Anoche tuve una pesadilla. Yo era algo más viejo, meses más viejo. En mi sueño, el presidente del gobierno de mi nación recibía a su homólogo extranjero. Tenía la certeza de que se trataba de nuestro gobernador gracias a la bandera española que ondeaba en la Moncloa, puesto que su fisonomía poco tenía que ver con el españolito de a pie. Este mostrenco era alto, rubio, con ojos azules y tez blanca.
De su boca salieron cuatro palabras en un perfecto inglés que ya quisiera para sí cualquier erudito de Cambridge: Welcome to the disaster (Bienvenido a la catástrofe). Sin duda se trataba de una vana ilusión. Mi subconsciente más profundo me estaba jugando una mala pasada ¿Cómo es posible que un presidente de España hable inglés? Eso aquí no se estila. Aquí lo suyo es colocar al intérprete de turno al lado del invitado, tal y como han hecho todos los presidentes que han gobernado y gobiernan este país
Mis neuronas del bulbo raquídeo seguían a pleno funcionamiento. Me permitían oír la conversación en inglés mientras la vigilia iba poco a poco acercándose. Escuché al presidente foráneo preguntar por qué le daba esa bienvenida a España. En un alarde de picardía nuestro gobernador le espetó:
- Es que ha llegado usted a un país catastrófico. Los españoles lo convirtieron en un país mediocre que se terminó por ir a pique gracias a las medidas que tomaron sus dirigentes y a la evolución que siguió su sociedad
- ¿Habla usted en 3º persona?
- Evidentemente. Yo soy natural de Frankfurt. La ignorancia de este pueblo llegó a tal extremo que ni diciéndoles a pies juntillas lo que debían hacer, eran capaces de gestionar adecuadamente sus recursos. De esto modo, la única solución que nos quedó fue venir a gobernar en cuerpo presente.
- ¿Pero qué pasó para llegar a tal situación?
- En España se venía consolidando lo vulgar durante mucho tiempo. Desde la inmensa mayoría de los hogares se fomentaba la educación de los más pequeños con muchas horas de televisión. Cuando se iban al colegio lo encontraban masificado y con maestros masacrados en su profesión. Eran los estudiantes a la cola del mundo desarrollado. Aquellos que tenían más valía terminaban optando por el exilio y con el paso de los años la cosa fue a peor. Los que iban a la escuela en estas condiciones crecieron y llegaron a edad adulta, y gracias a la educación adquirida, su única perspectiva era optar a la insuficiencia. Consecuentemente el presidente que los gobernaba no sabía hacer la “o” con un canuto, por lo que nos vimos obligados a intervenir España…físicamente.
El despertador sonó y me despertó súbitamente. Lo primero que me vino a la cabeza es que por suerte todo era un sueño. Lo segundo, que haría todo lo posible por releer cuanto antes “La interpretación de los sueños” de Sigmund Freud.
Artículo reeditado: Originalmente publicado el 14 de Mayo de 2012.
Artículo reeditado: Originalmente publicado el 14 de Mayo de 2012.













































