Es verdad que en este mundo hay gente que no come, que no tiene ropa, que no duerme bajo un techo, que carecen de protección ante enfermedades, y siento una pena por todos ellos que no me importaría aportar lo que sea necesario para contribuir al cambio para que esas personas puedan tener lo necesario para vivir dignamente.
Aunque no dispongo del dinero que tienen los poderosos, entiendo que aquellos no disponen de luz, de agua corriente, de gas, de comunicación, y sería cabal llegar a conseguir que todos los moradores de la tierra tuvieran los mismos derechos, las mismas oportunidades, con la posibilidad de obtener la felicidad sin atropellar la de los demás.
No solo me estremezco al pensar en todo eso, si no que además, corren peligro sus vidas por el ansia del poder de los que quieren ostentarlo a costa de la sangre inocente, que una vez erigidos como tales, llenan sus bolsillos dejando nuevamente a los ciudadanos mas pobres cada día, mas aterrorizados, y con menos espíritu para seguir viviendo.
Debería Dios de dar una lección a esos individuos que aprovechan la fuerza para denigrar, esclavizar y humillar vilmente a todo inocente que después de haber nacido, intente sobrevivir en su país.
Debería Dios de hacer algo para contrarrestar el dolor de los seres queridos desaparecidos por doquier, de los niños huérfanos que quedan a merced de bandidos asesinos, sin la certeza de despertar otro día, debería Dios.
Pero aunque nos parezca que Dios no hace nada, cabe la posibilidad de que si, y no lo veamos, no nos enteremos, y aun así, creo que nosotros podemos aportar algo cada uno, amén de lo que Dios haga, y con un poco de esfuerzo podamos ayudar a alguien que lo necesite, e intentar obtener paz para sus corazones con la seguridad de que no le faltara de nada.
Nadamos en la abundancia, no nos falta de nada, casa, comida, transporte, comunicaciones, joyas, regalos, fiestas, etc. , y seguimos quejándonos, seguimos compitiendo con los que tienen mas, intentando conseguir un sueño, un triste pero imposible sueño, mientras hay gente en el mundo que muere por no tener nada que llevarse a la boca, por que duermen a la intemperie, porque han nacido y moran en la misma tierra que nosotros, y no le dedicamos una pequeña mirada, el primero yo.















