15 de noviembre de 2014

Pizza de Varios Ingredientes

Hoy os traigo una Pizza, pero con dos terminaciones ya que la primera que hice algunas fotos no salieron bien y estaban borrosas, para no hacer lo mismo simplemente hemos cambiado los ingredientes y hemos conseguido dos formas de hacer una pizza. Aunque aquí tenemos también un abanico muy grande de posibilidades ya que es de los platos que más combinaciones admite, así que vamos allá con los ingredientes de las dos pizzas.
INGREDIENTES:

· 2 Bases de Pizza.
· 1 Bote de tomate triturado natural.
· 5 Cortadas de Jamón York.
· 2 Sobre de Queso Mozzarella.
· 1 Pimiento verde natural.
· 1 Pimiento de piquillo.
· 2 Pepinillos.
· 1 Cebolla.
· 1 Rodaja de Sobrasada.
· 2 Lonchas de Beicon.
· 1 Trozo de Chorizo.
· 3 Cortadas de Chorizo de vela.
· Orégano.

Empezamos como siempre con el tomate frito que es lo más costoso, si no tenemos hecho. Y encendemos el HORNO para que vaya calentándose a 200º.

Lo primero ponemos la base de la pizza en la bandeja del horno. Para ir cortando los ingredientes y poniéndolos en su sitio.

Como hemos dicho vamos hacer dos diferentes los pasos son los mismos solo cambian los ingredientes que los iremos diciendo en su debido momento.
Ya tenemos el tomate frito y con una cuchara ponemos un poco por toda la pizza.
Ayudándonos con la cuchara lo vamos esparciendo por toda la base.
Ahora abrimos el sobre de queso Mozarela y lo añadimos a la base.
Ahora trocamos el jamón york.
Y se lo añadimos a la base repartiéndolo lo mejor posible, dos cortadas por base es suficiente.
A partir de aquí van cambiando los ingredientes según la pizza así que haremos una primero y después la otra así no liaremos ya que si vamos mezclando los ingredientes al final no sabremos de cual es cual. Para la primera le añadiremos el beicon cortado en trozos pequeños.
Después cogemos el chorizo y lo troceamos en dados muy pequeños.
Y los repartimos por toda la base, intentando que se reparta por todo.
Ahora troceamos la cebolla y se la añadimos.
Troceamos el pepinillo y con el resto de los ingredientes.
Ya por ultimo solo nos queda trocear el pimiento verde y añadirlo a la base.
Por ultimo antes de introducirla en el horno le ponemos el orégano y listo al horno 10 minutos a 200º.
El resultado lo sabremos al final, ahora vamos con la otra variante, pero como les he dicho al principio hay todas las combinaciones posibles que a uno se le pueda ocurrir.
Para la segunda PIZZA cortaremos el chorizo de vela y se lo añadimos. 
Cortamos el pepinillo y como a mi hija no le gusta solo le pondremos por un trozo nada mas.
Ahora cortamos la otra mitad de la cebolla y con el resto, tampoco le ponemos el su parte.
Y por ultimo el pimiento de piquillo, que tampoco le pondremos en su lado.
Por ultimo ponemos trozos pequeños de sobrasada por toda la masa. Esto si le gusta.
Le añadimos el Orégano como a la otra y al horno 10 minutos a 200º y listas para comer.
Después de ese tiempo el resultado es el siguiente.
La que hemos preparado la primera.
Y ahora la segunda que hemos preparado.
Como podéis comprobar y antes de que me lo digáis, como pueden estar las dos bases en la misma bandeja, como he dicho las fotos de la segunda salieron muy mal y borrosas y tuve que corregirlas, para no hacer los mismo cambie algunos ingredientes y hemos conseguido el mismo plato de dos formas diferentes.

Buen provecho a todos.

Y como siempre GRACIAS por sus comentarios.

Victorio Fernandez Moreno.
VFM.

Hoy Victorio nos trae una apetitosa oferta, 2 x 1. GRACIAS.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 18 de Octubre de 2013.

12 de noviembre de 2014

Parques Nacionales II


Nuestro caminante creyó que los paraísos paisajísticos de los que había disfrutado colmaban sus expectativas, por lo que orientó su ruta hacia la vecina Francia. Craso error. Cuando las fronteras geográficas humanas se vislumbraban, un enorme macizo las difuminó de repente. En sus estribaciones se cobijaban multitud de lagos, meandros de alta montaña, torrentes, cascadas, turberas y frondosos bosques de pino negro, abeto, pino silvestre, abedul y haya. La conjunción de todo ello otorgaba a los ojos una gloriosa satisfacción emocional. Esta colmatación entusiasta lo llevó a no abandonar nuestro pueblo y seguir circundando sus innumerables espacios naturales.

No tuvo que recorrer mucho las lindes septentrionales para darse cuenta de lo acertado de su elección. Pronto se encontró con un monte perdido en medio de la nada. Aquí dominaban los contrastes: la extrema aridez de las zonas altas, donde el agua de lluvia y deshielo se filtraba por grietas y sumideros, contrastaba con los verdes valles cubiertos por bosques y prados, donde el agua forma cascadas y atraviesa cañones y barrancos.

El ocaso del día se acercaba, el sol empezaba a esconderse por el oeste. El reflejo del atardecer sobre la roca caliza de los Picos más continentales de la cordillera cantábrica iluminaba la cara de nuestro viajero con un brillo opaco. En este lugar, el bosque atlántico era el protagonista, alojando en su seno multitud de animales que se han visto acorralados por la presión humana: rebecos, lobos, urogallos, buitres leonados, águilas reales y hasta algún que otro oso pardo.

El embelesamiento que causó el océano atlántico en nuestro protagonista lo llevó a sumergirse en sus aguas. En su zambullido se encontró con unos pequeños riscos que se desprendían de la provincia más galaica de España. Cuando emergió para llenar sus pulmones de aire divisó una serie de acantilados, matorrales, dunas y playas, así como distintos fondos marinos (de roca, de arena, de concha…) que creaban un gran mosaico natural en estas islas y en las aguas que las rodean. La noche se hizo patente. La oscuridad que acarreaba obstaculizaba la percepción de más paisajes como los observados. Decidió por tanto sumergirse y bucear. En su nado subacuático contempló restos de cañones que eran el reflejo de batallas ancestrales. Ahora servían de cobijo a multitud de peces y fauna marina. Contempló medusas, corales rojos, anémonas, pólipos y diversos equinodermos que alegraban la vista de nuestro viajero, pero no sus pulmones.

Necesitaba oxígeno, por lo que empezó a buscar la superficie. Guiado por sietes luces, que hacían la función de luceros del alba, encontró las puertas oceánicas a los parajes definitivos. Cuatro parques nacionales que se localizan en las islas donde habitaron los guanches. Desde el vulcanismo más explosivo que dio lugar al pico más alto de nuestro país en la isla de Tenerife, hasta el vulcanismo más erosivo que formó la caldera de mayor diámetro de Europa en la isla de La Palma, pasando por la destrucción volcánica de una parte de la isla de Lanzarote que constituyó un mundo árido lleno de vida. Huyendo del centelleo volátil de la Tierra, eligió reposar para los restos en la manifestación selvática de la isla de La Gomera. Allí donde la persistente envoltura de nieblas que ascienden desde el Océano se pega a las cumbres insulares, impregnándolas de humedad y frescura, propiciando la milagrosa existencia de estas espléndidas y misteriosas selvas, últimos vestigios supervivientes de las ancestrales selvas subtropicales que hace millones de años poblaron el área mediterránea.

Los catorce Parques Nacionales Españoles, por orden de aparición en los artículos publicados, son los siguientes:
Doñana, Sierra Nevada, Archipiélago de Cabrera, Tablas de Daimiel, Cabañeros, Monfragüe, Aigüestortes i Estany De Sant Maurici, Ordesa y Monte Perdido, Picos de Europa, Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, Teide, Caldera de Taburiente, Timanfaya y Garajonay.

Artículo reeditado: originalmente publicado el 18 de Junio de 2012.

10 de noviembre de 2014

Parques Nacionales I


Cierto caminante errante inició una travesía desde nuestras iluminadas costas onubenses. Decidió partir al alba, enfrentado su ser al sol llameante que se elevaba desde el horizonte.

El primer paisaje que divisó albergaba un manantial de vida. Se trataba de marismas protegidas por unas dunas nacaradas que, según parecía, servían de acomodo y refugio para multitud de aves. Si miraba a sus lados podía percibir grandes ojos de linces que le observaban, intuyendo en sus miradas una señal de auxilio. Todo ello le llevó a entender a la perfección el afán de aquel Duque de Medina-Sidonia por agasajar a su esposa Doña Ana con un palacete en dicho lugar.

El viajero prosiguió su ruta, la cual empezó a repuntar. El ascenso era constante, por lo que la quimera de tocar el blanco cielo se iba haciendo cada vez más tangible. Lo que nuestro transeúnte ignoraba es que ese pulcro paraíso se haría terrenal. Se encontraba en el monte del Sol, del Aire, de la Nieve. Testigo de excepción del alzamiento y caída de un imperio, elevación máxima, sin parangón en ningún territorio de nuestra tierra de conejos.

Desde tal elevación oteó una bandada de halcones peregrinos que volaban hacia las costas levantinas. Sin dudarlo, se lanzó sobre el manto de plumas aladas con el deseo de que le llevaran a otro paraje sin parangón. Así fue. Conforme descendía pudo comprobar que el archipiélago al que se acercaba no había sido objeto de la atroz especulación inmobiliaria a la que se han visto sometidas sus hermanas Baleares. Aquí la esencia de lo natural se conservaba y el agua cristalina del Mediterráneo se fundía con unas costas impregnadas de una frondosa vegetación donde antaño pastaban cabras montesas.

Un fuerte viento de levante se llevó a nuestro trotamundos en volandas y tuvo por suerte depositarlo en un paraíso hídrico y refrescante ubicado en el centro de nuestra península. Al levantar la vista comprobó que estos humedales eran el producto del desbordamiento de un río tímido, que tuvo el honor de dejar sus tablas fluviales en la provincia más Real de España. Como consecuencia de ello, ante sus ojos se hallaba uno de los ecosistemas acuáticos más bello y más lleno de vida que jamás divisaría nuestro viajero.

Creyó oír un fuerte disparo, al oeste. Puso pies en polvorosa. La hermosura de los estímulos recibidos ponía en peligro su capacidad para percibir nuevas sensaciones. Cuando llegó a la frontera con la provincia que albergó la capital del Reino Visigodo, se percató que el sonido era producto de su imaginación. Quizá un reducto de las actividades cinegéticas vetadas hace tiempo en ese entorno tan cromático, donde pastores y temporeros ecologistas reposaban en cabañas de jara y juncos tras duras jornadas de trabajo.

Cerca de allí, al norte de Extremadura, confluían el espacio y el tiempo reflejados en su  propia historia. Un paraje natural muy especial por motivos que saltaban a la vista: la singularidad de su clima, la peculiaridad de su geología y la sublime conjunción de vegetales, animales y hombres. Tal panorama dejaría en nuestro viajero una carga emocional que jamás le abandonaría: la necesidad urgente de conservar todos los espacios contemplados hasta el momento y todos aquellos que estuvieran por venir.

Artículo reeditado: originalmente publicado el 11 de Junio de 2012.

8 de noviembre de 2014

Fajitas de Pollo

Otra receta más para el disfrute de todos, aquí lo importante son los ingredientes ya que venden kits con las fajitas, la salsa y las especies ya preparadas, así que nosotros solo debemos preparar el resto. Para ello utilizaremos una pechuga de pollo y verduras. Así que vamos con los ingredientes.

INGREDIENTES:
·         6 Fajitas de trigo. (la marca la dejamos al margen, hay muchas)
·         1 Sobre de Especias.
·         1 Sobre de Salsa.
·         ½  Pechuga de Pollo.
·         1 Pimiento Verde.
·         1 Pimiento Rojo.
·         2 Cebollas.
·         Aceite de Oliva.
Comenzamos preparando las verduras para sofreír. El pimiento verde lo trocearemos en tiras. 
 Y lo pondremos en la sartén con el aceite caliente para freír. 
Ahora lo mismo con el pimiento rojo. Lo cortamos en tiras y lo añadimos a la sartén. 

 Ya solo nos queda la cebolla, la cortamos también en tiras y aun no la ponemos en la sartén, ya que como el pimiento aun tardara un poco en hacerse, la cebolla podría quemarse, así que nos esperaremos unos minutos. 
 Pasados esos minutos la añadimos con el resto. 
 Ahora cortamos el pollo también en tiras ya que al ser fajitas los ingredientes van a lo largo de la masa, y su mejor colocación es si están cortados así.  

 Retiramos la verdura ya frita de la sartén y la reservamos en un plato. Le quitamos todo el aceite posible. 
 En ese mismo aceite freímos el pollo. 
 La carcasa de la pechuga también la freímos, ya que aunque no vayamos a ponerla dentro de las fajitas, la podemos servir suelta. O simplemente para el que cocina, de aperitivo mientras termina todo.
Una vez frito el pollo lo apartamos en un plato y lo reservamos. 
 Ahora retiramos todo el aceite de la sartén y con el propio aceite de las verduras las volvemos a poner en la sartén, abrimos el sobre de las especias y le ponemos al gusto (recordar que son especias PICANTES y contra más le añadimos más picara la comida). 
 Solo le damos una vueltas para que se mezclen las especies, ya que la verdura ya está hecha. La retiramos al mismo plato de antes y hacemos lo mismo con el pollo, le añadimos las especias al gusto de cada uno. Le damos unas vueltas y lo servimos en el mismo plato. 
 Mientras estamos terminando calentamos el horno a 100º no hace falta más, es solo para calentar las masas de trigo. La ponemos según nos las vamos comiendo, ya que si están mucho tiempo en el horno se quemaran y quedaran duras, solo queremos que estén calientes y se puedan doblar bien. Ahora vamos a montar una fajita. Lo primero ponemos en el horno una masa de trigo y la dejamos calentar 2 minutos. La ponemos en un plato. 
 Le ponemos a lo largo las verduras en el centro. 
 Ahora le ponemos el pollo encima de las verduras. 
 Y abrimos el sobre de la salsa (también es PICANTE, así que cada uno le ponga al gusto, recomiendo antes de añadirle a la fajita que la prueben y si no es de su agrado no le pongan. 
 Ya solo nos queda enrollarla y degustar la fajita. 

Y esto es todo por hoy, una receta sencilla, fácil y rápida de realizar y para una cena perfecta.

Un saludo a todos los amigos/as del blog.

Victorio Fernández Moreno 
VFM

Victorio nos sigue enseñando su rica y fácil cocina, esta vez con acento mexicano. GRACIAS.

Artículo reeditado: Originalmente publicado el 04 de Octubre de 2013.