
Si te marchas, nunca sabré si fue por comodidad o por seguridad y lo que es más triste nunca tendré conciencia si me amaste por casualidad o por mi pelado peculiar. No te olvidare sueño de un año, ternura norteña. A veces cuando miro al cielo creo vislumbrar tus ojos de majestad rodeado de un átomo de seriedad. No lo olvides, yo te enseñé a besar, tu a mi me insuflaste mi virilidad y más tarde repercutió en tu intimidad.
Malditos, bendito, bonitos ojos.
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