25 de junio de 2014

El Profeta



Después de un almuerzo copioso, en una velada entre familiares y amigos, decidimos dar un largo paseo, por eso de que se hace mejor la digestión estando en movimiento, o porque si uno se acuesta la siesta no le levanta ni la grúa del puerto.
Nos adentramos en campo abierto a través de una vereda de carne donde no pasaba en años ni un mulo burrero.
Manchas de pinos, matorral y eucaliptos nos flanqueaban por babor y estribor.
Hubo un momento en el que uno de los caminantes machadescos, con el pudor correspondiente, decide echar una “meá”, adentrándose un poco entre los eucaliptos. Cuando se detiene para culminar el acto, se encuentra entre sus pies un inodoro, y además con la tapadera abierta. Como si no pasara nada, como si fuese normal, afina la puntería más que Guillermo Tell y, todo para adentro (ojo, es muy importante no mojarse los pies).
Casi todos los que allí estábamos, menos las mujeres, aprovechando la coyuntura, uno a uno, decidimos no hacer un guiño a las casualidades que nos ofrece el destino.
No nos lo podíamos creer, fue casi un milagro.
Llegamos a la conclusión que aquello era una predestinación, un mensaje del Dios del ácido úrico.
Ese porte, esa figura imberbe (no como otros) era el símbolo del nuevo profeta, el nuevo Mesías.
La  acogedora figura, orgullosa y coqueta, con apellido grabado en el lomo, se convierte en el símbolo de la nueva religión, reposando en un altar que sería la envidia del Taj Mahal.
¡No más piedras negras, no más cruces, no más figuras de príncipes ni serpientes emplumadas; UN INODORO!
La nueva fe se expandió por todas las comarcas cercanas hasta conquistar amplísimos territorios. Rutas de peregrinación se repartían en distintas direcciones.
Colas de muchos kilómetros de fieles esperaban para derramar el líquido sagrado, en vejigas a reventar, cuidando al máximo de no salir volando como un globo.
Las mujeres lo pasaban mal. Cuando no aguantaban más se ponían las manos en… ¡Ahí mismo!, entrecruzando las piernas para preservar hasta la última gota del líquido objeto de la veneración. Los hombres daban saltos como los masáis. ¡Ya no aguantamos más!
Al ver tanta gente, las grandes marcas cerveceras como Cruzcampo, Águila, Mahou, San Miguel,  Alhambra, Damm o Estrella de Galicia, entre otras, instalaron chiringuitos en las cercanías, como si el ambiente fuese de unas cruces de mayo o la final de una champions.
Cientos de chalecos reflectantes se movían como luciérnagas, controlando las filas a cambio de unas monedas.
Una tienda de souvenirs-reliquias ofrecían imágenes de inodoros a precios desorbitados.
Una clínica urológica bien equipada, aprovechando la coyuntura, no paraba de hacer ecografías, como si fuese una máquina fotocopiadora.
Todo estaba bien orquestado.
¡hay que ver lo que da de sí un urinario!
¡No aguanto más!
¡Hostias, me he meado en la cama!

21 de junio de 2014

Patatas a lo pobre

Hola Amigos, antes de comenzar a  preparar la receta o comida de hoy, les aclarare que Yo con todo esto, no pretendo hacer mejor o peor una comida, como pueden comprobar las preparo para mi Familia, es lo que comemos normalmente, con esto no quiero decir que sea mejor o peor que la receta ORIGINAL, solo una forma mas de cocinar, habrá mucha gente que no le guste algún ingrediente o le falte alguno, pero como he dicho no pretendo copiar ninguna receta, solo hacerlas como a nosotros nos gusta,  digo todo esto por que en próximas aportaciones  preparare varios platos que se que muchos los van a criticar. Acepto todas las criticas, pero prefiero que cada uno las adapté a sus gustos. Y ahora pasaremos al plato de hoy.


INGREDIENTES: Para dos personas

-         4 Patatas medianas 
-         2 Cebollas pequeñas
-          2 Pimientos Verdes
-         6 Ajos
-         3 Huevos
-         Unas cortadas de Jamón
    
-         Aceite de Oliva Virgen
-         Sal

Pasamos a cortar las patatas muy finas en cortes redondos. Como muchos las llaman panaderas.
Y las ponemos a freír con mucho aceite de Oliva Virgen (El Aceite cuanto mejor sea mejor sabor da, Yo utilizo del mío propio Extra Virgen, pero mucha gente lo encontrara  muy fuerte para su gusto)
Y vamos añadiendo el pimiento y los ajos que tardan más en freír.
Y al momento añadiremos la cebolla cortada a tiras.
Dejando que termine de freírse el resto de los ingredientes.
Cuando este todo frito, retiramos la sartén del fuego y le quitamos el aceite, dejando solo un poco en el fondo para que no se peguen los ingredientes a la sartén.
Volveremos a calentar la sartén con ese poco de aceite y añadiremos otra vez los ingredientes. Ahora añadiremos los huevos encima de todo, y a continuación lo mezclaremos, para que el huevo se haga.
Retiramos del fuego y lo ponemos en un plato grande o una fuente para presentar, y a continuación los trozos de Jamón que hemos cortado, lo ponemos encima de todo y con el calor solo se harán un poco.
Ya solo queda degustar este plato sencillo, Buen provecho a todos.

Espero que como el resto, haya sido de su agrado.
Un saludo desde España

Victorio Fernández Moreno
VFM

En esta ocasión, Victorio nos prepara una buena y sencilla receta que bien pudiera ser una cena. GRACIAS.

Artículo reeditado: originalmente publicado el 7/12/12

18 de junio de 2014

Soy fan de ti (3)

Lo peor de mi entera dedicación por la Literatura, fue que mi rendimiento en las demás asignaturas bajó drásticamente, tanto que citaron a mis padres para informarles de la preocupación generalizada por parte del resto de mis profesores, ya que si aquella situación se seguía repitiendo en el tiempo, me podría llevar a repetir curso.
Lógicamente me llevé una dura reprimenda por parte de mis padres, los cuales no me desanimaron a dejar de escribir, ya que pensaban que era algo muy positivo y además en el colegio les habían comentado que tenía un don natural para ello, pero si me alentaron para que lo hiciera en mi tiempo libre.
Me organicé mi tiempo para subir mi rendimiento en el resto de las materias, aunque le seguía dedicando un gran número de horas a leer y escribir.
El curso estaba pasando más rápido de lo que estaba acostumbrado y a cada día que pasaba la necesidad de contarte mis sentimientos hacía ti aumentaba más y más.
Se acercaba Junio y el comienzo de las vacaciones de Verano, cuando decidí escribirte una carta, ya que no era capaz de decírtelo en persona, además las palabras surgían con más fluidez desde mi bolígrafo que desde mi boca.
Había pasado una semana y la estaba acabando en clase, ya la tenía casi terminada, lista para entregártela, cuando un chico me la quitó de entre mis dedos y se puso a correr por entre los pupitres, con la intención de leerla en clase. En ese momento, toda la rabia acumulada tras años de burlas y mofas se concentró en él, y yo que nunca había hecho ni dicho nada por defenderme, me abalancé sobre él con irrefrenable ira. Con el impulso lo empujé y cayó al suelo, yo me tiré tras él y nos pegamos durante unos minutos, justamente hasta que apareciste para terminar la pelea.
Una lágrima caía suavemente por mi mejilla, me había destrozado la rodilla, pero no caía por eso, no por el dolor físico, eso qué más daba, surgía de un dolor más profundo, aquel que me causó ver mi carta ilegible, rota, hecha mil pedazos.
Entonces me cogiste de la mano, sí, de la mano, no me lo podía creer, no lo podría explicar, pero en ese preciso momento toda la rabia y la pena que sentía se transformó en felicidad.
Me llevaste junto al botiquín para curarme la rodilla. Me dijiste que no me preocupara, que sabías que yo no tenía la culpa, que era un buen chico.
Ahora sí que lo tenía claro, más que antes si cabe, volvería a escribir la carta esta noche para poder dártela a la salida del colegio. Tenía que escribirla de madrugada, ya que no me quería arriesgar de nuevo a tenerla en clase sin llevarla metida en el sobre. 
Me llevo poco tiempo o puede que simplemente menos de lo que esperaba, ya que tenía grabado en mi mente cada párrafo, cada palabra.
No pude dormir mucho aquella noche, de hecho, puede que no cayera ni por un instante en las redes de Morfeo.
A la mañana siguiente yo no tenía clase contigo y las horas pasaban lentamente. Puede que mirara el reloj una y cien veces hasta que sonó la campana, aquel ruido que indicaba que nos podíamos marchar a casa.
En ese preciso momento, el corazón se me aceleró como nunca lo había hecho antes. Mis constantes siguieron iguales hasta la puerta del colegio y aumentaron más si cabe cuando te vi salir.
Había llegado el momento, te tenía a poco más de 10 metros, me dirigía lentamente hacia ti, cuando creo que mi corazón se congeló y dejó de latir.
 Un chico estaba también andando hacia ti y tu al verlo corriste a sus brazos para luego fundirte con él en un largo beso.
Yo me quede desolado, abatido, observando afligido como te alejabas lentamente con él,  con tu mano agarrada en la suya, aquella dulce y delicada mano que el día anterior se había juntado con la mía.
Me fui corriendo a mi casa y me encerré en mi cuarto, allí lloré durante horas y por segundo día consecutivo la carta que te escribí quedo hecha pedazos.
Me gustaría contar que el sofoco me duró poco más que un suspiro, pero se quedó conmigo un tiempo, en el cual escribí mucho, seguramente los versos más bonitos que había escrito hasta entonces. Me resultaba curioso como la tristeza podía atraer a la belleza, aquella que irradian las palabras cuando las unes de la manera correcta. Fue en aquel instante cuando entendí como era posible que grandes poetas escribieran sus mejores versos envueltos en el desamor y la pena.
Pasó el tiempo y la tristeza se diluyó con el minutero, y aunque no lo comprendía al principio, me di cuenta que te debía muchísimo, porque me descubriste un mundo de papel y tinta, uno en el que todo es posible. Por ello a día de hoy, a cualquiera que me preguntara, le respondería lo mismo: —Soy fan de ti—

15 de junio de 2014

El Padre de la Retahíla


La poesía es un género literario considerado como una manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa. La poesía junto a la música es el máximo exponente del arte en transmitir las sensaciones mas sublimes.
Hoy quiero rescatar del olvido al precursor de la poesía, deseo resaltar la gran obra Pedorretica del insigne Caco Porras considerado como el Padre de la Retahíla Rupestre y Rural.


La calidad literaria es bochornosamente acojonante, inolvidable son sus aportaciones “Gazpacho erótico”, “El perro de cuatro patas”, El de la gorra que corra”, “No corráis que es peor”, “Una mierda en un camino”, “No le metas el deo que te veo”,  “Orgasmo de Orfeo”, y tantas otras, a continuación os dejo la retahíla mas conocida del Reverendísimo Caco Porras, composición que lleva por titulo De Pijote-Negro a Culo-Roto, es recomendable leerla con buena música de fondo, sugiero Tocata y Fuga:


Delicado es el ojete para ir sin protección,
te recomiendo el consejo del Gran Jefe Culo-Roto
que por no llevar braguero, treinta puntos le cogieron.
Se lo partieron entero y pocos muy pocos fueron
suerte que tuvo el torero, con la corná que le dieron.
Desde entonces caga blando y tiene muy mala leche
lo juro por Manitú, tururú, turututú.

La historia de Culo-Roto es historia singular,
De muy joven le llamaban Gran Jefe Pijote-Negro
pero cosas del destino, el nombre le iba a cambiar.
Con embustes y mentiras los blancos lo trajinaron
para que fumara en pipa,
la gran pipa de la paz que la fumo por detrás.
Le metieron tal puntazo que el buje le desgarraron
crujió cual una canasta.
Como un búfalo trotando tres surcos fueron quedando
dos  de las plantas del indio y uno del tranco del blanco.

Pero volvamos al tema que es de consideración
¿Qué es lo que dice el consejo de tan sabio jefe indio?
El consejo reza así, cuando te la veas venir
si no llevas salva-ojete ten a mano vaselina o algo de Culipán.
La píldora que te metan casi no la notarás,
y los puntos de sutura no te lo tendrán que dar.


No tengo nada mas que añadir a las sabias palabras de Caco Porras.

14 de junio de 2014

Paella de Bogavante

Hola otra vez amigos, solo decirles que la receta de hoy esta un poco corta de fotografías, lo siento no pude hacerla mas en su momento, espero que la próxima le pueda hacer muchas más y así completarla mejor, pero aquí tiene lo prometido. Pero se la reenviare cuando este mas completa. 
INGREDIENTES: Para 4 personas.

-         2 Bogavantes
-   Arroz (juajuajua, volvemos a lo de siempre, los vasitos, si alguno lee esto por primera vez que busque en los post anteriores la dosis del Arroz)
- Gambas peladas
-         2 Tomates pequeños
-         Colorante Alimenticio o Azafrán
-         Aceite de Oliva Virgen
-         Sal
-         1 litro y ½   de  caldo de pescado.

Para el caldo de pescado utilizaremos:

-         2 Tomates
-         2 Cebollas
-         2 Hojas de Laurel
-         4 dientes de Ajo
-         1 K. y ½  de Morralla de pescado
-         Aceite de Oliva Virgen
  
Primero haremos el caldo de Pescado que es lo que mas tarda.
Pondremos en una olla grande el aceite, los tomates, la cebolla y el laurel.
 Sofreímos un poco y añadimos el pescado.
Lo sofreímos un poco y lo llenamos de agua, y dejamos que cueza a fuego lento hasta que coja sabor, aproximadamente una hora. Nos saldrá un caldo que debemos colar y tirar el resto, solo sirve para dar sabor. Tendremos mas de lo que necesitamos para hacer el Arroz, pero lo podemos congelar y aprovechar para otras comidas. Arroz a Banda, o simplemente una sopa de pescado. 
Una vez que tenemos el caldo, empezamos con la paella.

Ponemos la paella al fuego con el aceite y sofreímos un poco los bogavantes, para que suelten su jugo.
Una vez sofritos, los retiramos de la paella y los reservamos para después, añadimos ahora el tomate triturado y lo freímos. Cuando ya este añadiremos las gambas peladas y el arroz para sofreírlo (si, el arroz antes de añadir el caldo de pescado, así el tiempo de cocción será menor) Una vez sofrito añadimos el caldo de pescado y a continuación los bogavantes.
Comprobamos de sal y añadimos el colorante alimenticio o Azafrán. Como tendremos mas caldo, iremos comprobando el estado del arroz y si es necesario añadir un poco mas (pero que este caliente el caldo, si hay que añadir) Una vez cocido en arroz el resultado es comérselo con un buen vino Blanco (aquí cada uno que elija el de su tierra o el que mas le guste…Yo la comeré con un buen ALBARIÑO. 
Buen provecho a todos y lo dicho, perdonar por las pocas fotos que he puesto, pero ya las tenia de antes, la próxima vez que haga se lo enviaré mas completo.

Un saludo desde España
Victorio Fernández Moreno
VFM

Nuestro amigo Victorio, fiel a su palabra nos envía esta receta que nos había prometido. Bon Apetit. GRACIAS.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 23/11/2012

11 de junio de 2014

Soy fan de ti (2)

Recuerdo con total perfección aquella primera clase, cada detalle por ínfimo que pareciese. 
Llevabas puesto un bonito vestido gris  y el pelo recogido como el día anterior.  
Te colocaste junto a la pizarra, en frente nuestra y nos miraste, esperando a que nos calláramos. Los alumnos, a medida que se iban percatando de tu presencia se iban sentando.
Una vez que el silencio se apoderó de la sala, cogiste una tiza y con la caligrafía más perfecta que se haya podido vislumbrar, escribiste en la pizarra tu nombre.
Después llegó el mejor momento, aquel en el que tus ojos me miraron por primera vez, cruzándose con los míos. Sucedió a la vez que pronunciabas con tu dulce voz mi nombre, mientras pasabas lista de los alumnos allí presentes.
Nos explicaste como iba a ser el día a día de la clase, de la importancia que tenía la participación y el trabajo en casa. Dos cosas eran fundamentales, leer y escribir.
Terminaste lo que quedaba de hora recitándonos un poco de la obra de Pablo Neruda. Cuanta belleza se podía ver reflejada cuando tus labios pronunciaron las palabras de aquel hermoso poema, poema que comenzaba: "Puedo escribir los versos más tristes esta noche".
Así fue como me fui a casa, con una gran sonrisa en la boca, sonrisa que no se diluía lo más mínimo por más y más que pasaran las horas.
Los días fueron pasando y mi ilusión por la literatura aumentaba exponencialmente, aunque no era comparable a la que sentía cada mañana al verte.
Empecé a leer a todas horas, leía cada libro y a cada autor que recomendabas en clase y después por la noche, escribía. Me quedaba hasta muy tarde, fingía que dormía hasta que mi madre se iba a la cama, para después levantarme, sentarme en el escritorio de mi habitación, encender mi flexo y ponerme a plasmar con palabras tantísimas cosas que sentía, pensaba e imaginaba.
Debo de confesar que al principio lo hacía por ti, porque quería ser el número uno, quería que estuvieras orgullosa de mí, quería demostrarte lo mucho que me importaba lo que enseñabas, que mientras muchos de mis compañeros molestaban, hablaban y reían, yo prestaba toda mi atención a cada palabra que surgía tras aquellos labios carmesí.
Después de un tiempo, descubrí que realmente lo que hacía me llenaba, me gustaba, me ilusionaba. Crear algo de la nada, de mi mente, a veces sólo con una idea surgida mientras soñaba, era algo maravilloso.
Todos mis esfuerzos se veían recompensados, con tu sonrisa cada vez que recitaba lo que escribía. Aún recuerdo aquel día en que teníamos que leer una redacción acerca de la primavera. Yo me la había preparado bien, aunque fue muy fácil, ya que tú me inspirabas, me recordabas a ella, con su frescura y su belleza.
Cuando llegó mi turno, me llamaste para que me acercara al centro de la clase. Reconozco que titubeé un momento, pero caminé seguro y leí de forma firme y clara.
Después de que acabara se hizo el silencio, silencio que se rompió con las palabras más bonitas que me habías dedicado: —escribes como los ángeles—.
La gente reaccionó riéndose al unísono, pero me daba igual, lo que me habías dicho me había llegado a lo más profundo de mi corazón y todo lo demás importaba bien poco. En ese instante, mi mundo solamente estaba compuesto por aquella frase, por aquellas 4 palabras, por aquellas 22 letras.

8 de junio de 2014

Peace in the Valley


PAZ EN EL VALLE

Lo tuyo es el rock decían, pero aquel joven rebosante de talento no se resignaba por mas que las discográficas le negaban por sistema que grabara góspel (Música cristiana).

Cierto día en un programa de televisión quiso entonar una canción. El productor le dijo que la orquesta no le acompañaría si entonaba góspel, no se rindió y comenzó a cantar a capella. No había terminado de cantar la canción cuando las centralitas de la emisora de televisión echaban humo, las llamadas preguntaban dónde encontrar el disco con la melodía que acababan de escuchar. Pero la verdad es que no exisitia grabación alguna, el éxito fue clamoroso, finalmente los productores consintieron que aquel muchacho de voz prodigiosa grabara. 

La canción que había cantado se titulaba Peace in the Valley (Paz en el valle) era el himno favorito de la madre del cantante. La canción es un bellísimo canto de fe y esperanza que parte de la realidad de que éste es un mundo difícil.

La paz de la que habla la canción, una paz que disuelve el pesar y la tristeza y que un día, será definitiva y absoluta. La madre del cantante que pasó muchas tribulaciones en su vida incluida la de perder al hermano gemelo del intérprete creía profundamente en esa paz.

Como alguno habrá imaginado ya, el muchacho que cantó aquella noche se llamaba Elvis Aarón Presley (El Rey del Rock). Actualmente aunque muchos no lo sepan, en E.E. U.U. sus discos más demandados no son los de rock, sino los de góspel…






7 de junio de 2014

Una Comida para un Domingo


Aquí en MI tierra, lo tradicional es comer los domingos PAELLA VALENCIANA.

Aquí  cada uno seguro que la hará de una forma, pero no voy a entrar en discusiones de cual es la mejor o la peor. Yo particularmente estaría comiendo ARROZ. Los siete días de la semana. Así que mientras a cada uno le guste, por mi perfecto. “PERO” una cosa que nadie se quiera atribuir el origen de la PAELLA. Eso si que no,  es VALENCIANA. Ahí me sale la vena, lo siento amigos…..juajaujau.
Bueno pasemos a la elaboración, ya que como verán los ingredientes son pocos.

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS.

-         Dos muslos y entre muslos de Pollo.
-         200 gr de Bachoqueta (judía verde plana)
-         2 Tomates medianos
-         2 Dientes de ajo (aquí volvemos a lo de siempre, al que no le guste el ajo que no le ponga, Yo como dicen que es bueno para el reúma, juajaujau, y uno ya va siendo mayor. Además mis padres son de la tierra del ajo)
-         Sal
-         Pimentón dulce
-         Colorante alimenticio o Azafrán (al gusto)
-         Arroz (aquí volvemos al truco del otro día del arroz al horno, cada uno tiene la medida cogida de lo que come, pero si no utilicen lo mismo del otro día, una vaso por persona, aquí podemos poner un vaso mas, 5 en total.
-         Aceite de Oliva
 Comencemos poniendo la paellera al fuego, y en el borde de la misma añadimos sal. Para que no se queme el fondo al fuego. Y el aceite ( medio vaso pequeño) repartiéndolo por todos lados.
Ponemos a dorar o sofreír el pollo troceado en seis trozos.
Una vez dorado y casi frito, añadimos la bachoqueta.
Y seguimos rehogándola junto con el pollo. Hasta que este un poco dorada. Y añadimos el tomate triturado junto con el ajo.
Como podéis comprobar el ajo también esta troceado, así quedara como un grano de arroz y no lo notara a la hora de comer.
Una vez todo sofrito y listo para añadirle el agua. Cogemos el Pimentón dulce y le ponemos un poco,
Le damos vueltas para que no se queme, dejaría un sabor muy desagradable a quemado en la comida.
Y añadimos el agua, rebasando las marcas de las asas de la paellera (como pueden comprobar es una paellera especial para vitro.) Ahí cada uno que la haga donde pueda, pero lo mejor seria a leña.
En cuanto empiece a hervir, añadimos el colorante alimenticio. Y lo dejamos cocer unos tres cuartos de hora a fuego lento añadiéndole agua una o dos veces si desciende el nivel por debajo de las marcas.
Preparamos el arroz para añadirlo. Como he comentado antes cada uno ya sabe lo que come. Aquí pondremos 5 vasos, nosotros comemos un poco más.
Y se lo añadimos al arroz. Y a continuación probamos de sal, ya que el arroz absorbe sal y podría quedar soso.
Removemos el arroz para que no se pegue en el fondo y lo distribuimos uniformemente por toda la paellera. Dejamos cocer unos 20 minutos (diez a fuego medio fuerte y el resto casi apagado para que no se queme) dejamos reposar unos minutos fuera del fuego y listo para disfrutar de una rica PAELLA VALENCIANA.

Bueno espero que les haya gustado, es un poco lenta también de preparar, pero vale la pena intentarlo. Que aproveche a todos los AMIGOS DEL BLOG.
 Bueno con esto, se acabo por hoy. Esperando sus comentarios, que seguro serán como siempre sinceros y llenos de gratitud. 
Ah por cierto, para el próximo post, ya se lo puedo adelantar. Siiiiiiiii. Sera otra receta de ARROZ. Juajaujua.
Paella de Bogavante. Espero que les guste……
Un saludo de Un AMIGO
Victorio Fernández Moreno
VFM

Victorio, seguro que tu paella está muy rica y ya estamos impacientes por ver la de Bogavante. GRACIAS. 

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 09 de Noviembre de 2012.

4 de junio de 2014

Delantera Mítica

Todo mito está envuelto en un contexto recreado en base a una narración maravillosa, poética y mística. Dicho escenario alberga en su seno a los personajes protagonistas del relato, los cuales se caracterizan por tener un toque divino o heroico. Todo ello hace posible que la fábula contada jamás sea olvidada.

Estos ingredientes entran en juego cuando hablamos de delanteras míticas. Puesto que las hazañas vividas por la pareja de delanteros siempre permanecerán en la memoria de aquellos que tuvieron el goce y disfrute de poder disfrutarlos en su momento.

Esa complicidad entre ambos jugadores, estar al tanto de dónde está cada uno en cada momento, saber lo que piensa el otro sin siquiera tener que mirarse. Los goles eran tan solo cuestión de tiempo, puesto que ambos sabían que llegarían más pronto que tarde. Lo único que había que hacer era dejar fluir la química que entre ambos existía y siempre existirá.

Cuantos y cuantos goles marcados, cuantas extraordinarias jugadas para el recuerdo soldadas a las retinas de aquellos que los vieron danzar, cuantos bellos estadios conquistados allende los mares, cuantos corazones complacidos con tan solo verlos en el once inicial.

Imaginen cuando el árbitro daba comienzo al partido. Uno tras otro, el portero rival no hacía otra cosa que recoger de entre las redes de su portería los balones allí alojados por ellos. Era imposible detenerlos, puesto que su mejor baza era que sabían fusionarse y ser tan sólo uno, un único frente de ataque demoledor que las defensas rivales no sabían cómo frenar.

Y qué decir de las celebraciones de todos y cada uno de los goles que anotaron. Era en ese momento de éxtasis cuando mejor se podía constatar la química entre ambos: sonrisas llenas de alegría, abrazos que rebosaban jolgorio y júbilo, miradas de pasión.

Y es que si hay algo que caracteriza a los integrantes de delanteras míticas es que esa conexión espiritual que entre ambos se estableció en la cancha nunca se perderá, nunca caerá en el olvido. Una vez que ambos contendientes se retiran algo queda, puesto que por mucho tiempo que pase, siempre se llevarán en el corazón.

De ahí que cuando cada jugador decide seguir su propio camino, ambos saben que algo único que se creó se empieza a difuminar. Es por ello por lo que ambos claman al cielo, esperando que todo estalle, y ello les devuelva a ese lugar del que quizá nunca deberían haber salido: el terreno de juego.

1 de junio de 2014

Mis próximos treinta años


Hace muy pocos días, estaba curioseando en la red cuando en la emisora que tenia sintonizada comenzó a sonar una canción de Tim McGraw titulada de My Next Thirty Years.
Es una canción que relata como McGraw celebra su 30 cumpleaños  nos cuenta como de ahora en adelante van a ser sus próximos 30 años. Nos habla de lo rápido que pasa el tiempo y del deseo de dar un giro a su vida y comenzar a hacer las cosas que dejó pendientes y que realmente son importantes. 

Casi sin darme cuenta, me percaté de que los años pasan veloces, la vida en si misma es como la flor de la hierba, y de repente pensé, que era bueno celebrar el día a día, que no merece la pena aserrar el aserrín porque el pasado es imposible de cambiar, se me dibujo con claridad lo que pienso hacer no digo los próximos treinta años pero si de ahora en adelante.

Seguiré sin hacer el menor caso de aquellos que me insultan, me denigran o mienten para atacarme y desde luego, seguiré cantando aunque sea bajo la lluvia.

Mis amigos seguirán siendo mis amigos y haré otros nuevos sin que me intimide la idea de ser objeto de traiciones y deslealtades como tantas veces me pasó.

Seguiré perdonando a los que me ofendan e intenten causarme daño. (Entre nosotros: han pretendido perjudicarme en infinidad de ocasiones, pero ni se imaginan la cantidad de veces que, intentando causarme un mal, me abrieron puertas hacia algo insospechadamente mejor).

Seguiré amando a la mujer de mi juventud para pasar el resto de mi vida con ella, y “cantarle al oído una canción de amor y gratitud por lo que ha sido, es y será…..” (Estrofa de una canción que compuse para ella hace ya muchos años).

Seguiré hablando con mis hijos para enseñarles sabiduría y buen consejo, ellos son mi fortaleza.

Espero jugar con mis nietos y enseñarles lo que no se enseña en las escuelas, pero resulta indispensable para avanzar por el camino de la vida.

Seguiré defendiendo que los sentimientos son mucho más importantes que las tonterías (teorías) y me esforzaré por seguir infundiendo dicha y bienestar a los que me rodean.

Seguiré oponiéndome a cualquiera que quiera recortar la libertad de los demás apelando a raza, nación, posición social, ideas políticas, religión o cualquier otro criterio que sirva para la discriminación.

Seguiré escuchando a los demás sin importarme su posición social o su trasfondo, y atendiendo sólo a su necesidad como seres humanos.

Me alzare contra todo aquel que gratuitamente inflige daño a los animales, maldigo hasta sus andares.

Seguiré observando con ojos de admiración cómo cambia el mundo, pero pensaré que simplemente se encamina hacia su consumación.

Y después de no haber  escrito un libro de memorias, y de contemplar el pasado como objeto mimado de mis reflexiones. Por el contrario, me centraré en el futuro porque hacia él caminamos de manera inexorable y en él es donde viviremos.

La causa de la paz tendrá más valor que nunca en mi existencia y me negaré a doblegarme ante aquellos que utilizan la violencia física o psicológica para imponerse sobre los demás.

Y aquí está Tim McGraw…