30 de octubre de 2016

¡A las armas!

Los batallones están en formación. Todo está listo para la contienda. Los estandartes muestran sus insignias y ambos saben que tan sólo podrá quedar uno ondeando.

Era algo que se veía venir. Desde el momento en el que el escenario cambió en la tierra en la que tanto unos como otros convivían, ambos bandos supieron al instante que, tarde o temprano, estaban destinados a librar la más grande de todas las batallas.

Todo comenzó hace unos meses, momento en el que la convulsión, la incertidumbre y la desolación dominaban absolutamente todo. Por ello, los dos centros de poder más importantes del lugar decidieron tomar cartas en el asunto. Sin duda, el futuro de la zona dependía de alguno de ellos. Pero, ¿de quién?

El Norte siempre se caracterizó por su capacidad para razonar. Todas las posibles alternativas habían sido analizadas y evaluadas previamente. Se puede decir que todo estaba bajo su control en aquellos páramos helados. Para poder llegar a conseguirlo, todos sus habitantes trabajaban a destajo día y noche elaborando informes para sus dirigentes sobre posibles situaciones futuras. Gracias a todo ello, su influjo creció y fueron logrando atraer a otros muchos a su causa.

Por el contrario, desde el Sur no existía la organización que siempre primó en el Norte. Desde aquellas tierras ardientes todo fue siempre mucho más impulsivo, apasionado e impetuoso. Su mayor virtud radicaba en su habilidad para conectarse con la naturaleza y poder llegar a saber lo que la misma le suplicaba, aunque no siempre les resultaba fácil llegar a obtener respuestas. Ello suponía en muchas ocasiones un problema para ellos, puesto que nunca parecían organizarse cuando había que considerar múltiples variables. De este modo, todos los territorios cercanos parecían darle la espalda en los momentos clave.

Así, los grandiosos y heroicos guerreros sureños decidieron partir en dirección norte. Allí sabían que les esperarían los norteños y sus secuaces replegados en sus castillos y fortalezas. También eran conscientes que les superaban abismalmente en número, pero nada de ello les importaba en absoluto. Sabían del poderío que aglutinaban y su confianza en llevarse la victoria era portentosa. La diferencia fundamental con sus oponentes radicaba en que ellos sabían perfectamente lo que las tierras que pisaban demandaban.

Esa cualidad para comunicarse con la madre tierra nunca la atesoraron por las regiones septentrionales, básicamente debido a que estaban muy ocupados en pensar sobre las consecuencias futuras de todos y cada uno de sus actos. Aunque quizá puede que se debiera a que nunca fueron capaces de sentir el calor del mundo que yacía bajo sus pies.

La sangre acaba de empezar a derramarse. No está claro quién saldrá vencedor. No obstante, lo único que parece seguro es que si el Sur sale victorioso, muchas más vidas se perderán en el camino. Si así fuera, se podría decir que todas ellas se habrían perdido por una buena causa.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 20 de Marzo de 2014.

26 de octubre de 2016

Historias Griegas II

En la misma plaza del Duomo (historia anterior), también se celebró otro juicio singular, que en este caso fue una prueba de santidad pagana. Siglos antes de que el emperador Teodosio, convertido al cristianismo, suprimiera definitivamente los juegos olímpicos, en el año 391 de nuestra era, a instancia de un obispo cerril que los consideraba una manifestación pagana, hubo un atleta de pies no muy ligeros, llamado Asiarques, que había participado en una conspiración contra el tirano Dionisio y éste le condenó a la muerte. La sentencia capital coincidió con la llamada de los heraldos convocando a los juegos olímpicos. Asiarques pidió que se aplazara su ejecución hasta que él regresara a Siracusa coronado con unas ramas de acebuche. Prometió que dejaría en prenda a un amigo para que fuera ejecutado en su lugar si él no volvía.

- No existe en toda la magna Grecia un amigo así – dijo el tirano.
- Yo tengo uno. Se llama Pinthias.

El tirano se negaba a creer que hubiera alguien que se prestara a ir a prisión sustituyendo a un amigo con el riesgo de morir decapitado, por eso, lleno de curiosidad, aceptó la apuesta, aunque sabía que si Asiarques regresaba de Olimpia vencedor el pueblo lo aclamaría y le sería muy difícil deshacerse de ese enemigo. Sin dudarlo un instante, Pinthias, que era un filósofo pitagórico, aceptó unir su destino al de su amigo. Se presentó a los jueces de Dionisio para sustituir en el cadalso al atleta por quien había apostado. Entre las gentes de Siracusa se estableció la controversia: unos consideraban una locura comprometer la vida por un amigo, otros admiraban semejante hazaña moral, muy superior a ganar una carrera en Olimpia. Pinthias fue hecho prisionero en la caverna llamada la Oreja de Dionisio y el reo Asiarques partió con la condena a muerte colgada de la mente en una trirreme (nave de guera), cargada de atletas rumbo al Peloponeso. Los juegos duraban siete días, a los que había que añadir los que se invertían en las dos travesías por mar.

La caverna llamada la Oreja de Dionisio tenía una sonoridad misteriosa. La espiral de sus paredes conducía cualquier rumor por mínimo que fuera hacia la altura del ojo cenital que daba al exterior y allí el tirano podía enterarse de toda clase de maldiciones, conspiraciones o quejas que susurraran los cautivos. El tirano oyó esta oración que Pinthias murmuraba para su propio corazón: “Oh, dioses subterráneos, escuchad esta súplica, en vuestra gran clemencia enviad a mi amigo un auxilio que le lleve a la victoria en Olimpia”.

Los dioses no atendieron su petición, de forma que Asiarques resultó derrotado en todas las pruebas y al cumplirse el tiempo de regreso a Siracusa vencido, el pueblo volvió a dividir sus opiniones. Unos creían que Asiarques se quedaría fugado en Olimpia para perderse en el bosque sagrado de Altis, otros pensaban que volvería a Siracusa en la trirreme para arrostrar la muerte. En la ciudad había algunos filósofos que seguían la teoría platónica y en los debates del ágora (plaza publica), proclamaban que el caso de este atleta derrotado y condenado a muerte era el ejemplo de una dialéctica entre el honor, la moral, la estética y el valor de la vida.

El día del cumplimiento de la sentencia coincidió con la llegada a Siracusa de los participantes en los juegos olímpicos. La nave iba a atracar a media tarde en el puerto donde se había concentrado parte del público para aclamar a los que llegaban vencedores. El resto de los habitantes de la ciudad estaban frente al templo de Minerva rodeando el patíbulo. Los verdugos ya habían sacado al rehén Pinthias de la caverna, quien ahora se hallaba muy sereno sobre el catafalco (armazón de madera para actos funebres), esperando su suerte a la hora convenida, mientras la gente enfervorizada cruzaba apuestas letales. La distancia que separa el muelle del puerto y el templo de Minerva a través de diversas calles empinadas podía considerarse una prueba olímpica, ya que tenía las medidas exactas de una carrera de obstáculos.

Asierques fue el primero en desembarcar de la nave. Dio un gran salto sobre la borda y con zancadas rítmicas que desarrollaban en este atleta perdedor una velocidad insospechada recorrió en escasos minutos las quinientas yardas que le llevaría a la muerte. En el instante preciso en que el plazo expiraba llegó Asierques a la plaza, que era la meta suprema de su existencia, y Pinthias contempló a su amigo sonriendo desde lo alto del patíbulo cuando ya estaba a punto de entrar en su corazón el puñal del verdugo. La extraordinaria demostración de amistad conmovió a todos los habitantes de Siracusa, pero ¿quién de los dos amigos había sido más audaz en la entrega? Unos decían que fue Pinthias al ofrecer su vida a cambio de nada; otros, que fue Asierques al cumplir su palabra de regresar hacia su destino vencedor o derrotado. De pronto todo el público comenzó a rugir invocando la victoria como si la plaza fuera la palestra. Los habitantes de Siracusa aclamaban al atleta perdedor considerando que la carrera que acababa de realizar hacia la muerte era la que distinguía a los verdaderos héroes. El tirano Dionisio bajó del estrado que se había preparado para presenciar la ejecución, llamó a Asierques al patíbulo y allí lo coronó con una rama de olivo. Ensalzó su nombre con los versos que Píndaro reservaba a los campeones olímpicos y a continuación Asierques fue ejecutado. Luego le reservó un entierro con honor entre olorosas hierbas y coronas de flores, envuelto en suave y delicado lino, según se podía leer en su estela funeraria.

Allí, en la plaza del Duomo, se habían ganado tres medallas de oro, que siempre contarán en el palmarés de la historia: Arquímedes corriendo desnudo detrás de la física y la geometría, la bella Lucía resistiendo el peso de todos los vicios hasta convertir su carne mortal en mármol rosa, el atleta Asierques aceptando la muerte como un destino unido a la amistad. Frente a la fachada barroca de la catedral de Siracusa me dedicaba a jugar aún con el principio de Arquímedes. Empujaba hacia el fondo del vaso el hielo del ron pensando que algún día también mi corazón podría salir a la superficie de las emociones enterradas y que mi mejor corona de olivo sería poder navegarlas con la dulzura de las aguas azules que el mar Jónico me prometía cada mañana.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 09 de Enero de 2010.

22 de octubre de 2016

Historias griegas I

La madre de la bella muchacha Lucía padecía de un flujo de sangre muy pertinaz y después de visitar sin éxito a todos los sanadores de Siracusa, su hija, que era cristiana clandestina, le recomendó que implorara el remedio a santa Ageda, patrona de Catania, abogada contra los males de mujer. Así lo hizo la madre. Ante sus súplicas, santa Ageda entró en acción y a la señora se le cortó la pérdida que la tenía con una anemia al borde de la muerte, y para agradecer ese milagro, la madre de Lucía comenzó a repartir sus bienes entre los pobres, no sólo viandas, mantas y vestidos, sino también joyas y tierras. A su hija esta caridad le parecía muy bien, e incluso la alentaba, pero el novio con el que Lucía se iba a casar vio que se estaba quedando sin dote y trató de cortar esta nueva sangría de aquella pareja de manirrotas.

Cuando el galán llegó a la conclusión de que no había forma de pararlas, quiso vengarse y, lleno de despecho, pidió audiencia al tirano de Siracusa para delatar a su novia, Lucía, diciendo que era cristiana. La belleza de la muchacha causaba envidia y también deseos impuros en algunas gentes de la ciudad, lo mismo bajo la luz del sol cuando iba con el cántaro a la fuente de Aretusa como en la penumbra de las catacumbas de san Juan, que eran las antiguas minas de piedra de los griegos, donde se refugiaba para celebrar el culto prohibido a un nazareno junto con neófitos de su misma fe. El mayor castigo sería vulnerar su hermosura.

- ¿Se sabe si era virgen?- le pregunté al anciano.

- Por supuesto. Era una virgen de primera. En el santoral esa virtud es la que más se cotiza. Es como una medalla olímpico a la hora de tener puesto en el podio el altar – contestó.

- ¿No fue sometida a ningún martirio?

- El tirano la condenó a morir a hierro, pero antes quiso entregarla a los bajos instintos de los hombres del prostíbulo de la ciudad – dijo el camarero.

- ¿Y santa Ageda de Catania no acudió en su ayuda, ya que había curado el flujo de su madre?

- Naturalmente. Hizo para ella un milagro espectacular.

En la plaza del Duomo, frente al templo de Minerva, se había montado el tinglado del juicio. La joven Lucía estaba de pie, vestida de blanco, con la cabellera rubia recogida en trenzas sobre su larga nuca, que esta vez no iba a ser segada por el hacha, sino mancillada por el deseo carnal. Cuando el tirano emitió la sentencia de llevarla al prostíbulo, el primero que se prestó a arrastrar a la virgen Lucía fue su novio, mientras otros varones del público esperaban su turno relamiéndose como simios muy lúbricos. El novio la agarró del brazo y tiró de ella, pero no consiguió moverla ni un solo paso. Otros hombres libidinosos se prestaron a secundarle. Primero fueron cuatro, luego más los que trataban de empujarla hacia el lupanar sin conseguirlo y el grupo de voluntarios fue aumentando hasta llegar a cien. Lucía permaneció inmóvil. Ninguna fuerza de este mundo parecía capaz de mover sus pies descalzos y ni siquiera la palanca de Arquímedes lo hubiera conseguido, hasta ese punto era sólida la santidad de la bella muchacha.

El milagro se realizó frente al templo de Minerva. Viendo ahora que el templo pagano está dedicado a santa Lucía como patrona de Siracusa, cualquiera puede imaginar quién ganó este desafío. ¿Por qué ni cien hombres pudieron moverla? Ante los ojos de todo el mundo se realizó el prodigio. La joven Lucía se había convertido en una estatua de mármol cuyas raíces llegaban a alcanzar el fundamento de la ciudad. Fue un gran milagro de santa Ageda, pero yo prefiero considerarlo como una prueba más del principio de Arquímedes.

El impulso hacia la superficie desde el fondo de los siglos también lo había experimentado aquella catedral. El principio de Arquímedes no sólo se realiza con los líquidos. Los elementos básicos de la vida siempre terminan por salir a flote, sobre todo los crímenes perfectos y algunos amores fuertes que se hayan ocultado, las piedras sagradas, las raíces de los árboles junto con todas las pasiones. Esta catedral primero había sido un templo dedicado a la diosa Atenea por el rey Gelón, en el siglo VI antes de Cristo, y, siguiendo el método arqueológico de la tarta de chocolate, sobre su basamento se levantó otro templo en honor a Minerva, cuando esta deidad se puso de moda; luego su fábrica fue aprovechada sucesivamente para el culto cristiano, para mezquita musulmana y finalmente pasó por los distintos órdenes de la arquitectura hasta quedar en catedral barroca. La fachada lateral que da al norte aún conserva en pie las primitivas columnas dóricas del templo pagano con sus metopas y triglifos. Sobre la piedra antigua había flotado la virginidad de aquella bella muchacha de Siracusa, que hoy es su patrona.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 06 de Enero de 2010.

18 de octubre de 2016

Disparos


Ambos echaron mano a sus respectivas fundas a la par. Parecían totalmente sincronizados a la hora de agarrar las armas que allí se guardaba, las cuales estaban cargadas y listas para disparar.

Antes de encañonar, se apuntan directamente al corazón, puesto que ambos saben que allí es donde ha de alojarse la bala que están apunto de disparar. Es entonces cuando los ojos aprietan el gatillo. Bang, Bang.

Ven venir la bala durante una milésima de segundo justo antes de que les impacte.
En ese preciso instante sus corazones empiezan a funcionar de una forma distinta. Bang, Bang.

Se produce una especie de vacío que provoca que sus cuerpos caigan sin remedio.
Al golpearse contra el suelo reconocen un sonido que les recuerda a un repique de campanas. Bang, Bang.

Ahí se percatan de que las balas yacen en lo más profundo de ellos.
Puede que con el paso del tiempo sus heridas de bala se curen, o quizá puede que queden heridos para siempre. Bang, Bang.

Lo que es seguro es que ninguno de ellos olvidará jamás la sensación de disparar y haber sido disparado. ¡BANG, BANG!

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 13 de Marzo de 2014.

14 de octubre de 2016

Gatillazo II



La vida me dio la suerte de conocer a una chica fantástica, un bombón con unos ojazos que envolvían el cielo. Poco a poco y con mucha ilusión por conocerla, me fui dando cuenta de que tenía todos los ingredientes que yo deseaba en una mujer, no solo me atraía su cuerpo sino que la claridad de lo que decía o pensaba, era un caramelo para mi.


No estoy hablando de amor, sino de amistad en el amplio sentido de la palabra, ella sabe lo que quiere y lo que no, nunca tratará de hacerte daño, y todo lo que pide es el respeto que se merece cualquier persona que se digne como tal.


Yo por mi parte, como machote que se precie, no quiero una relación de amor, la suerte no estuvo de mi lado en épocas anteriores, así que no busco mas que la diversión y si es en compañía de una mujer mejor. Es tan gratificante poder tener a una persona a la que le dediques el tiempo que quieras, como que esa persona te llame porque no puede dormir y necesita hablar contigo para sentirse mejor o no solamente para hablar, sino para que la abraces, o para que simplemente duermas con ella por seguridad en si misma.


Es precioso, es maravilloso, para mi es como si tuviese un espíritu paralelo, que me dice lo que quiero hacer o escuchar, si le pido un beso me ofrece su boca, si me pide caricias, se las hago con dulzura, pero todo con el respeto de ofrecer su corazón por y para la amistad, dado que ella tampoco desea enamorarse porque los hombres somos todos iguales.


Un día entrada la primavera y como llevaba tiempo con la sangre bastante alterada, le pedí que saliéramos para tomar algo charlar y aceptó, tanteé la posibilidad de tener sexo, y me abrió las puertas a ello, así que en cuanto terminé en mi trabajo, salí pitando a casa para arreglarme y buscar a mi amiga.


Antes de recogerla, la llamé por teléfono para pedirle que vistiera algo sexy, y facilito de quitar, ella, asintiendo, me preguntó que si se ponía una pequeña falda, a lo que le contesté que estupendo.


Cuando la vi llegar se me caía la baba por cubos, una morenaza que quitaba el hipo, subiendo a mi carroza, y poniendo rumbo a algún lugar que nos brindara la oportunidad de paz y tranquilidad para llevar a cabo nuestra codiciada cita.


Conduje hasta un lugar cerca del mar, se podía ver la magnificiencia del mismo en la oscuridad de la noche, parecía todo dispuesto, las ansias, el momento, la confabulación de los dos, apasionante. Al parar el motor del coche, charlamos de todo un poco, música, trabajo, y demás, abriéndose paso el silencio que ayudó a nuestras cómplices miradas. Durante quince minutos estuvimos besándonos, al mismo tiempo que realizábamos caricias por doquier, bebí de su sexo y se estremecía al sentir mi lengua recorrer su bello monte de Venus, estaba mojada, muy mojada, y subió a lomos del caballo cabalgando, gimiendo y apretando sus manos en mi cuello del placer que sentía, yo no me lo podía creer, toda desnuda encima mía, era bellísima, mil veces recorrí con mis manos y mi lengua sus pechos al aire, su boca no se cansaba de buscar mis labios, llegué a preguntarme si era un sueño, si era real, porque era imposible tener un bombonazo como ese entre mis piernas, y no tener erección alguna, no se levantó ni un milímetro.


!Qué despropósito¡, !qué infortunio¡, !qué desgracia¡ tanto tiempo esperando a que llegue un momento como ese, y luego ocurre que no se levanta, y sin embargo ella es comprensible, e incluso me pregunta si no es mi tipo, que pena que no conozca mas mujeres como ella, yo le regalé un gatillazo, y ella me dio su comprensión y amor para quedar otro día.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 19 de Agosto de 2011.

10 de octubre de 2016

El gran torino


Creo que en esta película Walt Kowalski ,Thao y su hermana Sue forman una trilogía de personajes en tensión que claman por una segunda oportunidad. "Rollito de primavera" y el mítico "Harry" forman una pareja anticlásica que se unen para compartir la soledad y una amistad sincera que cambiará la vida de ambos.

La amistad, valor inmutable, construye sus cimientos en esta cinta traspasando fronteras de ideología, razas e incluso de edad.

Esta película me ha desorientado y también me ha emocionado, mucho.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 23 de Septiembre de 2009.

8 de octubre de 2016

Crema de Calabacín

Ingredientes para 4 personas:

• 1 kg. de calabacines
• 100 ml de aceite de oliva virgen
• 1 cebolla pequeña
• 2 patatas pequeñas
• 1puerro
• 6 cucharadas soperas de nata líquida
• sal y pimienta negra
• 1/2 l. de caldo de cocido.

Preparación:

Cortamos los calabacines, la cebolla, el puerro y las patatas en trocitos no muy grandes. 

En un cazo o recipiente adecuado ponemos el aceite de oliva y rehogamos la cebolla y el puerro; a continuación incorporamos los calabacines, le damos unas vueltas y tapamos el recipiente. Dejamos cocer unos 10 minutos a fuego lento y añadimos el agua o el caldo de cocido, la sal y la pimienta. Cuando rompa a hervir agregamos las patatas y volvemos a tapar hasta que estén bien cocidos. Lo apartamos del fuego y lo trituramos todo. 

Seguidamente lo pasamos por el colador chino a otra cazuela. Lo rectificamos de sal y para terminar le ponemos la nata líquida - con objeto de suavizar la crema y refinar el sabor - y la mezclamos. 

Si la acompañamos con unos daditos de pan frito y unas tiras de jamón serrano, aún estará más apetitoso. 


Pablo, nuestro Chef habitual, nos ha dejado esta nutritiva y sugerente crema. GRACIAS.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 25 de Enero de 2013

3 de octubre de 2016

A Venecia

 
A VENECIA

Venecia: no puedes dormir porque no duerme el mar.
Aunque la luna acune tus calles de agua y tus canales,
no puedes dormir… no. Porque no duerme el mar.

Acecha tus tesoros el Adriático paciente.
Él sabe que serás suya.
Sabe el mar que algún día,
serás otra Atlántida remota y sumergida.
Sabe el mar que algún día,
no volarán las palomas,
ni repicarán campanas…
en la Plaza de San Marcos,
ni se oirá a los gondoleros
cantar al sol en Rialto…

¡Qué hermosa eres Venecia …!
¡Qué hermosa bajo los rayos dorados
de esta tarde en primavera!...

Hoy quiero ofrecer, Venecia,
un clavel rojo de España…
lo dejaré que se meza, liviano,
en tus aguas mansas.
Un clavel rojo de España, Venecia…
a tu mar insomne,
para despertarle el alma…
a la sombra de tus puentes
y en los espejos del agua…

El Puente de los Suspiros
recuerda a los condenados
de otro tiempo y de otra historia…
Hoy suspiro yo por ti, bella Venecia
Y te llevo en mi memoria.

Ebravor


A VENEZIA

Venezia: non puoi dormire perché non dorme il mare.
Benché la luna culli le tue strade di acqua ed i tuoi canali,
non puoi dormire… no. Perché non dorme il mare.

Spia i tuoi tesori l'Adriatico paziente.
Egli sa che sarai sua.
Sa il mare che qualche giorno,
sarai un'altra Atlantide remota e sommersa.
Sa il mare che qualche giorno,
non voleranno le colombe,
né triteranno campane…
nella Piazza di San Marco,
né si sentirà i gondolieri
cantare al sole in Rialto…

Che bella sei Venezia…!
Che bella sotto i raggi dorati
di questo pomeriggio in primavera!...

Oggi voglio offrire, Venezia,
un garofano rosso della Spagna…
lo lascerò che sbatta, leggero,
nelle tue acque miti.
Un garofano rosso della Spagna, Venezia…
al tuo mare insonne,
per svegliarlo l'anima…
all'ombra dei tuoi ponti
e negli specchi dell'acqua…

Il Ponte dei Sospiri
ricorda ai condannati
di un altro tempo e di un'altra storia…
Oggi sospiro io per te, bella Venezia,
e ti porto nella mia memoria.

Ebravor

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 25 de Marzo de 2011.

1 de octubre de 2016

Merluza en papillote


Ingredientes
Para 6 personas

1 merluza de unos 2 Kg.
Aceite de oliva virgen
1 cebolla
1 limón
2 dientes de ajo
Vino blanco
Unas ramitas de tomillo
Perejil picado
Sal y pimienta

Elaboración

El Papillote 

El papillote es una técnica de cocina de origen francés, que consiste en envolver los alimentos en papel de aluminio y cocinarlos en el horno, donde estos se cuecen en su propio jugo y con el vapor que desprenden. De esta manera conservan mejor el aroma, el sabor y los nutrientes.

La diferencia con hervirlos es que de esta manera pierden menos vitaminas y quedan más tiernos y sabrosos, ya que todos los ingredientes que se añadan, pueden añadirse o quitarse en función de los gustos de cada uno, consiguen darle gran intensidad de aroma y sabor al cocerse dentro de la envoltura. Es muy importante que esta quede bien cerrada para evitar que se abra durante la cocción.

Preparación 

Lo primero es poner a precalentar el horno a una temperatura de 200 ºC y preparar los trozos de papel de aluminio untados con el aceite de oliva. Limpiaremos la merluza para dejarla en lomos, sin espinas ni escamas. Si se prefiere también puede quitarse la piel.

Luego cortamos los lomos en seis trozos y los ponemos en cada papel de aluminio. Colocamos sobre los lomos la cebolla cortada en aros, el ajo en láminas y el limón en rodajas, cortados con grosores similares para que queden cocinados en su punto. Para acabar echamos una cucharada de vino en cada uno, añadimos un poco de sal y pimienta, esparcimos por encima el perejil picado y colocamos el tomillo. 

Se cierran bien los paquetes para que queden bien sellados y bajamos la temperatura del horno a 180 ºC.
Finalmente introducimos los paquetes en el horno durante 20 minutos aproximadamente y listo. 

Pablo nos sigue demostrando su conocimiento en la cocina con esta receta sabrosa y sanísima. GRACIAS.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 11 de Enero de 2013.

26 de septiembre de 2016

Bulldog Carter IV- El caso de la cantante Infiel


Los casos mas usuales que venían a mi oficina, eran infidelidades, también alguna vez me llegaba alguna desaparición que, posteriormente solía ser también un caso de infidelidad. De manera que cuando John, entró en mi despacho y me contrató para que encontrara a su mujer desaparecida, además de pedirle 200 pavos por adelantado, comencé a preguntarle sobre ella, con idea de confirmar la posibilidad de que se hubiera ido con otro.

Resultó que su mujer, Ruth, que tenía 27 años y era un verdadero bombón a juzgar por las fotos que su marido me dio, era cantante en un garito clandestino, una especie de Club donde se mezclaban el juego ilegal, el alcohol y las actuaciones musicales con bailes de chicas ligeritas de ropa. Hacía 5 días que no aparecía por casa y todo me hacía pensar que tenía entre manos un nuevo caso de infidelidad.

Por si pudiera ayudarme, llamé a mi amigo Mac, el irlandés tozudo y honesto, ya no estaba en la Comisaría del Distrito, ahora trabajaba con un Agente del Tesoro que había formado un nuevo grupo para combatir el crimen organizado, era un joven ambicioso e intrépido, llamado Eliot Ness, quedé a comer con Mac y le di una foto de la chica. Nos despedimos y le dije que le llamaría si tenía alguna novedad, Mac me dijo que si el averiguaba algo me lo haría saber.

La noche siguiente, lo primero que hice fue una visita al Club donde trabajaba Ruth. El Loro Rojo, que así se llamaba el garito, resultó ser un local oscuro, mal oliente y vacío, lo que me llamó poderosamente la atención porque estos sitios tienen su clientela habitual y según me habían dicho mis informadores, éste era un punto de reunión de los muchachos, “soldati” de una de las familias mas conocidas de “La Cosa Nostra”.

Después de un par de bourbom, ya había hecho confianza con el camarero, me comentó que hacía 5 ó 6 días que sus clientes habían dejado de ir al local y prácticamente no entraba nadie… curiosamente el mismo tiempo que llevaba Ruth desaparecida. Al sexto bourbom y después de soltar a mi nuevo “amigo” 20 pavos en propinas, cuando le pregunté por la actuación de esa cantante tan guapa, me dijo: “no sabemos nada de ella, habrá encontrado otro sitio para cantar, o le estará cantando a su amigo espaguetti, uno muy fino que parecía el jefe de todos ellos”.

Sabía que la mujer tenía que ver algo con un Jefe de la Mafia, yo había trabajado con ellos y sabía como eran y como se las gastaban, así que pensé que el caso estaba cerrado, no tenía interés en poner mi pellejo en peligro y me fui a refugiar en el Estrella del Sur, allí me esperaba Mary en la habitación, para explicarme la diferencia entre lamer y chupar…

Cuando llegué al Estrella del Sur, en la puerta, antes de entrar, me estaba esperando Mac. Creo que hemos encontrado a tu chica, me dijo, acompáñame y me abrió la puerta de su Lincoln negro. Fuimos a una casita de campo en la orilla del lago Michigan, era un sitio discreto y aislado, cuando Mac abrió la puerta, me encontré con la mitad del grupo de Ness y en el dormitorio un espectáculo dantesco, las Thompson, con sus 1000 disparos por minuto, habían reducido la habitación a una ruina, parecía un campo de batalla con un hedor insoportable, el olor a la muerte, todas las paredes estaban agujereadas y ensangrentadas y en la cama se intuían 2 cuerpos, uno era de un hombre, posteriormente Mac me confirmó que era un caporegime, Jefe por encima de los capodecimes, el difunto estaba directamente a las ordenes de un Sottocapo, el eslabón por debajo del Don (Jefe de la Familia), que no era otro que Giovanni (Johnny) Torrio.

El otro cuerpo era de una mujer, estaba desnuda y completamente ensangrentada, desde luego, entre la lluvia de balas y los días transcurridos, según Mac llevaban al menos 4 días muertos, quedaba muy poco de la bella mujer de la foto.

Parece ser que el individuo, había sido el objetivo de un ajuste de cuentas entre familias, la chica solo estaba con la persona equivocada, en el lugar equivocado y a la hora equivocada… su único delito había sido ser infiel a su marido.

Mac, pregunté, ¿habéis informado ya a su marido?...

Continuará…


Artículo reeditado: Originalmente publicado el 17 de Noviembre de 2014.

24 de septiembre de 2016

Rape albardado con cecina, espuma de pan y confitura de tomate


Ingredientes

Para el rape:

½ kg. de lomo de rape limpio
100 gr. de cecina de León no muy curada

Para la espuma de pan: 

¼ de nata
¼ baguette en rodajas
100 ml. de claras

Para la confitura de tomate: 

½ diente de ajo
2 tomates muy maduros
Sal
Azúcar 

Elaboración

Para el rape

Retirar bien la piel del lomo, cortar porciones de unos 125 gr., sazonar y envolver en lonchas de cecina fina y esto a su vez en papel de aluminio, reservar.

Para la espuma de pan

Tostar el pan, infusionar en la nata recién hervida, dejar enfriar y pasar por el chino, añadirle las claras e introducir en un sifón con las cargas correspondientes (para ½ l. 1 carga). 

Para la confitura de tomate

Rehogar el tomate con ajo picado en dados concasse y añadirle azúcar y sal.

Para la presentación 

Calentar una sartén con un poco de aceite y dorar el rape envuelto en el papel de aluminio por todas sus caras. Dejar enfriar, cortar al medio, y retirar muy escrupulosamente todo el papel, sin que se despegue la cecina del rape. 

Sobre una fuente, dar un golpe de horno (200 º C durante 3 minutos) al rape con el tomate de base. Servir en plato muy caliente, con escamas de sal y echar en el último momento la espuma, que debemos conservar caliente dentro de un baño maría. Por último espolvorear cebollino picado. 

Pablo nos ha dejado esta elaborada receta, para cuando queramos quedar muy bien. GRACIAS.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 28 de Diciembre de 2012.

19 de septiembre de 2016

Bulldog Carter 3. Mary

Mary era una gran mujer, había tenido mala suerte en la vida, siendo niña su madre abandonó su casa, se fue con un vendedor de maquinaria agrícola y dejó a la pequeña con su padre y un hermano menor que entonces apenas era un bebé.

Desde entonces, Mary, con apenas 12 años fue la mujer de la casa en la granja familiar, dejó de ir al colegio y se dedicó a criar a su hermano pequeño y a las tareas domésticas del hogar; lo malo fue que su padre, hombre solitario y taciturno, se dio al alcohol y obligaba a la pequeña a ejercer de “mujer de la casa” en todos los sentidos, forzándola a ocupar el lugar de su madre en el lecho conyugal.

Cuando Mary cumplió los 17 años, no aguantó más la situación y decidió huir de aquel hombre, su padre, que la forzaba sexualmente. Una soleada mañana de primavera, hizo una pequeña maleta con sus pocas pertenencias y cogió un autobús hasta la gran ciudad, con la ilusión de encontrar una vida mejor. El recuerdo a ese olor repulsivo, mezcla de sudor del trabajo del granjero con el whiskey, y el sonido del llanto de su hermano pequeño cuando la vio partir, le acompañaron y atormentaron toda la vida.

Cuando llegó a Chicago, en plena depresión y después de deambular muchos días sin nada que llevarse a la boca, ni un techo en el que cobijarse, empezó a prostituirse en las calles.

No tardó en ser “apadrinada” por un profesional de la materia y volvieron las palizas y las violaciones. Mary, no pudo aguantar esa situación de nuevo e intentó suicidarse… sin éxito.

Fue entonces, cuando estuvo en el hospital, cuando conoció a Madame Claude.

Madame Claude era la propietaria de un prostíbulo en el  South Side, el “Estrella del Sur”, de ella se decía que había nacido en un prostíbulo y se había criado entre mujeres de la profesión; como quiera que fuera, era una mujer de carácter, a la que le gustaba ganar dinero, pero trataba a sus chicas con justicia y cariño, y lo que es mas importante, las protegía de todas las “hienas” que habitaban en las bajos fondos; en su casa las chicas estaban seguras, limpias, comidas y atendidas. Al salir del hospital, Mary se fue al “Estrella del Sur”.

Ya os conté que en un principio, cuando conocí a Mary, nuestra relación solo fue “profesional” y que nunca mostró ningún sentimiento hacia mi, pero con el paso de los años se produjeron algunos cambios, yo no era el delincuente que ella había conocido, había pagado mis errores y ahora era un hombre honrado con un trabajo honrado, ella ya no era tan joven, ni tan bella y la vida la había enseñado a ser mas conformista y a no esperar a un “príncipe azul”.

El Estrella del sur, empezó a ser uno de mis locales favoritos y casi todas las noches era mi última parada. En algunas ocasiones, Madame Claude, que conocía mi etapa como profesional del boxeo, me pedía que le ayudara a “desalojar” a algún Cliente pasado de copas que armaba demasiado jaleo o que estaba al borde del coma etílico, de esa forma me convertí en una especie de personal de seguridad del local y como recompensa podía quedarme a dormir en la habitación de la chica que no trabajaba esa semana, ya sabéis las cuestiones fisiológicas de las mujeres.

Cuando me tocó “dormir” con Mary, descubrí a una mujer dulce y con unas enormes ganas de amar y ser amada, además era muy ardiente, ya era experta y su boca y su lengua eran capaces de llevarte al paraíso del éxtasis.

Desde entonces ya no compartí habitación con ninguna otra.

Continuará…


Artículo reeditado: Originalmente publicado el 03 de Noviembre de 2014.

17 de septiembre de 2016

Croquetas de Ave


INGREDIENTES:


300 gramos de pechuga de pollo o cualquier otra clase de ave
1 cebolla
3/4 de litro de leche
3 cucharadas de harina
1 cucharada de mantequilla
2 ó 3 huevos
1 rama de perejil
Pan rallado, aceite, sal.

PREPARACIÓN:

Para preparar estas croquetas pueden aprovecharse restos de un pollo. En caso de no tenerlos, se cuece una pechuga, guardando el caldo para hacer sopa. Ya en su punto, se desmenuza y se reserva.

Se pone la leche al fuego. Se calienta en un cazo la mantequilla; cuando esté derretida, se añade la harina y se rehoga durante uno o dos minutos, removiendo sin parar para que no se dore. Se deslíe la harina en la leche hirviendo y se revuelve con el batidor o con una cuchara de madera para que no lleguen a formarse grumos. Se agregan la cebolla y la rama de perejil picados, y se deja cocer todo junto removiendo continuamente por espacio de 15 minutos. Pasado este tiempo, se incorpora el picadillo de pollo, se sazona con sal al gusto y se cuece de nuevo hasta que la bechamel esté muy espesa y se desprenda del batidor o de la cuchara a copos gruesos.

Ya cocida, se extiende la masa sobre una fuente y se deja enfriar. Una vez fría, se moldean una a una las croquetas, se rebozan en pan rallado, huevo batido y pan rallado de nuevo, antes de freírlas en abundante aceite caliente hasta que doren. Alcanzado su punto, se retiran de la sartén y se dejan reposar unos momentos sobre papel de cocina absorbente.

Se sirven las croquetas, al igual que todos los rebozados, recién hechas, ya que tienden a reblandecerse.

 Pablo nos deleita con una tradicional receta de croquetas. GRACIAS.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 14 de Diciembre de 2012.

12 de septiembre de 2016

Bulldog Carter 2





La vida transcurría con normalidad en el South Side, todo parecía estar bien, es decir como siempre: los capos seguían reinando en las calles, los rateros y estafadores campaban a sus anchas, el licor, aunque prohibido, corría como ríos en los garitos que todos conocíamos, las putas seguían ejerciendo, los prestamistas seguían enriqueciéndose, los corredores de apuestas parecían los únicos con trabajo y la mayoría buscaba infructuosamente trabajo, rebuscando entre la basura para poder encontrar algo con lo que comer.

Yo no me podía quejar, llevaba solo unos meses ejerciendo de detective y no me había faltado trabajo. Claro que no habían sido cosas muy importantes: algunos casos de mujeres y maridos engañados, buscar algún coche o alguna cartera robada, en general pequeños trabajos relacionados con las infidelidades, con robos y pequeños hurtos; estaba claro que con ese nivel no me haría rico, pero al menos tenía para vivir, eso si, sin ningún lujo.

Todo el mundo cree que para ser detective privado, has tenido que ser primero policía, o al menos contar con su favor y apoyo; pues bien, aunque es lo mas corriente, no es absolutamente necesario, mi caso es un claro ejemplo, no he sido poli, mas bien todo lo contrario, pero conozco las calles y a sus habitantes mejor que el mejor de los polis, y aunque no tengo su favor ni su apoyo, cuento con su “respeto”, me explico: hay 2 tipos de polis, los honestos y los corruptos.

De los primeros solo conozco a uno, Mac, es un irlandés tozudo como una mula, fue el poli que me detuvo y el que mas se alegra de que vaya por el buen camino, es un tipo de fiar, por el que puedes dar tu brazo derecho porque sabes que siempre te salvará el culo, en el tengo mi principal aliado, quien lo iba a decir, dentro de la comisaría del distrito.

De los segundos, los corruptos, es decir, el resto de los que conozco, tengo su miedo y su complicidad; saben que lo se todo sobre ellos, les he visto recoger el sobre muchas veces, incluso en alguna ocasión, yo mismo se lo daba, he visto cosas que podrían dar con sus huesos en chirona, he visto como amañaban pruebas, “recogían la basura”, como convencían a algún “elemento peligroso” para los “jefes” de que no metieran la pata o para que no testificaran o cambiaran su testimonio en un juicio y en alguna ocasión, he sabido que se les había ido la mano y habían dado pasaporte a mas de uno. Esa relación hacía que me observaran con recelo pero que no me atacaran, es mas, cuando necesitaba de ellos para alguna información o alguna otra cosa, aunque seguramente a regañadientes, me lo daban, incluso sin pedir la “compensación económica” habitual. Pero no podía estar totalmente confiado, sabía que cuando tuvieran la mínima oportunidad, a mi primer descuido, me meterían un tiro en la nuca, así que nos vigilábamos mutuamente, como los púgiles antes de comenzar el combate, pero de momento solo eso, nos vigilábamos…

A pesar de todo se puede decir que soy feliz, porque además de sobrevivir en estos duros tiempos, ahora no le debo ni me debo a nadie, dependo solo de mi y me encuentro bien estando en este lado de la ley.

Además he conocido a Mary, en realidad hace tiempo que la conocía, desde que llegó a trabajar a casa de Madame Claude, entonces era mucho mas joven, la típica granjera que viene a la gran ciudad a comerse el mundo y termina devorada por la furibunda bestia de la citty, entonces la conocí por su nombre profesional, Estrella, era guapa pero inexperta, nunca mostró sentimiento alguno hacia mi y conseguir sus favores siempre dependía de lo llena que estuviera mi cartera.

Continuará…

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 20 de Octubre de 2014.

10 de septiembre de 2016

Gastronomía, arte y literatura (6)

 “Había un lindo trinchero
de menestra, otro de pasta,
un fricasé, una compota
y una o dos pollas asadas”.
D. Ramón de la Cruz

ACELGAS A LA MODA DE ALCÁNTARA 
INGREDIENTES 

2 manojos de acelgas, 2 huevos, 1 kilo de patatas, 1 cebolla, 3 dientes de ajo, pimentón, aceite, sal. 
PREPARACIÓN 

Las acelgas se lavan, se pican muy finas y se dejan cocer unos momentos en agua hirviendo y sal, reservándolas luego. Las patatas, peladas y cortadas en lonchas, se sazonan con sal y se fríen en una sartén con aceite. Cuando estén fritas, se saca casi todo el aceite y, en el sobrante, se rehogan las acelgas escurridas, así como un majado de ajos; se añaden un poco de agua, la cebolla frita, un poco de pimentón y las patatas. Ya todo bien unido, se deja en el fuego y, agregando los huevos batidos, se hace como un revuelto que se sirve muy caliente.
TALLOS DE ACELGAS REBOZADOS EN SALSA 

INGREDIENTES 

Tallos de acelgas, 1 zanahoria, 2 cucharadas de puré de tomate,
1 huevo, 1 cebolla, harina, caldo, vino blanco, aceite, sal. 
PREPARACIÓN 

Los tallos, una vez limpios y desprovistos de los hilos duros, se cuecen cubiertos de agua y sal hasta que estén tiernos. Entre tanto, se rehoga la cebolla —finamente picada— durante unos minutos en una sartén con unas cucharadas de aceite caliente. A continuación, se añade la zanahoria raspada y cortada en cuadritos. Se remueve con cuidado y, cuando el refrito comience a dorar, se incorporan una cucharada de harina diluida en vino blanco, el puré de tomate, un vaso de caldo y sal al gusto. Se revuelve despacio, dejándolo cocer todo durante unos minutos antes de pasarlo por el pasapurés.
Se escurren los tallos de acelgas, cocidos, y se rebozan en harina primero y huevo batido después, para freírlos en abundante aceite caliente hasta que tomen color. Ya en su punto, se sacan de la sartén, y se dejan reposar en lugar caliente sobre papel absorbente. En el momento de servir se pasan a una fuente, bañándolos con la salsa muy caliente. 
Pablo ha dejado un nuevo artículo de la serie, se trata de 2 recetas de verdura, de acelgas en concreto, precedidas por unas palabras del dramaturgo español Don Ramón de la Cruz. GRACIAS.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 3 de Septiembre de 2012.