siempre y cuando haya dinero de por medio.

La estafa también es otra de mis actividades preferidas, e incluso he llegado a robar cuando era necesario para mantener mi caja fuerte bien nutrida de billetes. Cierto día, hasta vendí mi alma al diablo.

El altruismo y la solidaridad me dan fatiga. No comprendo cómo puede haber gente que done su dinero para otras causas. ¿Cómo es posible llenar las arcas de otros mientras vacías las propias? No me entra en la cabeza.

Codiciar, anhelar y ambicionar mi fortuna durante toda mi vida, ha supuesto que a mi alrededor revoloteen cual aves carroñeras personas que dicen ser allegados o amigos. Estos personajes parecen agolparse a mi alrededor pensando que soy una ONG que tiene fondos para todos ellos.

Si os soy sincero, en los últimos tiempos les suelo engañar dándoles migajas para que no se alejen mucho. Es el único mecanismo que he conocido durante mi dilatada vida para no sentirme tan solo en estos momentos en los que empiezo a sudar sintiendo en mi cogote el fuego del infierno que me espera al final del túnel.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 30 de Octubre de 2013.

27 de junio de 2016

Estrés




Que mal he dormido hoy, llevo varios días que no descanso lo suficiente, y además tengo un dolor de cabeza horrible, me tomaré algo a ver si desaparece. !Joder!, no hay café hecho, bueno mientras se hace me asearé para vestirme enseguida y salir pitando que tengo varios recados que hacer antes de ir al trabajo.
Suena el teléfono, seguro que es el pesado compañero de trabajo para tomar café, y esta mañana la tengo atareada, tengo que llevar el coche al taller y mas cosas, así que no cogeré el teléfono, luego lo llamaré.
El agua está helada, !el calentadorrr!, no, si cuando la mañana empieza mal..., pues con agua fría y termino antes. ! Agg !, el café sin azúcar está asqueroso, ! ostias !, también tengo que ir al banco, no pienso pagar mas recibos por la cara sin que me manden los libros que se supone tendrían que dar, ¿serán caraduras?, Aunque si hubiera cambiado la nueva dirección donde vivo, a lo mejor los habría recibido..., !ohhh!, también he de cambiarla, y ahora llevarme toda la mañana en comisaría, pero antes hay que ir a la oficina de empadronamiento, !vaya mañanita!

Anoche quedé en bajar de internet los datos que necesitaba para los compañeros, los haré ahora que me queda algo de tiempo, pero debería haberme levantado a las siete, y tendría mas, pero luego tengo que currar, y después de comer no podré dar la cabezadita de rigor. Que no se me olvide la pastilla para el dolor de cabeza.
Llaman a la puerta, el vecino que viene con la factura de la comunidad, también quedamos ayer para hablar del tema, !ah! y recoger el jamón que me traen de la sierra, no se me quita el dolor de cabeza, y ya no me acuerdo que es lo primero que tengo que hacer.

Un buen amigo me dijo que ante este tipo de situaciones lo mejor que hay es sentarte y contar hasta diez al mismo tiempo de realizar la respiración profundamente, y luego se verán los problemas de otra forma, empezaré ahora mismo.

!!! Joder, joder, joder !!! ¿por qué número iba?

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 18 de Marzo de 2011.

25 de junio de 2016

Menestra

INGREDIENTES

- 1/2 pollo
- 150 gramos de jamón
- 100 gramos de tocino magro
- 1/2 lechuga
- 1/4 kilo de tomates
- 1/2 kilo de patatas nuevas
- 1/2 kilo de guisantes desgranados
- 1/2 kilo de judías verdes
- 1 kilo de habas tiernas
- 200 gramos de zanahorias
- 1 cebolla
- 6 alcachofas
- 1 calabacín
- 2 dientes de ajo
- Vino blanco
- Limón
- Aceite
- Sal.


PREPARACIÓN 

Las verduras para esta menestra deben ser de buena calidad y muy tiernas, ya que de ello depende el resultado de esta receta. Se fríe el pollo, una vez limpio, troceado y adobado con ajo sal, en una cacerola grande con un chorro de aceite caliente, junto con la cebolla picada fina. 

Después de unos minutos, se añaden las zanahorias lavadas y cortadas en rodajas gruesas, el tocino y el jamón en cuadraditos, las judías verdes en trozos, y las habas desgranadas. 

Se retiran las hojas duras de las alcachofas, se frotan con limón y se cortan en dos antes de agregarlas a la cacerola, así como el calabacín pelado y picado en dados, la lechuga lavada y en juliana, los guisantes, sal, un buen chorro de vino blanco y, por último, una taza de agua o caldo. 

Aparte, en una sartén se fríen ligeramente las patatas —a ser posible, pequeñas—, después de peladas y picadas, y se incorporan al guiso. En la misma sartén, con un poco de aceite caliente, se dan unas vueltas a los tomates pelados y se pasan por el pasapurés, para unirlos después a la menestra. 

Se deja cocer a fuego moderado hasta que los ingredientes están tiernos y, si fuera necesario, se riega con un poco más de agua o caldo. En el momento de servir, se pasa a una fuente y se adorna, si se quiere, con costrones de pan frito, huevos cocidos y tiras de pimiento. 


Pablo, nuestro Chef particular, nos deja una nueva y suculenta receta. La diferencia entre menestra y panaché dicen los entendidos que es que la menestra lleva una salsa y las verduras están mezcladas y en un panaché se sirven por separado y en seco. GRACIAS.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 21 de Septiembre de 2012.

20 de junio de 2016

Mi Esclava

¡Ven!, me ordenó, con los ojos cerrados y los prejuicios sesgados con el pudor en el bolso y la decencia en la mano, ven libre y sé mi esclava para que te ate a mis piernas...

¡Ven, me ordenó, sométete a la voz de mando que te despierta, sírveme, se mi copa, mi mesa, mi plato... 

¡Ven!, elevando la voz esta vez me dijo... ¿porqué tardas?... ya te solté las manos... y desnuda, reptando cómo una sierpe, húmedo ya mi sexo, me aproximé sin levantar los ojos hasta Él, porque yo soy su esclava, y Él es mi AMO.

Serás castigada, me dijo, por tu falta de respeto, serás torturada con cosquillas y azotes, pellizcos… verteré sobre ti cuerdas con las que te ataré, me dijo.
Mi boca lujuriosa llena de notas y silencios comenzó a prepararse para masticar a dentelladas el calor y la lascivia que él acumulaba para mi...
¿Quieres ser mi esclava?, preguntó, en tu cautiverio te sentirás libre, pedirás más dolor y no distinguirás entre placer y gozo, entre dolor y vértigo… haré de tu cuerpo un regalo lleno de lazos que desataré y ataré una y otra vez, para limitar hasta tu mirada, te obligaré a desgastar tu lengua lamiendo y mojando allá donde el sabor de mi savia te embriague. .
Si, le respondí. 

Si AMO.

Ilya

Ilya nos trae un nuevo artículo, transgresor y atractivo, Ilya, nunca nos dejas indiferentes. GRACIAS. 

18 de junio de 2016

Helado Sandy Mc Donald´s

INGREDIENTES:

- 500 g de leche fría
- 30 g de maizena
- 100 g de azúcar
- 30 g de mantequilla
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 4 claras a punto de nieve
- 40 g de azúcar (para montar las claras)

PREPARACIÓN:

1) - Disolvemos la maizena en un poco de la leche y la ponemos en el vaso de la th.

2) - Añadimos el azúcar, el resto de la leche, la mantequilla, la vainilla y programamos 10 min. 100º vel 2.Si espesa mucho podéis poner vel. 3.

3) - Sacamos y en un bol, ponemos en el frigorífico hasta que esté totalmente fría (podemos poner en el congelador).

4) - Cuando la mezcla este fría, ponemos 40 g de azúcar en el vaso y programamos 15 seg. 5-7-9 PONEMOS LA MARIPOSA, las claras y programamos 8 min. vel 3. y a falta de 15 seg. incorporamos la crema muy fría.

5) - Ponemos la mezcla en un recipiente, si lo deseamos la ponemos en moldes individuales y la metemos en el congelador para que enfríe y listo para comer.


Nota:

Se puede consumir semicongelada o si la hemos dejado congelar, antes de servirla, pasarla unos segundos por la thermomix. 


Un Colaborador Anónimo, nos ha dejado esta receta de Helado que a todos nos suena... GRACIAS.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 17 de Agosto de 2012.

15 de junio de 2016

Gula

Soy un pecador, lo confieso.

He convertido una necesidad biológica en una adicción desenfrenada. Lo que nos nutre y mantiene nuestra maquinaria en marcha está al mando de mi sala de control, llevándome en un viaje frenético que tan sólo disminuye su velocidad cuando como y bebo desaforadamente.

Todo se reduce a consumir todo aquello que sea consumible. No tengo otros objetivos ni me pongo metas más allá de la simplicidad de engullir. No necesito amar ni sentirme amado. Dicen que mi cuerpo no se ajusta a los estándares de la moda, cosa que a mí no me importa, puesto que sé que todos esos esclavos de sus tendencias nunca han llegado a sentir la verdadera placidez que se siente al comer. Una auténtica gozada.

El instante previo a la ingesta lleva consigo un sentimiento de felicidad que difícilmente es explicable. No he probado jamás ningún alimento que me deje un regusto más placentero que mi propia saliva ante la inminencia de la comida. La certeza de que ésta se acerca y de que voy a devorarla, provoca una explosión en mi cerebro que me hace perder el control.

Es entonces cuando sería capaz de hacer cualquier cosa con tal de llevarme a la boca lo que apacigua mi adicción. Comprendo perfectamente a los perros cuando alguien pretende quitarle el bocado que considera suyo, puesto que yo también gruñiría y mordería a aquél que se atreviera a interponerse entre mi comida y yo.

Cuando empiezo a comer, el mundo se detiene, mi mente se libera y focalizo todos los sentidos en engullir. Se trata de una necesidad que no entiende de límites. No hay control más allá que el corporal. Lo mental queda totalmente relegado por lo físico, ya que puedo comer y beber todo lo que mi cuerpo abarque, lo cual es mucho.

Cuando no queda más espacio en mi interior, me veo obligado a parar. Mi cuerpo toma esa decisión, puesto que si de mi mente dependiera, alargaría hasta el infinito cada banquete.


Suelo dormir profundamente tras cada tragantona. Es entonces cuando suelo soñar que soy un rey medieval al que le han preparado un festín para recibir a sus súbditos. Su corte de más de mil invitados está preparada para empezar con el banquete, pero soy yo el único que come sin parar. Tan sólo cuando despierto me detengo, anhelando entonces con todo mi ser no despertar jamás.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 24 de Octubre de 2013.