
El amor, al igual que viene se va y ya hace tiempo que el tuyo echó a volar.
Desde ese día, mi vida empezó a cambiar.
Mi luz se apagó, el invierno llegó y la pena inundó mi corazón.
El tiempo pasó y una fría noche, en mi interior, escuché una voz.
Me habla, me aconseja y me dice que no merece la pena sentir dolor por amor.
Todos los días, me sigue hablando la voz, que no hay motivo para tener roto el corazón.
Pero entonces, un recuerdo me llega y como una flecha, se me clava en lo más profundo de mi corazón.
Pienso en ti, no lo puedo evitar, ya que esta soledad, me hace añorarte cada día más.
El tiempo paso y la voz, poco a poco se apagó.
Pero un día volvió y le pregunto a mi corazón, sí valía la pena sufrir por amor.
Luego, el corazón me lo preguntó, por si le podía aconsejar, pero no supe que contestar.
Como no sabíamos que responder, el silencio se hizo notar y yo aprendí, que hay muchas preguntas, a las que no podré contestar.
Artículo reeditado: Originalmente publicado el 11 de Junio de 2010.














