14 de febrero de 2013

Jealous Guy


Seguramente todos tenemos canciones especiales, canciones que nos hacen recordar buenos o puede que malos momentos, momentos que se han quedado grabados en nuestras mentes y nuestros corazones y que irán ligados a una canción.
Hay otras canciones que van unidas a un determinado estado de ánimo. Tenemos canciones para cuando estamos alegres, agobiados, excitados o calmados. 
En este caso os quiero hablar de una canción, Jelaous Guy de John Lennon, la escucho cuando estoy triste o decaído. No sé por qué, pero la necesito escuchar una y otra vez. Solamente sé, que desde la primera vez que la escuché en la película "Mira quién habla ahora" de John Travolta, sentí esa sensación, me rizó el bello y me emocionó.
Quizás sea porque algo en mi interior no me deja seguir avanzando, porque algo me va carcomiendo por dentro o porque varias malas decisiones me están persiguiendo. En la vida se toman decisiones, las tomamos a diario, constantemente, algunas son insignificantes, las tomamos de forma rutinaria y no cambiarán nuestras vidas. Otras son muy importantes, puede que solamente se presenten una vez en la vida y marcarán nuestro camino. Estas últimas es muy importante meditarlas mucho, valorar los pros y los contras y pedir consejo. En muchas ocasiones tras mucho pensar en ello, no sabemos que decidir, por lo que es importante seguir nuestro instinto y tener un poco de suerte.
A veces me pongo a pensar que existen infinitos mundos paralelos, con infinitos yo, uno por cada decisión que voy tomando. Pienso que van a venir a avisarme, para decirme que tengo que hacer, no digo siempre, no para decirme pídete un zumo de naranja en vez de uno de melocotón, sino para tomar otro tipo de decisiones más importantes. Lo pienso pero en el fondo no lo quiero, porque eso significaría que mi vida seguiría un guión marcado, y si la vida consiste en algo, es en trazar tu propio camino, en caer para luego levantarte, en aprender de tus fallos para no volver a tropezar con la misma piedra.
Cuando algo no se te va de la cabeza, se puede convertir en una obsesión y las obsesiones sean las que sean no son buenas compañeras de camino. Durante el día se sobrelleva mejor, pero por la noche se hace el silencio y solo estamos mi mente y yo.
Tal vez sea un hombre celoso, que soñaba con los errores del pasado mientras perdía poco a poco el control de la situación. Tal vez me sentía inseguro, porque podrías no amarme nunca más.
Yo quería hablar de la canción, aunque puede que en lo último que pensara al escribir esto fuera en ella, pero me ha ayudado mucho escucharla para que salieran las palabras por si solas.
Con todo esto quiero decir que nunca renunciéis a vuestros sueños, luchar por ellos día a día, porque sin ellos la vida no tendría sentido. Puede que las malas decisiones entorpezcan nuestro camino, pero nunca nos deben desviar del mismo.


13 de febrero de 2013

El Horror

El mundo apenas recuerda ya lo que fue. Este mundo, como salido de una pesadilla es el legado de nuestros mayores, un inmenso basurero donde no se puede respirar fuera de los recintos donde se habita. La sensación de que estás atrapado te persigue durante todo el día. Se engaña a la gente diciendo que se va a poner en marcha un proyecto que oxigenará el exterior pero yo, que trabajo en las plantas de regeneración de aire, sé que es mentira, todo lo que se cuenta es mentira, hemos perdido para siempre el bosque, la playa, pasear bajo el sol. Dentro de cien años no habrá aire para los que habitamos el planeta, a pesar de que somos la centésima parte de los que habitaban la Tierra cuando estalló la guerra. Se ha prohibido absolutamente procrear, tan solo nacen algunos niños manipulados genéticamente, los nuevos habitantes tienen que ser resistentes a las condiciones adversas y su coeficiente intelectual altísimo. Quizá alguno de estos superdotados encuentre soluciones para subsistir. Se vive con esa única esperanza porque todos los proyectos de vida en otros planetas han fallado. Fabricar comida es un reto día a día, aparte de las píldoras de vitaminas, los alimentos sintetizados escasean, las reservas no duraran mucho más. Hay algunos viveros con plantas que no se contaminaron, crecen con luz artificial, pero nuestros organismos ya no están acostumbrados, estos alimentos provocan enfermedades nuevas. 

Trabajo catorce horas diarias, algunos días más, pero puedo pasar tres horas a la semana con el siquiatra de mi sección. Si no fuera por ellos, muchos de nosotros, tal vez yo también, se decidirían por el suicidio. Los gobernadores tienen que evitarlo a toda costa, una cadena de suicidios sería imparable, para nuestra psique débil, soñar con ese descanso es sumamente peligroso, por eso suicidio es una palabra prohibida. A pesar de que somos muchos para compartir los pocos recursos que quedan, nos necesitan a todos para mantenerlos. Locura es otra palabra prohibida, la locura induce a los hombres a desastres, si se boicoteara una máquina de oxígeno en un acceso de locura morirían mil personas. 

Nadie tiene derecho a negar su cuerpo a otro. No puedes dañar la autoestima de otro superviviente, ni nadie dañar la tuya. Pero cada vez menos se desea a alguien aquí, el encuentro es rápido y maquinal. Los hombres parecen como sombras que pasan a tu lado, con la piel macilenta y el alma cansada. Nunca sonríen, nadie sonríe aquí. 

La única religión permitida es el amor a la vida. Cualquier otra de las que una vez existieron sería más fácil de practicar. Estaban concebidas para momentos límite, para resignarse con la vida que tuvieras, prometiendo otra maravillosa después de la muerte. En gran parte, esas religiones fueron las culpables de los enfrentamientos, estableciendo diferencias entre los hombres. Ellos que predicaban que un único Dios era el padre de toda la creación, no aceptaban a los que tenían una fe diferente. Ahora, tristemente, todos somos hermanos, la misma ración de aire para cada humano, la misma dosis de agua reciclada, los mismos gramos de alimento, básicamente lo necesario para subsistir. Es irónico que la destrucción de la Tierra, provocada por las guerras de religión hayan conseguido convertir a todos los hombres en iguales. 

La desesperación tamizada, la angustia tamizada, el dolor a través de un velo, que sólo te produzca malestar en el estómago, un deseo perenne de vomitar, pero controlado, sujeto, para que nunca traspases la barrera. Para seguir adelante, para no pensar en el horror de esta vida. Para no pensar.

Hesperia

En esta ocasión, Hesperia nos regala un relato futurista, envuelto en una atmósfera opresiva en el que la humanidad está al borde de la extinción. GRACIAS.

12 de febrero de 2013

Yo soy maricón y tú también


No voy a meterme en el armario cuando ya hace tiempo que salí de él. Te encontré en una esquina perdido, abandonado y sin saber cuál era la percepción que los demás tenían de ti. Te rescaté y te hice lo que tú deseabas, lo que sentías, eras gay y no lo habías asimilado. Te hice vibrar y te penetré y tú me hiciste lo propio. Desarrollamos papeles diversos e incluso te atreviste a comentarlo en tus círculos más íntimos.

Pero, al final la racionalidad prevaleció, tus padres, hermanos y hermanas te convencieron para que siguieras con la corbata, los músculos de macho, la novia de buena posición y un sinfín de situaciones que tú quisiste explicarme en la despedida y yo simplemente escuché y no quise comprender.

Ahora llevas una vida burguesa, con hijos y con una buena posición pero desconoces que yo sé que a veces cuando el alcohol se mezcla con la rutina tú te marchas a los garitos donde el pene impera sobre la ranura de las chicas de bien y de mal.

Y me cuentan que te dejas poseer, con dinero, sin amor, sólo por sentirse como tú eres: un primate maricón que no has sabido autorealizarte y enfrentarte a la mierda de la sociedad que junto a los poderes fácticos te dictan que tú debes de meterla cuando en realidad te encanta que te la metan.

Lo siento chico, yo sigo siendo gay, con mis defectos y con mis problemas pero me siento desarrollado y vivo de acuerdo a lo que me dicta mi cuerpo y mi alma femenina.

Siento lástima y amor, te perdono, pero vas a estar fastidiando por la eternidad, algunos dicen que jodiendo con ángeles femeninos: Buscas el falso amor, previo pago, mientras yo te lo daba todo por amor, verdadero amor. 

Nunca encontrarás una penetración como aquella del cuarto de baño donde el lavabo se marcho por la ventana del quinto y aterrizó en un coche de la guardia que se dedica a detener a maricones y gays en las noches de soledad, ahora de la tuya.


2ª Colaboración de nuestro amigo y seguidor: "El de Vallecas". El tema que tratas, seguro que a alguien le puede resultar "molesto"; este blog, es un espacio de libertad y aquí no hay temas tabús, ni molestos. Gracias por tu artículo; esperamos más.

Artículo reeditado: Publicado originalmente el 28 de Noviembre de 2010.

11 de febrero de 2013

Jubilados

Don Juan y Don Pedro, dos amigos de la tercera edad, se veían en el parque todos los días para alimentar a las palomas, observar las ardillas y discutir los problemas del mundo. 

Un día Don Juan no llegó. 
Pedro no se preocupó mucho pensando que quizá tuvo un resfrío o algo parecido. 
Pero después de una semana que Juan no venía, Pedro realmente se preocupó. 
Sin embargo, siempre se juntaban solo en el parque y Pedro no sabía dónde vivía Juan, por lo que no podía averiguar qué le había pasado. 
Pasado un mes, Pedro fue al parque y sorpresa, ahí estaba Juan! 

Pedro estaba muy excitado y alegre de verlo y le dijo: 
- “Por lo que mas quieras Juan, dime qué te pasó”- y Juan le contestó, 

-"He estado en la cárcel"
- “¿En la cárcel?”- replicó Pedro. –“¿Pues qué te pasó?” 

- 'Bueno”- dijo Juan – “¿Recuerdas a Lupita, la linda mesera morena y nalgona de la cafetería donde vamos seguido?“ 

- “Claro…” -dijo Pedro- “Yo la recuerdo. ¿Qué pasa con ella?” 
- “Bueno, un día me demandó por violación… Y a mis 87 años, yo estaba tan orgulloso que, cuando fui al juzgado, me declaré culpable ....” ¡Y el maldito Juez me sentenció a 30 días de cárcel por mentiroso! 

PenaPenita, nos ha dejado este chiste. GRACIAS.

10 de febrero de 2013

El Poeta en su Rincón (6)


19 de agosto, 74º Aniversario del asesinato de Federico García Lorca

FEDERICO, 60 AÑOS (el poema fue escrito en 1996)

Por camino te llevaron
Que temías en tus sombras y en tus recodos ¡Federico!

¡MUERTO ES FEDERICO!

¿Qué hado misterioso y fugitivo
Aquella última luna con tu suerte acabó ¡Federico!?

¡MUERTO ES FEDERICO!

Sangre, misterio, duende, andaluz y granadino.
No pudiste florecer ¡Federico!

¡MUERTO ES FEDERICO!

¡Qué dolor de cuchillos!
¡Qué olor de jaramagos granadinos despide tu calavera ¡Federico!

¡MUERTO ES FEDERICO!

Lloran las fuentes de Granada
Sollozantes de tu piel de bohemio fino ¡Federico!

¡MUERTO ES FEDERICO!

Sesenta años te contemplan
Sin que pueda sepultarte el olvido.

¡MUERTO ES FEDERICO!
¡MUERTO ES FEDERICO!
¡MUERTO ES FEDERICO!


Llega puntual a su cita de primero de mes, la colaboración de nuestro seguidor, Miguel González, Poeta.

Artículo Reeditado: Publicado originalmente el 01 de Agosto de 2010.

9 de febrero de 2013

La Música que creé para Ti


Aun conservo mi guitarra y la música que cree para ti.
Que fácil era abrir mi corazón al amor,
cuantas dificultades y dolor encontré en el camino, para nunca llegar a ti.
Tarde comprendí que tu amor no era mi amigo,
debería haberlo sabido, una y otra vez y vuelta a empezar.

Hace tanto tiempo, solamente queda el recuerdo,
pero aun conservo mi guitarra y la música que cree para ti.

Fácilmente me volvía a enamorar de ti, en ningún momento deje de amarte.
Aprendí que el amor es un juego complicado,
apuestas el corazón para ganar un corazón, pero no siempre lo consigues.

Hace tanto tiempo, solamente queda el recuerdo,
pero aun conservo mi guitarra y la música que cree para ti.

Hace tantos años desde que te conocí,
aquí en mi corazón hay un refugio
donde tu puedes morar.

Hace tanto tiempo, solamente queda el recuerdo,
pero aun conservo mi guitarra y la música que cree para ti.

Los días pasan sin más,
hay solo una cosa que yo sé, te quiero.
Aun conservo mi guitarra y la música que cree para ti.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 13 de Abril de 2010.

8 de febrero de 2013

Menestra del Huerto de Dios

Esta menestra, de curioso nombre y propia de cocina conventual, se hace en la histórica villa de Covarrubias, donde descansa, en la colegiata, el fundador de Castilla. Fernán González.
En Covarrubias existe un huerto, llamado de Dios, que produce verduras y hortalizas de alta calidad, y por tal causa se hace el plato llamado “De la huerta de Dios”. 

INGREDIENTES 

- 1 cogollo grande de repollo
- 200 gramos de guisantes 
- 3 zanahorias 
- 2 tomates 
- 1 cebolla 
- 1 pimiento verde 
- 1/2 kilo de carne de guisar o 1 pollo pequeño 
- Vino blanco 
- Aceite 
- Sal. 

PREPARACIÓN 

En una cazuela con un poco de aceite se pone la carne cortada en trozos y sazonada con sal, se rehoga un momento y se echa un chorro de vino blanco, añadiendo después los tomates limpios y troceados, el pimiento, también limpio y cortado, las zanahorias raspadas y en lonchas no muy finas, y la cebolla picada. Se deja cocer todo junto, agregando, en caso de necesitarlo, un poco de agua fría.

El cogollo de repollo —o dos pequeños— se lava, se corta en trozos finos y se pone a cocer en agua y sal; ya cocido, se incorpora a todo el preparado anterior. Los guisantes, sí son frescos, se cuecen en agua y sal, y se añaden a la menestra cuando el repollo; en caso de ser en conserva, se incorporan al final. Se mantiene en el fuego, vertiendo de vez en cuando, para que no quede muy seca, un poco de agua templada o caldo de carne. Alcanzado su punto, la menestra se pasa a una fuente y se sirve. Se puede adornar con pimientos morrones y huevos cocidos.

Pablo, nos deja una nueva muestra de la Cocina de Conventos. GRACIAS.

7 de febrero de 2013

Velada de terror (3)



Me desperté con muchísima hambre y se me había acabado la comida.  Observé a mi alrededor y me di cuenta de que estaba en medio  de la nada, por lo que perdí toda esperanza de encontrarme una cafetería en la que tomarme un café con churros.  Decidí ponerme a andar con la esperanza de encontrar algún atisbo de civilización, porque si pasaba mucho más tiempo allí me convertiría en insectívoro. 
Estaba de suerte porque al poco rato avisté a lo lejos un pueblecito. El pueblo se llamaba Gatlin y cual grande fue mi sorpresa al descubrir que estaba desierto. Me recorrí una a una sus calles, con sus bares y cafeterías cerradas,  muy a mi pesar. Como no encontraba a nadie por ningún lado y el pueblo, salvo por su espectacular  rascacielos en forma de palmera cocotera, no tenía gran cosa, me fui de allí.
No había recorrido ni 2 kilómetros, cuando me adentré en un inmenso campo de maíz.  De repente, me di de bruces con un montón de chicos y chicas, todos ellos menores de 18 años. Qué extraño resultaba, no había nadie en el pueblo, pero me encuentro a los niños en un campo de maíz.
Al verme, uno de ellos, alto y pelirrojo, que se parecía al muñeco que pateé hace dos días, me habló:
— ¿Quién eres? —
—Soy un tipo que está pasando por aquí, buscando comida. Aquí tenéis mucho maíz, me podíais regalar unas palomitas. —
—No blasfemes, nosotros protegemos y veneramos este maíz. Es un lugar sagrado. —
—Bueno.....yo creía que lo había escuchado todo, pero parece ser que no. Vamos a ver, me podías decir donde están los adultos. —
—Hemos matado a todos los adultos, porque ponían en peligro la supervivencia de la cosecha. —
—Claro, y temíais quedaros sin poder desayunar corn flakes todas las mañanas. ¿No será que vuestros padres se han marchado a buscar un buen internado para vosotros?. —
—Como te atreves, soy el poderoso  Malachai, deberías de mostrar respeto. Yo de ti me iría despidiendo, porque tú eres un adulto y ya te hemos dicho lo que les pasa aquí a los adultos—
—Que dices, si yo soy un chaval, hace nada tenía vuestra edad. —
No me fiaba mucho y aunque sabían que me estaban contando una trola y no me iban a dar maíz, grite: —Mirad, Justin Bieber— y todos se giraron, momento que aproveche para salir corriendo.
Cuando los perdí de vista, decidí seguir un caminito que me llevó hasta una casa con jardín. Entré a ver si alguien me podía ayudar. Allí me recibió una mujer que parecía muy angustiada, que me dijo al verme:
—Hola padre, le estábamos esperando. —
—Hola, todavía no he tenido el gusto de ser padre, no sé qué le pasa a todo el mundo hoy que me dice que soy mayor. Pero bueno, me gustaría pedirle por favor si podría darme algo de comer. —
—Luego le daré unas pastas, ahora suba arriba, el padre Karras se encuentra con mi hija en la habitación del fondo. —
No quise llevarle más la contraria a la mujer, además sentía curiosidad, así que decidí subir. A medida que me acercaba a la habitación sentía cada vez más frío, un frío gélido. Se notaba que no tenían puesta la calefacción en la planta de arriba.
Lo que vi dentro de esa habitación fue increíble. Había una niña de unos doce años, llena de cicatrices, con un camisón, que insultaba y maldecía, y a la que se le giraba la cabeza. También había un cura, que le echaba por lo visto agua bendita y gritaba todo el rato: —En el nombre de Dios, sal de este cuerpo—. Me di cuenta de que aquello era una secta y que me querían captar como seguidor.
De repente la niña me vomito encima. Por lo que pude comprobar había comido crema de calabacín. Fue asqueroso e hizo que se me pasara el hambre momentáneamente.
Lo que vi a continuación no fue menos increíble. La niña y el cura empezaron a forcejear y no sé como el sacerdote se tiro por la ventana. Tras eso, a la niña se le cambio la cara, parecía alegre y estaba mucho más guapa. ¿Estaría contenta de que el padre Karras se hubiera caído por la ventana?. Decidí salir pitando de allí, no fuera que me echaran a mí la culpa.
Por una vez tuve suerte y al salir me encontré con un taxi, que casualmente estaba haciendo la ronda en medio de la nada. Le pedí que me llevara a mi casa, ya había tenido suficiente por este fin de semana. El camino se hizo ameno hablando con el taxista, salvo por el pequeño detalle de que no hacía más que hablarme de lo bien que cocinaba su mujer.
Al llegar a mi casa, me comí una cantidad indecente de galletitas  chiquilín ositos. Con el estómago lleno y tantas sensaciones vividas, me entró sueño y me quedé dormido.
De pronto, apareció un hombre con un jersey rojo y verde, un viejo sombrero, unas cuchillas en su mano derecha y con la piel hecha a la parrilla.  Lo miré patidifuso, cuando me dijo: —Bienvenido a tu programa favorito—.
Y después de decir aquella frase, me encontraba en el plató de Saber y Ganar. A continuación, se abrió una capsula de criogenización, de donde salió Jordi Hurtado. Estaba en una nube, era concursante.  El hombre a la parrilla se puso al lado mío, era mi contrincante.  Parecía buen tipo, me  rascaba la espalda cada vez que acertaba.
Pero el maravilloso sueño no duró mucho, porque me desperté, o mejor dicho me despertó Dick, el cocinero.
—¿Qué haces en mi casa? —, le pregunté.
—Te he salvado la vida, usando mi resplandor me he dado cuenta de que estabas en peligro. Ese hombre te quería matar. —
—Pero si solo era un sueño, que estás diciendo. Te dije que cambiaras de psiquiatra—. Me di cuenta de que mi espalda estaba sangrando. —Vete de aquí o llamaré a la policía. —
—Volveré si vuelves a estar en apuros. ¡Hakuna Matata¡—.
Se fue, pero todavía seguía asustado. Lo había pasado genial durante el fin de semana, con momentos divertidos y muy agradables, pero conocer al cocinero había sido aterrador.
Pero bueno, ya se acabo mi excursión y me debía de preparar para la rutina del lunes, un lunes que sería como todos los demás, salvo por la orden de alejamiento que tenía pensando pedir sobre el peligroso Dick.

5 de febrero de 2013

No entiendo



No entiendo que en las panaderías te introduzcan el pan que compras en una bolsa que nunca lo cubre.

No entiendo el motivo por el cual no se juzga a los culpables de la situación que atraviesa el país.

No entiendo por qué tengo que entender de primas y sobre todo de la prima de riesgo.

No entiendo por qué cada vez que llueve me mojo los pantalones con las losas que están mal colocadas.

No entiendo que los único ángeles que vuelan sean los de las compañías aéreas.

No entiendo que se convierta en habitual  la corrupción, la maldad, la mentira.

No entiendo que abran los contenedores de basuras personas como tú y yo.

No entiendo el silencio cómplice de los que prefieren mirar hacia otro lado.

No entiendo que brindemos en navidad y luego durante todo el año no volvamos a brindar.

No entiendo, compañero, que hables de solidaridad y te escondas en tu caverna para que a ti no te puedan encontrar.

No entiendo, amigo, que los fines de semana tu teléfono no disponga de cobertura para poder charlar.

No entiendo el  por qué no soy  feliz como dicen todos que lo son.

No entiendo el motivo de llorar cuando escucho una canción.

No entiendo por qué no puedo ser eternamente la mochila de mis hijos.

No entiendo por qué no morimos todos a la misma hora, en el mismo lugar.

No entiendo la distinción entre el cielo y el infierno, no entiendo la muerte ya que no entiendo la vida.

No entiendo lo que tus ojos no quieren ver.

No entiendo qué  hago en este lugar, en esta época… no entiendo... no entiendo nada.


4 de febrero de 2013

El Psiquiatra

DESDE PEQUEÑA SIEMPRE TUVE MIEDO AL IRME A ACOSTAR, PORQUE CREÍA QUE HABÍA ALGUIEN DEBAJO DE MI CAMA.
CANSADA DE ESTO, UN DÍA FUI A VER A UN PSIQUIATRA Y LE EXPLIQUÉ: 

Tengo problemas y no vivo tranquila cada vez que voy a acostarme creo que hay alguien debajo de mi cama. Tengo miedo. Me estaré volviendo loca, tiene cura?"
"Con mis sesiones en doce meses estarás bien" me dijo el psiquiatra. "Ven a verme tres veces a la semana y te curaré todos esos miedos"
'Y cuanto me cobra doctor?" pregunté.
"Barato. Ochenta euros la visita" contestó el doctor.
'Bueno, un poco caro pero si me cura, vale la pena" dije.
Fui tres sesiones y no volví a su consulta, porque me suponía mucho dinero.
Seis meses después, me encontré con el doctor en la calle.
"Hola -me dijo- por qué dejó de venir a mi consulta después de la tercera vez. Por qué no volvió?" -me preguntó-.
"Bueno, doctor, ochenta euros por consulta, tres veces a la semana por doce meses era bastante dinero! Por suerte encontré un camarero en el bar que me curó en una sola sesión por diez euros y además con cerveza y tapa incluida!
"No me diga!" dijo el psiquiatra algo molesto. "Y se puede saber como un camarero que solo sabe de servir tragos le curó por diez euros?"
"Pues, doctor, me dijo que cortara las patas de la cama!
Ahora ya no puede haber nadie allí abajo!"

OLVÍDENSE DE LOS PSICÓLOGOS y PSIQUIATRAS......TÓMENSE UNA CERVECITA O UN VINITO, DISFRUTEN DE LA VIDA Y LAS AMIGAS Y HABLEN CON EL CAMARERO! 

PenaPenita, nos remite este Chiste con un sabio consejo final. GRACIAS.

3 de febrero de 2013

El Poeta en su Rincón (5)


2 de julio, 18º aniversario de la muerte de CAMARÓN

Va por ti, Camarón

En las riberas de las fuentes del cante,
se irguió tu majestuosa figura.
Supiste interpretar como gigante
la arte suprema de la tierra andaluza.

Cuando naciste, 'un gitano que canta',
tus padres para sí mismos se dijeron,
"Nuestro hijo y su milagrosa garganta,
triunfarán, deleitarán"; no se mintieron.

Gitano, guapo y de San Fernando,
pronto empezaste tu predicación,
que consistía en investir cantando,
y en hacer sagrado el cante, Camarón.

Más años nos podrías haber deleitado,
pero una vida dejada y de vicio,
con tus huesos en la tumba han dado,
te ha arrojado finalmente al precipicio.

En tu aniversario te recordamos,
y seguramente cantando moriste,
y todos, Camarón, nos lo figuramos,
¡Hacia la eternidad, cantando, partiste!


Llega puntual a su cita de primero de mes, la colaboración de nuestro seguidor, Miguel González, Poeta.

Artículo Reeditado: Originalmente publicado el 01 de Julio de 2010.

2 de febrero de 2013

Esos Hijos de la Gran ...


LOS AMOS DEL MUNDO
Arturo Pérez-Reverte
(Artículo del escritor español Arturo Pérez-Reverte, publicado en 'El Semanal' el 15 de noviembre de 1998, y que ahora, mas de 11 años después, parece una visión de Nostradamus).

Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos.
Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.
Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.
Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.
No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.
Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nobel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.
Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.
Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.
Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.
Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.
Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.
Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.
Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.
Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

JOAQUIN SABINA - CRISIS (VINAGRE Y ROSAS).

Otro jueves negro en el Wall Street
Journal,
desde el veintinueve la bolsa no hace
crack,
cierra la oficina crece el desvarío,
los peces se amotinan contra
el dueño del rio.

En el vecindario a la hora del rosario
ni carne ni pescao,
dame otra pastilla de Apocalipsis now
mientras se apolilla el libro rojo de
Mao.

Crisis en el ego,
todos al talego,
crisis en el adoquín.

Crisis de valores,
funeral sin flores,
dólares de calcetín.

Crisis en la escuela,
quien no corre vuelva,
sexo, drogas, rock and roll.

Crisis en los huesos
fotos de sucesos,
cotos de caza menor.

Dan ganas de nada mirando lo que
hay:
ayuno y vacas flacas de Tánger a
Bombay.
Siglo XXI, desesperación,
este año los reyes magos dejan
carbón.

Y la gorda soñando que le aborda él
crucero
un fiero somalí.
A ritmo de cangrejo avanza el porvenir.
Mirándose al espejo de esta España cañí

Crisis en el cielo,
crisis en el suelo,
crisis en la catedral.

Crisis en la cama,
cada sueño un drama,
un euro es un dineral.

Crisis en la luna,
la diosa fortuna
debe un año de alquiler.

Crisis con ladillas,
manchas amarillas,
pánico del día después.

Crisis en la moda,
firma y no me jodas,
esta no es nuestra canción.

Guerra de intereses,
vuelvo haciendo eses,
ábreme por compasión.

Putas de rebajas,
reyes sin baraja,
inmundo mundo mundial.

Sábado sin noche,
México sin coches,
libro sin punto final.

Cómete los mocos,
no te vuelvas loco,
múdate a Nueva Orleans.

Gripe postmoderna,
rabo entre las piernas,
Clark Kent ya no es superman.

Mierda y disimulo,
crisis por el culo
del zulo de tu nariz.

Crisis, crisis, crisis…

Artículo reeditado: Publicado originalmente el 14 de Marzo de 2010, al que añadimos el vídeo de la canción de Joaquín Sabina.